Templo de
Rómulo y Remo
El Templo de Rómulo es una de los
edificios mejores conservados. Se encuentra situado en uno de los laterales
del Foro Romano, entre la Basílica de Majencio y el templo de
Antonino y Faustina.
Se trata de un pequeño edificio, actualmente
en ruinas, de planta circular con muros de ladrillo y una cúpula, conocido por
sus impresionantes puertas de bronce del siglo IV que aún se conservan. Tiene
una arquitectura atípica, ya que es un templo de planta circular en ladrillo cubierto
por una cúpula y flanqueada por dos salas en el ábside. Su fachada es
curvilínea, la puerta en bronce en el centro tiene a cada lado dos hornacinas. Es
una hermosa puerta que aún mantiene su cerradura original y que, actualmente,
tiene más de mil quinientos años, su intacta conservación ha sido realizada con
éxito debido a que, fue conservada dentro de la iglesia de San Cosme y San
Damián y de hecho es la entrada original circular
a la mencionada iglesia que hoy en día tiene
otra entrada.
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| Interior |
Las dos salas laterales, profundas y
estrechas, terminaban en un ábside y comunicaban con la cella central. La
entrada de cada una de estas dos salas está marcada por dos columnas en
mármol veteado erigidas sobre altos podios
y en las que antiguamente se encontraban las estatuas de los Penates, las
cuales eran las divinidades protectoras de aquella época.
No se sabe bien el origen de este templo,
pero hay 3 teorías al respecto. Una dice que el templo fue fundado por Rómulo y
dedicado a Júpiter Estátor, más tarde fue reconstruido al principio del siglo
III a. C.
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| Interior |
Pero en los últimos tiempos se empieza a
creer que el templo original podría haber estado, en principio, situado en el
área ocupada por la Basílica de Majencio y
al empezar a construirse ésta, el templo se desplazó donde se encuentra en la
actualidad.
No siempre se lo encuentra abierto y dentro
se puede ver los vestigios de varios frescos y el subsuelo vidriado donde se
puede observar la estructura original.
La Regia
La calle, Vía sacra, toca, en el lado
norte, la Regia,
una de las construcciones más antiguas del foro.
La Regia fue una estructura que se
encontraba en la parte oriental del Foro Ocupaba un trozo de terreno entre
el templo de Vesta, el templo del Divino Julio y el templo
de Antonino y Faustina. Y originariamente sirvió como la residencia de
los reyes de Roma y más tarde como la sede del Pontífice máximo,
el sumo sacerdote de la religión de estado romana. En la época de la monarquía,
el rey era el jefe de la religión y sumo sacerdote.
En este antiguo templo estaban instalados los
altares y relicarios de algunos dioses romanos tradicionales, dioses que no
tenían rostro, ni sexo ni mitología, y eran considerados como fuerzas
espirituales, conocidos como numen. Era lugar de trabajo pero no vivienda, donde se reunía el colegio
de pontífices.
Según una antigua tradición, la Regia fue
construida por el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, como un palacio
real.De
hecho, el término latino regia puede traducirse como residencia real.. En la época de la Monarquía ya se conservaban en
este edificio los documentos religiosos y jurídico: las fórmulas para toda
clase de oraciones, votos, sacrificios, etc., el calendario del estado de los
días sagrados, los Annales — la documentación de acontecimientos de
cada año para referencia pública — y las leyes relativas al matrimonio, la
muerte, testamentos, etc. Cuando César se convirtió en Pontificex
Maximus, ejerció sus deberes desde la Regia.
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| Recreación de la sala oeste |
La estructura reconstruida tenía un patio cerrado
irregularmente formado que estaba pavimentado en toba volcánica con
una porción de madera. El interior estaba dividido en tres habitaciones con la
entrada desde el patio a la habitación del medio que se utilizaba como
vestíbulo. La habitación occidental era el santuario de Marte, dios de la guerra y de la agricultura, en el que se
almacenaban los ancilia (escudos de Marte) que tiene una curiosa
leyenda. Los ancilias eran unos escudos sagrados, en concreto 12. Estaban
hechos de bronce, de forma oval, con dos escotaduras en los lados correspondientes
al eje menor, y tenían como unos 75 cm. de longitud.
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| Friso de terracota con minotauro y felino |
César, sumo sacerdote en aquella época, a pesar de las
lanzas vibradoras dejó la Regia para acudir al encuentro en
el Senado donde fue asesinado. Cuando se declaraba una guerra, el
general acudía al sacrarium para agitar la lanza, y golpear los
escudos al mismo tiempo que dirigía al dios estas palabras: ¡Marte, vigila!
¡Marte, despierta!
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| Taza con la inscripción REX |
Entre los objetos recuperados en las
excavaciones de la Regia, se encuentra un fragmento de una taza grande y
negra de estilo etrusco y calidad fina (bucchero) que lleva en la
parte inferior la inscripción "REX" grabada con letras de 2
centímetros de altura, datada entre 530 a. C. y 510 a. C. principios
de la República
Templo de
Antonino y Faustina
Es el edificio mejor conservado del Foro
Romano. El Templo de Antonino y Faustina es un templo de
la Antigua Roma, adaptado posteriormente como Iglesia
católica (San Lorenzo in Miranda, por entonces se creía que fue aquí
donde San Lorenzo mártir fue sentenciado a muerte).
Se encuentra, al norte de la vía Sacra,
al este de la Basílica Emilia, frente a la Regia. El emperador
Antonino Pío dedicó el templo al culto a su difunta esposa la emperatriz
Faustina, fallecida en el 141que había sido deificada por el emperador. Pocos años después, en 161, murió el emperador
y el Senado, al divinizarlo, consagró el templo a la pareja imperial, a
instancias de su sucesor, Marco Aurelio.
El templo debe su relativa buena conservación
a su transformación en iglesia durante la Edad Media. En efecto, la
iglesia de San Lorenzo in Miranda fue instalada en
la cella del templo en el curso de los siglos VII y VIII.
Se ha atribuido a esta cristianización la supervivencia de la cella y
el pórtico del templo, aunque el revestimiento de mármol de la cella ha
desaparecido. De hecho, la iglesia carece del habitual ábside en el extremo
oriental: nunca se le añadió ninguno, para conservar la integridad estructural
del templo.
Todavía hoy en día, se ven en los fustes de
las columnas, que son monolíticas, unos profundos surcos que dicen se deben a
un intento de desmantelamiento del pórtico para reutilizar sus materiales o
para destruir lo que se veía como un resto del templo pagano que fue, aunque la
verdad es que las columnas estaban en parte enterradas por el desnivel del
terreno que en algunos sitios llega a los doce metros.
La iglesia visible hoy en día fue
reconstruida en el siglo XVII con una
sola nave y tres capillas laterales, en un nivel elevado algunos metros debido al progresivo soterramiento de
la zona del Foro.
Las excavaciones a lo largo del siglo XIX
permitieron sacar a la luz el templo parcialmente enterrado con lo que se hizo
imposible acceder a la iglesia por la puerta de bronce que daba al lado de
la vía Sacra, dado que hay una diferencia de nivel de seis metros en
relación con el suelo del pronaos, y de doce metros en relación con la vía
Sacra.
Hoy en día, quedan todas las columnas del pronaos. Además de los restos en las columnas, se pueden ver graffitis cristianos que datan, los más antiguos, del siglo IV y una representación de Hércules y el león de Nemea, tema inspirado en las estatuas que debían encontrarse en los alrededores. La escalera antigua fue reemplazada por una construcción más reciente en ladrillo. Se pueden ver restos de las paredes de la cella en mármol, en el interior de la iglesia. El friso y el arquitrabe del entablamento han sobrevivido en parte, pero quedan pocos vestigios de la cornisa.
El edificio se alza sobre una
alta plataforma de grandes bloques de mármol.
La cella está construida en bloques de toba volcánica, en origen
revestida de mármol veteado. Un altar en ladrillo recubierto de
mármol está construido en medio de los peldaños de la escalera que une
el pronaos y la vía Sacra
El templo
es próstilo hexástilo con dos columnas laterales y los pilares
enlazados en el muro exterior de la cella que están recubiertos de
placas de mármol blanco.
El pronaos tiene seis columnas de orden corintio en el
frente y otras dos en cada lateral, son de mármol cipolino y tienen
una altura de unos 17 metros por 1,5 m de diámetro en la base.
Los capiteles de mármol blanco sostienen
un entablamento también de mármol blanco. El friso presenta
una decoración de grifos enfrentados y motivos vegetales, e
instrumentos para el sacrificio. La parte superior del frontón está adornada
por una cuadriga mientras que las victorias se ubican en
cada ángulo. Estos ricos bajorrelieves del friso fueron copiados con frecuencia
desde el siglo XVI hasta el XIX.
La inscripción está dividida en dos partes.
La primera línea, añadida más tarde, está grabada en el friso del templo. La
segunda línea, pero que fue la primera en ser inscrita, está sobre
el arquitrabe. Conjuntamente, la inscripción dice:
DIVO • ANTONINO • ET
DIVAE • FAVSTINAE • EX • S • C
Esto es, "Al divino Antonino y a la
divina Faustina por decreto del Senado".
Este templo, aunque de pequeñas dimensiones,
es de un gran interés por su conservación, su simplicidad, la severidad y la
pureza de su estilo. Su construcción es de una perfección que se encuentra rara
vez en los monumentos de esta época.
La cella, construida con bloques
de mármol albergaría las estatuas colosales del emperador y de su
esposa de las que solo se han recuperado fragmentos.
Sus columnas, de una bella proporción,
presentan los capiteles tallados en mármol blanco, así como
las basas que reúnen sencillez y belleza. El cornisamento es uno de los más
sencillos del orden corintio y no lleva
ni dentellones ni modillones. En una palabra, este templo es uno
de los tipos más bellos de arquitectura corintia. Descansa sobre
un estilóbato, disposición que se encuentra en los templos primitivos y
que fue generalmente adoptada desde el tiempo de Domiciano.
Interior
Hoy en día, la Iglesia de San Lorenzo en
Miranda se erige como un ejemplo único de una iglesia construida dentro de las
paredes de un templo romano. No es única en este sentido, pero es con mucho el
ejemplo más claro y mejor. Las enormes columnas del templo original ahora
forman una barrera protectora alrededor de la iglesia, con los revestimientos
de mármol hace tiempo desaparecidos, pero aún impresionantes.
En frente del templo comentado de Antonino y
Faustina se encuentra la Regia de la que ya hemos hablado con anterioridad y a
su lado el templo de Vesta que ahora comentaremos
El templo de Vesta
El templo de Vesta es uno de los templos más antiguos de Roma ubicado en
el Foro Romano cerca de la Regia y la Casa de las
Vestales, con la que forma un complejo religioso vinculado al culto de la diosa
Vesta llamado Atrium Vestae.
El rasgo más reconocible del
templo es su planta circular. Puesto que la veneración
de Vesta empezó en casas privadas, la arquitectura parece ser un
recuerdo de su historia. El templo existente usó arquitectura
griega con columnas corintias, mármol y
una cella central. La estructura que se conserva indica que había
veinte columnas corintias construidas sobre un podio de quince metros
de diámetro. El tejado probablemente tenía un agujero en lo alto para permitir
que saliera el humo.
Está ubicado al sur de
la Vía Sacra, delante de la Regia, en el extremo oriental
del Foro Romano. También se encuentra cerca de la fuente de
Juturna y del templo de Cástor y Pólux, originariamente en el seno del barrio de
las Vestales.En él se custodiaba, siempre
encendido, el fuego sagrado en honor de la
diosa Vesta. Vesta es
conocida como la protectora de Roma, diosa del fuego y del hogar. Según la
tradición romana, el culto a la diosa Vesta fue creado por Numa Pompilio,
segundo rey de Roma. También allí estaba el Paladio (una efigie en madera de Minerva legendariamente llevada por Eneas desde Troya) así como otros
objetos sagrados, que se guardan en lugares secretos llamados penus
Vestae, que no se abrían más que durante las Vestalia. No había ninguna estatua de la
diosa misma en la cella; en lugar de ello se guardaba el hogar
en el que ardía el fuego sagrado.
El edificio mismo consagrado
a Vesta no era tanto
un templum (un espacio consagrado, aunque los poetas lo calificaban
así a menudo. Se trata, por el contrario, de un aedes (templo).
Según Ovidio,
su forma redonda con un hogar en medio es una representación simbólica de
la Tierra,
con su fuego central e inmóvil. Los historiadores modernos también
hacen una comparación con un rito funerario muy antiguo observado en Roma,
consistente en la recogida de las cenizas del difunto después de la cremación,
colocarlas en una urna redonda en forma de cabaña que inhumaban. Sin embargo,
no se puede sacar de estas similitudes simbólicas otra conclusión más que la
antigüedad extrema de este culto y su carácter indígena.
Todos los templos dedicados a Vesta eran de planta circular, y tenían entradas que se enfrentaban al este para simbolizar la conexión entre el fuego de Vesta y el sol como fuentes de vida.
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| Vista interior |
Todos los templos dedicados a Vesta eran de planta circular, y tenían entradas que se enfrentaban al este para simbolizar la conexión entre el fuego de Vesta y el sol como fuentes de vida.
La edificación del edificio se
atribuyó por algunos a Rómulo,
pero los autores antiguos atribuyeron la construcción del primer templo de
Vesta a Numa Pompilio, quien habría hecho construir
en la zona la Regia (su
residencia) y la Casa de las Vestales en su forma original, lo que haría de
este uno de los edificios más antiguos que habría conocido la Roma antigua.
En origen, el rey encargó a sus propias hijas que supervisasen el fuego
sagrado. Poco a poco, ellas adquirieron el estatus de sacerdotisas y el orden
de las Vestales se
convirtió en el único sacerdocio femenino de Roma.
Alrededor del templo se alzaba
la Arboleda sagrada, en la que también había un cementerio para sacerdotes y
vírgenes.
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| Detalle del friso |
El edificio fue objeto de
varias reconstrucciones, que conservaron la entrada orientada hacia el este y
la forma circular de la planta. El templo quedó incendiado durante el saqueo de Roma en el
año 390 a. C. y de nuevo en el 241 a. C., cuando uno de los pontífices, Lucio Cecilio Metelo se
lanzó al templo en llamas y salvó los objetos sagrados guardados en el Paladio y perdió la vista. Sin
embargo, Cicerón afirma que la vista de los objetos sagrados es lo
que le cegó, y no el incendio. Incluso
en alguno de los incendios se evacuaron los objetos sagrados. En el año 64,
el gran incendio de Roma quemó la mayor parte
de Roma,
incluyendo el templo de Vesta. Dice Dión Casio que había sido
prendido por el infame Nerón, pero según Tácito,
Nerón estaba en Antium en
la época del incendio. Entonces fue reconstruido por orden de Nerón.
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| Vista exterior |
El templo de Vesta permaneció
razonablemente intacto hasta el Renacimiento. Sin embargo, según testimonios el
edificio fue completamente demolido y su mármol reutilizado en iglesias y
palacios papales.
La sección que hoy se ve, en
pie, fue reconstruida en los años treinta durante la dictadura de Benito Mussolini.
Comprenden una parte del podio y de los cimientos, tres
columnas y el entablamento que soportan, así como la parte de la pared de
la cella correspondiente a la misma sección.
El templo es monóptero, esto
es, de planta circular. Se eleva sobre un podio de unos 15 metros de
diámetro, con la cella. El podio realizado en opus
caementicium, está cubierto de placas de mármol.
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| Reconstrucción digital del templo |
Se complementa con veinte
pedestales que sostienen veinte columnas con capìteles corintios de
mármol blanco embebidas, como todos los templos consagrados a Vesta. De
dimensiones modestas, está rematado por una cúpula cuya altura es la mitad del
diámetro del edificio, probablemente en imitación de las cabañas itálicas
antiguas, y habría sido construido en origen en acacia con un techo cubierto de
paja.
La cella es cerrada,
veinte columnas trabadas decoran su muro exterior. Se accede por una puerta
orientada hacia el este que sirve de enlace entre el fuego sagrado y el Sol,
considerados como fuente de la vida.
El techo era cónico y tenía una
abertura para permitir la salida del humo. Dentro de la cella no se
encontraba la estatua de culto, sino solo el fuego sagrado, símbolo de la
eternidad de Roma y de su destino de imperio universal. Una cavidad trapezoidal de
2,40 m de alto, que se abre en el podio, y a la que se accedía solo desde
la cella parece ser la ubicación donde se conservaban los objetos
sagrados más preciosos.
La casa de las Vestales
Al lado del templo se encuentra la casa
de las Vestales, sacerdotisas devotas al culto de Vesta y
guardianas del fuego sagrado, el único sacerdocio femenino de Roma. Eran seis,
provenían de familias patricias y tendían que prestar sus servicios durante 30
años, conservando su virginidad bajo pena de muerte. En cambio, gozaban de un
gran número de privilegios (viajaban en carro por la ciudad y disponían de
asientos reservados en los espectáculos).
La entrada a la Casa, también conocida con el
nombre de Atrium Vestae, estaba al lado de un quiosco romano con una alta
base y dos columnas jónicas, actualmente sólo una de ellas ha sido reconstruida
la otra es un pilar realizado con ladrillo utilizado probablemente para alojar
la estatua de la diosEl centro de la casa es un patio con
peristilo, pórtico columnado, de 69 metros de longitud, cuyo eje mayor se
alinea con la sucesión de tres piscinas rectangulares de dimensiones diferentes
y poblado de estatuas de las vestales superioras que dirigían la orden
religiosa. Algunas de ellas expuestas actualmente por parejas en el peristilo y
otras, las más bellas, en diferentes museos.
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| Recreación |
Sobre cada uno de los cuatro lados del patio,
se alinean habitaciones y salas, que asomaban al jardín y algunas cubiertas con
seguridad de mármol coloreado. Los escalones de la escalera prueban la
existencia de una o dos plantas.
En el lado este del patio se abre una vasta
sala abovedada y flanqueada en cada lado por pequeñas piezas cuadradas, son
seis habitaciones que se corresponden con el número de las vestales y sugiere
que eran depósitos personales para cada una de ellas.
El lado sur que es el mejor conservado, hay
muchas habitaciones, una de ellas con dospequeños depósitos que se interpretan como hornos, a su lado otra
habitación con los restos de un molinillo y en el centro una gran sala
flanqueada de dos pequeñas habitaciones, de la que una está dotada de
vestíbulo, indican probablemente una cocina.
En la planta superior, probablemente para uso
privado, se encontraban, las habitaciones, los baños y los sistemas de
calefacción y sobre ella se encontraba la planta destinada probablemente al
personal de servicio.
Las habitaciones del lado norte del patio
están mal conservadas. Hay restos de edificios anteriores y una pasarela moderna permite ver los restos
del edificio republicano debajo, con un pavimento de mosaico en el que se
insertan fragmentos irregulares de mármol.
El conjunto de edificios, construido durante
la República, fue reconstruido varias veces y ampliado hasta la época de
Constantino.





















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