Fuente Juturna
La fuente de Juturna también llamada
Lacus Juturnae, es una fuente sagrada construida en el lado sur del Foro
entre el templo de Cástor y Pólux y el de Vesta, en el siglo V a.C. La fuente está asociada
con un altar dedicado a la ninfa Juturna. Por lo tanto el
nombre Lacus Iuturnae se refiere tanto a la fuente como al altar que
se encuentra cerca.
Su nombre procede de la ninfa romana Juturna,
que se consideraba la diosa de las fuentes, los pozos y los manantiales. Según
la mitología romana, el manantial que la alimentaba se creó cuando el dios
Júpiter golpeó el suelo con su rayo, haciendo brotar el agua.
Se creía que esta fuente poseía propiedades
curativas milagrosas y a ella acudían los ciudadanos, sobre todo ancianos y
enfermos, para ofrecer plegarias,
depositar ofrendas y hacer sacrificios alrededor, de la fuente, con la
esperanza de recibir bendiciones divinas, curación u orientación.
Según la leyenda, el altar marcaba el lugar
en el que, los gemelos Cástor y Pólux hicieron un alto para dejar a
sus caballos abrevar al pasar por Roma para anunciar la victoria romana en
la batalla del Lago Regilo, de ahí su cercanía con el templo dedicado a
ellos
De esta forma el manantial se transformó en
fuente]
y fue adornada por un grupo escultórico,
hoy desaparecido, representando a los Dioscuros y sus caballos.
La fuente fue ha sido dañada y restaurada en
varias ocasiones, incluso fue utilizada, en ocasiones, por las vestales cuando
otras fuentes se secaban, a fin de cumplir con sus ceremonias religiosas. Y
utilizada como uso normal durante la edad Media manteniendo sus supuestas
virtudes curativas.
La fuente se compone de una piscina casi
cuadrada de 5,13 metros de largo por 5,04 metros de ancho y 2,12 metros de
profundidad, pavimentada con losas de mármol. En el medio de la cuenca se
encuentra un altar rectangular de 1,78 metros de altura, con una base de
alrededor de 3 metros de largo por 2 metros de largo. Debió sostener estatuas
de mármol representando a los Dioscuros acompañados por sus caballos.
A unos 4 metros al sur de la piscina se
encuentra un edículo sobre un alto podio sin escaleras de acceso y compuesto
por una cella que albergaba una estatua de Juturna y de una
pequeña y poco profunda pronaos enmarcada por dos columnas corintias.
El arquitrabe lleva una inscripción que dice: IVTVRNAE SEl. Su peculiar
orientación, oblicua respecto a otros edificios cercanos, se debe a su
alineación con la Regia y la Casa de las Vírgenes Vestales.
Enfrente se encuentra un altar sobre el cual
figura un relieve representando en los lados mayores a Juturna y su
hermano Turno y los Dioscuros, en los lados menores Júpiter con cetro y
rayo, y Leda con el cisne.
Entre los dos, piscina y edículo, se
construyó un pozo circular con una inscripción que recuerda que el santuario
fue restaurado en la segunda mitad del siglo I a. C.
Templo
de Cástor y Pólux. Los dioscuros
El Templo de Cástor y Pólux es un
antiguo templo originalmente construido como agradecimiento por la
victoria en la batalla del lago Regilo (495 a. C. batalla entre la naciente República
romana y los ejércitos de la Liga Latina, con una decisiva victoria
de la primera). Cástor y Pólux eran los Dioscuros, los
"gemelos" de Géminis, los dos hijos mellizos de Zeus (Júpiter)
y Leda. Su culto llegó a Roma desde Grecia a través de la Magna
Graecia y la cultura griega de la Italia meridional.
El templo está limitado al
oeste por una calle que lo separa de
la basílica Julia, y al este por la fuente de Juturna y el templo
de Vesta. Frente al templo se extiende la Vía Sacra con el arco de
Augusto y el Templo de César. Detrás del templo de los Dioscuros se
encuentra la biblioteca del templo de Augusto, ahora ocupada por
la iglesia de Santa María Antigua.
Este templo es el símbolo
del éxito militar del pueblo romano. Todos los 15 de julio, los caballeros
romanos, con un desfile, conmemoraban la victoria de la batalla del
lago Regilo y lo hacían ante el templo de Cástor y Pólux.
Fue el primer templo erigido
en Roma a deidades extranjeras procedentes, seguramente, de la Magna Grecia.
En la época
republicana el templo sirvió como lugar de reunión para el Senado
romano y su podium sirvió con frecuencia como plataforma de
oradores. Incluso, el templo sirvió en numerosas ocasiones como lugar de
reunión imperial.
Fue también un centro
económico de Roma, utilizado, en particular, por los comerciantes y los
banqueros que ocupaban los locales en torno al templo. El templo albergó la
oficina de pesos y medidas y en su pronaos existió una «tabla de mediciones»
(peso y longitud), incluso fue un almacén de la tesorería estatal.
La estructura inicial del
templo era relativamente modesta aunque bastante grande,
con un podium alto y najo él, 25 cámaras menores que se usaban para
distintas cosas y actividades y mucho mármol blanco. Pero, al igual que otros
templos a lo largo de los siglos y tras algún episodio trágico ha sido
reconstruido y renovado en varias ocasiones. Los restos aún visibles hoy son de
la época de Tibero, excepto el podio, que data del tiempo de Metelo.
Poco se sabe de su historia
posterior, pero con el declive del Imperio Romano, el Templo cayó en desuso.
Para el siglo IV d.C., el templo había sido en gran medida abandonado, y sus
materiales fueron reutilizados para otros proyectos de construcción. La
estructura que alguna vez fue grandiosa se redujo a ruinas, y su significado se
desvaneció de la memoria pública. Así en
el siglo XV, sólo quedaban en pie tres columnas de su estructura original.
Hoy en día el podio sobrevive
sin el paramento, al igual que las tres columnas y un pedazo
del entablamento.
El templo se eleva sobre un
pedestal o pódium de mampostería y
cemento recubierto de toba y de travertino, de 49,5 metros
de largo por 32 m de ancho, con escaleras a cada lado recubiertas de mármol.
Tenía unos 7 metros de altura. El templo era períptero (rodeado de
columnas, excepto en su parte trasera), octástilo (ocho columnas en
el frente) y con once columnas en los lados mayores, todas ellas de orden
corintio.
Una pronaos de unos 15,80 m.
de frente por 9,90 m. de fondo, precedía la única cella de 16 m. por 19,70 m.,
que era la parte más sagrada del templo y cuyas columnas, dos filas en cada
pared, debieron ser de travertino recubiertas de estuco y pavimentada
con mosaicos. Su interior debía de albergar alguna imagen de los
Dióscuros. Lo que sí se sabe, con cierta certeza, es que sus estatuas
presidían, una a cada lado, con sus respectivos caballos, el frente exterior,
la pronaos.
Al interior de la cella se
accedía a través de una majestuosa puerta de bronce fundido de doble hoja,
fabricada con una aleación de cobre, plomo y estaño con tierra cadmia. Esta
puerta fue expoliada y hoy en día es el acceso al templo de Rómulo.
Las ruinas actuales permiten
ver parte del cimiento y tres columnas de mármol blanco de Paros y de 12,5
metros de altura y un diámetro de1,45 metros, que sostienen un fragmento
del entablamento de 3,75 metros de altura. Sus capiteles están tallados en
dos bloques, el inferior con dos filas de delicadas hojas de acanto que se
alternan en el superior con otras tantas hojas y finos tallos. El arquitrabe,
por su parte, está decorado en forma de roseta, de cuyo centro emergen ocho
ramas. Mientras que la decoración del friso consiste en un esmerado friso
vegetal con preciosas volutas de las que emergen palmeras y flores de loto.
El edificio fue construido
en opus caementicium y originalmente revestido con toba, que
después fue retirada y reutilizada en otras construcciones.
No se sabe si le precedía
una escalinata frontal, pero se han hallado restos que han puesto de relieve la
existencia de dos escaleras laterales que la sustituirían al ser eliminada para
acondicionarla como tribuna de oradores (rostra). Aunque dedicado a
los Dioscuros, era más popularmente conocido como templo de Cástor.
Templo de César
El templo
de César o templo del Divino Julio o de César
Divinizado está situado cerca de la Regia y el templo de
Vesta, entre la basílica Emilia y el templo de Cástor y Pólux, en
el sitio de la cremación de César y donde se leyó el testamento de
César, en voz alta, por Marco Antonio, durante el funeral. La verdad es
que apenas hay restos del hermoso templo que debió ser; no obstante, y a pesar de esa ausencia de vestigios físicos,
he decidido incluirlo por la importancia de la figura histórica de Julio César.
Es por ello que muchos de los datos aportados son teorías de distintas personas
sobre todo arqueólogos y algunas de las informaciones que en su momento nos
dieron los guías. Pero como se dice ahora: “Ahí lo dejo”.
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| Reconstrucción del templo de César |
César fue el primer gobernante de Roma en
ser deificado y en ser honrado con un templo.
Delante del podio se construyó una tribuna,
los rostra del divino Julio.El templo fue dedicado al culto
del cometa que apareció poco después del asesinato de César y que se
consideró como la manifestación del alma de César divinizado Con esta estrella
la gente creyó que se indicaba que el alma de César había sido admitida entre
los númenes de los dioses inmortales.
También fue considerado absolutamente
propicio por el Divino Augusto en persona, ya que apareció cuando él iniciaba
su reinado, durante los juegos que ofrecía a Venus Generadora, no mucho después
de la muerte de César, su padre adoptivo.
El templo fue comenzado
por Augusto en el año 42 a. C. después de que
el Senado deificase a Julio César tras su muerte.
Augusto dedicó el templo próstilo (todavía no se sabe si
era jónico, corintio o compuesto) a César, su padre
adoptivo, el 18 de agosto de 29 a. C., tras la batalla de Accio.
La alta plataforma sobre la que se construyó
el templo sirvió de tribuna o rostra (Rostra del divino Julio) y fue
decorada con los mascarones de los buques tomados en la batalla de Accio.
La primera intención del pueblo romano era
enterrar a César en la colina Capitolina entre los otros dioses de
Roma. Sin embargo, los sacerdotes romanos les impidieron hacerlo (supuestamente
porque la cremación era considerada insegura debido a las muchas estructuras de
madera que había allí).
Después del asesinato de César en
la Curia de Pompeyo su cuerpo fue expuesto en el Foro Romano,
cerca de la Regia, que era la sede personal de César como Pontífice
Máximo. El pueblo romano, los partidarios de César y los hombres de la familia
de César decidieron construir la pira en ese lugar.
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| Muerte de César |
Algún tiempo después de la muerte de César,
apareció un cometa en el cielo de Roma y fue claramente visible todos los días
durante siete días, empezando una hora antes de la puesta de sol. Además este
cometa apareció por primera vez durante los juegos rituales en frente del
templo de Venus Genetrix, la supuesta antepasada de la familia Julia en
el foro de César, y muchos en Roma pensaron que era el alma de César
deificado llamada a unirse a los otros dioses.
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| Oración de Marco Antonio a la muerte de César |
Durante su discurso público sobre la
aparición del cometa, Augusto especificó que él mismo, el nuevo gobernante del
mundo, nació políticamente en el mismo momento en que su padre, adoptivo, Julio
César apareció como un cometa en el cielo de Roma. Su padre estaba anunciando
el nacimiento político de su hijo adoptivo; fue él quien nació bajo el cometa,
y a quien anunciaba la aparición del cometa. Otras profecías mesiánicas sobre
Augusto las cuenta Suetonio, incluyendo la historia de la masacre de
inocentes, recordemos los santos inocentes de la cultura cristiana, concebida
para matar al joven Octavio poco después de su nacimiento. Augusto, a toda
costa, quería ser considerado el verdadero sujeto de cualquier clase de
profecías y relatos mesiánicos. Posteriormente durante su reinado, ordenó que
todos los demás libros sobre temas mesiánicos fueran reunidos y destruidos. El
templo por lo tanto acabó representando tanto a Julio César como un ser
divinizado como al propio Augusto como el renacido bajo el cometa. La estrella
cometa en sí fue objeto de veneración pública.
La consagración del templo duró
muchos días y al parecer las puertas del templo se dejaban abiertas de modo que
era posible ver la imagen del pontífice máximo deificado Julio César desde la
plaza principal del Foro Romano.
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| Placa junto al altar de César |
Cada cuatro años se celebraba
una fiesta en frente de los Rostra del Divi Iuli en honor de Augusto.
El templo fue destruido por un
incendio bajo Septimio Severo que lo hizo restaurar y permaneció casi
intacto hasta finales del siglo XV, cuando su mármol y su piedra se
reutilizaron en la construcción de nuevas iglesias y palacios. Sólo se han
conservado partes del núcleo de cemento de la plataforma.
El resto de una columna
(interpretado como un altar circular) marca -según la tradición- el lugar donde
César fue incinerado; actualmente, los romanos depositan allí flores, o arrojan
monedas.
Todo el templo, en sí, muestra unos grandes problemas
de interpretación basados en la escasez de los datos, la mayoría de ellos
procedentes de las monedas que se han encontrado y los pocos fragmentos
aparecidos en la zona.
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| Restos de la tumba |
Al parecer el templo tenía un
porche frontal, con seis columnas, hexástilo, muy próximas entre sí a excepción
de las dos centrales, para facilitar el acceso al templo. Y dos más a los lados
del pronaos. Sin embargo, la disposición de las columnas es incierto, ya que
podría ser tanto próstilo (una sola fachada) como períptero (rodeado
de columnas).
El tipo de orden también es
incierto. En algunas monedas antiguas aparecen representaciones con columnas
jónicas, pero han encontrado en el lugar fragmentos de capiteles de
pilastras corintias.
Algunos estudiosos hablan de
un pronaos jónico combinado con pilastras corintias en las paredes de
la cella; otros consideran el templo era totalmente corintio, en fin, algo
difícil de determinar. Además en la Antigua Roma, corintio y compuesto era
parte del mismo orden.
Las comparaciones con monedas
de la época de Augusto y Adriano sugieren la posibilidad de que el
orden del templo hubiera cambiado a lo largo de la restauración de Septimio
Severo. El entablamento y la cornisa hallados en el lugar
tienen una estructura de modillones y rosas típica del orden
corintio.
La posición original de
la escalera del podio también es incierta. Pudo haber estado en el
frente y en los lados del podio, o en la parte trasera.
Los llamados Rostra del
Divi Iuli era un podio utilizado por los oradores para los discursos
oficiales y civiles, y en especial para las oraciones fúnebres imperiales. El
podio es claramente visible en las monedas de la época de Adriano y en
los anáglifos (paneles de mármol tallados con bajorrelieves) de Trajano,
pero la conexión entre el podio de los rostra y la estructura del templo no es
evidente.
Este podio separado e
independiente, conocido como Rostra del Divi Iuli, se llama
también Rostra Diocletiani, debido a la última disposición del edificio.
Al parecer lenguas de fuego (de
incierta identificación) decoraban el frontón delantero. Las lenguas de fuego
quizá recordaban las llamas de la (estrella) cometa que anunciaba la
deificación de Julio César y el principado de Augusto.
Una estatua en el vértice del
frontón y dos estatuas en las esquinas de los extremos, sería la decoración
clásica de los frontones en los templos romanos.
El templo mide 26,97 m de ancho
por 30 m de largo. La zona de podio o plataforma fue de al menos 5,5 m de
altura, pero solo 3,5 m en la parte delantera. Este pódium estaba interrumpido
en su arte central por una exedra central de 8,3 metros de diámetro,
presuntamente para respetar el lugar donde César fue incinerado. Esa hornacina y
el altar en la frontal del pódium del templo son también
un problema de interpretación basada en la escasez de los datos. Se sabe que en
un momento determinado el altar se retiró y la hornacina se rellenó y cerró con
piedras para crear una pared continuada en el podio del templo.
Las columnas, si
eran corintias, medían probablemente 1,18 metros de perímetro en la base y
su altura de 10,62 metros, es decir
exactamente nueve veces el diámetro.
Los materiales empleados, sobre
todo fue toba volcánica y hormigón romano en las partes interiores del
edificio, travertino en las paredes del podio y la cella y mármol en
los revestimiento del podio, columnas, entablamento y frontón del templo;
probablemente mármol de Carrara.
El friso era un
patrón repetitivo con cabezas femeninas, gorgonas y figuras aladas. El tímpano, al menos durante los primeros años, probablemente tenía una
estrella colosal, como se puede ver en las monedas de Augusto. La cornisa
tenía dentículos y modillones tipo viga y los lados inferiores
decorados con paneles rectangulares estrechos llevando flores, rosas,
discos, coronas de laurel y conos de piña. Los restos de las
decoraciones, incluyendo elementos de representación de
una victoria y adornos florales, son visibles en el yacimiento o en
el Museo del Foro (Antiquarium Forense).
Augusto utilizó el templo para
dedicar los botines de guerra como ofrendas. Contenía una estatua colosal de
Julio César, velado como pontífice máximo, con una estrella en la cabeza y
llevando el bastón ritual augural en su mano derecha. En
la cella del templo había una pintura famosa de Apeles representando
a Venus Anadiomena. Durante el principado de Nerón, la pintura de
Apeles se deterioró y no pudo ser restaurada, de manera que el emperador la
sustituyó por otra de Doroteo. Hay también otra pintura de Apeles, que
representa a los Dioscuros con Victoria.
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| Lugar de la incineración de César |
Como dato curioso decir que en
algunas de las guías de peregrinos medievales se dice que cuando éstos llegaban
a Roma hacían reverencias al obelisco, cosa que no era bien vista por la
iglesia y que por ello el Papa Sixto V cuando mandó trasladar el obelisco al
Vaticano y mandó sustituir la esfera dorada por una cruz de bronce sobre un
montecillo y una estrella. Esa esfera se encuentra hoy en los Museos
Capitolinos y presenta numerosas abolladuras fruto de los cañonazos de las
tropas españolas en el saqueo de Roma de 1527.
Basílica de Emilia
La basílica Emilia, llamada también basílica Paulli o basílica Fulvia, fue construida el año 179 a. C. pero fue modificada varias veces con posterioridad. Actualmente sólo se pueden ver la planta y algunos elementos reconstruidos.
La basílica Emilia, llamada también basílica Paulli o basílica Fulvia, fue construida el año 179 a. C. pero fue modificada varias veces con posterioridad. Actualmente sólo se pueden ver la planta y algunos elementos reconstruidos.
La basílica está situada en el Foro
Romano, a lo largo del lado este de la explanada, entre la curia
Julia y el templo de Antonino y Faustina. La basílica está cerca, por
el lado norte, de la Curia. Al sur, pasa la vía Sacra que recorre el
Foro a lo largo desde el templo de Saturno justo hasta el arco
de Tito.
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| Reconstrucción de la Basílica Emilia |
Una primera basílica se construyó en el lugar
donde estaban las "carnicerías" del siglo V a. C.
y más tarde (siglo IV a. C.) los “bancos”. Este edificio
comprendía tres naves pavimentadas con toba y la fachada trasera tenía un pórtico que se
abría a la zona norte que, más tarde, ocuparía el foro de Nerva.
Entre otras funciones protegía a los peatones
de la intemperie y ofrecía un refugio para las actividades del Foro
Romano, evitando tanto la lluvia como el sol. En ella se realizaban diversas
actividades políticas, judiciales y económicas. También estaba dotada, con una
terraza para asistir a los combates de gladiadores que se
desarrollaban en la plaza que tenía dos filas de tiendas enfrentadas. Los
tribunales también se asentaron aquí y más tarde los cambistas y banqueros se
instalaron en este entorno propicio para sus asuntos.
La basílica Fulvia-Emilia fue edificada por
el censor Marco Fulvio en el 179 a. C. con el nombre
de basílica Fulvia. Después de la muerte de éste, su colega Marco Emilio
Lépido la terminó. Por ello, en origen, se llamó al edificio basílica
Fulvia o basílica Emilia, perdiendo finalmente la nomenclatura
Fulvia, tal vez, porque fue frecuentemente restaurada y redecorada por miembros
de la gens Emilia. Pero, según
otros estudiosos, la Basilica Aemilia era un edificio diferente de
la Basilica Fulvia.
Tras sucesivas reconstrucciones es ya en el
año 14 a.C. con Augusto cuando, tras un incendio, se lleva a cabo una reconstrucción en la que
se adoptan características que perdurarán a lo largo del tiempo.
La última restauración documentada se efectuó
tras el incendio del 410 d.C., durante el saqueo de Alarico
I el visigodo.
El tejado de madera,
las tabernae así como la fachada de la basílica quedaron entonces
completamente destruidos. En el suelo de mármol de color se pueden ver aún
manchas verdes de las monedas de bronce de principios del siglo V que
se fundieron durante el incendio.
La basílica fue reconstruida después del
fuego añadiéndole una nueva planta y un pórtico con columnas de granito rosa,
tres de estas columnas fueron reconstruidas después de las excavaciones y aún
están en el lado este hacia el templo de Antonino y Faustina.
Un terremoto en el año 847 provocó el
derrumbamiento final de lo que quedaba de estructura y los restos de la
basílica se usaron como material de construcción.
Sólo quedan hoy en día las bases de las
columnas exteriores y de la nave, así como las bases de las tiendas
(tabernae), dando el plano general del edificio del que no queda nada más.
La basílica tenía 100 metros de largo y
alrededor de 30 metros de ancho. A lo largo de los lados había dos órdenes de
16 arcos, y se accedía a través de una de las tres entradas.
El orden arquitectónico dominante es
el dórico.
Estaba formada por una gran aula de unos 90
metros de largo por 27 metros de ancho, dividida en naves, una central de
casi 12 m y flanqueada por una más pequeña al sur y otras dos al norte, separadas
por hileras de columnas, en mármol de África con bases y capiteles en
mármol blanco.
El edificio estaba precedido por el lado del
foro por un pórtico de dos pisos con dieciséis arcos sobre pilastras. Por
detrás del pórtico hay una serie de tabernae y entre ellas se abren
las tres entradas que dan acceso al aula.
Más tarde, Augusto alzó delante de
la basílica, los ophia, una columnata dórica en arcadas, que
ocultaba las tiendas (tabernae) a los ojos de los peatones que pasaban por
la vía Sacra, Al norte de la basílica, parece que había una puerta que
daba al Campo Vaccino con lados, columnas sobre pedestal y un
entablamento dórico adornado con triglifos y bucráneos.
Basílica Julia
Se encuentra en la parte sur del Foro entre
el templo de los Dióscuros y el templo de Saturno con los que se encuentra
alineada.
Este edificio público ofrecía un lugar para
reuniones, procesos judiciales y otras actividades oficiales que se
desarrollaban en el Foro.
Era un edificio público grande y ornamentado,
usado para reuniones, procesos judiciales y otras actividades y negocios
oficiales a principios del Imperio romano.
Albergaba los tribunales de lo civil
y tabernae (tiendas), y proporcionaba espacios para oficinas
gubernamentales y bancos.
Se usó principalmente como tribunal de
justicia. A partir del siglo I, sirvió de sede al tribunal de
los Centunviros (el «tribunal de los Cien»), ciento ochenta jueces
que eran el total de los cuatro tribunales juntos, y enjuiciaban asuntos de herencias.
Podían celebrarse al mismo tiempo cuatro juicios diferentes, en la nave central
que estaba compartimentada, las diferentes salas estaban separadas por tabiques
móviles.
Con lugares de reunión públicos y tiendas,
fue el lugar de reunión favorito del pueblo romano. En el pavimento del
pórtico, hay diagramas de juegos rayados sobre el mármol blanco. Una piedra, en
el piso superior del lado que da a la Curia, está marcada con una rejilla
de ocho por ocho casillas en las que podrían haberse jugado juegos parecidos
al ajedrez o las damas.
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| Reconstrucción de la Basílica Julia |
Para despejar el solar, César tuvo además que
desplazar la tribuna de oradores a la extremidad oeste del Foro Romano.
Los trabajos constructivos se empezaron en el año 54 a. C., en nombre de
Julio César y los costes de la construcción fueron abonados con el botín de
la guerra de las Galias.
La basílica Julia fue acabada
por Augusto, quien dio al edificio el nombre de su padre adoptivo. Pero se
incendió poco después de su inauguración, posiblemente durante el incendio
de Roma del año 14 a. C. y fue reconstruida por el mismo
emperador, que la amplió. Se dice que Calígula, en su locura, se subió
al techo de la basílica para lanzar piezas al pueblo que quedaba debajo. Aunque
también se dice que en sus despilfarros superó la extravagancia de los más
pródigos, arrojando durante muchos días al pueblo desde lo alto de la basílica
Julia enorme cantidad de monedas pequeñas.
Al igual que la basílica Emilia sufrió
diversas restauraciones, siendo la última la provocada por el saqueo del
visigodo Alarico I.
El lugar cayó poco a poco en la ruina a lo
largo de los siglos siguientes, siendo la basílica saqueada a causa de la
cantidad y la calidad del mármol utilizado. Un horno de cal, que permitía
reutilizar los mármoles recuperados, se encontró cerca de los restos de la
basílica. Parte de los restos de la basílica, los del ala oeste, se
convirtieron en una iglesia en el siglo VII o en
el VIII, quizá la iglesia de Santa María de Cannapara, hoy en día
desaparecida.
Lo que queda son principalmente los
cimientos, bien visibles en el Foro Romano. Puede verse aún fragmentos del
pavimento de mármol. A lo largo de la calle que la separa del templo de Saturno
quedan algunos pilares y arcos de ladrillo que datan de la reconstrucción
realizada en tiempos de Diocleciano.
El edificio es hoy en día sólo una zona rectangular, nivelada y alzada alrededor de un metro por encima del nivel del suelo, con bloques de piedra caídos en desorden por la zona. Una fila de peldaños de mármol recorren todo lo largo del lado de la basílica que da a la vía Sacra, y hay también acceso desde una serie de escalones más altos (estando el suelo aquí a un nivel inferior) al extremo de la basílica que queda frente al templo de Cástor y Pólux.
La basílica estaba enteramente revestida
de mármol blanco. Ocupaba un espacio de 101 metros de largo por 49
metros de ancho. Las arcadas exteriores contaban con 18 pilares en los lados
más largos y 8 en los más cortos. Se accedía a los pórticos
laterales desde la explanada del Foro por un tramo de escaleras. La vía
Sacra, que bordea el largo lado septentrional de la basílica, lo hace de forma
regular a todo lo largo del edificio, si bien hacen falta siete escalones para
salvar la diferencia de nivel con la calle que la separa del templo de los
Dióscuros, frente a sólo un peldaño a nivel de la calle que la separa del
templo de Saturno.
En la planta baja, la gran nave central de la
basílica, que medía 82x16 metros, estaba rodeada por tres hileras de columnas
que formaban dos pórticos concéntricos de 7,5 metros de ancho. A lo largo del
lado sur se alineaba con una hilera de tiendas (tabernae) como en
la basílica Emilia, que se abre a las calles que la rodean por el lado
corto. Algunas de estas tiendas incluyen una escalera que permitía acceder al
piso superior. Del lado del Foro Romano, la doble fila de arcos abiertos
protegía a los peatones del sol y de la intemperie. Las escaleras presentes a
cada lado permitían acceder a la segunda y última planta. Las columnas en este
nivel son dóricas. El suelo de la nave central está pavimentado con
mármoles de color, mientras que las alas laterales están pavimentadas con losas
de mármol blanco.
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| Juegos grabados |
En torno a la nave central había cuatro naves
menores abovedadas en dos pisos y con arcos enmarcados por semicolumnas. La
nave central se dividía en cuatro partes por cortinajes o estructuras de madera
que cuando se requería se retiraban para dejar el espacio vacío.
Los pórticos de la planta baja tienen encima
las galerías que conforman el segundo piso, de orden jónico. Sólo las alas
laterales tienen un segundo piso, en el centro, la gran nave central llega hasta
lo alto del edificio. Se cubre con un techo de madera y la iluminaban ventanas
estrechas en la azotea.
En la escalinata del pórtico se
encuentran juegos grabados en el mármol blanco como una especie de damas
chinas o un círculo dividido en segmentos.













































