viernes, 6 de marzo de 2026

Una semana en Roma. Segundo día. Oarte IV. El Foro

Fuente Juturna

La fuente de Juturna también llamada Lacus Juturnae, es una fuente sagrada construida en el lado sur del Foro entre el templo de Cástor y Pólux y el de Vesta,  en el siglo V a.C. La fuente está asociada con un altar dedicado a la ninfa Juturna. Por lo tanto el nombre Lacus Iuturnae se refiere tanto a la fuente como al altar que se encuentra cerca.
Su nombre procede de la ninfa romana Juturna, que se consideraba la diosa de las fuentes, los pozos y los manantiales. Según la mitología romana, el manantial que la alimentaba se creó cuando el dios Júpiter golpeó el suelo con su rayo, haciendo brotar el agua.
Se creía que esta fuente poseía propiedades curativas milagrosas y a ella acudían los ciudadanos, sobre todo ancianos y enfermos,  para ofrecer plegarias, depositar ofrendas y hacer sacrificios alrededor, de la fuente, con la esperanza de recibir bendiciones divinas, curación u orientación.
Según la leyenda, el altar marcaba el lugar en el que, los gemelos Cástor y Pólux hicieron un alto para dejar a sus caballos abrevar al pasar por Roma para anunciar la victoria romana en la batalla del Lago Regilo, de ahí su cercanía con el templo dedicado a ellos
De esta forma el manantial se transformó en fuente]​ y  fue adornada por un grupo escultórico, hoy desaparecido, representando a los Dioscuros y sus caballos.
La fuente fue ha sido dañada y restaurada en varias ocasiones, incluso fue utilizada, en ocasiones, por las vestales cuando otras fuentes se secaban, a fin de cumplir con sus ceremonias religiosas. Y utilizada como uso normal durante la edad Media manteniendo sus supuestas virtudes curativas.
La fuente se compone de una piscina casi cuadrada de 5,13 metros de largo por 5,04 metros de ancho y 2,12 metros de profundidad, pavimentada con losas de mármol. En el medio de la cuenca se encuentra un altar rectangular de 1,78 metros de altura, con una base de alrededor de 3 metros de largo por 2 metros de largo. Debió sostener estatuas de mármol representando a los Dioscuros acompañados por sus caballos.
A unos 4 metros al sur de la piscina se encuentra un edículo  sobre un alto podio sin escaleras de acceso y compuesto por una cella que albergaba una estatua de Juturna y de una pequeña y poco profunda pronaos enmarcada por dos columnas corintias. El arquitrabe lleva una inscripción que dice: IVTVRNAE SEl. Su peculiar orientación, oblicua respecto a otros edificios cercanos, se debe a su alineación con la Regia y la Casa de las Vírgenes Vestales.
Enfrente se encuentra un altar sobre el cual figura un relieve representando en los lados mayores a Juturna y su hermano Turno y los Dioscuros, en los lados menores Júpiter con cetro y rayo, y Leda con el cisne.
Entre los dos, piscina y edículo, se construyó un pozo circular con una inscripción que recuerda que el santuario fue restaurado en la segunda mitad del siglo I a. C.

Templo de Cástor y Pólux. Los dioscuros

El Templo de Cástor y Pólux  es un antiguo templo  originalmente construido como agradecimiento por la victoria en la batalla del lago Regilo (495 a. C. batalla entre la naciente República romana y los ejércitos de la Liga Latina, con una decisiva victoria de la primera). Cástor y Pólux  eran los Dioscuros, los "gemelos" de Géminis, los dos hijos mellizos de Zeus (Júpiter) y Leda. Su culto llegó a Roma desde Grecia a través de la Magna Graecia y la cultura griega de la Italia meridional.
El templo está limitado al oeste por  una calle que lo separa de la basílica Julia, y al este por la fuente de Juturna y el templo de Vesta. Frente al templo se extiende la Vía Sacra con el arco de Augusto y el Templo de César. Detrás del templo de los Dioscuros se encuentra la biblioteca del templo de Augusto, ahora ocupada por la iglesia de Santa María Antigua.
Este templo es el símbolo del éxito militar del pueblo romano. Todos los 15 de julio, los caballeros romanos, con un desfile,  conmemoraban la victoria de la batalla del lago Regilo y lo hacían ante el templo de Cástor y Pólux.
Fue el primer templo erigido en Roma a deidades extranjeras procedentes, seguramente, de la Magna Grecia.
En la época republicana el templo sirvió como lugar de reunión para el Senado romano y su podium sirvió con frecuencia como plataforma de oradores. Incluso, el templo sirvió en numerosas ocasiones como lugar de reunión imperial.
Fue también un centro económico de Roma, utilizado, en particular, por los comerciantes y los banqueros que ocupaban los locales en torno al templo. El templo albergó la oficina de pesos y medidas y en su pronaos existió una «tabla de mediciones» (peso y longitud), incluso fue un almacén de la tesorería estatal.
La estructura inicial del templo era relativamente modesta aunque bastante grande, con un podium  alto y najo él, 25 cámaras menores que se usaban para distintas cosas y actividades y mucho mármol blanco. Pero, al igual que otros templos a lo largo de los siglos y tras algún episodio trágico ha sido reconstruido y renovado en varias ocasiones. Los restos aún visibles hoy son de la época de Tibero, excepto el podio, que data del tiempo de Metelo.
Poco se sabe de su historia posterior, pero con el declive del Imperio Romano, el Templo cayó en desuso. Para el siglo IV d.C., el templo había sido en gran medida abandonado, y sus materiales fueron reutilizados para otros proyectos de construcción. La estructura que alguna vez fue grandiosa se redujo a ruinas, y su significado se desvaneció de la memoria pública. Así  en el siglo XV, sólo quedaban en pie tres columnas de su estructura original.
Hoy en día el podio sobrevive sin el paramento, al igual que las tres columnas y un pedazo del entablamento.
El templo se eleva sobre un pedestal o pódium  de mampostería y cemento recubierto de toba y de travertino, de 49,5 metros de largo por 32 m de ancho, con escaleras a cada lado recubiertas de mármol. Tenía unos 7 metros de altura. El templo era períptero (rodeado de columnas, excepto en su parte trasera), octástilo (ocho columnas en el frente) y con once columnas en los lados mayores, todas ellas de orden corintio.
Una pronaos de unos 15,80 m. de frente por 9,90 m. de fondo, precedía la única cella de 16 m. por 19,70 m., que era la parte más sagrada del templo y cuyas columnas, dos filas en cada pared, debieron ser de travertino recubiertas de estuco y  pavimentada con mosaicos. Su interior debía de albergar alguna imagen de los Dióscuros. Lo que sí se sabe, con cierta certeza, es que sus estatuas presidían, una a cada lado, con sus respectivos caballos, el frente exterior, la pronaos.
Al interior de la cella se accedía a través de una majestuosa puerta de bronce fundido de doble hoja, fabricada con una aleación de cobre, plomo y estaño con tierra cadmia. Esta puerta fue expoliada y hoy en día es el acceso al templo de Rómulo.
Las ruinas actuales permiten ver parte del cimiento y tres columnas de mármol blanco de Paros y de 12,5 metros de altura y un diámetro de1,45 metros, que sostienen un fragmento del entablamento de 3,75 metros de altura. Sus capiteles están tallados en dos bloques, el inferior con dos filas de delicadas hojas de acanto que se alternan en el superior con otras tantas hojas y finos tallos. El arquitrabe, por su parte, está decorado en forma de roseta, de cuyo centro emergen ocho ramas. Mientras que la decoración del friso consiste en un esmerado friso vegetal con preciosas volutas de las que emergen palmeras y flores de loto.
El edificio fue construido en opus caementicium y originalmente revestido con toba, que después fue retirada y reutilizada en otras construcciones.
No se sabe si le precedía una escalinata frontal, pero se han hallado restos que han puesto de relieve la existencia de dos escaleras laterales que la sustituirían al ser eliminada para acondicionarla como tribuna de oradores (rostra). Aunque dedicado a los Dioscuros, era más popularmente conocido como templo de Cástor.

Templo de César

El templo de César o templo del Divino Julio o de César Divinizado está situado cerca de la Regia y el templo de Vesta, entre la basílica Emilia y el templo de Cástor y Pólux, en el sitio de la cremación de César y donde se leyó el testamento de César, en voz alta, por Marco Antonio, durante el funeral. La verdad es que apenas hay restos del hermoso templo que debió ser; no obstante, y a  pesar de esa ausencia de vestigios físicos, he decidido incluirlo por la importancia de la figura histórica de Julio César. Es por ello que muchos de los datos aportados son teorías de distintas personas sobre todo arqueólogos y algunas de las informaciones que en su momento nos dieron los guías. Pero como se dice ahora: “Ahí lo dejo”.
Reconstrucción del templo de César
César fue el primer gobernante de Roma en ser deificado y en ser honrado con un templo.
Delante del podio se construyó una tribuna, los rostra del divino Julio.El templo fue dedicado al culto del cometa que apareció poco después del asesinato de César y que se consideró como la manifestación del alma de César divinizado Con esta estrella la gente creyó que se indicaba que el alma de César había sido admitida entre los númenes de los dioses inmortales.
También fue considerado absolutamente propicio por el Divino Augusto en persona, ya que apareció cuando él iniciaba su reinado, durante los juegos que ofrecía a Venus Generadora, no mucho después de la muerte de César, su padre adoptivo.
El templo fue comenzado por Augusto en el año 42 a. C. después de que el Senado deificase a Julio César tras su muerte. Augusto dedicó el templo próstilo (todavía no se sabe si era jónico, corintio o compuesto) a César, su padre adoptivo, el 18 de agosto de 29 a. C., tras la batalla de Accio.
La alta plataforma sobre la que se construyó el templo sirvió de tribuna o rostra (Rostra del divino Julio) y fue decorada con los mascarones de los buques tomados en la batalla de Accio.
La primera intención del pueblo romano era enterrar a César en la colina Capitolina entre los otros dioses de Roma. Sin embargo, los sacerdotes romanos les impidieron hacerlo (supuestamente porque la cremación era considerada insegura debido a las muchas estructuras de madera que había allí).
Después del asesinato de César en la Curia de Pompeyo su cuerpo fue expuesto en el Foro Romano, cerca de la Regia, que era la sede personal de César como Pontífice Máximo. El pueblo romano, los partidarios de César y los hombres de la familia de César decidieron construir la pira en ese lugar.
Muerte de César
El cadáver de César se llevó al Foro Romano en un sofá de marfil y Marco Antonio pronunció su famoso discurso, al que siguió la lectura pública del testamento de César, mientras que en un dispositivo mecánico, situado por encima del mismo féretro, giraba una imagen de César hecha de cera, de manera que el pueblo viese claramente las 23 heridas en todas las partes del cuerpo y en la cara. Todo ello conmovió a la multitud y al final el cadáver fue colocado en una pira funeraria puesta cerca de la Regia y la gran cremación duró toda la noche. Un altar y una columna fueron erigidos rápidamente en el lugar de la cremación para el culto al Pontífice Máximo asesinado, un hombre sagrado, contra quien estaba estrictamente prohibido usar armas y objetos cortantes. La columna era de piedra amarilla de Numidia y tenía la inscripción Parenti Patriae, es decir, para el fundador de la nación. Pero este primer monumento fue retirado por los seguidores del partido anti-cesariano. Y en el 42 a. C., el Senado ordenó, por orden de los triunviros Octavio, Lépido y Marco Antonio, la construcción de un templo a César, en el lugar donde estuvieron los monumentos honoríficos destruidos.
Algún tiempo después de la muerte de César, apareció un cometa en el cielo de Roma y fue claramente visible todos los días durante siete días, empezando una hora antes de la puesta de sol. Además este cometa apareció por primera vez durante los juegos rituales en frente del templo de Venus Genetrix, la supuesta antepasada de la familia Julia en el foro de César, y muchos en Roma pensaron que era el alma de César deificado llamada a unirse a los otros dioses.
Oración de Marco Antonio a
la muerte de César
Después de la aparición de este signo Augusto pronunció un discurso público que explicaba la aparición del cometa. El discurso se conoce, como se ha visto en parte, gracias a la transcripción parcial que hizo Plinio el Viejo. Después del discurso público Augusto acuñó unas pocas series de monedas dedicadas a la estrella cometa y al César divinizado ("Divus Iulius") que se distribuyeron ampliamente por el Imperio.
Durante su discurso público sobre la aparición del cometa, Augusto especificó que él mismo, el nuevo gobernante del mundo, nació políticamente en el mismo momento en que su padre, adoptivo, Julio César apareció como un cometa en el cielo de Roma. Su padre estaba anunciando el nacimiento político de su hijo adoptivo; fue él quien nació bajo el cometa, y a quien anunciaba la aparición del cometa. Otras profecías mesiánicas sobre Augusto las cuenta Suetonio, incluyendo la historia de la masacre de inocentes, recordemos los santos inocentes de la cultura cristiana, concebida para matar al joven Octavio poco después de su nacimiento. Augusto, a toda costa, quería ser considerado el verdadero sujeto de cualquier clase de profecías y relatos mesiánicos. Posteriormente durante su reinado, ordenó que todos los demás libros sobre temas mesiánicos fueran reunidos y destruidos. El templo por lo tanto acabó representando tanto a Julio César como un ser divinizado como al propio Augusto como el renacido bajo el cometa. La estrella cometa en sí fue objeto de veneración pública.
La consagración del templo duró muchos días y al parecer las puertas del templo se dejaban abiertas de modo que era posible ver la imagen del pontífice máximo deificado Julio César desde la plaza principal del Foro Romano.
Placa junto al altar de César
Augusto solía dedicar los botines de guerra a este templo. El altar y el santuario conferían el derecho de asilo.
Cada cuatro años se celebraba una fiesta en frente de los Rostra del Divi Iuli en honor de Augusto.
El templo fue destruido por un incendio bajo Septimio Severo que lo hizo restaurar y permaneció casi intacto hasta finales del siglo XV, cuando su mármol y su piedra se reutilizaron en la construcción de nuevas iglesias y palacios. Sólo se han conservado partes del núcleo de cemento de la plataforma.
El resto de una columna (interpretado como un altar circular) marca -según la tradición- el lugar donde César fue incinerado; actualmente, los romanos depositan allí flores, o arrojan monedas.
Todo el templo, en sí, muestra unos grandes problemas de interpretación basados en la escasez de los datos, la mayoría de ellos procedentes de las monedas que se han encontrado y los pocos fragmentos aparecidos en la zona.
Restos de la tumba
Al parecer el templo tenía un porche frontal, con seis columnas, hexástilo, muy próximas entre sí a excepción de las dos centrales, para facilitar el acceso al templo. Y dos más a los lados del pronaos. Sin embargo, la disposición de las columnas es incierto, ya que podría ser tanto próstilo (una sola fachada) como períptero (rodeado de columnas). ​
El tipo de orden también es incierto. En algunas monedas antiguas aparecen representaciones con columnas jónicas, pero han encontrado en el lugar fragmentos de capiteles de pilastras corintias.
Algunos estudiosos hablan de un pronaos jónico combinado con pilastras corintias en las paredes de la cella; otros consideran el templo era totalmente corintio, en fin, algo difícil de determinar. Además en la Antigua Roma, corintio y compuesto era parte del mismo orden.
Las comparaciones con monedas de la época de Augusto y Adriano sugieren la posibilidad de que el orden del templo hubiera cambiado a lo largo de la restauración de Septimio Severo. El entablamento y la cornisa hallados en el lugar tienen una estructura de modillones y rosas típica del orden corintio.
La posición original de la escalera del podio también es incierta. Pudo haber estado en el frente y en los lados del podio, o en la parte trasera.
Los llamados Rostra del Divi Iuli era un podio utilizado por los oradores para los discursos oficiales y civiles, y en especial para las oraciones fúnebres imperiales. El podio es claramente visible en las monedas de la época de Adriano y en los anáglifos (paneles de mármol tallados con bajorrelieves) de Trajano, pero la conexión entre el podio de los rostra y la estructura del templo no es evidente.
Este podio separado e independiente, conocido como Rostra del Divi Iuli, se llama también Rostra Diocletiani, debido a la última disposición del edificio.
Al parecer lenguas de fuego (de incierta identificación) decoraban el frontón delantero. Las lenguas de fuego quizá recordaban las llamas de la (estrella) cometa que anunciaba la deificación de Julio César y el principado de Augusto.
Una estatua en el vértice del frontón y dos estatuas en las esquinas de los extremos, sería la decoración clásica de los frontones en los templos romanos.
El templo mide 26,97 m de ancho por 30 m de largo. La zona de podio o plataforma fue de al menos 5,5 m de altura, pero solo 3,5 m en la parte delantera. Este pódium estaba interrumpido en su arte central por una exedra central de 8,3 metros de diámetro, presuntamente para respetar el lugar donde César fue incinerado. Esa hornacina y el altar  en la frontal del pódium del templo son también un problema de interpretación basada en la escasez de los datos. Se sabe que en un momento determinado el altar se retiró y la hornacina se rellenó y cerró con piedras para crear una pared continuada en el podio del templo.
Las columnas, si eran corintias, medían probablemente 1,18 metros de perímetro en la base y su altura de 10,62 metros, es decir  exactamente nueve veces el diámetro.
Los materiales empleados, sobre todo fue toba volcánica y hormigón romano en las partes interiores del edificio, travertino en las paredes del podio y la cella y mármol en los revestimiento del podio, columnas, entablamento y frontón del templo; probablemente mármol de Carrara.
El friso era un patrón repetitivo con cabezas femeninas, gorgonas y figuras aladas. El tímpano, al menos durante los primeros años, probablemente tenía una estrella colosal, como se puede ver en las monedas de Augusto. La cornisa tenía dentículos y modillones tipo viga y los lados inferiores decorados con paneles rectangulares estrechos llevando flores, rosas, discos, coronas de laurel y conos de piña. Los restos de las decoraciones, incluyendo elementos de representación de una victoria y adornos florales, son visibles en el yacimiento o en el Museo del Foro (Antiquarium Forense).
Augusto utilizó el templo para dedicar los botines de guerra como ofrendas. Contenía una estatua colosal de Julio César, velado como pontífice máximo, con una estrella en la cabeza y llevando el bastón ritual augural en su mano derecha. En la cella del templo había una pintura famosa de Apeles representando a Venus Anadiomena. Durante el principado de Nerón, la pintura de Apeles se deterioró y no pudo ser restaurada, de manera que el emperador la sustituyó por otra de Doroteo. Hay también otra pintura de Apeles, que representa a los Dioscuros con Victoria.
Lugar de la incineración de César
Del paradero de las cenizas de César, lo único cierto es que se ignora donde fueron a parar posiblemente se dispersaron entra la masa al concluir la cremación. También se ha especulado que fueron custodiadas por la Vírgenes vestales y de ahí trasladadas al templo del Divino César. Pero son conjeturas. Hay una leyenda donde se dice que sus cenizas fueron recogidas y guardas en la esfera dorada que remataba el obelisco del Circo de Nerón, en la colina vaticana. Se colocaron allí para que estuvieran fuera del alcance de los ladrones, ya que, al parecer, contenía piedras preciosas de incalculable valor con una inscripción: “Cesar: fuiste, un tiempo, tan grande como el mundo, pero hoy te basta con una diminuta tumba”. Incluso algunos matizaban que sus cenizas se colocaron en sitio tal alto para que “César siguiera teniendo el mundo a sus pies tal como lo tuvo en vida”.
Como dato curioso decir que en algunas de las guías de peregrinos medievales se dice que cuando éstos llegaban a Roma hacían reverencias al obelisco, cosa que no era bien vista por la iglesia y que por ello el Papa Sixto V cuando mandó trasladar el obelisco al Vaticano y mandó sustituir la esfera dorada por una cruz de bronce sobre un montecillo y una estrella. Esa esfera se encuentra hoy en los Museos Capitolinos y presenta numerosas abolladuras fruto de los cañonazos de las tropas españolas en el saqueo de Roma de 1527. 

Basílica de Emilia

La basílica Emilia, llamada también basílica Paulli  o basílica Fulvia, fue construida el año 179 a. C. pero fue modificada varias veces con posterioridad. Actualmente sólo se pueden ver la planta y algunos elementos reconstruidos.
La basílica está situada en el Foro Romano, a lo largo del lado este de la explanada, entre la curia Julia y el templo de Antonino y Faustina. La basílica está cerca, por el lado norte, de la Curia. Al sur, pasa la vía Sacra que recorre el Foro a lo largo desde el templo de Saturno justo hasta el arco de Tito.
Reconstrucción de la Basílica Emilia 
Una primera basílica se construyó en el lugar donde estaban las "carnicerías" del siglo V a. C. y más tarde (siglo IV a. C.) los “bancos”. Este edificio comprendía tres naves pavimentadas con toba y  la fachada trasera tenía un pórtico que se abría a la zona norte que, más tarde, ocuparía el foro de Nerva. 
Entre otras funciones protegía a los peatones de la intemperie y ofrecía un refugio para las actividades del Foro Romano, evitando tanto la lluvia como el sol. En ella se realizaban diversas actividades políticas, judiciales y económicas. También estaba dotada, con una terraza para asistir a los combates de gladiadores que se desarrollaban en la plaza que tenía dos filas de tiendas enfrentadas. Los tribunales también se asentaron aquí y más tarde los cambistas y banqueros se instalaron en este entorno propicio para sus asuntos.
La basílica Fulvia-Emilia fue edificada por el censor Marco Fulvio en el 179 a. C. ​ con el nombre de basílica Fulvia. Después de la muerte de éste, su colega Marco Emilio Lépido la terminó. Por ello, en origen, se llamó al edificio basílica Fulvia o basílica Emilia, perdiendo finalmente la nomenclatura Fulvia, tal vez, porque fue frecuentemente restaurada y redecorada por miembros de la gens Emilia.  Pero, según otros estudiosos, la Basilica Aemilia era un edificio diferente de la Basilica Fulvia.
Tras sucesivas reconstrucciones es ya en el año 14 a.C. con Augusto cuando, tras un incendio,  se lleva a cabo una reconstrucción en la que se adoptan características que perdurarán a lo largo del tiempo.
La última restauración documentada se efectuó tras el incendio del 410 d.C., durante el saqueo de Alarico I el visigodo.
El tejado de madera, las tabernae así como la fachada de la basílica quedaron entonces completamente destruidos. En el suelo de mármol de color se pueden ver aún manchas verdes de las monedas de bronce de principios del siglo V que se fundieron durante el incendio.
La basílica fue reconstruida después del fuego añadiéndole una nueva planta y un pórtico con columnas de granito rosa, tres de estas columnas fueron reconstruidas después de las excavaciones y aún están en el lado este hacia el templo de Antonino y Faustina.
Un terremoto en el año 847 provocó el derrumbamiento final de lo que quedaba de estructura y los restos de la basílica se usaron como material de construcción.
Sólo quedan hoy en día las bases de las columnas exteriores y de la nave, así como las bases de las tiendas (tabernae), dando el plano general del edificio del que no queda nada más.
La basílica tenía 100 metros de largo y alrededor de 30 metros de ancho. A lo largo de los lados había dos órdenes de 16 arcos, y se accedía a través de una de las tres entradas.
El orden arquitectónico dominante es el dórico.
Estaba formada por una gran aula de unos 90 metros de largo por 27 metros de ancho, dividida en naves, una central de casi 12 m y flanqueada por una más pequeña al sur y otras dos al norte, separadas por hileras de columnas, en mármol de África con bases y capiteles en mármol blanco.
El edificio estaba precedido por el lado del foro por un pórtico de dos pisos con dieciséis arcos sobre pilastras. Por detrás del pórtico hay una serie de tabernae y entre ellas se abren las tres entradas que dan acceso al aula.
Más tarde, Augusto alzó delante de la basílica, los ophia, una columnata dórica en arcadas, que ocultaba las tiendas (tabernae) a los ojos de los peatones que pasaban por la vía Sacra, Al norte de la basílica, parece que había una puerta que daba al Campo Vaccino con lados, columnas sobre pedestal y un entablamento dórico adornado con triglifos y bucráneos.

Basílica Julia

De la Basílica Julia  hoy sólo quedan unas ruinas, principalmente de los cimientos. Se trata de una basílica civil construida en la segunda mitad del siglo 
I a. C. que reemplazó a la basílica Sempronia que databa del año 169 a. C. y que había sido destruida por un incendio.
Se encuentra en la parte sur del Foro entre el templo de los Dióscuros y el templo de Saturno con los que se encuentra alineada.
Este edificio público ofrecía un lugar para reuniones, procesos judiciales y otras actividades oficiales que se desarrollaban en el Foro.
Era un edificio público grande y ornamentado, usado para reuniones, procesos judiciales y otras actividades y negocios oficiales a principios del Imperio romano.
Albergaba los tribunales de lo civil y tabernae (tiendas), y proporcionaba espacios para oficinas gubernamentales y bancos.
Se usó principalmente como tribunal de justicia. A partir del siglo I, sirvió de sede al tribunal de los Centunviros (el «tribunal de los Cien»), ciento ochenta jueces que eran el total de los cuatro tribunales juntos, y enjuiciaban asuntos de herencias. Podían celebrarse al mismo tiempo cuatro juicios diferentes, en la nave central que estaba compartimentada, las diferentes salas estaban separadas por tabiques móviles.
Con lugares de reunión públicos y tiendas, fue el lugar de reunión favorito del pueblo romano. En el pavimento del pórtico, hay diagramas de juegos rayados sobre el mármol blanco. Una piedra, en el piso superior del lado que da a la Curia, está marcada con una rejilla de ocho por ocho casillas en las que podrían haberse jugado juegos parecidos al ajedrez o las damas.
Reconstrucción de la Basílica Julia
Fue empezada a construir por Julio César en 54 a. C., sobre el espacio antes ocupado por la basílica Sempronia, en el lado opuesto a la basílica Emilia.
Para despejar el solar, César tuvo además que desplazar la tribuna de oradores a la extremidad oeste del Foro Romano. Los trabajos constructivos se empezaron en el año 54 a. C., en nombre de Julio César​ y los costes de la construcción fueron abonados con el botín de la guerra de las Galias.
La basílica Julia fue acabada por Augusto, quien dio al edificio el nombre de su padre adoptivo. Pero se incendió poco después de su inauguración, posiblemente durante el incendio de Roma del año 14 a. C. y fue reconstruida por el mismo emperador, que la amplió. Se dice que Calígula, en su locura, se subió al techo de la basílica para lanzar piezas al pueblo que quedaba debajo. Aunque también se dice que en sus despilfarros superó la extravagancia de los más pródigos, arrojando durante muchos días al pueblo desde lo alto de la basílica Julia enorme cantidad de monedas pequeñas.
Al igual que la basílica Emilia sufrió diversas restauraciones, siendo la última la provocada por el saqueo del visigodo Alarico I.
El lugar cayó poco a poco en la ruina a lo largo de los siglos siguientes, siendo la basílica saqueada a causa de la cantidad y la calidad del mármol utilizado. Un horno de cal, que permitía reutilizar los mármoles recuperados, se encontró cerca de los restos de la basílica. Parte de los restos de la basílica, los del ala oeste, se convirtieron en una iglesia en el siglo VII o en el VIII, quizá la iglesia de Santa María de Cannapara​, hoy en día desaparecida.
Lo que queda son principalmente los cimientos, bien visibles en el Foro Romano. Puede verse aún fragmentos del pavimento de mármol. A lo largo de la calle que la separa del templo de Saturno quedan algunos pilares y arcos de ladrillo que datan de la reconstrucción realizada en tiempos de Diocleciano.

El edificio es hoy en día sólo una zona rectangular, nivelada y alzada alrededor de un metro por encima del nivel del suelo, con bloques de piedra caídos en desorden por la zona. Una fila de peldaños de mármol recorren todo lo largo del lado de la basílica que da a la vía Sacra, y hay también acceso desde una serie de escalones más altos (estando el suelo aquí a un nivel inferior) al extremo de la basílica que queda frente al templo de Cástor y Pólux.
La basílica estaba enteramente revestida de mármol blanco. Ocupaba un espacio de 101 metros de largo por 49 metros de ancho. Las arcadas exteriores contaban con 18 pilares en los lados más largos y 8 en los más cortos. Se accedía a los pórticos laterales desde la explanada del Foro por un tramo de escaleras. La vía Sacra, que bordea el largo lado septentrional de la basílica, lo hace de forma regular a todo lo largo del edificio, si bien hacen falta siete escalones para salvar la diferencia de nivel con la calle que la separa del templo de los Dióscuros, frente a sólo un peldaño a nivel de la calle que la separa del templo de Saturno.​
En la planta baja, la gran nave central de la basílica, que medía 82x16 metros, estaba rodeada por tres hileras de columnas que formaban dos pórticos concéntricos de 7,5 metros de ancho. A lo largo del lado sur se alineaba con una hilera de tiendas (tabernae) como en la basílica Emilia, que se abre a las calles que la rodean por el lado corto. Algunas de estas tiendas incluyen una escalera que permitía acceder al piso superior. Del lado del Foro Romano, la doble fila de arcos abiertos protegía a los peatones del sol y de la intemperie. Las escaleras presentes a cada lado permitían acceder a la segunda y última planta. Las columnas en este nivel son dóricas. El suelo de la nave central está pavimentado con mármoles de color, mientras que las alas laterales están pavimentadas con losas de mármol blanco.
Juegos grabados
En torno a la nave central había cuatro naves menores abovedadas en dos pisos y con arcos enmarcados por semicolumnas. La nave central se dividía en cuatro partes por cortinajes o estructuras de madera que cuando se requería se retiraban para dejar el espacio vacío.
Los pórticos de la planta baja tienen encima las galerías que conforman el segundo piso, de orden jónico. Sólo las alas laterales tienen un segundo piso, en el centro, la gran nave central llega hasta lo alto del edificio. Se cubre con un techo de madera y la iluminaban ventanas estrechas en la azotea.
En la escalinata del pórtico se encuentran juegos grabados en el mármol blanco como una especie de damas chinas o un círculo dividido en segmentos.

 

 


martes, 3 de marzo de 2026

Una semana en Roma. Segundo día. Parte III. El Foro

 Templo de Rómulo y Remo
El Templo de Rómulo es una de los edificios mejores conservados. Se encuentra situado en uno de los laterales del Foro Romano, entre la Basílica de Majencio y el templo de Antonino y Faustina.
Se trata de un pequeño edificio, actualmente en ruinas, de planta circular con muros de ladrillo y una cúpula, conocido por sus impresionantes puertas de bronce del siglo IV que aún se conservan. Tiene una arquitectura atípica, ya que es un templo de planta circular en ladrillo cubierto por una cúpula​ y flanqueada por dos salas en el ábside. Su fachada es curvilínea, la puerta en bronce en el centro tiene a cada lado dos hornacinas. Es una hermosa puerta que aún mantiene su cerradura original y que, actualmente, tiene más de mil quinientos años, su intacta conservación ha sido realizada con éxito debido a que, fue conservada dentro de la iglesia de San Cosme y San Damián y de hecho es la entrada original circular
Interior
  a la mencionada iglesia que hoy en día tiene otra entrada.
Las dos salas laterales, profundas y estrechas, terminaban en un ábside y comunicaban con la cella central. La entrada de cada una de estas dos salas está marcada por dos columnas en mármol  veteado erigidas sobre altos podios y en las que antiguamente se encontraban las estatuas de los Penates, las cuales eran las divinidades protectoras de aquella época.
No se sabe bien el origen de este templo, pero hay 3 teorías al respecto. Una dice que el templo fue fundado por Rómulo y dedicado a Júpiter Estátor, más tarde fue reconstruido al principio del siglo III a. C.
Interior
Otra teoría plantea que el templo estaba dedicado a Valerio Rómulo, el hijo de Majencio, joven que una vez muerto en el año 307 d.C., fue divinizado. Y la última dice que es de época constantiniana y que debía estar consagrado a los Penates, genios protectores del hogar.
Pero en los últimos tiempos se empieza a creer que el templo original podría haber estado, en principio, situado en el área ocupada por la Basílica de Majencio y al empezar a construirse ésta, el templo se desplazó donde se encuentra en la actualidad.
No siempre se lo encuentra abierto y dentro se puede ver los vestigios de varios frescos y el subsuelo vidriado donde se puede observar la estructura original.


La Regia
La calle, Vía sacra, toca, en el lado norte, la Regia, una de las construcciones más antiguas del foro.
La Regia fue una estructura que se encontraba en la parte oriental del Foro Ocupaba un trozo de terreno entre el templo de Vesta, el templo del Divino Julio y el templo de Antonino y Faustina. Y originariamente sirvió como la residencia de los reyes de Roma y más tarde como la sede del Pontífice máximo, el sumo sacerdote de la religión de estado romana. En la época de la monarquía, el rey era el jefe de la religión y sumo sacerdote.
En este antiguo templo estaban instalados los altares y relicarios de algunos dioses romanos tradicionales, dioses que no tenían rostro, ni sexo ni mitología, y eran considerados como fuerzas espirituales, conocidos comnumen. Era lugar de trabajo pero no vivienda, donde se reunía el colegio de pontífices. 
Según una antigua tradición, la Regia fue construida por el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, como un palacio real.De hecho, el término latino regia puede traducirse  como  residencia real.. En la época de la Monarquía ya se conservaban en este edificio los documentos religiosos y jurídico: las fórmulas para toda clase de oraciones, votos, sacrificios, etc., el calendario del estado de los días sagrados, los Annales — la documentación de acontecimientos de cada año para referencia pública — y las leyes relativas al matrimonio, la muerte, testamentos, etc. Cuando César se convirtió en Pontificex Maximus, ejerció sus deberes desde la Regia.
Recreación de la sala oeste
Ardió y fue restaurada en  numerosas ocasiones, incluso pudo ser reconstruida en distintas ubicaciones. Actualmente  sólo quedan los cimientos de la Regia republicana e imperial. Las ruinas que se conservan en el foro no  son, probablemente, las del edificio original.
La estructura reconstruida tenía un patio cerrado irregularmente formado que estaba pavimentado en toba volcánica con una porción de madera. El interior estaba dividido en tres habitaciones con la entrada desde el patio a la habitación del medio que se utilizaba como vestíbulo. La habitación occidental era el santuario de Marte, dios de la guerra y de la agricultura, en el que se almacenaban los ancilia (escudos de Marte) que tiene una curiosa leyenda. Los ancilias eran unos escudos sagrados, en concreto 12. Estaban hechos de bronce, de forma oval, con dos escotaduras en los lados correspondientes al eje menor, y tenían como unos 75 cm. de longitud.
Friso de terracota con minotauro y felino
Según la leyenda, uno de ellos, el primero, perteneció al dios Marte y cayó
 del cielo sobre el rey Numa Pompilio durante una peste que devastaba Roma. Al mismo tiempo, se oyó una voz que declaraba que Roma sería señora del mundo mientras se conservara el escudo. Numa, por consejo de la ninfa Egeria, encargó otros once escudos, perfectamente idénticos al primero. Esto se hizo para que si alguien intentaba robarlo no fuera capaz de distinguir el verdadero ancilia de los falsos. El artesano que los hizo desempeñó con tal habilidad su trabajo que Numa mismo no supo distinguir el verdadero. Aquí, también, se alzaban las lanzas que estaban consagradas a Marte y que también según la leyenda si las lanzas del santuario de Marte comenzaban a vibrar, iba a ocurrir algo terrible. Se dice que vibraron en la noche del 14 de marzo del año 44 a. C. 
César, sumo sacerdote en aquella época, a pesar de las lanzas vibradoras dejó la Regia para acudir al encuentro en el Senado donde fue asesinado. Cuando se declaraba una guerra, el general acudía al sacrarium para agitar la lanza, y golpear los escudos al mismo tiempo que dirigía al dios estas palabras: ¡Marte, vigila! ¡Marte, despierta!
Taza con la inscripción REX
Mientras que la habitación oriental contenía un santuario tan sagrado que sólo el pontífice máximo y las vírgenes vestales podían entrar.
 era un santuario para Ops Consiva, la consorte de Saturno y la diosa de la abundancia. Entre las capillas oeste y este, un vestíbulo se abría a un patio.
Entre los objetos recuperados en las excavaciones de la Regia, se encuentra un fragmento de una taza grande y negra de estilo etrusco y calidad fina (bucchero) que lleva en la parte inferior la inscripción "REX" grabada con letras de 2 centímetros de altura, datada entre 530 a. C. y 510 a. C. principios de la República

Templo de Antonino y Faustina
Es el edificio mejor conservado del Foro Romano. El Templo de Antonino y Faustina es un templo de la Antigua Roma, adaptado posteriormente como Iglesia católica (San Lorenzo in Miranda, por entonces se creía que fue aquí donde San Lorenzo mártir fue sentenciado a muerte).
Se encuentra, al norte de la vía Sacra, al este de la Basílica Emilia, frente a la Regia. El emperador Antonino Pío dedicó el templo al culto a su difunta esposa la emperatriz Faustina, fallecida en el 141que había sido deificada por el emperador.  Pocos años después, en 161, murió el emperador y el Senado, al divinizarlo, consagró el templo a la pareja imperial, a instancias de su sucesor, Marco Aurelio.
El templo debe su relativa buena conservación a su transformación en iglesia durante la Edad Media. En efecto, la iglesia de San Lorenzo in Miranda fue instalada en la cella del templo en el curso de los siglos VII y VIII. Se ha atribuido a esta cristianización la supervivencia de la cella y el pórtico del templo, aunque el revestimiento de mármol de la cella ha desaparecido. De hecho, la iglesia carece del habitual ábside en el extremo oriental: nunca se le añadió ninguno, para conservar la integridad estructural del templo.
Todavía hoy en día, se ven en los fustes de las columnas, que son monolíticas, unos profundos surcos que dicen se deben a un intento de desmantelamiento del pórtico para reutilizar sus materiales o para destruir lo que se veía como un resto del templo pagano que fue, aunque la verdad es que las columnas estaban en parte enterradas por el desnivel del terreno que en algunos sitios llega a los doce metros.
La iglesia visible hoy en día fue reconstruida en
  el siglo XVII con una sola nave y tres capillas laterales, en un nivel elevado algunos  metros debido al progresivo soterramiento de la zona del Foro.
Las excavaciones a lo largo del siglo XIX​ permitieron sacar a la luz el templo parcialmente enterrado con lo que se hizo imposible acceder a la iglesia por la puerta de bronce que daba al lado de la vía Sacra, dado que hay una diferencia de nivel de seis metros en relación con el suelo del pronaos, y de doce metros en relación con la vía Sacra.

Hoy en día, quedan todas las columnas del pronaos. Además de los restos en las columnas, se pueden ver graffitis cristianos que datan, los más antiguos, del siglo IV y una representación de Hércules y el león de Nemea, tema inspirado en las estatuas que debían encontrarse en los alrededores
​. La escalera antigua fue reemplazada por una construcción más reciente en ladrillo. Se pueden ver restos de las paredes de la cella en mármol, en el interior de la iglesia. El friso y el arquitrabe del entablamento han sobrevivido en parte, pero quedan pocos vestigios de la cornisa.
El edificio se alza sobre una alta plataforma de grandes bloques de mármol. La cella está construida en bloques de toba volcánica, en origen revestida de mármol veteado. Un altar en ladrillo recubierto de mármol está construido en medio de los peldaños de la escalera que une el pronaos y la vía Sacra
El templo es próstilo hexástilo con dos columnas laterales y los pilares enlazados en el muro exterior de la cella que están recubiertos de placas de mármol blanco​. El pronaos tiene seis columnas de orden corintio en el frente y otras dos en cada lateral, son de mármol cipolino y tienen una altura de unos 17 metros por 1,5 m de diámetro en la base. Los capiteles de mármol blanco sostienen un entablamento también de mármol blanco. El friso presenta una decoración de grifos enfrentados y motivos vegetales, e instrumentos para el sacrificio.​ La parte superior del frontón está adornada por una cuadriga mientras que las victorias se ubican en cada ángulo. Estos ricos bajorrelieves del friso fueron copiados con frecuencia desde el siglo XVI hasta el XIX.
La inscripción está dividida en dos partes. La primera línea, añadida más tarde, está grabada en el friso del templo. La segunda línea, pero que fue la primera en ser inscrita, está sobre el arquitrabe. Conjuntamente, la inscripción dice:
DIVO • ANTONINO • ET
DIVAE • FAVSTINAE • EX • S • C
Esto es, "Al divino Antonino y a la divina Faustina por decreto del Senado".
Este templo, aunque de pequeñas dimensiones, es de un gran interés por su conservación, su simplicidad, la severidad y la pureza de su estilo. Su construcción es de una perfección que se encuentra rara vez en los monumentos de esta época.
La cella, construida con bloques de mármol  albergaría las estatuas colosales del emperador y de su esposa de las que solo se han recuperado fragmentos.
Sus columnas, de una bella proporción, presentan los capiteles tallados en mármol blanco, así como las basas que reúnen sencillez y belleza. El cornisamento es uno de los más sencillos del orden corintio y no lleva ni dentellones ni modillones. En una palabra, este templo es uno de los tipos más bellos de arquitectura corintia. Descansa sobre un estilóbato, disposición que se encuentra en los templos primitivos y que fue generalmente adoptada desde el tiempo de Domiciano.
Interior
Hoy en día, la Iglesia de San Lorenzo en Miranda se erige como un ejemplo único de una iglesia construida dentro de las paredes de un templo romano. No es única en este sentido, pero es con mucho el ejemplo más claro y mejor. Las enormes columnas del templo original ahora forman una barrera protectora alrededor de la iglesia, con los revestimientos de mármol hace tiempo desaparecidos, pero aún impresionantes.
En frente del templo comentado de Antonino y Faustina se encuentra la Regia de la que ya hemos hablado con anterioridad y a su lado el templo de Vesta que ahora comentaremos

El templo de Vesta
El templo de Vesta  es uno de los templos más antiguos de Roma ubicado en el Foro Romano cerca de la Regia y la Casa de las Vestales, con la que forma un complejo religioso vinculado al culto de la diosa Vesta llamado Atrium Vestae.
El rasgo más reconocible del templo es su planta circular. Puesto que la veneración de Vesta empezó en casas privadas, la arquitectura parece ser un recuerdo de su historia. El templo existente usó arquitectura griega con columnas corintias, mármol y una cella central. La estructura que se conserva indica que había veinte columnas corintias construidas sobre un podio de quince metros de diámetro. El tejado probablemente tenía un agujero en lo alto para permitir que saliera el humo.
Está ubicado al sur de la Vía Sacra, delante de la Regia, en el extremo oriental del Foro Romano. También se encuentra cerca de la fuente de Juturna y del templo de Cástor y Pólux, originariamente en el seno del barrio de las Vestales.En él se custodiaba, siempre encendido, el fuego sagrado en honor de la diosa Vesta. Vesta es conocida como la protectora de Roma, diosa del fuego y del hogar. Según la tradición romana, el culto a la diosa Vesta fue creado por Numa Pompilio, segundo rey de Roma. También allí estaba el Paladio (una efigie en madera de Minerva  legendariamente llevada por Eneas desde Troya) así como otros objetos sagrados, que se guardan en lugares secretos llamados penus Vestae,​ que no se abrían más que durante las Vestalia. No había ninguna estatua de la diosa misma en la cella; ​ en lugar de ello se guardaba el hogar en el que ardía el fuego sagrado.
El edificio mismo consagrado a Vesta no era tanto un templum (un espacio consagrado, aunque los poetas lo calificaban así a menudo. Se trata, por el contrario, de un aedes (templo). Según Ovidio, su forma redonda con un hogar en medio es una representación simbólica de la Tierra, con su fuego central e inmóvil. Los historiadores modernos también hacen una comparación con un rito funerario muy antiguo observado en Roma, consistente en la recogida de las cenizas del difunto después de la cremación, colocarlas en una urna redonda en forma de cabaña que inhumaban. Sin embargo, no se puede sacar de estas similitudes simbólicas otra conclusión más que la antigüedad extrema de este culto y su carácter indígena.
Vista interior

Todos los templos dedicados a Vesta eran de planta circular, y tenían entradas que se enfrentaban al este para simbolizar la conexión entre el fuego de Vesta y el sol como fuentes de vida.
La edificación del edificio se atribuyó por algunos a Rómulo, pero los autores antiguos atribuyeron la construcción del primer templo de Vesta a Numa Pompilio, ​ quien habría hecho construir en la zona la Regia (su residencia) y la Casa de las Vestales en su forma original, lo que haría de este uno de los edificios más antiguos que habría conocido la Roma antigua. En origen, el rey encargó a sus propias hijas que supervisasen el fuego sagrado. Poco a poco, ellas adquirieron el estatus de sacerdotisas y el orden de las Vestales se convirtió en el único sacerdocio femenino de Roma.
Alrededor del templo se alzaba la Arboleda sagrada, en la que también había un cementerio para sacerdotes y vírgenes.
Detalle del friso
Su versión actual es el resultado de reconstrucciones posteriores. En lugar de una estatua de culto en la cella había un hogar en donde se guardaba el fuego sagrado. El templo era almacén de testamentos y documentos de los senadores romanos y objetos de culto como el Paladio que como se ha dicho era una estatua sagrada de madera de Minerva que se creía que había llevado a Roma Eneas desde Troya, como símbolo de la nobleza de la estirpe romana. Los romanos creían que el fuego sagrado de Vesta estaba estrechamente ligado a la suerte de la ciudad y su extinción se veía como una premonición de desastre.
El edificio fue objeto de varias reconstrucciones, que conservaron la entrada orientada hacia el este y la forma circular de la planta. El templo quedó incendiado durante el saqueo de Roma en el año 390 a. C. y de nuevo en el 241 a. C., cuando uno de los pontíficesLucio Cecilio Metelo se lanzó al templo en llamas y salvó los objetos sagrados guardados en el Paladio y perdió la vista.​ Sin embargo, Cicerón afirma que la vista de los objetos sagrados es lo que le cegó, y no el incendio.  Incluso en alguno de los incendios se evacuaron los objetos sagrados. En el año 64, el gran incendio de Roma quemó la mayor parte de Roma, incluyendo el templo de Vesta. Dice Dión Casio que había sido prendido por el infame Nerón, pero según Tácito, Nerón estaba en Antium en la época del incendio. Entonces fue reconstruido por orden de Nerón.
Vista exterior
La reconstrucción más reciente, a la cual pertenecen los restos conservados es de la época del emperador Septimio Severo, realizada por su esposa la emperatriz Julia Domna, tras un fuego. La llama sagrada fue apagada en 394 por Teodosio I que abolió los ritos paganos por decreto.
El templo de Vesta permaneció razonablemente intacto hasta el Renacimiento. Sin embargo, según testimonios el edificio fue completamente demolido y su mármol reutilizado en iglesias y palacios papales.
La sección que hoy se ve, en pie, fue reconstruida en los años treinta durante la dictadura de Benito Mussolini. Comprenden una parte del podio y de los cimientos, tres columnas y el entablamento que soportan, así como la parte de la pared de la cella correspondiente a la misma sección.
El templo es monóptero, esto es, de planta circular. ​ Se eleva sobre un podio de unos 15 metros de diámetro, con la cella. El podio realizado en opus caementicium, está cubierto de placas de mármol.
Reconstrucción digital del templo
Se complementa con veinte pedestales que sostienen veinte columnas con capìteles corintios de mármol blanco embebidas, como todos los templos consagrados a Vesta. De dimensiones modestas, está rematado por una cúpula cuya altura es la mitad del diámetro del edificio, probablemente en imitación de las cabañas itálicas antiguas, y habría sido construido en origen en acacia con un techo cubierto de paja.
La cella es cerrada, veinte columnas trabadas decoran su muro exterior. Se accede por una puerta orientada hacia el este que sirve de enlace entre el fuego sagrado y el Sol, considerados como fuente de la vida.
El techo era cónico y tenía una abertura para permitir la salida del humo. Dentro de la cella no se encontraba la estatua de culto, sino solo el fuego sagrado, símbolo de la eternidad de Roma y de su destino de imperio universal. Una cavidad trapezoidal de 2,40 m de alto, que se abre en el podio, y a la que se accedía solo desde la cella parece ser la ubicación donde se conservaban los objetos sagrados más preciosos.

La casa de las Vestales
Al lado del templo se encuentra la 
casa de las Vestales, sacerdotisas devotas al culto de Vesta y guardianas del fuego sagrado, el único sacerdocio femenino de Roma. Eran seis, provenían de familias patricias y tendían que prestar sus servicios durante 30 años, conservando su virginidad bajo pena de muerte. En cambio, gozaban de un gran número de privilegios (viajaban en carro por la ciudad y disponían de asientos reservados en los espectáculos).
La entrada a la Casa, también conocida con el nombre de Atrium Vestae, estaba al lado de un quiosco romano con una alta base y dos columnas jónicas, actualmente sólo una de ellas ha sido reconstruida la otra es un pilar realizado con ladrillo utilizado probablemente para alojar la estatua de la diosEl centro de la casa es un patio con peristilo, pórtico columnado, de 69 metros de longitud, cuyo eje mayor se alinea con la sucesión de tres piscinas rectangulares de dimensiones diferentes y poblado de estatuas de las vestales superioras que dirigían la orden religiosa. Algunas de ellas expuestas actualmente por parejas en el peristilo y otras, las más bellas, en diferentes museos.
Recreación
Sobre cada uno de los cuatro lados del patio, se alinean habitaciones y salas, que asomaban al jardín y algunas cubiertas con seguridad de mármol coloreado. Los escalones de la escalera prueban la existencia de una o dos plantas.
En el lado este del patio se abre una vasta sala abovedada y flanqueada en cada lado por pequeñas piezas cuadradas, son seis habitaciones que se corresponden con el número de las vestales y sugiere que eran depósitos personales para cada una de ellas.
El lado sur que es el mejor conservado, hay muchas habitaciones, una de ellas  con dos
pequeños depósitos que se interpretan como hornos, a su lado otra habitación con los restos de un molinillo y en el centro una gran sala flanqueada de dos pequeñas habitaciones, de la que una está dotada de vestíbulo, indican probablemente una cocina.
En la planta superior, probablemente para uso privado, se encontraban, las habitaciones, los baños y los sistemas de calefacción y sobre ella se encontraba la planta destinada probablemente al personal de servicio.
Las habitaciones del lado norte del patio están mal conservadas. Hay restos de edificios anteriores  y una pasarela moderna permite ver los restos del edificio republicano debajo, con un pavimento de mosaico en el que se insertan fragmentos irregulares de mármol.​
El conjunto de edificios, construido durante la República, fue reconstruido varias veces y ampliado hasta la época de Constantino.