miércoles, 27 de mayo de 2026

Una semana en Roma. Cuarto día. Parte III

 Antes de comenzar tengo que decir que el día anterior y antes de visitar el Ara Pacis hicimos una breve parada en dos lugares que nos llamaron la atención, pero que no visitamos, tan sólo vimos el exterior, pero nos parecieron interesantes, por ello después de llegar a casa buscamos información sobre ellos, información que complementó las totografías que habíamos sacado de estos dos edificios, en concreto me refieron al Palacio de Justicia que se encuentra cerca (al lado) del castillo de Sant`Angelo y el mausoleo de Augusto que se encuentra cerca del Ara Pacis y está en obras. 

Palacio de Justicia (Roma)
Camino del Ara Pacis y antes de llegar al mausoleo de Augusto vimos este extraordinario edificio y no me resisto a decir algo sobre él, se trata del Palacio de Justicia, sede la de la corte suprema de casación, de la Biblioteca Jurídica Central  y del Consejo de los Colegios de abogados de Roma.
Es un edificio del siglo XIX en concreto del año 1888, de estilo humbertino (también denominado romanticismo nacionalista italiano) y proyectado por un arquitecto llamado Guglielmo Calderini.
Es una de las mayores obras realizadas tras la proclamación de Roma como capital del Reino de Italia. La puesta de la primera piedra se realizó de forma solemne la tarde del 14 de marzo de 1889 (en honor al rey Umberto I de Saboya, que cumplía años ese día). La intención de su construcción unificar en una sede prestigiosa todos los órganos jurídicos de la capital.
Debido a la naturaleza del sobre el que se asienta el edificio se hizo necesarias importantes obras entre ellas la construcción de una gran losa de hormigón que soportara la cimentación. Y durante  las obras de excavación para los cimientos salieron a la luz varios restos arqueológicos, entre ellos algunos sarcófagos. En uno de estos se encontró, al lado de un esqueleto de una joven mujer, una valiosa muñeca de marfil y ámbar, de unos 23 centímetros de altura, con un rostro delicadamente esculpido y un peinado rico, pero sobre todo articulada, lo que muestra una artesanía de alto nivel y que en la actualidad se conserva en los Museos Capitolinos de Roma.

El palacio se inauguró el 12 de enero de 1911, veintidós años después del inicio de las obras, con la presencia del rey Víctor Manuel III.
A pesar de la robusta losa de cimentación, surgieron problemas de inestabilidad incluso después de su finalización, hasta que los desprendimientos y los hundimientos exigieron difíciles obras de restauración que comenzaron en 1970. Sus colosales dimensiones, su excesiva decoración, su uso y su laboriosa construcción hicieron que surgieran sospechas de corrupción sobre él (incluso hubo una investigación parlamentaria) y fueron el origen del sobrenombre popular Palazzaccio que todavía lo acompaña.
El proyecto original  de Calderini preveía una tercera planta entera pero la escasa resistencia del terreno le hizo renunciar a ella y las fuertes críticas técnicas y estéticas sobre la obra y sobre el arquitecto provocaron el suicidio de éste.
A finales de los años 1960, las grietas y los derrumbes aumentaron hasta impedir su uso, se instituyó una comisión de especialistas para decidir el destino del monumento: demolición o restauración. Finalmente prevaleció la segunda opción y en 1970 se sometió, al edificio,  a una serie de obras, para hacerlo "seguro".
El edificio, se inspira en la arquitectura tardorenacentista y barroca según el gusto del estilo umbertino entonces en boga, tiene grandes dimensiones (170 m. x 155 m.). Presenta una estructura de hormigón armado, cubierto con piedra caliza travertina.
La fachada, formada por un cuerpo central y dos laterales, está adornada por otras estatuas colosales, obra de escultores diferentes, que representan "Cicerón", "Papiniano", "De Luca" y "Vico" de pie a ambos lados de la entrada, mientras que allí sentados se encuentran "Licinio Crasso" y "Salvo Giuliano".
Sobre el frontón de entrada de la fachada principal, que mira hacia el Tíber, se encuentra un gran arco triunfal que corona el portal de acceso, rematado por el grupo escultórico de la “Justicia”, refigurada sentada entre las figuras simbólicas de la “Ley” y de la “Fuerza”. 
A los lados de los tres ventanales del segundo piso y sobre el arco central hay dos figuras aladas, la “Fuerza” y la “Fama” que tiene como atributos la trompeta y la corona.
El edificio está coronado, en el lado hacia el Tíber, con una gran cuadriga de bronce, colocada en 1926.

Mausoleo de Augusto
El mausoleo de Augusto es un monumento funerario construido por el primer
emperador romano Augusto en el año 28 a. C. en el Campo de Marte  cerca del Museo del Ara Pacis, se trata del sepulcro circular más grande del mundo con más de 13.000 metros cuadrados. Albergó las tumbas de los principales miembros de la dinastía Julio-Claudia. El mausoleo se encuentra en proceso de restauración y está cerrado al público. Desde fuera poco pudimos ver, pero esta es la información que pude obtener.
Este monumento consistía en un cuerpo cilíndrico de ochenta y siete metros de diámetro y tenía dos obeliscos de granito en su entrada. Obeliscos, luego reutilizados, uno en la Plaza de Esquilino, detrás de Santa María la Mayor, el otro en la fuente de Dioscuros en la piazza del Quirinale.
Estaba recubierto de bloques de travertino, en cuyo centro se abría una puerta hacia el sur precedida de una pequeña escalera; cerca de la entrada, quizás sobre pilares, se colocaron las mesas de bronce con la Res Gestae grabada, o la autobiografía del emperador, cuyo texto está transcrito en la pared del cercano Museo del Ara Pacis.
Un segundo orden arquitectónico coronado por un entablamento dórico asentado en uno de los muros anulares más interiores, se alzaba sobre un zócalo de unos 12 m de altura, y a unos 30 metros destacaba la estatua de bronce dorado de Augusto.
Recreación
A través de un largo corredor de acceso llamado dromos, se llegaba a la celda sepulcral de forma circular, con tres nichos rectangulares donde las urnas que albergaban las cenizas de Octavia, hermana del emperador y de su hijo Marcelo, sucesor designado de Augusto que murió prematuramente. Augusto fue tal vez enterrado en el entorno dentro del núcleo cilíndrico central.
El interior estaba repleto de pasillos concéntricos unidos entre sí, donde se albergaban las urnas con las cenizas de los diferentes personajes de la familia imperial.
Al parecer comenzó a ser construido por Augusto en el año 28 a. C. a su vuelta de Alejandría, tras haber conquistado Egipto después de vencer a Marco Antonio y a Cleopatra VII en la batalla de Actium del año 31 a. C. En su estancia en Alejandría había visto la tumba helenística de Alejandro Magno, probablemente de planta circular, en la cual se inspiró para la construcción de su propia tumba.
En la época de Augusto normalmente se solían cremar los cadáveres y ubicarlos en pequeñas urnas en el interior del mausoleo. Los restos mortales de todos los emperadores de la dinastía Julio-Claudia, a excepción de Nerón, fueron ubicados en el Mausoleo.
Según la historia tradicional, durante el Saqueo de Roma por Alarico en el 410, los visigodos asaltaron las criptas, robaron las urnas y esparcieron las cenizas, sin dañar la estructura del edificio.
Tras ser abandonado y saqueado en la época medieval, el mausoleo sufrió numerosas transformaciones. A finales del siglo X, el mausoleo se encontraba en gran medida enterrado bajo tierra, habían crecido árboles sobre él y en la cima del mausoleo se construyó una capilla dedicada al arcángel Miguel.
En el siglo XII el túmulo se fortificó con un castillo, que pasó a ser el castillo de Sant'Angelo, y fue ocupado por una familia noble, los Colonna. Cuando éstos cayeron en desgracia, fueron exiliados y su castillo edificado sobre el antiguo mausoleo fue destruido.
Tras numerosas intervenciones, restauraciones y cambios en los que llegó  a ser utilizado como jardín, plaza de toros, castillos de fuegos artificiales e incluso sala de conciertos y representaciones teatrales, paso a manos del ayuntamiento de Roma y ya en el siglo XX su restauración entró en los ambiciosos planes de Mussolini de reorganizar la ciudad de Roma para conectar las aspiraciones de la Italia fascista con las antiguas glorias del Imperio romano, e incluso pensó en enterrarse en el lugar.
La recuperación no pudo concluirse debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 y los restos quedaron expuestos al aire libre.
Tras una inyección de dinero se inició una restauración que permitió su reapertura al público por primera vez desde la década de 1970. A pesar de todo algunas restauraciones quedaron inconclusas, como la cámara de enterramiento cilíndrica de Augusto, y se cerró temporalmente para facilitar las labores de reconstrucción y todavía sigue cerrado al público. 


viernes, 22 de mayo de 2026

Una semana en Roma. Cuarto día. Parte II

 Castillo de Sant'Angelo

Fue construido por el arquitecto Demetrio por encargo del emperador Adriano como un mausoleo en forma cilíndrica por el Emperador Adriano en el año 135, para que sus restos y los de su familia descansaran en las afueras de Roma.
El Castillo Sant'Angelo (conocido también en la Antigüedad como Mole Adrianorum y Castellum Crescentii, y aún hoy como Tumba de Adriano o Mausoleo de Adriano) era  un proyecto tan ambicioso que no lo pudo ver terminado. Fue terminado por Antonino Pío en 139 d.C. 
Las cenizas de Adriano fueron colocadas en el mausoleo un año después de su muerte en el año 138, junto con las de su esposa Sabina y su primer hijo adoptado, Lucio Aelio Vero, quien también murió en  el 138.
Durante siglos funcionó como tumba imperial y casi como una tradición creada, los restos de los siguientes emperadores eran también colocados en el lugar: Antonino Pío, Cómodo, Marco Aurelio, el emperador Septimio Severo, Geta y siendo el último emperador del que se tiene registro Caracalla en el 217.
Hasta que en el siglo V alguien tuvo la brillante idea de convertirlo en fortaleza.
Se encuentra en la orilla derecha del río Tíber, frente al Campo Marzio (Campo de Marte), al que está conectado por el puente Pons Aelio (Puente de Helio), hoy conocido como Ponte di Sant’Angelo. 
Situado entre los barrios de Borgo y Prati, el monumento tiene una historia milenaria y ha sido modificado y modernizado varias veces desde su fundación.
La inspiración está clara en el mausoleo del emperador Augusto.
Las formas son sencillas y limpias: sobre la base cúbica, revestida de mármol de Carrara, se eleva un tambor de peperino, roca magmática típica del Lacio, y opus caementicium (hormigón); encima se alza el montículo de tierra, plantado de árboles y rodeado de estatuas de mármol, que decoraban todo el perímetro del monumento, entre ellas el famoso Fauno Berberini (también conocido como el Sátiro Borracho).
En las esquinas del zócalo encontramos estatuas de bronce de hombres y caballos, y en la parte superior una cuadriga de bronce conducida según unos por el dios Helios, según otros por el propio emperador Adriano representado como el sol colocado sobre un alto basamento o, según otros, sobre un tholos circular. En los ángulos muestra una decoración de lesenas estriadas semejantes a pilastras, pero sin función sustentativa y también es característico el friso decorativo con cabezas de buey (bucráneos) en el que, en el lado que da al Tíber, figuran los nombres de los emperadores que descansan en el interior del edificio.
En el mismo lado se encuentra el arco de entrada, que lleva el nombre de Adriano, y el dromos (avenida de acceso) estaba completamente revestido de mármol amarillo.
En el interior, varios pozos de luz iluminaban la rampa helicoidal de ladrillo, revestida con mármol, que mediante una lenta subida unía la entrada o dromos a la celda funeraria, situada en el centro del túmulo. Esta última, de forma cuadrada y completamente revestida de mármoles policromos, estaba coronada por otras dos salas, quizá utilizadas también como celdas sepulcraleAlrededor del mausoleo hay un muro con una puerta de bronce decorada con pavos de bronce dorado, dos de los cuales se conservan en el Vaticano.
De esta estructura, hoy casi irreconocible, se conservan muchos restos, como los cimientos del sótano, el núcleo de mampostería del tambor, la entrada monumental y la rampa helicoidal que conduce a la cámara funeraria: la Sala de las Urnas.
La construcción era demasiado imponente como para que, antes o después, no se usara con fines militares. Y así fue, hacia el año 403 d.C., el emperador de Occidente Honorio lo hizo incluir en las Murallas Aurelianas y el lugar apartado que había elegido Adriano para su tumba, se encontraba, unos cientos de años tras su muerte, en el centro de Roma.
Bastión de S. Marcos
A partir de ese momento, el monumento funerario se convirtió en un baluarte defensivo, perdiendo su valor conmemorativo y asumiendo uno estratégico para proteger la Ciudad Eterna.
El puesto fortificado más allá del Tíber se ganó así el nombre de castellum, y reveló toda su importancia durante el saqueo de Roma, primero por los visigodos de Alarico (410 d.C.) y luego por los vándalos de Genserico (455 d.C.). Entonces, para defenderse, los romanos lanzaron sobre los asaltantes todo lo que tenían al alcance de la mano, incluidas las estatuas: una de ellas, el llamado Fauno Barberini, fue encontrada posteriormente en el foso de la fortaleza.El nombre de esta construcción proviene de una estatua del Arcángel Miguel que se encuentra en el techo.
Según la tradición, el monumento recibió su nombre actual en el 590. Como Roma estaba siendo azotada por una grave epidemia de peste, el papa Gregorio I decidió organizar una solemne procesión penitencial. 
Mientras el pontífice, que dirigía la procesión, estaba atravesando el Puente Elio, tuvo una visión del arcángel Miguel en la cima del Mausoleo de Adriano enfundando su espada. Esto fue interpretado como un signo celeste que anunciaba el inminente fin de la epidemia, cosa que efectivamente se produjo. Desde ese momento el Mausoleo de Adriano fue conocido como Castel Sant'Angelo. 
Todavía en la actualidad se conserva en los Museos Capitolinos una piedra circular con las huellas que según la tradición habría dejado el arcángel cuando se apareció en el castillo para anunciar el fin de la peste.
En la segunda mitad del siglo X, la fortaleza pasó a manos de la familia baronial Crescenzi, que se encargó de reforzarla durante un siglo y a partir de esta época y durante mucho tiempo se designó el castillo también como Castrum Crescentii.
El passetto di Borgo
Muchas familias romanas lucharon por la posesión del castillo hasta que llegó a manos de la familia Orsini, uno de cuyos miembros fue el papa Nicolás III, que trasladó su residencia, entonces ubicada en el Palacio de Letrán, y que consideraba poco seguro, al castillo –propiedad de su familia- desde el 1277. También fue él quien mandó construir un corredor elevado y fortificado, de unos 800 metros de longitud, el Passetto di Borgo, conocido como  el Passetto, un camino protegido y conectado con los edificios de la ciudad del Vaticano.
El edificio permaneció en propiedad de la familia Orsini hasta alrededor de 1365, cuando fue cedido a la Iglesia, que, en 1367, entregó las llaves al pontífice benedictino Urbano V con la intención de instar a su devolución a Roma y decretar así el fin del cautiverio aviñonés.
Rampa espiral de 6 m. de alto
por 4m. de ancho
A partir de ese momento, la suerte del Castillo de Sant'Angelo estaría unido inseparablemente a la de los pontífices,
 y la estructura serviría de refugio y escape a los papas venideros, para esos “momentos de desavenencias” y además albergaría el Archivo y el Tesoro Vaticanos, y sería tribunal y prisión. 
En 1379, una revuelta popular amenazó con destruir el castillo. En pleno Cisma de Occidente, el papa Bonifacio IX encargó en 1395 al arquitecto militar Niccolò Lamberti no sólo la reconstrucción, sino también numerosas mejoras en la disposición defensiva del castillo. Por ejemplo: la entrada sería posible solo a través de una única rampa, protegida por un puente levadizo  y en la cima del edificio se reconstruyó la capilla dedicada al arcángel Miguel.
Durante cuatro siglos se sucedieron las intervenciones, se añadieron nuevas estructuras y se renovaron las ya existentes. Hacia mediados del siglo XV y a instancias del papa Nicolás V, el castillo obtuvo su primera residencia papal y tres baluartes en las esquinas del cuadrilátero exterior. Además, procedió a la reconstrucción del Puente Sant'Angelo hundido por las procesiones.
Pasarela de Ronda
Alejandro VI Borgia, Papa desde 1492, encargó al arquitecto Antonio Giamberti da Sangallo, conocido como el Viejo, importantes obras de fortificación del castillo. Quien aplicando las técnicas de la fortificación moderna, transformó el castillo en una auténtica fortaleza militar con cuatro nuevos baluartes (dedicados a los cuatro evangelistas). También a instancias de Alejandro VI, se construye una torre del homenaje en la boca del puente y se excava un foso alrededor de las murallas para rellenarlo con agua del Tíber. Además, el castillo recibió un nuevo piso, pintado al fresco nada menos que por Pinturicchio, y nuevos jardines y fuentes.
Baluarte
Lo que fue un mausoleo y luego una fortaleza se convirtió en un lujoso palacio en el que el pontífice celebra fiestas y banquetes. 
Incluso su sucesor, Julio II, prefirió residir en el interior del castillo antes que en el Palacio Vaticano y por encargo suyo, se mejoraron las comodidades del alojamiento papal y se construyó la Loggia frente al Tíber, que aún hoy se recuerda como Julio II. 
Por el Passetto escapó  y se refugió en el castillo el Papa Clemente VII  cuando las tropas del emperador Carlos I de España y V de Alemania, con los famosos Lansquenetes asediaron durante siete meses y saquearon la ciudad de Roma, en el conocido Sacco di Roma en el año 1527.
Sala de las urnas
Se cuenta que el Papa se dejó crecer la barba para pasar desapercibido en caso de tener que huir (aunque oficialmente era por luto). Parece que funcionó, y desde entonces varios papas llevaron barba.
Pablo IV, poco después de mediados de siglo, ordenó la construcción de las murallas pentagonales que rodean el castillo.
El papa Urbano VIII ordenó la destrucción de las fortificaciones anteriores, trasladó la entrada principal al lado derecho, y ordenó la construcción de una nueva muralla frontal, nuevos puestos de guardia y “casermettes” (pequeños alojamientos para tropas).  Más tarde, Clemente IX se dedica en cambio al Ponte Elio y ordena la instalación de diez ángeles de mármol. Desde ese mismo momento, el puente pasará a llamarse Ponte Sant’Angelo.
Fue ocupado por las tropas francesas el 2 de febrero de 1808, abandonándolo el 14 de marzo de 1814.
Campana de la Misericordia
Durante casi cinco siglos, Castel Sant´Ángelo fue la residencia oficial del Papa de Roma. Y no solo los Papas ocuparon sus estancias. Castel Sant’Angelo además de fortaleza, también fue  utilizado como cárcel política, designada con el nombre de Forte Sant'Angelo.
Los procesos eran realizados en la Sala de la Justicia, y las ejecuciones capitales generalmente se realizaban fuera del castillo, en la pequeña plaza situada más allá del Puente Sant'Angelo, aunque fueron numerosas las ejecuciones sumarias en el interior del castillo o en las propias cárceles. Tras cada ejecución de una condena capital tañía la Campana de la Misericordia, situada en la terraza a los pies de la estatua del ángel.En el interior del Castillo de Sant'Angelo son numerosas las estancias que han sido usadas como cárcel, todavía visitables en la actualidad. La celda más infame era la llamada Sammaló o San Marocco, situada detrás del bastión de san Marcos. El condenado era arrojado a ella desde arriba y apenas había espacio para colocarse medio doblado, no pudiendo estar ni de pie ni acostado. Esta celda era antiguamente uno de los cuatro respiradores que daban aire a la sala central del mausoleo, donde se encontraban las urnas imperiales, y daba hacia la rampa de escaleras y en la Edad Media fue transformado en una mazmorra.
Cárcel en el patio del Teatro
Más tarde sirvió de residencia de la nobleza y hasta de localización para una ópera: fue en la terraza superior donde Puccini ambientó el suicidio de Tosca.
En 1870, tras la Unificación de Italia, el castillo de Sant’Angelo pasó a manos del Estado Italiano y se utilizó inicialmente como cuartel, en concreto como cárcel, para después ser restaurado por el Real Cuerpo de Ingenieros del Ejército y convertido en Museo de Ingeniería Militar.
Durante el periodo fascista, se restauraron las murallas y los fosos y se acondicionaron varias salas. En la actualidad, el Museo Nacional de Castel Sant’Angelo alberga numerosas colecciones de cerámica, pintura y escultura, y es el centro de cursos, iniciativas y actividades educativas. Siendo gestionado por la Dirección de Museos Estatales de Roma 
El museo castillo sant'angelo

Sala de Apolo
es la sala principal
del primer piso
Hoy en día el Castillo Sant'Angelo es un museo, el Museo Nazionale de Castel Sant'Angelo, el cual consta de cinco pisos. El primero de ellos tiene una rampa de construcción romana, el segundo destaca por albergar celdas de la prisión, el tercero es el piso militar, el cuarto piso es el de los Papas y contiene obras de arte exquisitas, y, por último, el quinto piso es una gran terraza desde la cual se tiene una fantástica vista de Roma.
La Terraza, donde se encuentra la estatua del Ángel y a su lado la campana que anunciaba las sentencias de muerte, es el lugar donde fue ambientado el suicidio de Tosca, personaje de la homónima ópera de Puccini, que desde allí se lanzó después del asesinato a traición de su amado Cavaradossi.
Los restos del mausoleo original del emperador Adriano son claramente visibles en las partes bajas del edificio, que conservan gran parte de la antigua estructura. Las antiguas murallas romanas son perfectamente visibles desde el exterior donde se encuentran los restos de algunas de las estatuas colosales que iban a adornar la tumba.
El Giretto
Desde el primer nivel, bajar los pocos escalones de la escalera de metal moderno, se introduce al “atrio romano”, que hoy alberga una reconstrucción plástica del edificio que originalmente, en el fondo del lugar, dio la bienvenida a una estatua colosal del emperador.
Grandes bloques de travertino que cubren las paredes muestran claramente los orificios de la plancha ganchos que anclaban las placas de mármol de la época romana.
Un pasaje en el lado derecho de la sala conduce a la gran rampa en espiral que hace un giro completo en el cilindro, lo que lleva a un nivel superior al Salón de las urnas, el corazón de la tumba, aunque no está el sarcófago y que ocupa exactamente el centro del edificio de Adriano. Uno de los pocos espacios originales que quedan de la Mole de Adriano, junto con la impresionante rampa helicoidal.
Sala deCupido y Psique

Ángel de  Raffaello da Montelupo
Para que te hagas una idea de todo lo que hay que ver en Castel Sant’Angelo te diré algunos de los pasajes que se pueden visitar: la sala de Apolo, de Eros y Psique y de Perseo –la parte mitológica–; los patios del ángel y de la ballesta y el de León Xl; la logia de Julio II, la de Pablo III y el giretto (corredor cubierto donde estaban las prisiones) de Pío IV; la salita de Clemente VII; la sala Paolina; la biblioteca… y eso por no hablar del camino de ronda, de los cuatro bastiones –cada uno con el nombre de un evangelista–, los fosos…En fin todo un recorrido medieval. Por cierto el ángel en lo alto del castillo no es ese el “original” –o, al menos, el más antiguo que se conserva–. El que esculpió Raffaello di Montelupo (discípulo de Miguel Ángel) a mediados del siglo XVI está en el patio del ángel –Cortile dell’Angelo–.

Qué ver en el Castillo de Sant’Angelo
  • La rampa helicoidal que sube desde la entrada es parte del mausoleo original romano.
  • Los apartamentos papales  Están decorados con frescos renacentistas increíblemente bien conservados que muestran cómo vivían los papas cuando se refugiaban aquí. Salas con techos pintados, habitaciones secretas…
  • La terraza superior  Desde aquí se tiene una de las mejores vistas de Roma: el Vaticano, el Tíber, el centro histórico… Y en el centro de la terraza está la famosa estatua del Arcángel Miguel.
  • ·        La primera estatua del arcángel, realizada para conmemorar el acontecimiento,  fue de madera.
  • ·        Le siguió una segunda de mármol, destruida durante el levantamiento de 1379.
  • ·        El tercero, también de mármol pero con alas de bronce, se desmorona cuando un rayo cae sobre el castillo y hace volar por los aires un almacén de pólvora.
  • ·        En 1497 se optó por una estatua de bronce, pero en 1527 las necesidades de la guerra obligaron a fundirla para fabricar cañones.
  • ·        En el mismo siglo se construyó otra versión en mármol con alas de bronce, realizada por Raffaello da Montelupo.
     Ángel de Peter Anton von Verschaffelt
  • ·        En 1752 fue sustituida por la actual estatua de bronce, creada por el escultor flamenco Peter Anton von Verschaffelt.
Es una escultura colosal que representa al Arcángel en el acto de envainar su arma: una instantánea de la visión que tuvo el Papa Gregorio Magno más de mil años antes. Lleva una armadura con falda barrida por el viento y apoya los pies en las nubes.
La realización de la estatua tropezó con algunas dificultades debido a la gran cantidad de metal necesaria. Originalmente, la estatua estaba recubierta de una superficie dorada, excepto la armadura, que estaba cubierta de papel de plata.
La estatua del ángel, compuesta por 35 piezas, a las que se añade la espada de hierro. Se realizó utilizando la técnica de fundición conocida como «buena forma», una variante de la técnica de la «cera perdida». Para sostener la estructura se utilizó un armazón interno, formado por dos pernos principales cruzados. Este armazón original se sustituyó en 1986 por otro de acero inoxidable y titanio y actualmente se expone en la Sala de la Rotonda.
Y esto fue todo lo que dió de sí la visita al famoso Castillo de Sant´Angelo, pero no contentos con ello nos dirgimos al Ara Pacis.

ARA PACIS

Ara Pacis Augustæ (español: Altar de la Paz Augusta) es un altar y monumento dedicado a la diosa romana Pax erigido por el senado romano para celebrar las victoriosas campañas de Augusto en Galia e Hispania y la paz impuesta luego de su retorno triunfal.  Construido entre el año 13 a. C. y el año 9 a. C. Su inauguración fue 30 de enero del año 9 a. C. (Siglo I a. C.) coincidiendo con el cumpleaños de Livia, esposa de Augusto.
Esta obra es un claro ejemplo de arquitectura religiosa. A pesar de que la principal tipología de la arquitectura romana eran edificios civiles y mayoritariamente utilitarios, podemos encontrar excepciones como por ejemplo, la arquitectura funeraria o religiosa, como en este caso.
Su ubicación original era en el lado oeste de la Vía Flaminia, actualmente vía del Corso, en el Campo de Marte, una amplia zona fuera de las murallas de la ciudad que daba entrada a Roma y donde las legiones practicaban los ritos de purificación cuando regresaban de una batalla.
El Ara Pacis era uno de los monumentos más significativos de la Antigua Roma, tenía una función litúrgica y simbólica y funcionaba como un templo para el sacrificio de animales sagrados, donde cada año se debían sacrificar un carnero y dos bueyes y donde participaban únicamente sacerdotes y vestales.
Estructura
El Ara Pacis es una construcción adintelada de planta rectangular, en forma de ‘u’, y con unas dimensiones de 11,65 x 10,62 x 4,60 metros, no techada y cerrada por un muro de unos diez metros de altura cubierto de relieves. Está realizada íntegramente en mármol blanco de Carrara aunque el conjunto estaba en origen policromado, como la casi totalidad de los monumentos antiguos de la ciudad.
Presenta dos puertas de acceso, cuadradas de 3,6 metros con orientación dirigida a oriente y poniente. Una frontal o delantera para el sacerdote oficiante, precedida de una escalinata con nueve escalones, y otra posterior para los animales a sacrificar (todos los años eran sacrificados dos bueyes y un carnero). El cierre de estas puertas simbolizaba la paz en el mundo, y según el propio Augusto fueron cerradas hasta en tres ocasiones durante su reinado, como símbolo de la estabilidad de su gobierno.
En su interior, decorado con motivos de guirnaldas de flores (símbolo de fertilidad) y bucráneos (relieves decorativos con forma de cabeza de toro), símbolo de la prosperidad, se encontraba el altar, al que se accedía a través de una escalinata central, y donde se realizaban los sacrificios.
Se desconoce quiénes fueron sus autores, pero todo apunta a que serían artistas de formación helenística, pues la obra presenta una gran influencia de dicha cultura.
Decoración
En cuanto a la parte interior, es más sobria que la exterior, aunque tiene motivos escultóricos muy interesantes. Los paneles interiores están divididos de igual manera que los exteriores, pero con algunos cambios. 
En las formas de la cenefa hay representadas plantas rodeadas de una especie de concha. El zócalo está repleto de largos rectángulos verticales de forma sucesiva tallados en profundidad. La zona del friso repetirá los mismos elementos en todos sus espacios. Se observan representadas grandes guirnaldas sostenidas por bucráneos.
Sobre el altar, las figuras están representadas en altorrelieve.
Sobre el zócalo interior, se encuentran relieves decorados con personajes femeninos, quizás representando alegorías sobre las provincias y naciones que sucumbieron ante Roma y que por tanto formaban parte de su prosperidad, y que en la actualidad se han perdido completamente.
Mientras que en el zócalo exterior está decorado con la representación del sacrificio que se celebraba anualmente, con las Vestales y el pontífice máximo, acompañados por los sacerdotes victimarios y por los animales destinados al sacrificio.
Sin embargo, lo más atractivo del interior es la decoración del altar; sobre ambos lados de la parte más alta de este, hay realizadas dos figuras vegetales de varias espirales que sobresalen. Cada extremo de dichas figuras lo sostiene una quimera formada con la combinación de un león con un ave. Las escenas que perduran representan la manera y los animales que llevaban al sacrificio.
El muro exterior frontal está recorrido verticalmente por ocho pilastras adosadas con capiteles corintios y fustes con decoración vegetal dispuestas "a candelierii", esto es, de manera simétrica en torno a un eje central. Dos de ellas flanquean cada una de las puertas de acceso y otras se sitúan en las esquinas del mismo.
El muro se encuentra a su vez dividido, por una banda de grecas o cenefa de motivos geométricos, en dos mitades, esto da lugar a la aparición de un zócalo y un friso. 
La parte inferior está decorada con motivos vegetales y animales, que actúan como símbolos de fertilidad, mientras que la parte superior tiene decoración figurativa de tamaño natural (canon proporcionado). Todo el zócalo trata un único motivo, es decir, hay tallados de forma sucesiva, mariposas y aves (en especial cisnes), pequeños reptiles (lagartijas, ranas, serpientes), dispuestos también de manera simétrica, pero lo que más destaca de esta zona es la vegetación (de unas cincuenta especies, destacando las hojas de acanto, símbolos de eternidad,  rosas, lirios y flores amarillas, mandrágora, ramas de ciprés...), la cual ocupa más espacio y termina en forma de espiral.
Mientras que los frisos exteriores tienen distinta decoración según su ubicación: flanqueando las puertas cuatro alegorías, y en los muros laterales dos procesiones y la división de los diferentes paneles escultóricos también será realizada con la representación de columnas corintias.
Significado
Como estaría pintado
Las alegorías están relacionadas con la mítica fundación de Roma.
En el panel de la parte superior de la izquierda de la fachada principal, lado oeste, observamos representado el mito de la fundación de Roma, el Lupercal; en este panel se distingue en medio de la naturaleza a Rómulo y Remo siendo amamantados por la loba Luperca. En torno a estos hay dos personajes, uno de ellos es el dios Marte, en clara alegoría a la fundación de Roma y  el otro el pastor Faustolo.
En el centro de la composición se representa la higuera ruminal, bajo la cual fueron amamantados los gemelos. En el árbol se pueden distinguir las garras de un pájaro, ¿tal vez un pájaro carpintero que, como la loba, era sagrado? El dios es representado en sus vestiduras guerreras, provisto de lanza, yelmo crestado adornado con un grifo y armadura sobre la cual se distingue la cabeza de una Gorgona.
Mientras que en el lado opuesto, por el que entraban los animales, en la parte superior derecha aparece Eneas con toga cubriendo su cabeza, representado como el pater Aeneas y rex sacrorum, a punto de realizar la ofrenda de frutos a los dioses Penates (dioses protectores del hogar). Junto a él hay dos jóvenes vestidos a la moda augusta, en uno de los cuales podemos identificar al hijo del emperador, Julo-Ascanio, fundador de la gens Iulia, que justificaría el origen divino de la dinastía imperial.
Estos dos paneles mitológicos son motivos escultóricos que vinculan al linaje de Augusto con el de Eneas y los fundadores de Roma.
En la cara este en el panel de la derecha aparece la  que se intuye que  era diosa Roma representada como una amazona con casco y sentada sobre un escudo, el pecho derecho desnudo, el balteo sobre el hombro sosteniendo una espada corta, y un asta en la mano derecha. 
Tendría enfrente (de acuerdo a las monedas del periodo) al dios Virtus del valor militar con el cetro del mando y a su espalda al dios Dionisos con una cornucopia de la abundancia.
Esta parte de la obra es la que está peor conservada debido a la escasez de restos, casi no queda nada del original.
En el otro lado, a la izquierda, el mejor conservado, nos muestra a Tellus (la diosa Tierra Mater), para unos y para otros, Venus, madre divina de Eneas y progenitora de la Gens Iulia, a la que pertenece el propio Augusto, como una mujer sentada sobre las rocas y vestida con un ligero jitón.  Sobre la cabeza velada, una corona de flores y frutos. A sus pies, un buey y una oveja. La diosa sostiene dos querubines en su regazo, uno de los cuales atrae su mirada pasándole una manzana. En su vientre, un racimo de uvas y granadas completan el retrato de la divinidad progenitora, gracias a la cual prosperan los hombres, los animales y la vegetación. A los lados del panel dos mujeres jóvenes, una sentada sobre un dragón marino, la otra sobre un cisne, símbolo respectivamente de los vientos benéficos del mar y de la tierra. Todo ello hace alusión a la prosperidad proporcionada por la Paz de Augusto.
En el ropaje de los personajes se observa un tratamiento de paños mojados, lo que confirmaría que los artistas tendrían formación helenística.
De los cuatro originales solo dos, uno en cada cara, se han conservado casi completos.
Los frisos laterales del monumento se dividen en friso norte y friso sur. En el grupo procesional del lado sur, el más famoso de los dos, y para reforzar la idea de espacio sagrado, una serie de lictores que encabezan la procesión junto a varios togados entre los que se encuentra Augusto, togado en calidad de sumo sacerdote seguidos por cuatro sacerdotes mayores. Tras estos está la familia imperial, donde destaca el general Agripa junto con otras personalidades (magistrados, senadores, flámines y augures junto a los sacerdotes), componiendo un magnífico conjunto de retratos que se dirigen hacia el templo mientras la muchedumbre los observa. Es posible que el momento representado sea el de la toma de posesión en el 12 a.C. del cargo de Pontífice Máximo por Augusto tras producirse la muerte de Lépido.
El friso norte representa a distintos magistrados, senadores y sacerdotes, con su característico tocado en punta, y demás miembros de la familia imperial. Destacan la hermana de Augusto (Octavia) y la tercera esposa del emperador (Livia).
La distribución de los personajes y la estructura del conjunto deja entrever una fuerte influencia de las Panateneas del Partenón, si bien los personajes procesionan en dos filas con más orden y disciplina que en el templo ático.
Y el delicadísimo tratamiento del relieve permite incluso identificar algunos retratos, como el de Tiberio, su esposa Livia, su hija Julia, o sus nietos, sus más cercanos colaboradores (Agripa y Mecenas)…
La figura del emperador no centra la composición ya que aparece cerca de un lateral, mezclado con los demás miembros de la procesión. Éste se diferencia por la corona de laurel, y está de perfil dando aún más la sensación de que estamos ante una obra de homenaje colectivo.  
Asimismo, observamos una gran diversidad de actitudes y gestos entre los personajes que crean ritmo y dinamismo en la escena. Se ve a figuras conversando y a otras, como la hermana de Augusto, pidiendo silencio. Los niños aparecen mostrando reacciones propias de su edad: indiferencia, diversión y aburrimiento. Por ejemplo, uno de estos niños tira de la toga de un adulto como si quisiera ser cogido en brazos por él...  
Este relieve está caracterizado por el horror vacui. Todo está lleno de figuras o elementos ornamentales. Además, contrasta el predominio de líneas verticales de los personajes -que se atenúa por la isocefalia (norma estética que consiste en situar todas las cabezas a igual altura), con el esquema compositivo curvilíneo del nivel inferior de los roleos y guirnaldas.
El efecto de profundidad se consigue con alto, medio y bajo relieve, e incluso algunos personajes en los fondos están meramente dibujados. Esto es el llamado relieve sttiaciato o aplastado que luego utilizarán Ghiberti  o Donatello. Además, con esta diversidad se marca también la jerarquía, pues sobresalen los personajes más importantes.
El monumento combina los elementos de origen griego y helenístico, la influencia de Fidias, en el tratamiento anatómico y en el de los pliegues y elementos decorativos helenísticos (grecas o cenefas, guirnaldas y roleos), con el realismo y la sobriedad característica de la tradición romana del retrato, representando por su calidad el punto más alto jamás alcanzado en el arte de los relieves conmemorativos.
Esta escena principal combina los valores de respeto a la tradición, la familia y la religión que enarboló Augusto durante mandato como Princeps.
Pero para tener una visión real del monumento tal y como fue visto por el propio Augusto, tendríamos que imaginarlo pintado de vivos colores.
A partir del siglo II d.C. este monumento cayó en el olvido. Fue cubierto por el lodo que acarreaba el Tíber cuando crecía y junto con las transformaciones urbanísticas determinaron su pérdida definitiva y que quedara olvidado en la memoria de los romanos. En
 el Renacimiento, en la zona,  comenzaron a salir algunos restos de mármol de increíble belleza, aunque nadie los relacionó con el antiguo Ara Pacis, y muchas de estas piezas terminaron diseminadas por distintos museos italianos como los Museos Vaticanos y los Uffizi en Florencia, pero también fuera de Italia, en el Louvre de París y en Viena.
Habría que esperar hasta mitad del siglo XIX para volver a oír hablar del altar imperial.

El Ara Pacis fue uno de los monumentos recuperados en el período fascista vivido en Italia con Mussolini como vehículo de reafirmación nacional. Fue rescatado de los cimientos de un edificio renacentista, el palacio de Humberto I, y fue trasladado desde el Campo Marzio hasta la ribera del Tíber y colocado frente al mausoleo de Augusto que es el lugar donde se encuentra actualmente. El nuevo altar fue inaugurado en 1938 por el Ducce.
En fecha reciente, en 1995, el monumento fue recubierto por un edificio de líneas minimalistas diseñado por el artista abstracto estadounidense Richard Meier, para protegerlo de la contaminación atmosférica. El nuevo conjunto incluye salas subterráneas para exposiciones temporales.