lunes, 23 de marzo de 2026

Una semana en Roma. Segundo día. Parte V. El Foro

Columna de Focas

La Columna de Focas es una columna conmemorativa que se encuentra en el Foro Romano. Sigue en el mismo lugar donde se erigió (in situ). Su posición, aislada y solitaria entre las ruinas, la ha convertido siempre en un punto de referencia en el Foro, y a menudo aparece en imágenes y grabados.
La causa exacta que motivó la construcción de la columna se desconoce, aunque se sabe que el emperador  bizantino Focas siempre apoyó a los papas en muchas de las controversias teológicas de la época, por lo tanto tuvo buenas relaciones con el papado, frente al poder creciente de los bizantinos  en Roma. Además donó formalmente el Panteón de Agripa al Papa Bonifacio IV, para su uso como iglesia. Incluso participó en la restauración del exarca de Rávena, tras un largo exilio, que en agradecimiento, mandó erigir una estatua dorada del emperador Focas en la llamada y rededicada columna de Focas en el Foro Romano y que presentaba una nueva inscripción en su base en honor del emperador. No obstante, la estatua era probablemente un símbolo de la soberanía imperial sobre Roma, que estaba desapareciendo bajo la presión a la que la sometían los lombardos y la estatua de Focas probablemente sólo permaneció allí por un breve tiempoLa columna fue la última adición hecha al Foro Romano.
La columna parece haber sido realizada en el siglo II para alguna otra estructura desconocida, se habla de que sostenía una estatua dedicada a Diocleciano, luego fue reciclada para convertirse en el monumento actual. También el pedestal parece haber sido reciclado de su uso original ya que aparece borrada una anterior inscripción para proporcionar espacio al texto posterior.
En octubre del año 610, Focas fue capturado a traición, torturado,
 asesinado y desmembrado y todas sus estatuas fueron derribadas.La columna estriada de estilo corintio tiene una altura de 13,6 metros desde su pedestal cúbico de mármol blanco, concretamente en mármol proconesio, muy popular desde finales del siglo I d.C. y sobre todo a partir del siglo II d.C. Está rematada por un capitel corintio que data de la época trajana.
Los cimientos cuadrados de ladrillo no eran visibles en el momento en el que la columna fue erigida, ya que el nivel actual del Foro, elevado a través de los siglos,  no fue excavado hasta el pavimento augusteo hasta el siglo XIX.
La base de la columna fue recuperada en el año 1813, y la inscripción
  en latín, traducida dice así: "Al mejor gobernante, el más clemente y pío, nuestro señor Focas el emperador perpetuo, coronado por Dios, el eterno augusto triumphator, lo hizo Esmaragdo, anterior praepositus sacri palatii y patricius y exarca de Italia, dedicado a Su Clemencia por las innumerables beneficencias de Su Piedad y por la paz lograda en Italia y su libertad conservada, esta estatua de Su Majestad, parpadeando del esplendor de oro aquí sobre esta alta columna para su eterna gloria erigida y dedicada, en el primer día del mes de agosto, en la oncena indicción en el quinto año después del consulado de Su Piedad.”
Había una escalera que fue eliminada para permitir la lectura de la inscripción en las losas del piso, lo que ha permitido datar el último pavimento en torno al año 12 a.C.

Los Rostra

En la Antigua Roma, se llamó rostra a una tribuna o más bien una plataforma de oratoria que surgió en el siglo IV a.C., que servía de púlpito desde el que los magistrados y oradores arengaban al pueblo reunido en la explanada del Foro Romano.  Que César trasladó a la posición actual en el 44 a.C., y que Augusto le dio a la estructura su forma rectangular definitiva.
Relieve con los Rostra
«Rostra» es el plural de la palabra  rostrum, que literalmente significa «lo que sirve para roer», refiriéndose casi siempre a los picos, boca o cara de los animales. Por extensión se llamó rostrum a todo objeto con forma de pico: espolón de una nave, la reja de un arado, el pico de una lámpara o la cabeza de un martillo.
En su acepción náutica el rostrum era el espolón de bronce que reforzaba la proa de los navíos de guerra, un “pico” que embestía las naves enemigas para hundirlas, un arma que dio muy buenos resultados.
Los rostra imperiales
En el año 338 a. C. la República romana obtuvo una gran y decisiva victoria contra  la liga Latina y a sus aliados volscos, en la batalla del puerto de Antium, y el cónsul mandó arrancar los rostra (espolones) de los barcos enemigos para trasladarlos a Roma y colocarlos como adornos en el muro de la tribuna de oradores del Foro Romano, ante la que se reunían los comitia o asambleas romanas. Desde entonces ésta fue conocida como rostra y, por extensión, se acabó por dar el nombre a dichas tribunas. En origen esta tribuna debía estar entre el foro de época republicana y el comitium, que entonces se encontraban diferenciados, por lo que
los oradores podían ser escuchados de una y otra parte.
Los rostra eran arquitectónicamente muy simples, las primeras plataformas eran de madera con escaleras laterales, muy parecidos a nuestros escenarios de calle, con el devenir de los siglos los rostra cambió de orientación y de aspecto sofisticándose algo más, se sabe que en el s. IV a.C. se construyó el primero pavimentado en piedra con orientación frontal a la antigua curia y donde se celebraban los comicios, parece ser que fue en este momento donde se colocaron los espolones de la batalla de Ancio. Posteriormente se añadió una grada para comodidad de los asistentes a los comicios y un reloj de sol al que se le sumaron estatuas ilustres o columnas rematadas con esculturas.
La plataforma soportaba numerosas columnas y estatuas honoríficas como una estatua arcaica de Hércules vestido con una túnica, o la de césares como Galerio y Constancio Cloro  y augustos como Diocleciano y Maximiano, junto con la estatua de Júpiter.
Restos de los Rostra
Los rostra principales del foro disponían de una balaustrada perimetral pero con un segmento de la parte central abierto, para poder visualizar a la personalidad sin ningún obstáculo y la  plataforma permitía hablar desde dos lados, bien hacia los comicios o bien hacia la explanada que quedaba en medio de la basílica Emilia.
Los rostra debían ser amplios para albergar a decenas de personas pero no debían ser excesivamente altos para no entorpecer ni la visión ni la acústica. La cercanía con el público era fundamental.
Si al principio la base era de más de 13 metros, en posteriores reconstrucciones se alargó hasta alcanzar los 23 metros y la altura sería de unos 3,5 metros. 
Los rostra han sido muy posiblemente uno de los elementos arquitectónicos más simples pero uno de los más fundamentales en términos de relevancia social. Desde la República hasta el final del imperio, soportó el peso de los más ilustres magistrados, generales, auspices, emperadores, pero también se difundieron noticias, promulgaron leyes o se convirtieron en lugares de castigo público, las manos y cabezas de Cicerón fueron empaladas y mostradas ante la plebe en esa tribuna y no fue la única vez que se usó punitivamente.
En 44 a. C. Julio César la trasladó a su ubicación definitiva en el Foro. Delante del templo de la Concordia y al sur del arco de Septimio Severo. Está colocada de tal forma que el orador se dirigiera al pueblo sobre la explanada del Foro, del que marcaría el límite noreste.
Junto a la tribuna se encontraban el Milliarium aureum erigido por Augusto, que era el punto de partida supuesto de todas las calzadas romanas, situado del lado que linda con el templo de Saturno y el umbilicus urbis, que originariamente estaba cubierto de mármol y que ahora es un núcleo de ladrillo de aspecto triste, de unos dos metros de alto y 4,45 metros de diámetro, al extremo norte de la tribuna, y algo más tardío.
En el otro extremo del Foro y formando parte del podio del templo de César se encontraba una segunda tribuna, los Rostra divi Iulii, decorados con espolones de los barcos egipcios apresados en la batalla de Actium.
Una tercera tribuna se piensa que estaba emplazada frente al templo de Cástor, ya que las fuentes hablan de los Rostra tria.
Julio César, ansioso por dejar su impronta en la ciudad, comenzó a adquirir terrenos cercanos al Foro Romano, para la construcción del foro de César y con ello se produjo una reorganización del Comitium parte del cual desapareció bajo la nueva curia. César planeó reconstruir los Rostra republicanos a unos cincuenta metros hacia el sudoeste​ para la ubicación de una plataforma que ya existía antes, delante del templo de la Concordia​.
Los Rostra, aún sin terminar, se inauguraron al mismo tiempo que la Curia Julia en enero del 44 a. C., poco antes de la muerte de César​ pero los trabajos se reanudaron después del 42 a. C. La tribuna fue entonces bautizada como Rostra Nova o Rostra Caesaris​ pero algunos autores la llamaban con el término de Rostra Vetera para distinguirla de la tribuna rostral delante del templo de César​. Los Rostra fueron de nuevo inaugurados en el año 29 a. C. ​y fueron designados con el nombre de Rostra Augusti.
En el 203, la tribuna fue en parte reconstruida y modificada con la construcción del arco de Septimio Severo. Y en el 470, la tribuna fue restaurada, con motivo de la victoria contra los vándalos, y fue completada por una extensión hacia el lado noroeste, cerca del arco de Septimio Severo, conocida con el nombre de Rostra Vandalica.
Descripción de los rostra de César
Los Rostra Caesaris, la plataforma que César hizo construir para reemplazar a los Rostra republicanos, sería de unos 13 metros de largo, con una cara curvada y cinco o seis pasos curvados en la parte posterior. La plataforma, suficientemente cerca, se elevaba a 3,50 metros de alto y estaba recubierta de mármol. Sobre la fachada, placas de mármol de Porta Santa estaban separadas por columnas de mármol africano. Había unos agujeros que permitían fijar ornamentos pero parecen demasiado pequeños para que pudiera tratarse de espolones de navíos de guerra​.
Reconstrucción de Augusto
Augusto reanudó los trabajos comenzados por Julio César y agrandó la tribuna. Su fachada alcanzó los 23,80 metros de largo
Reconstrucción Rostra de Augusto
y por detrás, los pasos se prolongarían para cubrir toda la longitud. La forma curvada de los pasos se conservaba en recuerdo de la forma circular del antiguo Comitium. La plataforma, de madera, se agrandaría en 10 metros, apoyada en pilares de ladrillo y rodeada por tres lados por una balaustrada de bloques de toba dispuestos en opus quadratum y recubiertos por mármol. Los espolones de navíos se fijarían a la misma en dos filas.
Restauraciones imperiales
Tras la construcción del arco de Septimio Severo, el muro lateral noreste de los rostra se amplió en un semicírculo en la mitad de su anchura, dejando al descubierto el mármol de los Rostra Caesari que fueron cubiertos por la construcción de Augusto.
Para el 470, la tribuna se había ampliado en su extremo noroeste mediante la adición de una estructura de ladrillo trapezoidal frente a uno de los pilares del arco de Septimio Severo. La fachada de la ampliación se decoró con mascarones.
Es posible que algunos de los relieves conocidos como  «Anaglifos de Trajano» y recuperados al pie de la columna de Focas y datados a comienzos del siglo II, hubieran estado colocados sobre la balaustrada de los rostra, de cara a cada extremo.
Rostra del divino Julio
Los Rostra del divino Julio o de César divinizado, también nombrada como  Rostra de Diocleciano se construyeron en el Foro Romano al mismo tiempo que el templo de César a finales del siglo I a. C. Se trata de una tribuna decorada también con espolones (rostra) y destinada a los magistrados y oradores para dirigirse a la multitud.
Los rostra de César divinizado se construyeron ante el templo de César y daban a los rostra imperiales del otro lado de la explanada del Foro.
Estos rostra se inauguraron en el año 29 a. C. por Augusto, el mismo año que la Curia Julia y el templo de César. La tribuna quedó destruida con un incendio y fue reconstruida por Diocleciano después del 285, de ahí su nombre.
Los rostra estuvieron enterrados hasta finales del siglo XIX y al desenterrarlos fueron destruidos por equivocación.
Por algunos relieves encontrados se sabe que se  trataba de una plataforma de 30 metros de ancho por 12 de largo con los espolones (rostra) fijados en su fachada.

Templo de Saturno

El templo de Saturno es un monumento dedicado a la deidad agrícola Saturno que se erige en el extremo occidental del Foro Romano. Es uno de los templos romanos más antiguos construidos en el entorno del Foro. Se construyó entre 501 y 498 a. C. Algunas fuentes lo atribuyen al rey Lucio Tarquinio el Soberbio y otras lo datan de comienzos de la República romana. Bajo la República, una habitación amueblada en el templo o en las proximidades inmediatas, guardaba los documentos oficiales del Estado y del tesoro público (Ærarium, «erario»).
El templo, que está orientado al norte, se erigió, al pie de la vertiente oriental de la colina Capitolina, en las proximidades de la basílica Julia. Delante del templo una calle empinada, marca el comienzo del antiguo camino (Clivus Capitolino) que llevaba a la cima de la colina Capitolina. Cercano a él destacaba un arco de triunfo que Tiberio hizo erigir en el año 16 para conmemorar las victorias de Germánico y cuyos cimientos aún son visibles entre el templo y la basílica.
El culto a Saturno es uno de los más antiguos de Roma. Según la mitología romana, Saturno era uno de los dioses originales del Panteón romano. Era el dios de la agricultura, la fertilidad y el tiempo.
La tradición romana hizo del dios caído Saturno, refugiado en el Lacio, el fundador de una ciudad mítica en el Capitolio, llamada Saturnia La divinidad habría enseñado a los romanos a cultivar la tierra. Por ello le dedicaron un altar al pie del Capitolio y sería ante este altar arcaico donde a posteriori construyeron el templo.
Aunque dedicado al dios Saturno, el principal uso del templo era servir de sede al tesoro del Imperio Romano (aerarium), almacenando las reservas de oro y plata. Bajo la República, el templo guardaba el tesoro público del Estado Aerarium gestionado por dos cuestores uno de los cuales tenía la responsabilidad de las llaves de la sala construida en el templo. La actividad principal de estos magistrados era la gestión de los ingresos y los gastos, tarea simbolizada por la presencia de dos balanzas en el templo.
El erario debió ser almacenado en la cella del templo o en una pieza situada debajo de la parte delantera del podio. El templo de Saturno fue elegido como lugar de depósito del tesoro ya que, según la leyenda, no se cometían robos cuando Saturno reinaba en Italia. Además, bajo su mandato, el concepto de propiedad privada no existía sino que todo lo que estaba guardado en el templo se consideraba como un bien común.
El tesoro depositado en esta pieza albergaría igualmente en tiempos de paz (Pax Romana) las insignias de las diferentes legiones.
A finales de la República, hacia el año 45 a.C., el erario y los otros archivos fueron transferidos a otros edificios, los cuestores fueron reemplazados, primeros por ediles y más tarde  por dos prefectos de rango pretoriano a partir del 29 a. C.
Entre los documentos más importantes depositados en el Erario, que luego se trasladaron a Tabulario se encontraban las copias de las leyes grabadas en bronce,  las condiciones para los contratos públicos, los registros de deudas con el Estado mantenidos por los censores, las cuentas de las actividades financieras de los magistrados, ​ la lista de decisiones de orden financiero adoptadas por el Senado y otros registros importantes. Estos documentos oficiales podían fijarse en el exterior sobre un gran panel en la parte superior del podio para que lo pudiera leer todo el mundo.
Los autores antiguos no coinciden en la fecha de fundación del templo ni el lugar de su emplazamiento. Pero, parecen deducir que la primera consagración del templo o altar tuvo lugar en tiempos posteriores a Tarquinio el Soberbio entre el año 501 a. C. y el 497 a. C.
Se habla de una segunda consagración después de la segunda mitad del siglo V a. C. Para concluir después de diversas reconstrucciones con la que se llevó a cabo hacia el año 42 a.C. cuando el templo republicano de estilo toscano, que conservaba su apariencia arcaica del siglo V a. C. fue reconstruido por entero según un estilo helenístico gracias al botín amasado tras las victorias sobre los pueblos alpinos de Recia. La reconstrucción del templo de Saturno no se terminó hasta el final de los años 30 a. C.
El templo fue restaurado por última vez durante la segunda mitad del siglo IV, entre 360 y 380, período en el que se asistió a una renovación de los cultos paganos.
Durante esta última restauración, los materiales se recuperaron de otros monumentos como atestigua la disparidad de las bases de las columnas, de tres tipos diferentes, los fustes de las columnas que procedían del foro de Trajano y los modillones de la cornisa que son de época augústea.
Las ruinas del templo visibles hoy en día comprenden ocho columnas con fuste liso y una parte del entablamento, que data probablemente de la restauración del siglo IV. Los vestigios del imponente podio en opus caementicium revestido de travertino y que sirve de cimiento datan de la reconstrucción del año 42 a.C.
En el interior de los restos del imponente podio del templo de época imperial se descubrieron los restos de los cimientos de la época republicana que se componía de cuatro muros en toba  volcánica en opus quadratum (hiladas de sillares sin mortero) con una altura máxima de diez filas de piedra​. Los restos de estos muros tienen un grosor de 3 metros para una altura máxima de 3,92 metros. Dada la situación del templo en relación con el Capitolio y la diferencia de nivel entre cada lado de aproximadamente 6 metros, el templo arcaico de estilo toscano debió alzarse sobre una terraza que servía de base, tal vez accesible desde la adyacente calzada de subida al Capitolio
Las actuales ruinas corresponden a la tercera edificación del Templo de Saturno, que reemplaza a la segunda, destruida en el incendio del año 283. Las reconstrucciones modernas del templo de Saturno se basan en gran parte en los trabajos llevados a cabo por arqueólogos.
Después de la reconstrucción del año 42 a.C., el templo tenía un largo de 40 metros y una anchura de 22,5 metros. Es pseudo-períptero hexástilo de orden jónico y conserva a pesar de sus numerosas reconstrucciones y la reutilización de numerosos elementos sacados de otros monumentos (spolia) los rasgos particulares de los templos itálicos, como el hecho de alzarse sobre un podio, de 24 metros de ancho por 33 de largo, que se eleva en nueve metros encima de la explanada del Foro. El podio está construido en opus caementicium (hormigón romano) disimulado por bloques de travertino recubiertos de mármol.
Las seis columnas de la fachada de trece metros de alto llevan fustes lisos de 1,35 metros de diámetro en la base y de 11,65 metros de alto, en granito gris egipcio, las otras a los lados son de granito egipcio rosa. Los capiteles jónicos en mármol blanco datan de una restauración durante la Antigüedad tardía. Se componen de cuatro caras con las volutas dispuestas en diagonal. Las bases de las columnas están adornadas con molduras que recuerdan la forma de una cuerda.
Se accede al pronaos gracias a una gran escalera frontal cuyas proporciones y la disposición en relación con el templo no se conocen con precisión.
El porche (pronaos) tiene tres intercolumnios de profundidad, un cuarto de la longitud total del edificio, de proporciones típicas del templo romano de finales de la República y comienzos del Imperio. Más allá del porche, las columnas laterales se adosan a los muros exteriores de la cella.
En el entablamento frontal, el friso y el arquitrabe están invertidos de manera que está grabada la inscripción siguiente: SENATVS POPVLVSQVE ROMANVS | INCENDIO CONSVMPTVM RESTITVIT, esto es, «el Senado y el Pueblo romano construyeron [el templo] destruido por un incendio». Los motivos que adornan el entablamento de tiempos de Augusto son ahora visibles desde el interior del pronaos. Las acroteras del frontón están decoradas por grupos estatuarios representando tritones y caballos.
Según las fuentes antiguas, la estatua de Saturno en la cella, tallada en madera y llena de aceite de oliva para evitar que la madera se degradara, está recubierta de una tela y provista de una guadaña. Las piernas de la estatua estaban envueltas en tiras de lana que no se retiraban más que el 17 de diciembre, primer día de las Saturnales. En esas fiestas los esclavos se hacían «libres», excepcionalmente liberados del deber de servir a sus amos. Según la tradición el festival Saturnalia era una celebración anual celebrada en honor al dios Saturno. El festival era un momento de jolgorio, fiesta y entrega de regalos. El festival también fue un momento de agitación social, ya que esclavos y amos intercambiaron roles y las normas sociales se suspendían temporalmente.
Los vestigios en su estado actual hacen pensar que el interior de la escalera frontal estaba hueco para albergar una pequeña pieza que se ha identificado como el Erario. La habitación no es tan alta como podría de aprovechar el espacio bajo los escalones, y es relativamente estrecha, con el ancho de una o dos cámaras paralelas abovedadas. La pieza podría alcanzar los 4,80 metros de ancho por 9,15 metros de profundidad. Una abertura situada en el centro de la anchura oriental, un poco más baja que el tamaño de un hombre y de la que solo queda el umbral en mármol, permitía acceder al espacio desde el Foro. Los bloques que forman el umbral están perforados por dos filas de pequeños agujeros, la fila exterior casi alineada con la fachada. Según una primera hipótesis, estos agujeros podrían corresponder a una puerta en forma de barrera pero la presencia de plomo indicaría más bien que la abertura se convirtió en una ventana equipada con barrotes sellados con este metal.

Arco de Septimio

El arco de Septimio Severo es un antiguo arco de triunfo que se encuentra en el extremo noroeste del Foro Romano, a los pies de la colina del Capitolio, delante del templo de la Concordia y no lejos de la Curia Julia.
Septimio Severo  fue el primer emperador romano de origen norteafricano en alcanzar el trono y el fundador de la dinastía de los “Severos”. Tras la muerte, fue deificado por el Senado.
El arco fue erigido en el 203 para glorificar las victorias militares del emperador Septimio Severo y sus hijos Geta y Caracalla sobre los partos. En sus relieves, cuenta con detalle la campaña: sus acciones de la guerra, sus hazañas, conquistas y la superioridad de Roma, a través del emperador, sobre los bárbaros partos.
El arco fue realizado en ladrillo y piedra travertina aunque después fue  enteramente revestido de mármol blanco, originariamente se accedía por escalones desde el antiguo nivel del Foro. Las fachadas están ricamente decoradas por columnas y bajorrelieves. La fachada, por ambos lados, consta de un arco principal encuadrado por otros dos pequeños arcos que descansan sobre pilares en frente de los cuales hay columnas compuestas y separadas sobre pedestales o altas basas. Estas columnas de orden corintio enmarcan la rica decoración del monumento y sirven de apoyo para el arquitrabe sobre el que se alza el ático con diferentes inscripciones destacando la dedicación a Septimio por parte de su hijo Caracalla. Originalmente se nombraba también a su segundo hijo Geta, (el texto que aparece hacia el centro, entre paréntesis) pero su nombre fue eliminado tras ser asesinado por voluntad del hermano (damnatio memoriae).
IMP · CAES · LVCIO · SEPTIMIO · M · FIL · SEVERO · PIO · PERTINACI · AVG · PATRI PATRIAE PARTHICO · ARABICO · ETPARTHICO · ADIABENICO · PONTIFIC · MAXIMO · TRIBUNIC · POTEST · XI · IMP · XI · COS · III · PROCOS · ET IMP · CAES · M · AVRELIO · L · FIL · ANTONINO · AVG · PIO · FELICI · TRIBUNIC · POTEST · VI · COS · PROCOS · (P · P ·OPTIMIS · FORTISSIMISQVE · PRINCIPIBUS) OB · REM · PVBLICAM · RESTITVTAM · IMPERIVMQVE · POPVLI · ROMANI · PROPAGATVM · INSIGNIBVS · VIRTVTIBVS · EORVM · DOMI · FORISQVE · S · P · Q · R
Al Emperador César Lucio Septimio Severo, hijo de Marco, Pío, Pértinax, Augusto, Padre de la Patria, Parto, Árabe y Parto Adiabenico, Pontifex Maximus, investido con el poder Tribunicio por undécima vez, aclamado Emperador por undécima vez, cónsul por tercera vez, procónsul; y al Emperador Cesare Marco Aurelio Antonino, hijo de Lucio, Augusto, Pio, Felice, investido por sexta vez del poder Tribunicio, Cónsul, Procónsul, Padre de la Patria, de excelentes y muy fuertes príncipes, por haber salvado el Estado y amplió el dominio del Pueblo Romano y por sus virtudes distinguidas, en casa y en el extranjero, el Senado y el Pueblo Romano".
En el arco hay “cuatro paños relivarios” a ambos lados de los arcos menores; cuatro pequeños “frisos” en el borde inferior de ellos; veinticuatro cuadros en los “plintos” de las ocho columnas y los emblemas de las cuatro “enjutas” de sus arcos.
Sus relieves y decoración son notables: dos figuras de Marte en la clave del arco central y sobre la arquivolta las “Victorias” (diosas aladas de la victoria, Νίκe) de las “albanegas”  o enjutas del arco principal son portadoras de pesados trofeos y se ajustan perfectamente el triángulo curvo, cuyo espacio llenan sin torsión con la ayuda de sendos “amorcillos” que se alzan a los pies de ellas, simbolizando las cuatro estaciones.
El mismo respeto a los modos canónicos muestran las ocho figuras de “deidades fluviales” que embellecen las “enjutas” de los arcos menores y los relieves de los tres lados libres de los “plintos” (bases de las columnas), en los que casi con un par de plantillas, se repite dos a dos la escena de la conducción de prisioneros bárbaros por soldados romanos.
Sin embargo la parte más espectacular de los relieves corresponde a  cuatro grandes paneles de 3,92 x 4,72 m colocados sobre los arcos menores, se representan los capítulos de la retirada de las tropas romanas de Partia. 
El ejército romano abandonando el campamento, una batalla, un discurso de Septimio Severo a sus tropas y la liberación de la ciudad de Nisibis.
En otro panel, a la derecha el asedio y la conquista de Edessa, otro discurso del emperador a su ejército y el sometimiento del rey Agbar y de los Armenios, así como un consejo de guerra en un campamento fortificado y el emperador entre los miembros de su estado mayor.
Hacía el lado del Campidoglio la parte que corresponde al lado izquierdo de la fachada que da al “Tabularium” (donde se guardaban los archivos públicos de Roma) describe el cruce del Éufrates, la caída de Ctesifonte (ciudad de Mesopotamia y capital de Partia), la rendición de los partos, el paso del Tigris, el asalto de Seleucia y la fuga de Artabano, rey de los partos.
A la derecha, el discurso final de Septimio Severo a las tropas frente a la ciudad conquistada.
Todos estos relieves han sufrido mucho y no son siempre evidentes sus significados.
El arco central tiene una bóveda semicircular rica en casetones. En cuanto a las medidas del arco aunque las fuentes varían ligeramente debido a mediciones arqueológicas específicas, la cifra más aceptada académicamente es de 26,42 metros de alto, 23,27 metros de ancho y 11,2 metros de fondo.
Los “machones” centrales están atravesados por arcos, de modo que los tres vanos se hallan comunicados transversalmente entre sí. Una escalera en el pilar meridional lleva a la plataforma superior del monumento, donde había estatuas del emperador y sus dos hijos en una cuadriga de bronce tirada por seis caballos,, acompañados por soldados.
Bajo el ático de cada fachada está grabada una larga dedicatoria. Originalmente, las letras grabadas en huecos contenían letras en bronce hoy desaparecidas.
Hoy vemos el Arco de Septimio Severo en un marrón característico de los monumentos de la antigua Roma. Sin embargo, en su día el arco estaba lleno de colores que iluminaban y daban realismo a las escenas representadas en los relieves. Precisamente gracias a restos de esos pigmentos los arqueólogos han podido descubrir cosas muy interesantes. Entre ellas, el color de piel de Septimio Severo. Quien procedía del norte de África y, por tanto, tenía la tez negra y, gracias a la pintura de su arco, esto ha podido confirmarse.
Durante época medieval el arco central quedó medio sepultado y en ruinas donde incluso se instalaron algunos negocios, incluso se llegó a adosar al monumento una torre defensiva.
A pesar de un sin número de vicisitudes por las que ha pasado, expolios, inundaciones…, incluso por su arco central paso una carretera y todavía se puede apreciar el daño causado por las ruedas medievales y el tráfico en la época moderna en las bases de las columnas, sobre los bajorrelieves de los zócalos, su excelente estado se debe en gran medida a que fue integrado en una estructura eclesiástica durante la Edad Media, lo que evitó su expolio.
Fue en 1803 cuando el Papa Pio VII ordenó desenterrar el monumento, sin embargo la tarea se ralentizó y los trabajos de exhumación no estuvieron acabados hasta 1898 cuando el arco quedo totalmente al descubierto.
La arquitectura de este arco de triunfo sirvió de inspiración para muchos arcos triunfales, antiguos y modernos, como el arco de Constantino, así como éste lo fue del arco de Triunfo del Carrusel en París.

viernes, 6 de marzo de 2026

Una semana en Roma. Segundo día. Parte IV. El Foro

Fuente Juturna

La fuente de Juturna también llamada Lacus Juturnae, es una fuente sagrada construida en el lado sur del Foro entre el templo de Cástor y Pólux y el de Vesta,  en el siglo V a.C. La fuente está asociada con un altar dedicado a la ninfa Juturna. Por lo tanto el nombre Lacus Iuturnae se refiere tanto a la fuente como al altar que se encuentra cerca.
Su nombre procede de la ninfa romana Juturna, que se consideraba la diosa de las fuentes, los pozos y los manantiales. Según la mitología romana, el manantial que la alimentaba se creó cuando el dios Júpiter golpeó el suelo con su rayo, haciendo brotar el agua.
Se creía que esta fuente poseía propiedades curativas milagrosas y a ella acudían los ciudadanos, sobre todo ancianos y enfermos,  para ofrecer plegarias, depositar ofrendas y hacer sacrificios alrededor, de la fuente, con la esperanza de recibir bendiciones divinas, curación u orientación.
Según la leyenda, el altar marcaba el lugar en el que, los gemelos Cástor y Pólux hicieron un alto para dejar a sus caballos abrevar al pasar por Roma para anunciar la victoria romana en la batalla del Lago Regilo, de ahí su cercanía con el templo dedicado a ellos
De esta forma el manantial se transformó en fuente]​ y  fue adornada por un grupo escultórico, hoy desaparecido, representando a los Dioscuros y sus caballos.
La fuente fue ha sido dañada y restaurada en varias ocasiones, incluso fue utilizada, en ocasiones, por las vestales cuando otras fuentes se secaban, a fin de cumplir con sus ceremonias religiosas. Y utilizada como uso normal durante la edad Media manteniendo sus supuestas virtudes curativas.
La fuente se compone de una piscina casi cuadrada de 5,13 metros de largo por 5,04 metros de ancho y 2,12 metros de profundidad, pavimentada con losas de mármol. En el medio de la cuenca se encuentra un altar rectangular de 1,78 metros de altura, con una base de alrededor de 3 metros de largo por 2 metros de largo. Debió sostener estatuas de mármol representando a los Dioscuros acompañados por sus caballos.
A unos 4 metros al sur de la piscina se encuentra un edículo  sobre un alto podio sin escaleras de acceso y compuesto por una cella que albergaba una estatua de Juturna y de una pequeña y poco profunda pronaos enmarcada por dos columnas corintias. El arquitrabe lleva una inscripción que dice: IVTVRNAE SEl. Su peculiar orientación, oblicua respecto a otros edificios cercanos, se debe a su alineación con la Regia y la Casa de las Vírgenes Vestales.
Enfrente se encuentra un altar sobre el cual figura un relieve representando en los lados mayores a Juturna y su hermano Turno y los Dioscuros, en los lados menores Júpiter con cetro y rayo, y Leda con el cisne.
Entre los dos, piscina y edículo, se construyó un pozo circular con una inscripción que recuerda que el santuario fue restaurado en la segunda mitad del siglo I a. C.

Templo de Cástor y Pólux. Los dioscuros

El Templo de Cástor y Pólux  es un antiguo templo  originalmente construido como agradecimiento por la victoria en la batalla del lago Regilo (495 a. C. batalla entre la naciente República romana y los ejércitos de la Liga Latina, con una decisiva victoria de la primera). Cástor y Pólux  eran los Dioscuros, los "gemelos" de Géminis, los dos hijos mellizos de Zeus (Júpiter) y Leda. Su culto llegó a Roma desde Grecia a través de la Magna Graecia y la cultura griega de la Italia meridional.
El templo está limitado al oeste por  una calle que lo separa de la basílica Julia, y al este por la fuente de Juturna y el templo de Vesta. Frente al templo se extiende la Vía Sacra con el arco de Augusto y el Templo de César. Detrás del templo de los Dioscuros se encuentra la biblioteca del templo de Augusto, ahora ocupada por la iglesia de Santa María Antigua.
Este templo es el símbolo del éxito militar del pueblo romano. Todos los 15 de julio, los caballeros romanos, con un desfile,  conmemoraban la victoria de la batalla del lago Regilo y lo hacían ante el templo de Cástor y Pólux.
Fue el primer templo erigido en Roma a deidades extranjeras procedentes, seguramente, de la Magna Grecia.
En la época republicana el templo sirvió como lugar de reunión para el Senado romano y su podium sirvió con frecuencia como plataforma de oradores. Incluso, el templo sirvió en numerosas ocasiones como lugar de reunión imperial.
Fue también un centro económico de Roma, utilizado, en particular, por los comerciantes y los banqueros que ocupaban los locales en torno al templo. El templo albergó la oficina de pesos y medidas y en su pronaos existió una «tabla de mediciones» (peso y longitud), incluso fue un almacén de la tesorería estatal.
La estructura inicial del templo era relativamente modesta aunque bastante grande, con un podium  alto y najo él, 25 cámaras menores que se usaban para distintas cosas y actividades y mucho mármol blanco. Pero, al igual que otros templos a lo largo de los siglos y tras algún episodio trágico ha sido reconstruido y renovado en varias ocasiones. Los restos aún visibles hoy son de la época de Tibero, excepto el podio, que data del tiempo de Metelo.
Poco se sabe de su historia posterior, pero con el declive del Imperio Romano, el Templo cayó en desuso. Para el siglo IV d.C., el templo había sido en gran medida abandonado, y sus materiales fueron reutilizados para otros proyectos de construcción. La estructura que alguna vez fue grandiosa se redujo a ruinas, y su significado se desvaneció de la memoria pública. Así  en el siglo XV, sólo quedaban en pie tres columnas de su estructura original.
Hoy en día el podio sobrevive sin el paramento, al igual que las tres columnas y un pedazo del entablamento.
El templo se eleva sobre un pedestal o pódium  de mampostería y cemento recubierto de toba y de travertino, de 49,5 metros de largo por 32 m de ancho, con escaleras a cada lado recubiertas de mármol. Tenía unos 7 metros de altura. El templo era períptero (rodeado de columnas, excepto en su parte trasera), octástilo (ocho columnas en el frente) y con once columnas en los lados mayores, todas ellas de orden corintio.
Una pronaos de unos 15,80 m. de frente por 9,90 m. de fondo, precedía la única cella de 16 m. por 19,70 m., que era la parte más sagrada del templo y cuyas columnas, dos filas en cada pared, debieron ser de travertino recubiertas de estuco y  pavimentada con mosaicos. Su interior debía de albergar alguna imagen de los Dióscuros. Lo que sí se sabe, con cierta certeza, es que sus estatuas presidían, una a cada lado, con sus respectivos caballos, el frente exterior, la pronaos.
Al interior de la cella se accedía a través de una majestuosa puerta de bronce fundido de doble hoja, fabricada con una aleación de cobre, plomo y estaño con tierra cadmia. Esta puerta fue expoliada y hoy en día es el acceso al templo de Rómulo.
Las ruinas actuales permiten ver parte del cimiento y tres columnas de mármol blanco de Paros y de 12,5 metros de altura y un diámetro de1,45 metros, que sostienen un fragmento del entablamento de 3,75 metros de altura. Sus capiteles están tallados en dos bloques, el inferior con dos filas de delicadas hojas de acanto que se alternan en el superior con otras tantas hojas y finos tallos. El arquitrabe, por su parte, está decorado en forma de roseta, de cuyo centro emergen ocho ramas. Mientras que la decoración del friso consiste en un esmerado friso vegetal con preciosas volutas de las que emergen palmeras y flores de loto.
El edificio fue construido en opus caementicium y originalmente revestido con toba, que después fue retirada y reutilizada en otras construcciones.
No se sabe si le precedía una escalinata frontal, pero se han hallado restos que han puesto de relieve la existencia de dos escaleras laterales que la sustituirían al ser eliminada para acondicionarla como tribuna de oradores (rostra). Aunque dedicado a los Dioscuros, era más popularmente conocido como templo de Cástor.

Templo de César

El templo de César o templo del Divino Julio o de César Divinizado está situado cerca de la Regia y el templo de Vesta, entre la basílica Emilia y el templo de Cástor y Pólux, en el sitio de la cremación de César y donde se leyó el testamento de César, en voz alta, por Marco Antonio, durante el funeral. La verdad es que apenas hay restos del hermoso templo que debió ser; no obstante, y a  pesar de esa ausencia de vestigios físicos, he decidido incluirlo por la importancia de la figura histórica de Julio César. Es por ello que muchos de los datos aportados son teorías de distintas personas sobre todo arqueólogos y algunas de las informaciones que en su momento nos dieron los guías. Pero como se dice ahora: “Ahí lo dejo”.
Reconstrucción del templo de César
César fue el primer gobernante de Roma en ser deificado y en ser honrado con un templo.
Delante del podio se construyó una tribuna, los rostra del divino Julio.El templo fue dedicado al culto del cometa que apareció poco después del asesinato de César y que se consideró como la manifestación del alma de César divinizado Con esta estrella la gente creyó que se indicaba que el alma de César había sido admitida entre los númenes de los dioses inmortales.
También fue considerado absolutamente propicio por el Divino Augusto en persona, ya que apareció cuando él iniciaba su reinado, durante los juegos que ofrecía a Venus Generadora, no mucho después de la muerte de César, su padre adoptivo.
El templo fue comenzado por Augusto en el año 42 a. C. después de que el Senado deificase a Julio César tras su muerte. Augusto dedicó el templo próstilo (todavía no se sabe si era jónico, corintio o compuesto) a César, su padre adoptivo, el 18 de agosto de 29 a. C., tras la batalla de Accio.
La alta plataforma sobre la que se construyó el templo sirvió de tribuna o rostra (Rostra del divino Julio) y fue decorada con los mascarones de los buques tomados en la batalla de Accio.
La primera intención del pueblo romano era enterrar a César en la colina Capitolina entre los otros dioses de Roma. Sin embargo, los sacerdotes romanos les impidieron hacerlo (supuestamente porque la cremación era considerada insegura debido a las muchas estructuras de madera que había allí).
Después del asesinato de César en la Curia de Pompeyo su cuerpo fue expuesto en el Foro Romano, cerca de la Regia, que era la sede personal de César como Pontífice Máximo. El pueblo romano, los partidarios de César y los hombres de la familia de César decidieron construir la pira en ese lugar.
Muerte de César
El cadáver de César se llevó al Foro Romano en un sofá de marfil y Marco Antonio pronunció su famoso discurso, al que siguió la lectura pública del testamento de César, mientras que en un dispositivo mecánico, situado por encima del mismo féretro, giraba una imagen de César hecha de cera, de manera que el pueblo viese claramente las 23 heridas en todas las partes del cuerpo y en la cara. Todo ello conmovió a la multitud y al final el cadáver fue colocado en una pira funeraria puesta cerca de la Regia y la gran cremación duró toda la noche. Un altar y una columna fueron erigidos rápidamente en el lugar de la cremación para el culto al Pontífice Máximo asesinado, un hombre sagrado, contra quien estaba estrictamente prohibido usar armas y objetos cortantes. La columna era de piedra amarilla de Numidia y tenía la inscripción Parenti Patriae, es decir, para el fundador de la nación. Pero este primer monumento fue retirado por los seguidores del partido anti-cesariano. Y en el 42 a. C., el Senado ordenó, por orden de los triunviros Octavio, Lépido y Marco Antonio, la construcción de un templo a César, en el lugar donde estuvieron los monumentos honoríficos destruidos.
Algún tiempo después de la muerte de César, apareció un cometa en el cielo de Roma y fue claramente visible todos los días durante siete días, empezando una hora antes de la puesta de sol. Además este cometa apareció por primera vez durante los juegos rituales en frente del templo de Venus Genetrix, la supuesta antepasada de la familia Julia en el foro de César, y muchos en Roma pensaron que era el alma de César deificado llamada a unirse a los otros dioses.
Oración de Marco Antonio a
la muerte de César
Después de la aparición de este signo Augusto pronunció un discurso público que explicaba la aparición del cometa. El discurso se conoce, como se ha visto en parte, gracias a la transcripción parcial que hizo Plinio el Viejo. Después del discurso público Augusto acuñó unas pocas series de monedas dedicadas a la estrella cometa y al César divinizado ("Divus Iulius") que se distribuyeron ampliamente por el Imperio.
Durante su discurso público sobre la aparición del cometa, Augusto especificó que él mismo, el nuevo gobernante del mundo, nació políticamente en el mismo momento en que su padre, adoptivo, Julio César apareció como un cometa en el cielo de Roma. Su padre estaba anunciando el nacimiento político de su hijo adoptivo; fue él quien nació bajo el cometa, y a quien anunciaba la aparición del cometa. Otras profecías mesiánicas sobre Augusto las cuenta Suetonio, incluyendo la historia de la masacre de inocentes, recordemos los santos inocentes de la cultura cristiana, concebida para matar al joven Octavio poco después de su nacimiento. Augusto, a toda costa, quería ser considerado el verdadero sujeto de cualquier clase de profecías y relatos mesiánicos. Posteriormente durante su reinado, ordenó que todos los demás libros sobre temas mesiánicos fueran reunidos y destruidos. El templo por lo tanto acabó representando tanto a Julio César como un ser divinizado como al propio Augusto como el renacido bajo el cometa. La estrella cometa en sí fue objeto de veneración pública.
La consagración del templo duró muchos días y al parecer las puertas del templo se dejaban abiertas de modo que era posible ver la imagen del pontífice máximo deificado Julio César desde la plaza principal del Foro Romano.
Placa junto al altar de César
Augusto solía dedicar los botines de guerra a este templo. El altar y el santuario conferían el derecho de asilo.
Cada cuatro años se celebraba una fiesta en frente de los Rostra del Divi Iuli en honor de Augusto.
El templo fue destruido por un incendio bajo Septimio Severo que lo hizo restaurar y permaneció casi intacto hasta finales del siglo XV, cuando su mármol y su piedra se reutilizaron en la construcción de nuevas iglesias y palacios. Sólo se han conservado partes del núcleo de cemento de la plataforma.
El resto de una columna (interpretado como un altar circular) marca -según la tradición- el lugar donde César fue incinerado; actualmente, los romanos depositan allí flores, o arrojan monedas.
Todo el templo, en sí, muestra unos grandes problemas de interpretación basados en la escasez de los datos, la mayoría de ellos procedentes de las monedas que se han encontrado y los pocos fragmentos aparecidos en la zona.
Restos de la tumba
Al parecer el templo tenía un porche frontal, con seis columnas, hexástilo, muy próximas entre sí a excepción de las dos centrales, para facilitar el acceso al templo. Y dos más a los lados del pronaos. Sin embargo, la disposición de las columnas es incierto, ya que podría ser tanto próstilo (una sola fachada) como períptero (rodeado de columnas). ​
El tipo de orden también es incierto. En algunas monedas antiguas aparecen representaciones con columnas jónicas, pero han encontrado en el lugar fragmentos de capiteles de pilastras corintias.
Algunos estudiosos hablan de un pronaos jónico combinado con pilastras corintias en las paredes de la cella; otros consideran el templo era totalmente corintio, en fin, algo difícil de determinar. Además en la Antigua Roma, corintio y compuesto era parte del mismo orden.
Las comparaciones con monedas de la época de Augusto y Adriano sugieren la posibilidad de que el orden del templo hubiera cambiado a lo largo de la restauración de Septimio Severo. El entablamento y la cornisa hallados en el lugar tienen una estructura de modillones y rosas típica del orden corintio.
La posición original de la escalera del podio también es incierta. Pudo haber estado en el frente y en los lados del podio, o en la parte trasera.
Los llamados Rostra del Divi Iuli era un podio utilizado por los oradores para los discursos oficiales y civiles, y en especial para las oraciones fúnebres imperiales. El podio es claramente visible en las monedas de la época de Adriano y en los anáglifos (paneles de mármol tallados con bajorrelieves) de Trajano, pero la conexión entre el podio de los rostra y la estructura del templo no es evidente.
Este podio separado e independiente, conocido como Rostra del Divi Iuli, se llama también Rostra Diocletiani, debido a la última disposición del edificio.
Al parecer lenguas de fuego (de incierta identificación) decoraban el frontón delantero. Las lenguas de fuego quizá recordaban las llamas de la (estrella) cometa que anunciaba la deificación de Julio César y el principado de Augusto.
Una estatua en el vértice del frontón y dos estatuas en las esquinas de los extremos, sería la decoración clásica de los frontones en los templos romanos.
El templo mide 26,97 m de ancho por 30 m de largo. La zona de podio o plataforma fue de al menos 5,5 m de altura, pero solo 3,5 m en la parte delantera. Este pódium estaba interrumpido en su arte central por una exedra central de 8,3 metros de diámetro, presuntamente para respetar el lugar donde César fue incinerado. Esa hornacina y el altar  en la frontal del pódium del templo son también un problema de interpretación basada en la escasez de los datos. Se sabe que en un momento determinado el altar se retiró y la hornacina se rellenó y cerró con piedras para crear una pared continuada en el podio del templo.
Las columnas, si eran corintias, medían probablemente 1,18 metros de perímetro en la base y su altura de 10,62 metros, es decir  exactamente nueve veces el diámetro.
Los materiales empleados, sobre todo fue toba volcánica y hormigón romano en las partes interiores del edificio, travertino en las paredes del podio y la cella y mármol en los revestimiento del podio, columnas, entablamento y frontón del templo; probablemente mármol de Carrara.
El friso era un patrón repetitivo con cabezas femeninas, gorgonas y figuras aladas. El tímpano, al menos durante los primeros años, probablemente tenía una estrella colosal, como se puede ver en las monedas de Augusto. La cornisa tenía dentículos y modillones tipo viga y los lados inferiores decorados con paneles rectangulares estrechos llevando flores, rosas, discos, coronas de laurel y conos de piña. Los restos de las decoraciones, incluyendo elementos de representación de una victoria y adornos florales, son visibles en el yacimiento o en el Museo del Foro (Antiquarium Forense).
Augusto utilizó el templo para dedicar los botines de guerra como ofrendas. Contenía una estatua colosal de Julio César, velado como pontífice máximo, con una estrella en la cabeza y llevando el bastón ritual augural en su mano derecha. En la cella del templo había una pintura famosa de Apeles representando a Venus Anadiomena. Durante el principado de Nerón, la pintura de Apeles se deterioró y no pudo ser restaurada, de manera que el emperador la sustituyó por otra de Doroteo. Hay también otra pintura de Apeles, que representa a los Dioscuros con Victoria.
Lugar de la incineración de César
Del paradero de las cenizas de César, lo único cierto es que se ignora donde fueron a parar posiblemente se dispersaron entra la masa al concluir la cremación. También se ha especulado que fueron custodiadas por la Vírgenes vestales y de ahí trasladadas al templo del Divino César. Pero son conjeturas. Hay una leyenda donde se dice que sus cenizas fueron recogidas y guardas en la esfera dorada que remataba el obelisco del Circo de Nerón, en la colina vaticana. Se colocaron allí para que estuvieran fuera del alcance de los ladrones, ya que, al parecer, contenía piedras preciosas de incalculable valor con una inscripción: “Cesar: fuiste, un tiempo, tan grande como el mundo, pero hoy te basta con una diminuta tumba”. Incluso algunos matizaban que sus cenizas se colocaron en sitio tal alto para que “César siguiera teniendo el mundo a sus pies tal como lo tuvo en vida”.
Como dato curioso decir que en algunas de las guías de peregrinos medievales se dice que cuando éstos llegaban a Roma hacían reverencias al obelisco, cosa que no era bien vista por la iglesia y que por ello el Papa Sixto V cuando mandó trasladar el obelisco al Vaticano y mandó sustituir la esfera dorada por una cruz de bronce sobre un montecillo y una estrella. Esa esfera se encuentra hoy en los Museos Capitolinos y presenta numerosas abolladuras fruto de los cañonazos de las tropas españolas en el saqueo de Roma de 1527. 

Basílica de Emilia

La basílica Emilia, llamada también basílica Paulli  o basílica Fulvia, fue construida el año 179 a. C. pero fue modificada varias veces con posterioridad. Actualmente sólo se pueden ver la planta y algunos elementos reconstruidos.
La basílica está situada en el Foro Romano, a lo largo del lado este de la explanada, entre la curia Julia y el templo de Antonino y Faustina. La basílica está cerca, por el lado norte, de la Curia. Al sur, pasa la vía Sacra que recorre el Foro a lo largo desde el templo de Saturno justo hasta el arco de Tito.
Reconstrucción de la Basílica Emilia 
Una primera basílica se construyó en el lugar donde estaban las "carnicerías" del siglo V a. C. y más tarde (siglo IV a. C.) los “bancos”. Este edificio comprendía tres naves pavimentadas con toba y  la fachada trasera tenía un pórtico que se abría a la zona norte que, más tarde, ocuparía el foro de Nerva. 
Entre otras funciones protegía a los peatones de la intemperie y ofrecía un refugio para las actividades del Foro Romano, evitando tanto la lluvia como el sol. En ella se realizaban diversas actividades políticas, judiciales y económicas. También estaba dotada, con una terraza para asistir a los combates de gladiadores que se desarrollaban en la plaza que tenía dos filas de tiendas enfrentadas. Los tribunales también se asentaron aquí y más tarde los cambistas y banqueros se instalaron en este entorno propicio para sus asuntos.
La basílica Fulvia-Emilia fue edificada por el censor Marco Fulvio en el 179 a. C. ​ con el nombre de basílica Fulvia. Después de la muerte de éste, su colega Marco Emilio Lépido la terminó. Por ello, en origen, se llamó al edificio basílica Fulvia o basílica Emilia, perdiendo finalmente la nomenclatura Fulvia, tal vez, porque fue frecuentemente restaurada y redecorada por miembros de la gens Emilia.  Pero, según otros estudiosos, la Basilica Aemilia era un edificio diferente de la Basilica Fulvia.
Tras sucesivas reconstrucciones es ya en el año 14 a.C. con Augusto cuando, tras un incendio,  se lleva a cabo una reconstrucción en la que se adoptan características que perdurarán a lo largo del tiempo.
La última restauración documentada se efectuó tras el incendio del 410 d.C., durante el saqueo de Alarico I el visigodo.
El tejado de madera, las tabernae así como la fachada de la basílica quedaron entonces completamente destruidos. En el suelo de mármol de color se pueden ver aún manchas verdes de las monedas de bronce de principios del siglo V que se fundieron durante el incendio.
La basílica fue reconstruida después del fuego añadiéndole una nueva planta y un pórtico con columnas de granito rosa, tres de estas columnas fueron reconstruidas después de las excavaciones y aún están en el lado este hacia el templo de Antonino y Faustina.
Un terremoto en el año 847 provocó el derrumbamiento final de lo que quedaba de estructura y los restos de la basílica se usaron como material de construcción.
Sólo quedan hoy en día las bases de las columnas exteriores y de la nave, así como las bases de las tiendas (tabernae), dando el plano general del edificio del que no queda nada más.
La basílica tenía 100 metros de largo y alrededor de 30 metros de ancho. A lo largo de los lados había dos órdenes de 16 arcos, y se accedía a través de una de las tres entradas.
El orden arquitectónico dominante es el dórico.
Estaba formada por una gran aula de unos 90 metros de largo por 27 metros de ancho, dividida en naves, una central de casi 12 m y flanqueada por una más pequeña al sur y otras dos al norte, separadas por hileras de columnas, en mármol de África con bases y capiteles en mármol blanco.
El edificio estaba precedido por el lado del foro por un pórtico de dos pisos con dieciséis arcos sobre pilastras. Por detrás del pórtico hay una serie de tabernae y entre ellas se abren las tres entradas que dan acceso al aula.
Más tarde, Augusto alzó delante de la basílica, los ophia, una columnata dórica en arcadas, que ocultaba las tiendas (tabernae) a los ojos de los peatones que pasaban por la vía Sacra, Al norte de la basílica, parece que había una puerta que daba al Campo Vaccino con lados, columnas sobre pedestal y un entablamento dórico adornado con triglifos y bucráneos.

Basílica Julia

De la Basílica Julia  hoy sólo quedan unas ruinas, principalmente de los cimientos. Se trata de una basílica civil construida en la segunda mitad del siglo 
I a. C. que reemplazó a la basílica Sempronia que databa del año 169 a. C. y que había sido destruida por un incendio.
Se encuentra en la parte sur del Foro entre el templo de los Dióscuros y el templo de Saturno con los que se encuentra alineada.
Este edificio público ofrecía un lugar para reuniones, procesos judiciales y otras actividades oficiales que se desarrollaban en el Foro.
Era un edificio público grande y ornamentado, usado para reuniones, procesos judiciales y otras actividades y negocios oficiales a principios del Imperio romano.
Albergaba los tribunales de lo civil y tabernae (tiendas), y proporcionaba espacios para oficinas gubernamentales y bancos.
Se usó principalmente como tribunal de justicia. A partir del siglo I, sirvió de sede al tribunal de los Centunviros (el «tribunal de los Cien»), ciento ochenta jueces que eran el total de los cuatro tribunales juntos, y enjuiciaban asuntos de herencias. Podían celebrarse al mismo tiempo cuatro juicios diferentes, en la nave central que estaba compartimentada, las diferentes salas estaban separadas por tabiques móviles.
Con lugares de reunión públicos y tiendas, fue el lugar de reunión favorito del pueblo romano. En el pavimento del pórtico, hay diagramas de juegos rayados sobre el mármol blanco. Una piedra, en el piso superior del lado que da a la Curia, está marcada con una rejilla de ocho por ocho casillas en las que podrían haberse jugado juegos parecidos al ajedrez o las damas.
Reconstrucción de la Basílica Julia
Fue empezada a construir por Julio César en 54 a. C., sobre el espacio antes ocupado por la basílica Sempronia, en el lado opuesto a la basílica Emilia.
Para despejar el solar, César tuvo además que desplazar la tribuna de oradores a la extremidad oeste del Foro Romano. Los trabajos constructivos se empezaron en el año 54 a. C., en nombre de Julio César​ y los costes de la construcción fueron abonados con el botín de la guerra de las Galias.
La basílica Julia fue acabada por Augusto, quien dio al edificio el nombre de su padre adoptivo. Pero se incendió poco después de su inauguración, posiblemente durante el incendio de Roma del año 14 a. C. y fue reconstruida por el mismo emperador, que la amplió. Se dice que Calígula, en su locura, se subió al techo de la basílica para lanzar piezas al pueblo que quedaba debajo. Aunque también se dice que en sus despilfarros superó la extravagancia de los más pródigos, arrojando durante muchos días al pueblo desde lo alto de la basílica Julia enorme cantidad de monedas pequeñas.
Al igual que la basílica Emilia sufrió diversas restauraciones, siendo la última la provocada por el saqueo del visigodo Alarico I.
El lugar cayó poco a poco en la ruina a lo largo de los siglos siguientes, siendo la basílica saqueada a causa de la cantidad y la calidad del mármol utilizado. Un horno de cal, que permitía reutilizar los mármoles recuperados, se encontró cerca de los restos de la basílica. Parte de los restos de la basílica, los del ala oeste, se convirtieron en una iglesia en el siglo VII o en el VIII, quizá la iglesia de Santa María de Cannapara​, hoy en día desaparecida.
Lo que queda son principalmente los cimientos, bien visibles en el Foro Romano. Puede verse aún fragmentos del pavimento de mármol. A lo largo de la calle que la separa del templo de Saturno quedan algunos pilares y arcos de ladrillo que datan de la reconstrucción realizada en tiempos de Diocleciano.

El edificio es hoy en día sólo una zona rectangular, nivelada y alzada alrededor de un metro por encima del nivel del suelo, con bloques de piedra caídos en desorden por la zona. Una fila de peldaños de mármol recorren todo lo largo del lado de la basílica que da a la vía Sacra, y hay también acceso desde una serie de escalones más altos (estando el suelo aquí a un nivel inferior) al extremo de la basílica que queda frente al templo de Cástor y Pólux.
La basílica estaba enteramente revestida de mármol blanco. Ocupaba un espacio de 101 metros de largo por 49 metros de ancho. Las arcadas exteriores contaban con 18 pilares en los lados más largos y 8 en los más cortos. Se accedía a los pórticos laterales desde la explanada del Foro por un tramo de escaleras. La vía Sacra, que bordea el largo lado septentrional de la basílica, lo hace de forma regular a todo lo largo del edificio, si bien hacen falta siete escalones para salvar la diferencia de nivel con la calle que la separa del templo de los Dióscuros, frente a sólo un peldaño a nivel de la calle que la separa del templo de Saturno.​
En la planta baja, la gran nave central de la basílica, que medía 82x16 metros, estaba rodeada por tres hileras de columnas que formaban dos pórticos concéntricos de 7,5 metros de ancho. A lo largo del lado sur se alineaba con una hilera de tiendas (tabernae) como en la basílica Emilia, que se abre a las calles que la rodean por el lado corto. Algunas de estas tiendas incluyen una escalera que permitía acceder al piso superior. Del lado del Foro Romano, la doble fila de arcos abiertos protegía a los peatones del sol y de la intemperie. Las escaleras presentes a cada lado permitían acceder a la segunda y última planta. Las columnas en este nivel son dóricas. El suelo de la nave central está pavimentado con mármoles de color, mientras que las alas laterales están pavimentadas con losas de mármol blanco.
Juegos grabados
En torno a la nave central había cuatro naves menores abovedadas en dos pisos y con arcos enmarcados por semicolumnas. La nave central se dividía en cuatro partes por cortinajes o estructuras de madera que cuando se requería se retiraban para dejar el espacio vacío.
Los pórticos de la planta baja tienen encima las galerías que conforman el segundo piso, de orden jónico. Sólo las alas laterales tienen un segundo piso, en el centro, la gran nave central llega hasta lo alto del edificio. Se cubre con un techo de madera y la iluminaban ventanas estrechas en la azotea.
En la escalinata del pórtico se encuentran juegos grabados en el mármol blanco como una especie de damas chinas o un círculo dividido en segmentos.