lunes, 23 de marzo de 2026

Una semana en Roma. Segundo día. Parte V. El Foro

Columna de Focas

La Columna de Focas es una columna conmemorativa que se encuentra en el Foro Romano. Sigue en el mismo lugar donde se erigió (in situ). Su posición, aislada y solitaria entre las ruinas, la ha convertido siempre en un punto de referencia en el Foro, y a menudo aparece en imágenes y grabados.
La causa exacta que motivó la construcción de la columna se desconoce, aunque se sabe que el emperador  bizantino Focas siempre apoyó a los papas en muchas de las controversias teológicas de la época, por lo tanto tuvo buenas relaciones con el papado, frente al poder creciente de los bizantinos  en Roma. Además donó formalmente el Panteón de Agripa al Papa Bonifacio IV, para su uso como iglesia. Incluso participó en la restauración del exarca de Rávena, tras un largo exilio, que en agradecimiento, mandó erigir una estatua dorada del emperador Focas en la llamada y rededicada columna de Focas en el Foro Romano y que presentaba una nueva inscripción en su base en honor del emperador. No obstante, la estatua era probablemente un símbolo de la soberanía imperial sobre Roma, que estaba desapareciendo bajo la presión a la que la sometían los lombardos y la estatua de Focas probablemente sólo permaneció allí por un breve tiempoLa columna fue la última adición hecha al Foro Romano.
La columna parece haber sido realizada en el siglo II para alguna otra estructura desconocida, se habla de que sostenía una estatua dedicada a Diocleciano, luego fue reciclada para convertirse en el monumento actual. También el pedestal parece haber sido reciclado de su uso original ya que aparece borrada una anterior inscripción para proporcionar espacio al texto posterior.
En octubre del año 610, Focas fue capturado a traición, torturado,
 asesinado y desmembrado y todas sus estatuas fueron derribadas.La columna estriada de estilo corintio tiene una altura de 13,6 metros desde su pedestal cúbico de mármol blanco, concretamente en mármol proconesio, muy popular desde finales del siglo I d.C. y sobre todo a partir del siglo II d.C. Está rematada por un capitel corintio que data de la época trajana.
Los cimientos cuadrados de ladrillo no eran visibles en el momento en el que la columna fue erigida, ya que el nivel actual del Foro, elevado a través de los siglos,  no fue excavado hasta el pavimento augusteo hasta el siglo XIX.
La base de la columna fue recuperada en el año 1813, y la inscripción
  en latín, traducida dice así: "Al mejor gobernante, el más clemente y pío, nuestro señor Focas el emperador perpetuo, coronado por Dios, el eterno augusto triumphator, lo hizo Esmaragdo, anterior praepositus sacri palatii y patricius y exarca de Italia, dedicado a Su Clemencia por las innumerables beneficencias de Su Piedad y por la paz lograda en Italia y su libertad conservada, esta estatua de Su Majestad, parpadeando del esplendor de oro aquí sobre esta alta columna para su eterna gloria erigida y dedicada, en el primer día del mes de agosto, en la oncena indicción en el quinto año después del consulado de Su Piedad.”
Había una escalera que fue eliminada para permitir la lectura de la inscripción en las losas del piso, lo que ha permitido datar el último pavimento en torno al año 12 a.C.

Los Rostra

En la Antigua Roma, se llamó rostra a una tribuna o más bien una plataforma de oratoria que surgió en el siglo IV a.C., que servía de púlpito desde el que los magistrados y oradores arengaban al pueblo reunido en la explanada del Foro Romano.  Que César trasladó a la posición actual en el 44 a.C., y que Augusto le dio a la estructura su forma rectangular definitiva.
Relieve con los Rostra
«Rostra» es el plural de la palabra  rostrum, que literalmente significa «lo que sirve para roer», refiriéndose casi siempre a los picos, boca o cara de los animales. Por extensión se llamó rostrum a todo objeto con forma de pico: espolón de una nave, la reja de un arado, el pico de una lámpara o la cabeza de un martillo.
En su acepción náutica el rostrum era el espolón de bronce que reforzaba la proa de los navíos de guerra, un “pico” que embestía las naves enemigas para hundirlas, un arma que dio muy buenos resultados.
Los rostra imperiales
En el año 338 a. C. la República romana obtuvo una gran y decisiva victoria contra  la liga Latina y a sus aliados volscos, en la batalla del puerto de Antium, y el cónsul mandó arrancar los rostra (espolones) de los barcos enemigos para trasladarlos a Roma y colocarlos como adornos en el muro de la tribuna de oradores del Foro Romano, ante la que se reunían los comitia o asambleas romanas. Desde entonces ésta fue conocida como rostra y, por extensión, se acabó por dar el nombre a dichas tribunas. En origen esta tribuna debía estar entre el foro de época republicana y el comitium, que entonces se encontraban diferenciados, por lo que
los oradores podían ser escuchados de una y otra parte.
Los rostra eran arquitectónicamente muy simples, las primeras plataformas eran de madera con escaleras laterales, muy parecidos a nuestros escenarios de calle, con el devenir de los siglos los rostra cambió de orientación y de aspecto sofisticándose algo más, se sabe que en el s. IV a.C. se construyó el primero pavimentado en piedra con orientación frontal a la antigua curia y donde se celebraban los comicios, parece ser que fue en este momento donde se colocaron los espolones de la batalla de Ancio. Posteriormente se añadió una grada para comodidad de los asistentes a los comicios y un reloj de sol al que se le sumaron estatuas ilustres o columnas rematadas con esculturas.
La plataforma soportaba numerosas columnas y estatuas honoríficas como una estatua arcaica de Hércules vestido con una túnica, o la de césares como Galerio y Constancio Cloro  y augustos como Diocleciano y Maximiano, junto con la estatua de Júpiter.
Restos de los Rostra
Los rostra principales del foro disponían de una balaustrada perimetral pero con un segmento de la parte central abierto, para poder visualizar a la personalidad sin ningún obstáculo y la  plataforma permitía hablar desde dos lados, bien hacia los comicios o bien hacia la explanada que quedaba en medio de la basílica Emilia.
Los rostra debían ser amplios para albergar a decenas de personas pero no debían ser excesivamente altos para no entorpecer ni la visión ni la acústica. La cercanía con el público era fundamental.
Si al principio la base era de más de 13 metros, en posteriores reconstrucciones se alargó hasta alcanzar los 23 metros y la altura sería de unos 3,5 metros. 
Los rostra han sido muy posiblemente uno de los elementos arquitectónicos más simples pero uno de los más fundamentales en términos de relevancia social. Desde la República hasta el final del imperio, soportó el peso de los más ilustres magistrados, generales, auspices, emperadores, pero también se difundieron noticias, promulgaron leyes o se convirtieron en lugares de castigo público, las manos y cabezas de Cicerón fueron empaladas y mostradas ante la plebe en esa tribuna y no fue la única vez que se usó punitivamente.
En 44 a. C. Julio César la trasladó a su ubicación definitiva en el Foro. Delante del templo de la Concordia y al sur del arco de Septimio Severo. Está colocada de tal forma que el orador se dirigiera al pueblo sobre la explanada del Foro, del que marcaría el límite noreste.
Junto a la tribuna se encontraban el Milliarium aureum erigido por Augusto, que era el punto de partida supuesto de todas las calzadas romanas, situado del lado que linda con el templo de Saturno y el umbilicus urbis, que originariamente estaba cubierto de mármol y que ahora es un núcleo de ladrillo de aspecto triste, de unos dos metros de alto y 4,45 metros de diámetro, al extremo norte de la tribuna, y algo más tardío.
En el otro extremo del Foro y formando parte del podio del templo de César se encontraba una segunda tribuna, los Rostra divi Iulii, decorados con espolones de los barcos egipcios apresados en la batalla de Actium.
Una tercera tribuna se piensa que estaba emplazada frente al templo de Cástor, ya que las fuentes hablan de los Rostra tria.
Julio César, ansioso por dejar su impronta en la ciudad, comenzó a adquirir terrenos cercanos al Foro Romano, para la construcción del foro de César y con ello se produjo una reorganización del Comitium parte del cual desapareció bajo la nueva curia. César planeó reconstruir los Rostra republicanos a unos cincuenta metros hacia el sudoeste​ para la ubicación de una plataforma que ya existía antes, delante del templo de la Concordia​.
Los Rostra, aún sin terminar, se inauguraron al mismo tiempo que la Curia Julia en enero del 44 a. C., poco antes de la muerte de César​ pero los trabajos se reanudaron después del 42 a. C. La tribuna fue entonces bautizada como Rostra Nova o Rostra Caesaris​ pero algunos autores la llamaban con el término de Rostra Vetera para distinguirla de la tribuna rostral delante del templo de César​. Los Rostra fueron de nuevo inaugurados en el año 29 a. C. ​y fueron designados con el nombre de Rostra Augusti.
En el 203, la tribuna fue en parte reconstruida y modificada con la construcción del arco de Septimio Severo. Y en el 470, la tribuna fue restaurada, con motivo de la victoria contra los vándalos, y fue completada por una extensión hacia el lado noroeste, cerca del arco de Septimio Severo, conocida con el nombre de Rostra Vandalica.
Descripción de los rostra de César
Los Rostra Caesaris, la plataforma que César hizo construir para reemplazar a los Rostra republicanos, sería de unos 13 metros de largo, con una cara curvada y cinco o seis pasos curvados en la parte posterior. La plataforma, suficientemente cerca, se elevaba a 3,50 metros de alto y estaba recubierta de mármol. Sobre la fachada, placas de mármol de Porta Santa estaban separadas por columnas de mármol africano. Había unos agujeros que permitían fijar ornamentos pero parecen demasiado pequeños para que pudiera tratarse de espolones de navíos de guerra​.
Reconstrucción de Augusto
Augusto reanudó los trabajos comenzados por Julio César y agrandó la tribuna. Su fachada alcanzó los 23,80 metros de largo
Reconstrucción Rostra de Augusto
y por detrás, los pasos se prolongarían para cubrir toda la longitud. La forma curvada de los pasos se conservaba en recuerdo de la forma circular del antiguo Comitium. La plataforma, de madera, se agrandaría en 10 metros, apoyada en pilares de ladrillo y rodeada por tres lados por una balaustrada de bloques de toba dispuestos en opus quadratum y recubiertos por mármol. Los espolones de navíos se fijarían a la misma en dos filas.
Restauraciones imperiales
Tras la construcción del arco de Septimio Severo, el muro lateral noreste de los rostra se amplió en un semicírculo en la mitad de su anchura, dejando al descubierto el mármol de los Rostra Caesari que fueron cubiertos por la construcción de Augusto.
Para el 470, la tribuna se había ampliado en su extremo noroeste mediante la adición de una estructura de ladrillo trapezoidal frente a uno de los pilares del arco de Septimio Severo. La fachada de la ampliación se decoró con mascarones.
Es posible que algunos de los relieves conocidos como  «Anaglifos de Trajano» y recuperados al pie de la columna de Focas y datados a comienzos del siglo II, hubieran estado colocados sobre la balaustrada de los rostra, de cara a cada extremo.
Rostra del divino Julio
Los Rostra del divino Julio o de César divinizado, también nombrada como  Rostra de Diocleciano se construyeron en el Foro Romano al mismo tiempo que el templo de César a finales del siglo I a. C. Se trata de una tribuna decorada también con espolones (rostra) y destinada a los magistrados y oradores para dirigirse a la multitud.
Los rostra de César divinizado se construyeron ante el templo de César y daban a los rostra imperiales del otro lado de la explanada del Foro.
Estos rostra se inauguraron en el año 29 a. C. por Augusto, el mismo año que la Curia Julia y el templo de César. La tribuna quedó destruida con un incendio y fue reconstruida por Diocleciano después del 285, de ahí su nombre.
Los rostra estuvieron enterrados hasta finales del siglo XIX y al desenterrarlos fueron destruidos por equivocación.
Por algunos relieves encontrados se sabe que se  trataba de una plataforma de 30 metros de ancho por 12 de largo con los espolones (rostra) fijados en su fachada.

Templo de Saturno

El templo de Saturno es un monumento dedicado a la deidad agrícola Saturno que se erige en el extremo occidental del Foro Romano. Es uno de los templos romanos más antiguos construidos en el entorno del Foro. Se construyó entre 501 y 498 a. C. Algunas fuentes lo atribuyen al rey Lucio Tarquinio el Soberbio y otras lo datan de comienzos de la República romana. Bajo la República, una habitación amueblada en el templo o en las proximidades inmediatas, guardaba los documentos oficiales del Estado y del tesoro público (Ærarium, «erario»).
El templo, que está orientado al norte, se erigió, al pie de la vertiente oriental de la colina Capitolina, en las proximidades de la basílica Julia. Delante del templo una calle empinada, marca el comienzo del antiguo camino (Clivus Capitolino) que llevaba a la cima de la colina Capitolina. Cercano a él destacaba un arco de triunfo que Tiberio hizo erigir en el año 16 para conmemorar las victorias de Germánico y cuyos cimientos aún son visibles entre el templo y la basílica.
El culto a Saturno es uno de los más antiguos de Roma. Según la mitología romana, Saturno era uno de los dioses originales del Panteón romano. Era el dios de la agricultura, la fertilidad y el tiempo.
La tradición romana hizo del dios caído Saturno, refugiado en el Lacio, el fundador de una ciudad mítica en el Capitolio, llamada Saturnia La divinidad habría enseñado a los romanos a cultivar la tierra. Por ello le dedicaron un altar al pie del Capitolio y sería ante este altar arcaico donde a posteriori construyeron el templo.
Aunque dedicado al dios Saturno, el principal uso del templo era servir de sede al tesoro del Imperio Romano (aerarium), almacenando las reservas de oro y plata. Bajo la República, el templo guardaba el tesoro público del Estado Aerarium gestionado por dos cuestores uno de los cuales tenía la responsabilidad de las llaves de la sala construida en el templo. La actividad principal de estos magistrados era la gestión de los ingresos y los gastos, tarea simbolizada por la presencia de dos balanzas en el templo.
El erario debió ser almacenado en la cella del templo o en una pieza situada debajo de la parte delantera del podio. El templo de Saturno fue elegido como lugar de depósito del tesoro ya que, según la leyenda, no se cometían robos cuando Saturno reinaba en Italia. Además, bajo su mandato, el concepto de propiedad privada no existía sino que todo lo que estaba guardado en el templo se consideraba como un bien común.
El tesoro depositado en esta pieza albergaría igualmente en tiempos de paz (Pax Romana) las insignias de las diferentes legiones.
A finales de la República, hacia el año 45 a.C., el erario y los otros archivos fueron transferidos a otros edificios, los cuestores fueron reemplazados, primeros por ediles y más tarde  por dos prefectos de rango pretoriano a partir del 29 a. C.
Entre los documentos más importantes depositados en el Erario, que luego se trasladaron a Tabulario se encontraban las copias de las leyes grabadas en bronce,  las condiciones para los contratos públicos, los registros de deudas con el Estado mantenidos por los censores, las cuentas de las actividades financieras de los magistrados, ​ la lista de decisiones de orden financiero adoptadas por el Senado y otros registros importantes. Estos documentos oficiales podían fijarse en el exterior sobre un gran panel en la parte superior del podio para que lo pudiera leer todo el mundo.
Los autores antiguos no coinciden en la fecha de fundación del templo ni el lugar de su emplazamiento. Pero, parecen deducir que la primera consagración del templo o altar tuvo lugar en tiempos posteriores a Tarquinio el Soberbio entre el año 501 a. C. y el 497 a. C.
Se habla de una segunda consagración después de la segunda mitad del siglo V a. C. Para concluir después de diversas reconstrucciones con la que se llevó a cabo hacia el año 42 a.C. cuando el templo republicano de estilo toscano, que conservaba su apariencia arcaica del siglo V a. C. fue reconstruido por entero según un estilo helenístico gracias al botín amasado tras las victorias sobre los pueblos alpinos de Recia. La reconstrucción del templo de Saturno no se terminó hasta el final de los años 30 a. C.
El templo fue restaurado por última vez durante la segunda mitad del siglo IV, entre 360 y 380, período en el que se asistió a una renovación de los cultos paganos.
Durante esta última restauración, los materiales se recuperaron de otros monumentos como atestigua la disparidad de las bases de las columnas, de tres tipos diferentes, los fustes de las columnas que procedían del foro de Trajano y los modillones de la cornisa que son de época augústea.
Las ruinas del templo visibles hoy en día comprenden ocho columnas con fuste liso y una parte del entablamento, que data probablemente de la restauración del siglo IV. Los vestigios del imponente podio en opus caementicium revestido de travertino y que sirve de cimiento datan de la reconstrucción del año 42 a.C.
En el interior de los restos del imponente podio del templo de época imperial se descubrieron los restos de los cimientos de la época republicana que se componía de cuatro muros en toba  volcánica en opus quadratum (hiladas de sillares sin mortero) con una altura máxima de diez filas de piedra​. Los restos de estos muros tienen un grosor de 3 metros para una altura máxima de 3,92 metros. Dada la situación del templo en relación con el Capitolio y la diferencia de nivel entre cada lado de aproximadamente 6 metros, el templo arcaico de estilo toscano debió alzarse sobre una terraza que servía de base, tal vez accesible desde la adyacente calzada de subida al Capitolio
Las actuales ruinas corresponden a la tercera edificación del Templo de Saturno, que reemplaza a la segunda, destruida en el incendio del año 283. Las reconstrucciones modernas del templo de Saturno se basan en gran parte en los trabajos llevados a cabo por arqueólogos.
Después de la reconstrucción del año 42 a.C., el templo tenía un largo de 40 metros y una anchura de 22,5 metros. Es pseudo-períptero hexástilo de orden jónico y conserva a pesar de sus numerosas reconstrucciones y la reutilización de numerosos elementos sacados de otros monumentos (spolia) los rasgos particulares de los templos itálicos, como el hecho de alzarse sobre un podio, de 24 metros de ancho por 33 de largo, que se eleva en nueve metros encima de la explanada del Foro. El podio está construido en opus caementicium (hormigón romano) disimulado por bloques de travertino recubiertos de mármol.
Las seis columnas de la fachada de trece metros de alto llevan fustes lisos de 1,35 metros de diámetro en la base y de 11,65 metros de alto, en granito gris egipcio, las otras a los lados son de granito egipcio rosa. Los capiteles jónicos en mármol blanco datan de una restauración durante la Antigüedad tardía. Se componen de cuatro caras con las volutas dispuestas en diagonal. Las bases de las columnas están adornadas con molduras que recuerdan la forma de una cuerda.
Se accede al pronaos gracias a una gran escalera frontal cuyas proporciones y la disposición en relación con el templo no se conocen con precisión.
El porche (pronaos) tiene tres intercolumnios de profundidad, un cuarto de la longitud total del edificio, de proporciones típicas del templo romano de finales de la República y comienzos del Imperio. Más allá del porche, las columnas laterales se adosan a los muros exteriores de la cella.
En el entablamento frontal, el friso y el arquitrabe están invertidos de manera que está grabada la inscripción siguiente: SENATVS POPVLVSQVE ROMANVS | INCENDIO CONSVMPTVM RESTITVIT, esto es, «el Senado y el Pueblo romano construyeron [el templo] destruido por un incendio». Los motivos que adornan el entablamento de tiempos de Augusto son ahora visibles desde el interior del pronaos. Las acroteras del frontón están decoradas por grupos estatuarios representando tritones y caballos.
Según las fuentes antiguas, la estatua de Saturno en la cella, tallada en madera y llena de aceite de oliva para evitar que la madera se degradara, está recubierta de una tela y provista de una guadaña. Las piernas de la estatua estaban envueltas en tiras de lana que no se retiraban más que el 17 de diciembre, primer día de las Saturnales. En esas fiestas los esclavos se hacían «libres», excepcionalmente liberados del deber de servir a sus amos. Según la tradición el festival Saturnalia era una celebración anual celebrada en honor al dios Saturno. El festival era un momento de jolgorio, fiesta y entrega de regalos. El festival también fue un momento de agitación social, ya que esclavos y amos intercambiaron roles y las normas sociales se suspendían temporalmente.
Los vestigios en su estado actual hacen pensar que el interior de la escalera frontal estaba hueco para albergar una pequeña pieza que se ha identificado como el Erario. La habitación no es tan alta como podría de aprovechar el espacio bajo los escalones, y es relativamente estrecha, con el ancho de una o dos cámaras paralelas abovedadas. La pieza podría alcanzar los 4,80 metros de ancho por 9,15 metros de profundidad. Una abertura situada en el centro de la anchura oriental, un poco más baja que el tamaño de un hombre y de la que solo queda el umbral en mármol, permitía acceder al espacio desde el Foro. Los bloques que forman el umbral están perforados por dos filas de pequeños agujeros, la fila exterior casi alineada con la fachada. Según una primera hipótesis, estos agujeros podrían corresponder a una puerta en forma de barrera pero la presencia de plomo indicaría más bien que la abertura se convirtió en una ventana equipada con barrotes sellados con este metal.

Arco de Septimio

El arco de Septimio Severo es un antiguo arco de triunfo que se encuentra en el extremo noroeste del Foro Romano, a los pies de la colina del Capitolio, delante del templo de la Concordia y no lejos de la Curia Julia.
Septimio Severo  fue el primer emperador romano de origen norteafricano en alcanzar el trono y el fundador de la dinastía de los “Severos”. Tras la muerte, fue deificado por el Senado.
El arco fue erigido en el 203 para glorificar las victorias militares del emperador Septimio Severo y sus hijos Geta y Caracalla sobre los partos. En sus relieves, cuenta con detalle la campaña: sus acciones de la guerra, sus hazañas, conquistas y la superioridad de Roma, a través del emperador, sobre los bárbaros partos.
El arco fue realizado en ladrillo y piedra travertina aunque después fue  enteramente revestido de mármol blanco, originariamente se accedía por escalones desde el antiguo nivel del Foro. Las fachadas están ricamente decoradas por columnas y bajorrelieves. La fachada, por ambos lados, consta de un arco principal encuadrado por otros dos pequeños arcos que descansan sobre pilares en frente de los cuales hay columnas compuestas y separadas sobre pedestales o altas basas. Estas columnas de orden corintio enmarcan la rica decoración del monumento y sirven de apoyo para el arquitrabe sobre el que se alza el ático con diferentes inscripciones destacando la dedicación a Septimio por parte de su hijo Caracalla. Originalmente se nombraba también a su segundo hijo Geta, (el texto que aparece hacia el centro, entre paréntesis) pero su nombre fue eliminado tras ser asesinado por voluntad del hermano (damnatio memoriae).
IMP · CAES · LVCIO · SEPTIMIO · M · FIL · SEVERO · PIO · PERTINACI · AVG · PATRI PATRIAE PARTHICO · ARABICO · ETPARTHICO · ADIABENICO · PONTIFIC · MAXIMO · TRIBUNIC · POTEST · XI · IMP · XI · COS · III · PROCOS · ET IMP · CAES · M · AVRELIO · L · FIL · ANTONINO · AVG · PIO · FELICI · TRIBUNIC · POTEST · VI · COS · PROCOS · (P · P ·OPTIMIS · FORTISSIMISQVE · PRINCIPIBUS) OB · REM · PVBLICAM · RESTITVTAM · IMPERIVMQVE · POPVLI · ROMANI · PROPAGATVM · INSIGNIBVS · VIRTVTIBVS · EORVM · DOMI · FORISQVE · S · P · Q · R
Al Emperador César Lucio Septimio Severo, hijo de Marco, Pío, Pértinax, Augusto, Padre de la Patria, Parto, Árabe y Parto Adiabenico, Pontifex Maximus, investido con el poder Tribunicio por undécima vez, aclamado Emperador por undécima vez, cónsul por tercera vez, procónsul; y al Emperador Cesare Marco Aurelio Antonino, hijo de Lucio, Augusto, Pio, Felice, investido por sexta vez del poder Tribunicio, Cónsul, Procónsul, Padre de la Patria, de excelentes y muy fuertes príncipes, por haber salvado el Estado y amplió el dominio del Pueblo Romano y por sus virtudes distinguidas, en casa y en el extranjero, el Senado y el Pueblo Romano".
En el arco hay “cuatro paños relivarios” a ambos lados de los arcos menores; cuatro pequeños “frisos” en el borde inferior de ellos; veinticuatro cuadros en los “plintos” de las ocho columnas y los emblemas de las cuatro “enjutas” de sus arcos.
Sus relieves y decoración son notables: dos figuras de Marte en la clave del arco central y sobre la arquivolta las “Victorias” (diosas aladas de la victoria, Νίκe) de las “albanegas”  o enjutas del arco principal son portadoras de pesados trofeos y se ajustan perfectamente el triángulo curvo, cuyo espacio llenan sin torsión con la ayuda de sendos “amorcillos” que se alzan a los pies de ellas, simbolizando las cuatro estaciones.
El mismo respeto a los modos canónicos muestran las ocho figuras de “deidades fluviales” que embellecen las “enjutas” de los arcos menores y los relieves de los tres lados libres de los “plintos” (bases de las columnas), en los que casi con un par de plantillas, se repite dos a dos la escena de la conducción de prisioneros bárbaros por soldados romanos.
Sin embargo la parte más espectacular de los relieves corresponde a  cuatro grandes paneles de 3,92 x 4,72 m colocados sobre los arcos menores, se representan los capítulos de la retirada de las tropas romanas de Partia. 
El ejército romano abandonando el campamento, una batalla, un discurso de Septimio Severo a sus tropas y la liberación de la ciudad de Nisibis.
En otro panel, a la derecha el asedio y la conquista de Edessa, otro discurso del emperador a su ejército y el sometimiento del rey Agbar y de los Armenios, así como un consejo de guerra en un campamento fortificado y el emperador entre los miembros de su estado mayor.
Hacía el lado del Campidoglio la parte que corresponde al lado izquierdo de la fachada que da al “Tabularium” (donde se guardaban los archivos públicos de Roma) describe el cruce del Éufrates, la caída de Ctesifonte (ciudad de Mesopotamia y capital de Partia), la rendición de los partos, el paso del Tigris, el asalto de Seleucia y la fuga de Artabano, rey de los partos.
A la derecha, el discurso final de Septimio Severo a las tropas frente a la ciudad conquistada.
Todos estos relieves han sufrido mucho y no son siempre evidentes sus significados.
El arco central tiene una bóveda semicircular rica en casetones. En cuanto a las medidas del arco aunque las fuentes varían ligeramente debido a mediciones arqueológicas específicas, la cifra más aceptada académicamente es de 26,42 metros de alto, 23,27 metros de ancho y 11,2 metros de fondo.
Los “machones” centrales están atravesados por arcos, de modo que los tres vanos se hallan comunicados transversalmente entre sí. Una escalera en el pilar meridional lleva a la plataforma superior del monumento, donde había estatuas del emperador y sus dos hijos en una cuadriga de bronce tirada por seis caballos,, acompañados por soldados.
Bajo el ático de cada fachada está grabada una larga dedicatoria. Originalmente, las letras grabadas en huecos contenían letras en bronce hoy desaparecidas.
Hoy vemos el Arco de Septimio Severo en un marrón característico de los monumentos de la antigua Roma. Sin embargo, en su día el arco estaba lleno de colores que iluminaban y daban realismo a las escenas representadas en los relieves. Precisamente gracias a restos de esos pigmentos los arqueólogos han podido descubrir cosas muy interesantes. Entre ellas, el color de piel de Septimio Severo. Quien procedía del norte de África y, por tanto, tenía la tez negra y, gracias a la pintura de su arco, esto ha podido confirmarse.
Durante época medieval el arco central quedó medio sepultado y en ruinas donde incluso se instalaron algunos negocios, incluso se llegó a adosar al monumento una torre defensiva.
A pesar de un sin número de vicisitudes por las que ha pasado, expolios, inundaciones…, incluso por su arco central paso una carretera y todavía se puede apreciar el daño causado por las ruedas medievales y el tráfico en la época moderna en las bases de las columnas, sobre los bajorrelieves de los zócalos, su excelente estado se debe en gran medida a que fue integrado en una estructura eclesiástica durante la Edad Media, lo que evitó su expolio.
Fue en 1803 cuando el Papa Pio VII ordenó desenterrar el monumento, sin embargo la tarea se ralentizó y los trabajos de exhumación no estuvieron acabados hasta 1898 cuando el arco quedo totalmente al descubierto.
La arquitectura de este arco de triunfo sirvió de inspiración para muchos arcos triunfales, antiguos y modernos, como el arco de Constantino, así como éste lo fue del arco de Triunfo del Carrusel en París.

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