viernes, 3 de julio de 2026

Una semana en Roma. Quinto día. Parte I

Día intenso en cuanto a esperar, fueron cuatro horas, y hacer cola para entrar en los museos vaticanos,pero al final lo conseguimos y la verdad se nos olvidaron esas cuatro horas de esper porque lo que allí se puede ver es impresionante y no deja indiferente a nadie. Te puede pasar horas y horas contemplando aquello y además parece no tener fin nunca.
Y sin más preámbulos comezaré a describíos una pequeña parte de lo que pudimos ver porque describir "todo" es poco menos que imposible. Como sería muy largo de detallar en una sola entrada, esta visita la dividiré en partes, más que nada para que no se haga pesada su lectura.
En la Ciudad del Vaticano, es posible admirar los diversos museos que se encuentran en ella. Entre los museos que forman parte de este complejo tenemos: el Museo Chiaramonti, el Museo Gregoriano Profano, el Museo Gregoriano Etrusco y el Museo Gregoriano Egipcio, el Museo Pio Cristiano y el Museo Pio Clementino, el Museo Misionero-Etnológico, el Museo de la Biblioteca del Vaticano, la Galerías Superiores y la Colección de Arte Religioso Moderno…más de veintiocho, museos, recintos, estancias, salas… y en todos ellos una extraordinaria cantidad de obras de arte antiguo, medieval, renacentista y moderno. 
Pero, entre todas ellas encontramos la obra maestra mundialmente famosa de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina, una de las obras de arte más importantes conservadas y que merece la pena conocer de primera mano.
En esta entrada tengo intención de mostraos una pequeña parte de lo que a mí más me llamó la atención e impresionó y como fue tanto, intentaré hacer la entrada en varias partes e intentaré describir, aunque sea brevemente, la mayoría de las estancias, por lo menos las que yo visité, porque tengo que reconocer que no las visité todas. Dedicaré una atención especial a la Pinacoteca, a las estancias de Rafael y, como no, a la Capilla Sixtina, pero porque tradicionalmente son las que estudiábamos y tengo un ligero conocimiento de ellas.
 
Museos Vaticanos
Patio de la Pigna
Los Museos Vaticanos son las galerías y el conjunto de estancias de valor artístico propiedad de la Iglesia y accesibles al público, ubicados en la Ciudad del Vaticano. .
Muestran obras de una extensa colección de la Iglesia católica y el papado a lo largo de los siglos, aproximadamente 70.000 piezas que están expuestas en una superficie que cubre más de 40.000 metros cuadrados, incluidas varias de las esculturas romanas más conocidas y las obras maestras del arte renacentista más importantes del mundo.
Su base fundacional fue la colección privada de Julio II, que fue elegido papa en el año 1503; más tarde otros papas han ido aumentando las extensas colecciones de que constan estos museos. Este conjunto museístico se compone de diferentes edificios de museos temáticos, edificios pontificios, galerías, monumentos y jardines. A este conjunto de edificios también pertenece la Biblioteca Vaticana, una de las mejores bibliotecas del mundo.
Biblioteca Vaticana

Como se ha dicho anteriormente el origen de los museos vaticanos se configuró a partir de las obras de arte que de manera privada tenía el papa Julio II: el Apolo de Belvedere, la Venus Feliz, el Río Nilo, el Río Tíber, la Ariadna dormida y el grupo de Laocoonte y sus hijos, escultura encontrada en la Domus Aurea de Nerón y adquirida por el papa Julio II por consejo de Miguel Ángel y de Giuliano da Sangallo.
Se construyeron edificios con pasadizos y galerías para unirlos con otros, anteriormente edificados, y se fueron desarrollando y ampliando hasta formar los actuales museos.
El Martirio de San Sebastián
de Pinturicchio
Los fondos de arte también fueron creciendo gracias a las donaciones de las grandes familias italianas que tenían entre sus miembros cardenales que llegaban al pontificado. Las colecciones de obras de arte, también, se enriquecieron y aumentaron gracias a todos los tesoros de las catacumbas romanas, así como de todas las excavaciones arqueológicas realizadas en suelo romano, ya que en esta zona sufrió martirio san Pedro, y Constantino I el Grande, después de su conversión al cristianismo, hizo construir una basílica hacia el año 326.
A fines del 1400, el papa Alejandro VI Borgia estableció su residencia en una de las alas reservadas del Palacio Apostólico. La decoración de esta parte del Palacio fue encargada a Pinturicchio, quien compuso una maravillosa serie de frescos para adornar las diferentes salas.
Pero la gran etapa constructiva del Vaticano se inició en 1447 con el papa Nicolás V que encargó al arquitecto Bernardo Rossellino el diseño de la nueva basílica de San Pedro y al pintor Fra Angélico la decoración de la capilla Nicolina.
Capilla Nicolina
Fra Angélico
 Sixto IV, en 1471, hizo construir una nueva capilla, la Sixtina, con la decoración pictórica de diversos artistas, entre ellos Sandro Botticelli y Pietro Perugino y posteriormente decorada por Miguel Ángel por voluntad de Julio II.
Escalera de Bramante
A principios del 1500, el Papa Julio II fundó los Museos del Vaticano y en 1771, el Papa Clemente XIV abrió sus puertas al público. En el antiguo palacio de Inocencio VIII, se construyó como acceso a las plantas superiores, una rampa helicoidal diseñada por Donato Bramante, que la realizó en la época de Julio II (hacia el 1505).
El papa Benedicto XIV en el año 1740, reorganizó las nuevas salas de los museos Sacro y Profano así como el gabinete de Medallas. Y se crearon después los museos Pio-Clementino, por los papas Clemente XIV y su sucesor Pío VI entre los años 1769 y 1799.
Pío VII, en 1800 encargó a Antonio Canova la organización del museo que lleva su nombre: Museo Chiaramonti, creando la primera sección de la pinacoteca. En 1837 fue cuando Gregorio XVI inauguró el Museo Gregoriano Etrusco y poco después fundó el Museo Gregoriano Egipcio (1839). Se fundó también en el Palacio de Letrán el Museo Gregoriano Profano (1844).
Escalera de doble hélice de
 acceso a los Museos Vaticanos
construida en 1932 por
Giuseppe
 Momo, inspirada en la
escalera de Bramante
A partir de 1870 se reorganizó la exposición de las obras de arte y  Pío XI en 1932 abrió la Pinacoteca, en la que expuso cuadros sustraídos por Napoleón y devueltos a raíz del Congreso de Viena (1815) y otras obras de la colección del Vaticano.
Tras numerosas reorganizaciones, traslados y renovaciones tomo una distribución cercana a la actual. En esta reorganización se puede también incluir la creación del Museo Histórico, que posteriormente sería dividido en 1985, teniendo su sede en el Palacio de Letrán
El recorrido se extiende por siete kilómetros de salas, corredores y jardines, además, incluye varios museos como la Pinacoteca del Vaticano, la colección de arte religioso moderno, el Museo Gregoriano Egipcio y Etrusco, el Museo Pio Clementino entre otros.
Los Museos del Vaticano además incluyen Galerías, Capillas como la Capilla Sixtina y la Capilla Niccolina, y otras salas y habitaciones que no nos podemos perder.
En febrero del año 2000 se inauguró la entrada monumental, en el fuerte norte de las murallas vaticanas, cerca de la antigua entrada realizada en 1932 por Giuseppe Momo con una escalera de caracol en rampa, cuya balaustrada fue diseñada por Antonio Maraini y que actualmente sirve de salida del museo.
Como podéis comprender no os voy a detallar una por una cada una de las sedes sino que os haré una breve descripción de las que he  considerado más interesantes, siempre con la premisa de que es una opinión personal y como siempre digo todas son interesantes y dignas de ser contempladas con el mayor interés y admiración.

Biblioteca Vaticana
Fue fundada por Nicolás V (1447-1455) comprando  un gran número de manuscritos, pero  fue el papa Sixto V, en 1587, quien encargó la construcción de su nuevo edificio.
La biblioteca custodia unos 75 000 manuscritos y más de 1.100.000 libros, de los cuales 8000 son incunables.

Museo Sacro o Cristiano
En este Museo Sacro se exponen obras de arte menor medieval. Este museo fue un proyecto del papa Benedicto XIV (1740-1758), según reza en una inscripción que se puede leer en la entrada.
Está situado en el extremo meridional del «corredor» que delimita al oeste con el Patio del Belvedere. El acto mismo que aprobaba su institución fue precedido por la adquisición de colecciones privadas,
El Museo está centrado en la exposición de restos arqueológicos provenientes de las catacumbas, para iluminar sobre el patrimonio de fe y cultura de los cristianos de los primeros siglos basándose en los objetos hallados.
Sala de los papiros
Los materiales se montaron según criterios de carácter eminentemente clasificatorio, dentro de armarios específicamente concebidos para su exposición. Con la expansión de la colección el Museo gradualmente fue ocupando las estancias adyacentes como la Sala de los Papiros, destinada a exponer los papiros latinos de la iglesia de Rávena antaño expuestos a lo largo de las paredes y sustituidos hoy por reproducciones fotográficas exactas. En las vitrinas delante de las ventanas se expone una preciosa selección de terracotas de Gian Lorenzo Bernini (Las dos versiones de la Caridad, respectivamente con cuatro y dos amorcillos) y de Alessandro Algardi (Bautismo de Cristo).

Museo Profano
Benedicto XIV dispuso de una nueva sala para la colección de arte profano, con el objetivo de reunir las obras menores de la Antigüedad, tal como había hecho con las de arte sacro. La colección consta de importantes pinturas romanas del siglo I  y unos frescos con relatos de la Odisea.

Gabinete de Medallas
Medalla Juan Pablo II
Esta colección procede de la Biblioteca Vaticana y contiene más de 100.000 piezas, divididas entre las monedas romanas y las pontificias, siendo una de las más extensas que se conocen dentro de su especialidad.

Museo Pío-Clementino
Fue el primer museo vaticano, fundado por el papa Clemente XIV en 1771. Originalmente contenía obras del Renacimiento y antigüedades clásicas. Tras la muerte de Clemente XIV, el museo y su colección fueron ampliados por el papa Pío VI (1775-1799).
Fue en el año 1797 cuando las obras maestras del museo fueron llevadas a París. Estas regresarían al museo entre las fechas 4 de enero y 11 de agosto de 1816, según la orden del Congreso de Viena, ya durante el papado de Pío VII.
Grupo Laocoonte
Tras la muerte de Pío VI, se le dio su nombre actual, por haber aumentado considerablemente el número de obras de arte que este museo contenía.
Este museo muestra esculturas romanas y griegas en las doce salas que dispone, así como en el Patio Octógono. El origen de buena parte de las esculturas se debe a la colección privada del papa Julio II, que hasta final del siglo XVIII se mantuvo en los jardines del palacio de Belvedere.
Obras representativasde este museo
  • Torso Belvedere.
    Original
    Laocoonte y sus hijos, copia romana en mármol del siglo  I  de un original griego del siglo II a. C.
  • Apolo de Belvedere, copia romana del siglo II de un original griego del 330 a. C. aproximadamente.
  • Apoxiomeno, copia romana de un original griego del escultor Lisipo, del 320 a. C. aproximadamente.
  • Apolo Sauroktonos, copia de un original de Praxíteles del año 350 a. C. aproximadamente.
  • Torso de Belvedere, original del siglo I a. C. del escultor Apolonio.
  • Sarcófago de Helena de Constantinopla, del siglo IV.
  • Sarcófago de Constantina, hija de Constantino I el Grande.
  • Sarcófago de Sabinus.
Museo Chiaramonti
Toma el nombre de su fundador , el papa Pío VII (1800-1823), que le encargó al escultor Antonio Canova la organización y la reforma del mismo. Se encuentra dividido en tres galerías:
  • Galería Chiaramonti, en el corredor de Bramante, donde se exponen numerosas esculturas y sarcófagos.
  • Galería Lapidaria, que consta de una colección de más de tres mil piezas, con gran variedad de epígrafes.
  • Galería del Braccio Nuovo, donde se presentan importantes obras de escultura antigua.
Ganímedes 
con Zeus
Obras representativas de este museo
  • Doríforo, copia romana del bronce griego del escultor Policleto del siglo V a. C.
  • Augusto de Prima Porta, copia en mármol del año 20 de una anterior en bronce y oro.
  • Heracles con el pequeño Télefo, copia romana en mármol de un original griego del siglo IV a. C.
  • Ganimedes con Zeus transformado en águila, en mármol de la época del imperio romano
Museo Gregoriano Etrusco
En 1837, fue fundado el museo etrusco, por el papa Gregorio XVI. El museo contiene material del siglo IX  a. C. hasta el siglo I, y abarca desde la edad de hierro hasta material encontrado en las ciudades etruscas.
Urna etrusca en forma de 
cabaña
La historia milenaria de los etruscos está contada por medio de cerámicas, y objetos de bronce, oro y plata que demuestran que esta era una civilización particularmente artística. También cuenta con una colección de vasos griegos, que fueron encontrados en cementerios etruscos.
Este museo, compuesto de 22 salas, se encuentra localizado dentro del Palacio de Inocencio VIII  y en un edificio contiguo de la época de Pío IV, donde se pueden observar frescos. 

Museo Gregoriano Egipcio
Este museo también fue fundado por Gregorio XVI en 1839. Las piezas que aquí se encuentran provienen de Egipto, de Roma y de Villa Adriana de Tívoli, proviniendo algunas de ellas de colecciones privadas,  como la cedida a Pío XII y que consiste en bronces egipcios de los siglos X al IV a. C., así como el famoso Libro de los muertos.
El museo ocupa nueve salas divididas por un semicírculo abierto hacia una terraza que cuenta con numerosas esculturas. En dos de estas salas se encuentran objetos encontrados en la antigua Mesopotamia y en el Levante mediterráneo.

Museo Gregoriano Profano
El Museo Gregoriano Profano, fue fundado en 1844 por el papa Gregorio XVI en el Palacio de Letrán, sus  obras fueron posteriormente transferidas, bajo el pontificado de Juan XXIII (1958-1963), hacia su actual ubicación dentro del Vaticano.
Contiene estatuas, bajorrelieves, esculturas y mosaicos de la era romana. Fue ampliado en el siglo XIX con la adición del Museo Cristiano Pío, que contiene antiguas esculturas, especialmente sarcófagos, ordenados por la temática, con inscripciones con contenido cristiano.

Museo Misionero Etnológico
Biombo de tres hojas
de Java
Fue fundado en el año 1927 por el papa Pío XI  y si situó en principio en el Palacio de Letrán, al lado de la basílica de San Juan de Letrán, hasta el año 1963, cuando el papa Juan XXIII lo trasladó al Vaticano.
Ha estado reestructurado en cuatro secciones y con subdivisiones dedicadas a las prácticas religiosas de cada estado de Asia, Oceanía, África y América. Se cifra en unas 80.000 piezas la colección de este museo.

Pinacoteca Vaticana
Aquí si me detendré un poco más  porque me pareció impresionante el número y la importancia artística de las obras que aquí se muestran, por supuesto sin excluir el resto.
Después de la invasión de Roma por las tropas de Napoleón, un importante número de obras de arte fueron trasladadas al Museo del Louvre de París. En el año 1815, se estableció una cláusula en el Congreso de Viena en la que se acordaba el retorno de estas obras, con la exigencia al papa Pío VII de exponerlas públicamente, ya que durante el siglo XVIII, solo se habían organizado exposiciones puntuales.
Pinacoteca vaticana
Las obras, una vez recuperadas, fueron expuestas primero en los departamentos Borgia, pero a causa de las malas condiciones en que se encontraban se procedió a trasladarlas nuevamente. Pío X hizo acondicionar los establos de Belvedere, que también resultaron poco adecuados por las condiciones térmicas desfavorables; esto y el aumento constante del número de obras para exponer hizo que el papa Pío XI, encargase la construcción de un nuevo edificio el año 1932.
Son cerca de quinientas las obras, en concreto 460,  que se exhiben en la Pinacoteca Vaticana. Las pinturas están expuestas en dieciocho salas, ordenadas cronológicamente y por escuelas desde los llamados Primitivos (siglos XII-XIII) hasta el siglo XIX. La colección incluye algunas obras maestras de los mayores artistas de la historia de la pintura italiana, y con una representación de las mejores escuelas italianas: la sienesa  (Perugino), la florentina (Giotto di Bondone, Beato Angélico o Leonardo da Vinci), la veneciana (Giovanni Bellini, Tiziano), la boloñesa (Guido Reni), la de Urbino (con Melozzo da Forlì)… y pintores como: Rafael, Veronés, Caravaggio o Crespi.
Obras más representativas por salas:
En la sala I encontramos este Juicio Final de Nicoló y Giovanni.
Esta tabla redonda con una base rectangular procede del Oratorio de San Gregorio Nazianzeno en Roma. La representación del Juicio Final se desarrolla en cinco franjas superpuestas, cada una de las cuales cuenta con una inscripción explicativa en latín: comenzando desde arriba, en la primera aparece Cristo entre querubines y ángeles; en la segunda, Cristo frente a un altar entre dos ángeles y los doce Apóstoles. En la tercera, más compleja, se hallan tres representaciones: a la izquierda, San Pablo que guía a los Elegidos; en el centro, la Virgen y San Esteban que interceden por los Santos inocentes; a la derecha, tres Obras de Misericordia (Vestir a los desnudos, Visitar a los presos, Dar de beber a los que tienen sed). 
En la cuarta franja se ilustra la Resurrección de los Muertos (a la izquierda, peces y animales feroces escupen los miembros de los cuerpos devorados; a la derecha, dos ángeles despiertan a los muertos en las tumbas al son de las trompetas apocalípticas). Por último, en la base de la tabla, encontramos el Infierno y la Jerusalén Celeste con la Virgen Orante entre los Elegidos. Frente a los muros se hallan retratadas las donadoras (identificadas por una frase): la abadesa Constanza y la monja Benedicta. La obra está firmada por Nicolaus y Johannes. Mayores controversias radican en torno al problema sobre su datación, que antiguamente oscilaba entre finales del siglo XI y la segunda mitad del XII, siendo esta última la más probable en nuestros días.
También en la sala I nos encontramos con el Martirio de san Esteban del florentino y discípulo de Giotto, Bernardo Daddi. Son ocho tablillas al temple de 26,5 x 30 cm cada panel y que  formaban la predela de un políptico aún no identificado. Destacan por su elegante transición del estilo de Giotto al gótico.
Tablilla del Martirio de
San Esteban
Las pinturas describen el martirio de San Esteban y la historia del hallazgo de sus reliquias según una narración medieval (la Leyenda Áurea de Jacobo de Vorágine); empiezan con la Lapidación del Santo, sigue La aparición en sueño de San Gamaliel (maestro de San Pablo) a San Luciano, durante la cual le revela el lugar de la sepultura de su propio cuerpo junto con los de Abibo, su hijo, Nicodemo y San Esteban; San Luciano cuenta a Juan la visión que ha tenido, Patriarca de Jerusalén, que hace buscar los cuerpos; el Hallazgo de los cuerpos de los Santos Luciano, Abibo, Nicodemo y Esteban en el lugar indicado por Gamaliel; el Traslado de los cuerpos de los Santos a Jerusalén, ciudad en la que el de San Esteban curó milagrosamente a Eudoxia, hija del Emperador Teodosio, poseída por un espíritu maligno; el Segundo traslado a Roma; la Reunión del cuerpo de San Esteban con el de San Lorenzo en Roma y por último, los Necesitados que imploran milagros en la tumba de los Santos Lorenzo y Esteban.
De la sala II yo destacaría dos obras: El Tríptico Stefaneschi de Giotto di Bondone y El redentor bendiciendo de Simone Martini.
El tríptico Stefaneschi es una tabla al temple de  178 x 89 cm (en el panel central), 168 x 83 cm aprox. (en los paneles laterales); y 45cm.aprox. x 83 cm aprox. (en cada sección de la predela).
Tríptico Stefaneschi
El tríptico (pintado en tres compartimentos) debe su nombre al cardenal Stefaneschi, quien lo mandó realizar para la antigua Basílica de San Pedro. Está pintado en ambos lados, ya que tenía que ser visto tanto por el sacerdote como por los fieles y dentro de una estructura gótica con un fondo dorado propio del arte medieval, a pesar de que el naturalismo de las figuras ya se acerca al Renacimiento. En el lado delantero se encuentran representados Cristo en el trono con Ángeles y el cardenal Stefaneschi, entre la Crucifixión de San Pedro a la izquierda y el Martirio de San Pablo a la derecha; en la predela ubicada debajo, la Virgen con el Niño en el trono entre dos ángeles y los doce apóstoles. En el lado trasero se encuentran San Pedro en el trono con el cardenal Stefaneschi, quien sujeta entre las manos el modelo del tríptico, y el papa Celestino I en la tabla central; y en las laterales, Santiago y San Pablo a la izquierda, San Juan Evangelista y San Andrés a la derecha; de la predela queda sólo un compartimento con tres Santos. Este cuadro fue realizado por Giotto con la colaboración de su taller.
El Redentor bendiciendo
de Simone Martini
Por
su parte El redentor bendiciendo es también una tabla al temple, de 38,3 x 28,5 cm.
Esta tabla de pequeño tamaño era tal vez la parte alta de un políptico perdido.
El Cristo está representado de medio cuerpo, de frente, con la mano derecha levantada en un gesto de bendición y la izquierda apoyada en un libro. La obra es de un alto nivel cualitativo, sigue el modelo bizantino pero expresado en un lenguaje plenamente sienés, por la elegancia del dibujo y el color refinado.
En la sala III vimos dos obras interesantísimas de Fra Angélico son: Historias de San Nicolás de Bari y  La Virgen con el Niño entre Santo Domingo y Catalina de Alejandría.
Tablilla I de Historias de S.
Nicolás de Bari
Historias de San Nicolás de Bari son dos tablillas de madera al temple de los tres compartimentos de la predela de un gran tríptico, cada panel tiene 35 x 61,5 cm.
Realizado en 1437 por Beato Angélico, por encargo del obispo Guidalotti, para la Capilla de San Nicolás en la Iglesia de Santo Domingo de Perusa. Las otras partes del retablo, despedazado en el siglo XIX, se conservan en la Galería Nacional de Umbría en Perusa.
Tablilla II de Historias de S.
Nicolás de Bari
En los tres compartimentos de la predela se describen los hechos de la vida de San Nicolás, patrón de la capilla. En el primero de los paneles vaticanos están representados tres episodios de la juventud: el Nacimiento de San Nicolás, su Vocación y la Limosna a las tres niñas pobres; en el segundo se describen el Encuentro de San Nicolás con el Mensajero imperial, la Salvación de un cargamento de trigo destinado a la ciudad de Mira, y por último, Salvación milagrosa de una nave del naufragio.
Virgen con el Niño
entre Santo Domingo y 
Catalina de Alejandría
La segunda de sus obras,  La Virgen con el Niño entre Santo Domingo y Catalina de Alejandría es también una tabla  al temple de 24,4 x 18,7 cm.
Se carece de noticias acerca de la procedencia originaria y del encargo de esta tablilla atribuida, casi por unanimidad, a Fra Angélico, quien la realizó probablemente hacia 1435. La pintura, que debido a su reducido tamaño estaba seguramente destinada a la devoción privada, representa a la Virgen que juega con el Niño, basándose en una iconografía muy difundida en Toscana a partir del siglo XIII: en la mano tiene una rosa, símbolo de sabiduría, mientras que en primer plano se arrodillan Santo Domingo, fundador de la Orden a la que pertenecía Fra Angélico, y Santa Catalina de Alejandría.
Entre las pinturas de la sala IV me ha parecido interesante la obra Ángel que toca el laúd de Melozzo degli Ambrosi llamado Melozzo da Forlì. Esta obra es un fragmento de fresco desprendido, de 93,5 x 117 cm.
Ángel tocando el laúd
Los demás fragmentos con apóstoles y ángeles músicos, hasta un total de catorce, están expuestos también en esta sala IV, y junto con la figura de Cristo (actualmente en el palacio del Quirinal), formaban parte de la antigua decoración del ábside de la iglesia de los Santos Apóstoles en Roma, en la que se representa la Ascensión de Cristo. El fresco, destruido en 1711, fue pintado por Melozzo da Forlì hacia el año 1480, poco después de los trabajos de renovación de la iglesia acordes a los deseos del cardenal Julián della Rovere, futuro papa Julio II. Este ángel presenta un magnífico dibujo de la perspectiva, con un acusado escorzo. Muestra un trazo puro de la cara, recortada sobre los cabellos. El fondo es azul y el resto de la gama de colores recuerda a su maestro Piero della Francesca.
Las solemnes y monumentales figuras, fuertemente escorzadas de sus figuras, testimonian la madurez plena del artista, y su maestría en el uso de la perspectiva.
En la sala V vemos Los milagros de san Vicente Ferrer de Ercole de'Roberti, una tabla al temple de 30 x 215 cm.
Se trata de la predela del retablo del altar de la Capilla Griffoni en San Petronio de Bolonia en 1473. El panel central se conserva en la National Gallery de Londres; los laterales, en la Pinacoteca de Brera, en Milán. En dicha predela se ilustran, en diversas escenas, los Milagros de San Vicente Ferrer, santo español canonizado en 1458 cuyo culto y veneración se había propagado por Italia, especialmente en Bolonia, durante el último cuarto del Quattrocento, razón por la cual se representó en muchas pinturas.
Milagros de S. Vicente Ferrer
Los episodios representados son: la Curación de una mujer lisiada, la Resurrección de una judía rica, la Salvación de un niño en una casa incendiada, la Resurrección de un niño asesinado por la madre embarazada y enloquecida y la Curación de un herido.
Figuras, arquitecturas complejas y paisajes se mezclan en un espacio único en el que cada uno de los episodios, narrados simultáneamente, se subsiguen con ritmo insistente y donde se puede observar la influencia miniaturista del último gótico.
Ercole de' Roberti es uno de los mayores exponentes de la gran escuela ferraresa del siglo XV, de la que de' Roberti fue uno de sus mayores exponentes.
Políptico de Montelparo
En la sala VI admiré esta preciosa obra titulado, Coronación de la Virgen, Descendimiento de Cristo y Santos y  conocido por el lugar de proveniencia como “políptico de Montelparo”, es una tabla al temple, de 291 x 280 cm. y, al parecer, fue realizada para la iglesia conventual de San Agustín y luego trasladada a la iglesia de San Miguel Arcángel "in Castello" de Montelparo, tras el terremoto de 1703. El cuadro fue adquirido por Gregorio XVI en 1844.
El autor es Niccolò di Liberatore, llamado “l'Alunno”, artista que ejercía en Umbria y Las Marcas en la segunda mitad del siglo XV. La compleja composición, articulada dentro de un riquísimo marco gótico, testimonia la evidente influencia de la cultura véneta. En el centro del políptico se hallan representados la Coronación de la Virgen y el Descendimiento de Cristo flanqueados por numerosas figuras de Santos.
Ya en la sala VII nos encontramos con el gran Pietro Vannucci llamado el Perugino. De toda la muestra de sus obras que aquí encontramos me gustaron sobremanera los tres paneles de San Benedicto; Santa Flavia; San Plácido que formaban parte de la predela de un políptico encargado al Perugino para el altar mayor de la Iglesia de San Pedro en Perusa, y quien lo comenzó en 1496. La obra es una tabla al temple engrosado que después de cien años fue desmontada cuando la iglesia fue reestructurada.
San Benedicto; Santa Flavia; San Plácido
El panel central representaba la Ascensión con los doce Apóstoles, la Virgen y Ángeles; sobre éste se hallaba Dios en gloria, mientras que en la predela se encontraban: la Adoración de los Reyes Magos, el Bautismo de Cristo, la Resurrección y dos paneles con los Santos protectores de Perusa. Por último, en las bases de las columnas al lado de la Ascensión, se hallaban ubicados seis paneles con Santos benedictinos entre los que se encuentran aquellos actualmente conservados en el Vaticano: San Benedicto, fundador de la orden a la que pertenecían los monjes que encargaron la obra; Santa Flavia y el hermano Plácido, discípulo de San Benedicto, martirizados en Mesina durante una incursión de los Sarracenos. Las figuras, que evocan tipos ideales, comunes en la producción del Perugino, han sido realizadas con colores refinados y minuciosos detalles. El rostro de la santa y de san Plácido son tratados con un cierto idealismo y con la mirada dirigida hacia el cielo, parecen pedir clemencia ante sus próximos martirios. Estos tipos de facciones influyeron en gran manera en Rafael, que trabajó de aprendiz con el Perugino.
Virgen con el Niño
También me pareció muy interesante el cuadro, que en realidad es una parte de un retablo y nombrado como  Virgen con el Niño y Santos Lorenzo, Ludovico de Tolosa, Herculano y Constancio, del Perugino. El retablo, (retablo de los Decenviros) firmado por el artista y encargado por los Decenviros de Perusa para la capilla del Palacio Público, fue realizado entre finales de 1495 y 1496.
Originariamente, la obra estaba compuesta de dos elementos: el cimacio (parte alta), con la representación de Cristo en el sepulcro (actualmente en la Galería Nacional de Umbria en Perusa), y la tabla vaticana (nuestro cuadro) una tabla al temple engrosado, de 193 x 165 cm.
En esta última, en la parte central de una arquitectura de arcadas, la Virgen con el Niño en sus rodillas se halla sentada en un trono monumental, y al lado de éste se ubican los Santos Lorenzo, Ludovico de Tolosa, Herculano y Constancio, protectores de la ciudad.
El equilibrio de la composición, el evidente escenario de perspectivas, la armonía con las que se armonizan las figuras con el paisaje y la gracia de los personajes realizados con trazos de belleza ideal, son elementos que caracterizan toda la producción del Perugino, consagrando su gran fama ya reconocida por sus contemporáneos.


miércoles, 27 de mayo de 2026

Una semana en Roma. Cuarto día. Parte III

 Antes de comenzar tengo que decir que el día anterior y antes de visitar el Ara Pacis hicimos una breve parada en dos lugares que nos llamaron la atención, pero que no visitamos, tan sólo vimos el exterior, pero nos parecieron interesantes, por ello después de llegar a casa buscamos información sobre ellos, información que complementó las totografías que habíamos sacado de estos dos edificios, en concreto me refieron al Palacio de Justicia que se encuentra cerca (al lado) del castillo de Sant`Angelo y el mausoleo de Augusto que se encuentra cerca del Ara Pacis y está en obras. 

Palacio de Justicia (Roma)
Camino del Ara Pacis y antes de llegar al mausoleo de Augusto vimos este extraordinario edificio y no me resisto a decir algo sobre él, se trata del Palacio de Justicia, sede la de la corte suprema de casación, de la Biblioteca Jurídica Central  y del Consejo de los Colegios de abogados de Roma.
Es un edificio del siglo XIX en concreto del año 1888, de estilo humbertino (también denominado romanticismo nacionalista italiano) y proyectado por un arquitecto llamado Guglielmo Calderini.
Es una de las mayores obras realizadas tras la proclamación de Roma como capital del Reino de Italia. La puesta de la primera piedra se realizó de forma solemne la tarde del 14 de marzo de 1889 (en honor al rey Umberto I de Saboya, que cumplía años ese día). La intención de su construcción unificar en una sede prestigiosa todos los órganos jurídicos de la capital.
Debido a la naturaleza del sobre el que se asienta el edificio se hizo necesarias importantes obras entre ellas la construcción de una gran losa de hormigón que soportara la cimentación. Y durante  las obras de excavación para los cimientos salieron a la luz varios restos arqueológicos, entre ellos algunos sarcófagos. En uno de estos se encontró, al lado de un esqueleto de una joven mujer, una valiosa muñeca de marfil y ámbar, de unos 23 centímetros de altura, con un rostro delicadamente esculpido y un peinado rico, pero sobre todo articulada, lo que muestra una artesanía de alto nivel y que en la actualidad se conserva en los Museos Capitolinos de Roma.

El palacio se inauguró el 12 de enero de 1911, veintidós años después del inicio de las obras, con la presencia del rey Víctor Manuel III.
A pesar de la robusta losa de cimentación, surgieron problemas de inestabilidad incluso después de su finalización, hasta que los desprendimientos y los hundimientos exigieron difíciles obras de restauración que comenzaron en 1970. Sus colosales dimensiones, su excesiva decoración, su uso y su laboriosa construcción hicieron que surgieran sospechas de corrupción sobre él (incluso hubo una investigación parlamentaria) y fueron el origen del sobrenombre popular Palazzaccio que todavía lo acompaña.
El proyecto original  de Calderini preveía una tercera planta entera pero la escasa resistencia del terreno le hizo renunciar a ella y las fuertes críticas técnicas y estéticas sobre la obra y sobre el arquitecto provocaron el suicidio de éste.
A finales de los años 1960, las grietas y los derrumbes aumentaron hasta impedir su uso, se instituyó una comisión de especialistas para decidir el destino del monumento: demolición o restauración. Finalmente prevaleció la segunda opción y en 1970 se sometió, al edificio,  a una serie de obras, para hacerlo "seguro".
El edificio, se inspira en la arquitectura tardorenacentista y barroca según el gusto del estilo umbertino entonces en boga, tiene grandes dimensiones (170 m. x 155 m.). Presenta una estructura de hormigón armado, cubierto con piedra caliza travertina.
La fachada, formada por un cuerpo central y dos laterales, está adornada por otras estatuas colosales, obra de escultores diferentes, que representan "Cicerón", "Papiniano", "De Luca" y "Vico" de pie a ambos lados de la entrada, mientras que allí sentados se encuentran "Licinio Crasso" y "Salvo Giuliano".
Sobre el frontón de entrada de la fachada principal, que mira hacia el Tíber, se encuentra un gran arco triunfal que corona el portal de acceso, rematado por el grupo escultórico de la “Justicia”, refigurada sentada entre las figuras simbólicas de la “Ley” y de la “Fuerza”. 
A los lados de los tres ventanales del segundo piso y sobre el arco central hay dos figuras aladas, la “Fuerza” y la “Fama” que tiene como atributos la trompeta y la corona.
El edificio está coronado, en el lado hacia el Tíber, con una gran cuadriga de bronce, colocada en 1926.

Mausoleo de Augusto
El mausoleo de Augusto es un monumento funerario construido por el primer
emperador romano Augusto en el año 28 a. C. en el Campo de Marte  cerca del Museo del Ara Pacis, se trata del sepulcro circular más grande del mundo con más de 13.000 metros cuadrados. Albergó las tumbas de los principales miembros de la dinastía Julio-Claudia. El mausoleo se encuentra en proceso de restauración y está cerrado al público. Desde fuera poco pudimos ver, pero esta es la información que pude obtener.
Este monumento consistía en un cuerpo cilíndrico de ochenta y siete metros de diámetro y tenía dos obeliscos de granito en su entrada. Obeliscos, luego reutilizados, uno en la Plaza de Esquilino, detrás de Santa María la Mayor, el otro en la fuente de Dioscuros en la piazza del Quirinale.
Estaba recubierto de bloques de travertino, en cuyo centro se abría una puerta hacia el sur precedida de una pequeña escalera; cerca de la entrada, quizás sobre pilares, se colocaron las mesas de bronce con la Res Gestae grabada, o la autobiografía del emperador, cuyo texto está transcrito en la pared del cercano Museo del Ara Pacis.
Un segundo orden arquitectónico coronado por un entablamento dórico asentado en uno de los muros anulares más interiores, se alzaba sobre un zócalo de unos 12 m de altura, y a unos 30 metros destacaba la estatua de bronce dorado de Augusto.
Recreación
A través de un largo corredor de acceso llamado dromos, se llegaba a la celda sepulcral de forma circular, con tres nichos rectangulares donde las urnas que albergaban las cenizas de Octavia, hermana del emperador y de su hijo Marcelo, sucesor designado de Augusto que murió prematuramente. Augusto fue tal vez enterrado en el entorno dentro del núcleo cilíndrico central.
El interior estaba repleto de pasillos concéntricos unidos entre sí, donde se albergaban las urnas con las cenizas de los diferentes personajes de la familia imperial.
Al parecer comenzó a ser construido por Augusto en el año 28 a. C. a su vuelta de Alejandría, tras haber conquistado Egipto después de vencer a Marco Antonio y a Cleopatra VII en la batalla de Actium del año 31 a. C. En su estancia en Alejandría había visto la tumba helenística de Alejandro Magno, probablemente de planta circular, en la cual se inspiró para la construcción de su propia tumba.
En la época de Augusto normalmente se solían cremar los cadáveres y ubicarlos en pequeñas urnas en el interior del mausoleo. Los restos mortales de todos los emperadores de la dinastía Julio-Claudia, a excepción de Nerón, fueron ubicados en el Mausoleo.
Según la historia tradicional, durante el Saqueo de Roma por Alarico en el 410, los visigodos asaltaron las criptas, robaron las urnas y esparcieron las cenizas, sin dañar la estructura del edificio.
Tras ser abandonado y saqueado en la época medieval, el mausoleo sufrió numerosas transformaciones. A finales del siglo X, el mausoleo se encontraba en gran medida enterrado bajo tierra, habían crecido árboles sobre él y en la cima del mausoleo se construyó una capilla dedicada al arcángel Miguel.
En el siglo XII el túmulo se fortificó con un castillo, que pasó a ser el castillo de Sant'Angelo, y fue ocupado por una familia noble, los Colonna. Cuando éstos cayeron en desgracia, fueron exiliados y su castillo edificado sobre el antiguo mausoleo fue destruido.
Tras numerosas intervenciones, restauraciones y cambios en los que llegó  a ser utilizado como jardín, plaza de toros, castillos de fuegos artificiales e incluso sala de conciertos y representaciones teatrales, paso a manos del ayuntamiento de Roma y ya en el siglo XX su restauración entró en los ambiciosos planes de Mussolini de reorganizar la ciudad de Roma para conectar las aspiraciones de la Italia fascista con las antiguas glorias del Imperio romano, e incluso pensó en enterrarse en el lugar.
La recuperación no pudo concluirse debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 y los restos quedaron expuestos al aire libre.
Tras una inyección de dinero se inició una restauración que permitió su reapertura al público por primera vez desde la década de 1970. A pesar de todo algunas restauraciones quedaron inconclusas, como la cámara de enterramiento cilíndrica de Augusto, y se cerró temporalmente para facilitar las labores de reconstrucción y todavía sigue cerrado al público. 


viernes, 22 de mayo de 2026

Una semana en Roma. Cuarto día. Parte II

 Castillo de Sant'Angelo

Fue construido por el arquitecto Demetrio por encargo del emperador Adriano como un mausoleo en forma cilíndrica por el Emperador Adriano en el año 135, para que sus restos y los de su familia descansaran en las afueras de Roma.
El Castillo Sant'Angelo (conocido también en la Antigüedad como Mole Adrianorum y Castellum Crescentii, y aún hoy como Tumba de Adriano o Mausoleo de Adriano) era  un proyecto tan ambicioso que no lo pudo ver terminado. Fue terminado por Antonino Pío en 139 d.C. 
Las cenizas de Adriano fueron colocadas en el mausoleo un año después de su muerte en el año 138, junto con las de su esposa Sabina y su primer hijo adoptado, Lucio Aelio Vero, quien también murió en  el 138.
Durante siglos funcionó como tumba imperial y casi como una tradición creada, los restos de los siguientes emperadores eran también colocados en el lugar: Antonino Pío, Cómodo, Marco Aurelio, el emperador Septimio Severo, Geta y siendo el último emperador del que se tiene registro Caracalla en el 217.
Hasta que en el siglo V alguien tuvo la brillante idea de convertirlo en fortaleza.
Se encuentra en la orilla derecha del río Tíber, frente al Campo Marzio (Campo de Marte), al que está conectado por el puente Pons Aelio (Puente de Helio), hoy conocido como Ponte di Sant’Angelo. 
Situado entre los barrios de Borgo y Prati, el monumento tiene una historia milenaria y ha sido modificado y modernizado varias veces desde su fundación.
La inspiración está clara en el mausoleo del emperador Augusto.
Las formas son sencillas y limpias: sobre la base cúbica, revestida de mármol de Carrara, se eleva un tambor de peperino, roca magmática típica del Lacio, y opus caementicium (hormigón); encima se alza el montículo de tierra, plantado de árboles y rodeado de estatuas de mármol, que decoraban todo el perímetro del monumento, entre ellas el famoso Fauno Berberini (también conocido como el Sátiro Borracho).
En las esquinas del zócalo encontramos estatuas de bronce de hombres y caballos, y en la parte superior una cuadriga de bronce conducida según unos por el dios Helios, según otros por el propio emperador Adriano representado como el sol colocado sobre un alto basamento o, según otros, sobre un tholos circular. En los ángulos muestra una decoración de lesenas estriadas semejantes a pilastras, pero sin función sustentativa y también es característico el friso decorativo con cabezas de buey (bucráneos) en el que, en el lado que da al Tíber, figuran los nombres de los emperadores que descansan en el interior del edificio.
En el mismo lado se encuentra el arco de entrada, que lleva el nombre de Adriano, y el dromos (avenida de acceso) estaba completamente revestido de mármol amarillo.
En el interior, varios pozos de luz iluminaban la rampa helicoidal de ladrillo, revestida con mármol, que mediante una lenta subida unía la entrada o dromos a la celda funeraria, situada en el centro del túmulo. Esta última, de forma cuadrada y completamente revestida de mármoles policromos, estaba coronada por otras dos salas, quizá utilizadas también como celdas sepulcraleAlrededor del mausoleo hay un muro con una puerta de bronce decorada con pavos de bronce dorado, dos de los cuales se conservan en el Vaticano.
De esta estructura, hoy casi irreconocible, se conservan muchos restos, como los cimientos del sótano, el núcleo de mampostería del tambor, la entrada monumental y la rampa helicoidal que conduce a la cámara funeraria: la Sala de las Urnas.
La construcción era demasiado imponente como para que, antes o después, no se usara con fines militares. Y así fue, hacia el año 403 d.C., el emperador de Occidente Honorio lo hizo incluir en las Murallas Aurelianas y el lugar apartado que había elegido Adriano para su tumba, se encontraba, unos cientos de años tras su muerte, en el centro de Roma.
Bastión de S. Marcos
A partir de ese momento, el monumento funerario se convirtió en un baluarte defensivo, perdiendo su valor conmemorativo y asumiendo uno estratégico para proteger la Ciudad Eterna.
El puesto fortificado más allá del Tíber se ganó así el nombre de castellum, y reveló toda su importancia durante el saqueo de Roma, primero por los visigodos de Alarico (410 d.C.) y luego por los vándalos de Genserico (455 d.C.). Entonces, para defenderse, los romanos lanzaron sobre los asaltantes todo lo que tenían al alcance de la mano, incluidas las estatuas: una de ellas, el llamado Fauno Barberini, fue encontrada posteriormente en el foso de la fortaleza.El nombre de esta construcción proviene de una estatua del Arcángel Miguel que se encuentra en el techo.
Según la tradición, el monumento recibió su nombre actual en el 590. Como Roma estaba siendo azotada por una grave epidemia de peste, el papa Gregorio I decidió organizar una solemne procesión penitencial. 
Mientras el pontífice, que dirigía la procesión, estaba atravesando el Puente Elio, tuvo una visión del arcángel Miguel en la cima del Mausoleo de Adriano enfundando su espada. Esto fue interpretado como un signo celeste que anunciaba el inminente fin de la epidemia, cosa que efectivamente se produjo. Desde ese momento el Mausoleo de Adriano fue conocido como Castel Sant'Angelo. 
Todavía en la actualidad se conserva en los Museos Capitolinos una piedra circular con las huellas que según la tradición habría dejado el arcángel cuando se apareció en el castillo para anunciar el fin de la peste.
En la segunda mitad del siglo X, la fortaleza pasó a manos de la familia baronial Crescenzi, que se encargó de reforzarla durante un siglo y a partir de esta época y durante mucho tiempo se designó el castillo también como Castrum Crescentii.
El passetto di Borgo
Muchas familias romanas lucharon por la posesión del castillo hasta que llegó a manos de la familia Orsini, uno de cuyos miembros fue el papa Nicolás III, que trasladó su residencia, entonces ubicada en el Palacio de Letrán, y que consideraba poco seguro, al castillo –propiedad de su familia- desde el 1277. También fue él quien mandó construir un corredor elevado y fortificado, de unos 800 metros de longitud, el Passetto di Borgo, conocido como  el Passetto, un camino protegido y conectado con los edificios de la ciudad del Vaticano.
El edificio permaneció en propiedad de la familia Orsini hasta alrededor de 1365, cuando fue cedido a la Iglesia, que, en 1367, entregó las llaves al pontífice benedictino Urbano V con la intención de instar a su devolución a Roma y decretar así el fin del cautiverio aviñonés.
Rampa espiral de 6 m. de alto
por 4m. de ancho
A partir de ese momento, la suerte del Castillo de Sant'Angelo estaría unido inseparablemente a la de los pontífices,
 y la estructura serviría de refugio y escape a los papas venideros, para esos “momentos de desavenencias” y además albergaría el Archivo y el Tesoro Vaticanos, y sería tribunal y prisión. 
En 1379, una revuelta popular amenazó con destruir el castillo. En pleno Cisma de Occidente, el papa Bonifacio IX encargó en 1395 al arquitecto militar Niccolò Lamberti no sólo la reconstrucción, sino también numerosas mejoras en la disposición defensiva del castillo. Por ejemplo: la entrada sería posible solo a través de una única rampa, protegida por un puente levadizo  y en la cima del edificio se reconstruyó la capilla dedicada al arcángel Miguel.
Durante cuatro siglos se sucedieron las intervenciones, se añadieron nuevas estructuras y se renovaron las ya existentes. Hacia mediados del siglo XV y a instancias del papa Nicolás V, el castillo obtuvo su primera residencia papal y tres baluartes en las esquinas del cuadrilátero exterior. Además, procedió a la reconstrucción del Puente Sant'Angelo hundido por las procesiones.
Pasarela de Ronda
Alejandro VI Borgia, Papa desde 1492, encargó al arquitecto Antonio Giamberti da Sangallo, conocido como el Viejo, importantes obras de fortificación del castillo. Quien aplicando las técnicas de la fortificación moderna, transformó el castillo en una auténtica fortaleza militar con cuatro nuevos baluartes (dedicados a los cuatro evangelistas). También a instancias de Alejandro VI, se construye una torre del homenaje en la boca del puente y se excava un foso alrededor de las murallas para rellenarlo con agua del Tíber. Además, el castillo recibió un nuevo piso, pintado al fresco nada menos que por Pinturicchio, y nuevos jardines y fuentes.
Baluarte
Lo que fue un mausoleo y luego una fortaleza se convirtió en un lujoso palacio en el que el pontífice celebra fiestas y banquetes. 
Incluso su sucesor, Julio II, prefirió residir en el interior del castillo antes que en el Palacio Vaticano y por encargo suyo, se mejoraron las comodidades del alojamiento papal y se construyó la Loggia frente al Tíber, que aún hoy se recuerda como Julio II. 
Por el Passetto escapó  y se refugió en el castillo el Papa Clemente VII  cuando las tropas del emperador Carlos I de España y V de Alemania, con los famosos Lansquenetes asediaron durante siete meses y saquearon la ciudad de Roma, en el conocido Sacco di Roma en el año 1527.
Sala de las urnas
Se cuenta que el Papa se dejó crecer la barba para pasar desapercibido en caso de tener que huir (aunque oficialmente era por luto). Parece que funcionó, y desde entonces varios papas llevaron barba.
Pablo IV, poco después de mediados de siglo, ordenó la construcción de las murallas pentagonales que rodean el castillo.
El papa Urbano VIII ordenó la destrucción de las fortificaciones anteriores, trasladó la entrada principal al lado derecho, y ordenó la construcción de una nueva muralla frontal, nuevos puestos de guardia y “casermettes” (pequeños alojamientos para tropas).  Más tarde, Clemente IX se dedica en cambio al Ponte Elio y ordena la instalación de diez ángeles de mármol. Desde ese mismo momento, el puente pasará a llamarse Ponte Sant’Angelo.
Fue ocupado por las tropas francesas el 2 de febrero de 1808, abandonándolo el 14 de marzo de 1814.
Campana de la Misericordia
Durante casi cinco siglos, Castel Sant´Ángelo fue la residencia oficial del Papa de Roma. Y no solo los Papas ocuparon sus estancias. Castel Sant’Angelo además de fortaleza, también fue  utilizado como cárcel política, designada con el nombre de Forte Sant'Angelo.
Los procesos eran realizados en la Sala de la Justicia, y las ejecuciones capitales generalmente se realizaban fuera del castillo, en la pequeña plaza situada más allá del Puente Sant'Angelo, aunque fueron numerosas las ejecuciones sumarias en el interior del castillo o en las propias cárceles. Tras cada ejecución de una condena capital tañía la Campana de la Misericordia, situada en la terraza a los pies de la estatua del ángel.En el interior del Castillo de Sant'Angelo son numerosas las estancias que han sido usadas como cárcel, todavía visitables en la actualidad. La celda más infame era la llamada Sammaló o San Marocco, situada detrás del bastión de san Marcos. El condenado era arrojado a ella desde arriba y apenas había espacio para colocarse medio doblado, no pudiendo estar ni de pie ni acostado. Esta celda era antiguamente uno de los cuatro respiradores que daban aire a la sala central del mausoleo, donde se encontraban las urnas imperiales, y daba hacia la rampa de escaleras y en la Edad Media fue transformado en una mazmorra.
Cárcel en el patio del Teatro
Más tarde sirvió de residencia de la nobleza y hasta de localización para una ópera: fue en la terraza superior donde Puccini ambientó el suicidio de Tosca.
En 1870, tras la Unificación de Italia, el castillo de Sant’Angelo pasó a manos del Estado Italiano y se utilizó inicialmente como cuartel, en concreto como cárcel, para después ser restaurado por el Real Cuerpo de Ingenieros del Ejército y convertido en Museo de Ingeniería Militar.
Durante el periodo fascista, se restauraron las murallas y los fosos y se acondicionaron varias salas. En la actualidad, el Museo Nacional de Castel Sant’Angelo alberga numerosas colecciones de cerámica, pintura y escultura, y es el centro de cursos, iniciativas y actividades educativas. Siendo gestionado por la Dirección de Museos Estatales de Roma 
El museo castillo sant'angelo

Sala de Apolo
es la sala principal
del primer piso
Hoy en día el Castillo Sant'Angelo es un museo, el Museo Nazionale de Castel Sant'Angelo, el cual consta de cinco pisos. El primero de ellos tiene una rampa de construcción romana, el segundo destaca por albergar celdas de la prisión, el tercero es el piso militar, el cuarto piso es el de los Papas y contiene obras de arte exquisitas, y, por último, el quinto piso es una gran terraza desde la cual se tiene una fantástica vista de Roma.
La Terraza, donde se encuentra la estatua del Ángel y a su lado la campana que anunciaba las sentencias de muerte, es el lugar donde fue ambientado el suicidio de Tosca, personaje de la homónima ópera de Puccini, que desde allí se lanzó después del asesinato a traición de su amado Cavaradossi.
Los restos del mausoleo original del emperador Adriano son claramente visibles en las partes bajas del edificio, que conservan gran parte de la antigua estructura. Las antiguas murallas romanas son perfectamente visibles desde el exterior donde se encuentran los restos de algunas de las estatuas colosales que iban a adornar la tumba.
El Giretto
Desde el primer nivel, bajar los pocos escalones de la escalera de metal moderno, se introduce al “atrio romano”, que hoy alberga una reconstrucción plástica del edificio que originalmente, en el fondo del lugar, dio la bienvenida a una estatua colosal del emperador.
Grandes bloques de travertino que cubren las paredes muestran claramente los orificios de la plancha ganchos que anclaban las placas de mármol de la época romana.
Un pasaje en el lado derecho de la sala conduce a la gran rampa en espiral que hace un giro completo en el cilindro, lo que lleva a un nivel superior al Salón de las urnas, el corazón de la tumba, aunque no está el sarcófago y que ocupa exactamente el centro del edificio de Adriano. Uno de los pocos espacios originales que quedan de la Mole de Adriano, junto con la impresionante rampa helicoidal.
Sala deCupido y Psique

Ángel de  Raffaello da Montelupo
Para que te hagas una idea de todo lo que hay que ver en Castel Sant’Angelo te diré algunos de los pasajes que se pueden visitar: la sala de Apolo, de Eros y Psique y de Perseo –la parte mitológica–; los patios del ángel y de la ballesta y el de León Xl; la logia de Julio II, la de Pablo III y el giretto (corredor cubierto donde estaban las prisiones) de Pío IV; la salita de Clemente VII; la sala Paolina; la biblioteca… y eso por no hablar del camino de ronda, de los cuatro bastiones –cada uno con el nombre de un evangelista–, los fosos…En fin todo un recorrido medieval. Por cierto el ángel en lo alto del castillo no es ese el “original” –o, al menos, el más antiguo que se conserva–. El que esculpió Raffaello di Montelupo (discípulo de Miguel Ángel) a mediados del siglo XVI está en el patio del ángel –Cortile dell’Angelo–.

Qué ver en el Castillo de Sant’Angelo
  • La rampa helicoidal que sube desde la entrada es parte del mausoleo original romano.
  • Los apartamentos papales  Están decorados con frescos renacentistas increíblemente bien conservados que muestran cómo vivían los papas cuando se refugiaban aquí. Salas con techos pintados, habitaciones secretas…
  • La terraza superior  Desde aquí se tiene una de las mejores vistas de Roma: el Vaticano, el Tíber, el centro histórico… Y en el centro de la terraza está la famosa estatua del Arcángel Miguel.
  • ·        La primera estatua del arcángel, realizada para conmemorar el acontecimiento,  fue de madera.
  • ·        Le siguió una segunda de mármol, destruida durante el levantamiento de 1379.
  • ·        El tercero, también de mármol pero con alas de bronce, se desmorona cuando un rayo cae sobre el castillo y hace volar por los aires un almacén de pólvora.
  • ·        En 1497 se optó por una estatua de bronce, pero en 1527 las necesidades de la guerra obligaron a fundirla para fabricar cañones.
  • ·        En el mismo siglo se construyó otra versión en mármol con alas de bronce, realizada por Raffaello da Montelupo.
     Ángel de Peter Anton von Verschaffelt
  • ·        En 1752 fue sustituida por la actual estatua de bronce, creada por el escultor flamenco Peter Anton von Verschaffelt.
Es una escultura colosal que representa al Arcángel en el acto de envainar su arma: una instantánea de la visión que tuvo el Papa Gregorio Magno más de mil años antes. Lleva una armadura con falda barrida por el viento y apoya los pies en las nubes.
La realización de la estatua tropezó con algunas dificultades debido a la gran cantidad de metal necesaria. Originalmente, la estatua estaba recubierta de una superficie dorada, excepto la armadura, que estaba cubierta de papel de plata.
La estatua del ángel, compuesta por 35 piezas, a las que se añade la espada de hierro. Se realizó utilizando la técnica de fundición conocida como «buena forma», una variante de la técnica de la «cera perdida». Para sostener la estructura se utilizó un armazón interno, formado por dos pernos principales cruzados. Este armazón original se sustituyó en 1986 por otro de acero inoxidable y titanio y actualmente se expone en la Sala de la Rotonda.
Y esto fue todo lo que dió de sí la visita al famoso Castillo de Sant´Angelo, pero no contentos con ello nos dirgimos al Ara Pacis.

ARA PACIS

Ara Pacis Augustæ (español: Altar de la Paz Augusta) es un altar y monumento dedicado a la diosa romana Pax erigido por el senado romano para celebrar las victoriosas campañas de Augusto en Galia e Hispania y la paz impuesta luego de su retorno triunfal.  Construido entre el año 13 a. C. y el año 9 a. C. Su inauguración fue 30 de enero del año 9 a. C. (Siglo I a. C.) coincidiendo con el cumpleaños de Livia, esposa de Augusto.
Esta obra es un claro ejemplo de arquitectura religiosa. A pesar de que la principal tipología de la arquitectura romana eran edificios civiles y mayoritariamente utilitarios, podemos encontrar excepciones como por ejemplo, la arquitectura funeraria o religiosa, como en este caso.
Su ubicación original era en el lado oeste de la Vía Flaminia, actualmente vía del Corso, en el Campo de Marte, una amplia zona fuera de las murallas de la ciudad que daba entrada a Roma y donde las legiones practicaban los ritos de purificación cuando regresaban de una batalla.
El Ara Pacis era uno de los monumentos más significativos de la Antigua Roma, tenía una función litúrgica y simbólica y funcionaba como un templo para el sacrificio de animales sagrados, donde cada año se debían sacrificar un carnero y dos bueyes y donde participaban únicamente sacerdotes y vestales.
Estructura
El Ara Pacis es una construcción adintelada de planta rectangular, en forma de ‘u’, y con unas dimensiones de 11,65 x 10,62 x 4,60 metros, no techada y cerrada por un muro de unos diez metros de altura cubierto de relieves. Está realizada íntegramente en mármol blanco de Carrara aunque el conjunto estaba en origen policromado, como la casi totalidad de los monumentos antiguos de la ciudad.
Presenta dos puertas de acceso, cuadradas de 3,6 metros con orientación dirigida a oriente y poniente. Una frontal o delantera para el sacerdote oficiante, precedida de una escalinata con nueve escalones, y otra posterior para los animales a sacrificar (todos los años eran sacrificados dos bueyes y un carnero). El cierre de estas puertas simbolizaba la paz en el mundo, y según el propio Augusto fueron cerradas hasta en tres ocasiones durante su reinado, como símbolo de la estabilidad de su gobierno.
En su interior, decorado con motivos de guirnaldas de flores (símbolo de fertilidad) y bucráneos (relieves decorativos con forma de cabeza de toro), símbolo de la prosperidad, se encontraba el altar, al que se accedía a través de una escalinata central, y donde se realizaban los sacrificios.
Se desconoce quiénes fueron sus autores, pero todo apunta a que serían artistas de formación helenística, pues la obra presenta una gran influencia de dicha cultura.
Decoración
En cuanto a la parte interior, es más sobria que la exterior, aunque tiene motivos escultóricos muy interesantes. Los paneles interiores están divididos de igual manera que los exteriores, pero con algunos cambios. 
En las formas de la cenefa hay representadas plantas rodeadas de una especie de concha. El zócalo está repleto de largos rectángulos verticales de forma sucesiva tallados en profundidad. La zona del friso repetirá los mismos elementos en todos sus espacios. Se observan representadas grandes guirnaldas sostenidas por bucráneos.
Sobre el altar, las figuras están representadas en altorrelieve.
Sobre el zócalo interior, se encuentran relieves decorados con personajes femeninos, quizás representando alegorías sobre las provincias y naciones que sucumbieron ante Roma y que por tanto formaban parte de su prosperidad, y que en la actualidad se han perdido completamente.
Mientras que en el zócalo exterior está decorado con la representación del sacrificio que se celebraba anualmente, con las Vestales y el pontífice máximo, acompañados por los sacerdotes victimarios y por los animales destinados al sacrificio.
Sin embargo, lo más atractivo del interior es la decoración del altar; sobre ambos lados de la parte más alta de este, hay realizadas dos figuras vegetales de varias espirales que sobresalen. Cada extremo de dichas figuras lo sostiene una quimera formada con la combinación de un león con un ave. Las escenas que perduran representan la manera y los animales que llevaban al sacrificio.
El muro exterior frontal está recorrido verticalmente por ocho pilastras adosadas con capiteles corintios y fustes con decoración vegetal dispuestas "a candelierii", esto es, de manera simétrica en torno a un eje central. Dos de ellas flanquean cada una de las puertas de acceso y otras se sitúan en las esquinas del mismo.
El muro se encuentra a su vez dividido, por una banda de grecas o cenefa de motivos geométricos, en dos mitades, esto da lugar a la aparición de un zócalo y un friso. 
La parte inferior está decorada con motivos vegetales y animales, que actúan como símbolos de fertilidad, mientras que la parte superior tiene decoración figurativa de tamaño natural (canon proporcionado). Todo el zócalo trata un único motivo, es decir, hay tallados de forma sucesiva, mariposas y aves (en especial cisnes), pequeños reptiles (lagartijas, ranas, serpientes), dispuestos también de manera simétrica, pero lo que más destaca de esta zona es la vegetación (de unas cincuenta especies, destacando las hojas de acanto, símbolos de eternidad,  rosas, lirios y flores amarillas, mandrágora, ramas de ciprés...), la cual ocupa más espacio y termina en forma de espiral.
Mientras que los frisos exteriores tienen distinta decoración según su ubicación: flanqueando las puertas cuatro alegorías, y en los muros laterales dos procesiones y la división de los diferentes paneles escultóricos también será realizada con la representación de columnas corintias.
Significado
Como estaría pintado
Las alegorías están relacionadas con la mítica fundación de Roma.
En el panel de la parte superior de la izquierda de la fachada principal, lado oeste, observamos representado el mito de la fundación de Roma, el Lupercal; en este panel se distingue en medio de la naturaleza a Rómulo y Remo siendo amamantados por la loba Luperca. En torno a estos hay dos personajes, uno de ellos es el dios Marte, en clara alegoría a la fundación de Roma y  el otro el pastor Faustolo.
En el centro de la composición se representa la higuera ruminal, bajo la cual fueron amamantados los gemelos. En el árbol se pueden distinguir las garras de un pájaro, ¿tal vez un pájaro carpintero que, como la loba, era sagrado? El dios es representado en sus vestiduras guerreras, provisto de lanza, yelmo crestado adornado con un grifo y armadura sobre la cual se distingue la cabeza de una Gorgona.
Mientras que en el lado opuesto, por el que entraban los animales, en la parte superior derecha aparece Eneas con toga cubriendo su cabeza, representado como el pater Aeneas y rex sacrorum, a punto de realizar la ofrenda de frutos a los dioses Penates (dioses protectores del hogar). Junto a él hay dos jóvenes vestidos a la moda augusta, en uno de los cuales podemos identificar al hijo del emperador, Julo-Ascanio, fundador de la gens Iulia, que justificaría el origen divino de la dinastía imperial.
Estos dos paneles mitológicos son motivos escultóricos que vinculan al linaje de Augusto con el de Eneas y los fundadores de Roma.
En la cara este en el panel de la derecha aparece la  que se intuye que  era diosa Roma representada como una amazona con casco y sentada sobre un escudo, el pecho derecho desnudo, el balteo sobre el hombro sosteniendo una espada corta, y un asta en la mano derecha. 
Tendría enfrente (de acuerdo a las monedas del periodo) al dios Virtus del valor militar con el cetro del mando y a su espalda al dios Dionisos con una cornucopia de la abundancia.
Esta parte de la obra es la que está peor conservada debido a la escasez de restos, casi no queda nada del original.
En el otro lado, a la izquierda, el mejor conservado, nos muestra a Tellus (la diosa Tierra Mater), para unos y para otros, Venus, madre divina de Eneas y progenitora de la Gens Iulia, a la que pertenece el propio Augusto, como una mujer sentada sobre las rocas y vestida con un ligero jitón.  Sobre la cabeza velada, una corona de flores y frutos. A sus pies, un buey y una oveja. La diosa sostiene dos querubines en su regazo, uno de los cuales atrae su mirada pasándole una manzana. En su vientre, un racimo de uvas y granadas completan el retrato de la divinidad progenitora, gracias a la cual prosperan los hombres, los animales y la vegetación. A los lados del panel dos mujeres jóvenes, una sentada sobre un dragón marino, la otra sobre un cisne, símbolo respectivamente de los vientos benéficos del mar y de la tierra. Todo ello hace alusión a la prosperidad proporcionada por la Paz de Augusto.
En el ropaje de los personajes se observa un tratamiento de paños mojados, lo que confirmaría que los artistas tendrían formación helenística.
De los cuatro originales solo dos, uno en cada cara, se han conservado casi completos.
Los frisos laterales del monumento se dividen en friso norte y friso sur. En el grupo procesional del lado sur, el más famoso de los dos, y para reforzar la idea de espacio sagrado, una serie de lictores que encabezan la procesión junto a varios togados entre los que se encuentra Augusto, togado en calidad de sumo sacerdote seguidos por cuatro sacerdotes mayores. Tras estos está la familia imperial, donde destaca el general Agripa junto con otras personalidades (magistrados, senadores, flámines y augures junto a los sacerdotes), componiendo un magnífico conjunto de retratos que se dirigen hacia el templo mientras la muchedumbre los observa. Es posible que el momento representado sea el de la toma de posesión en el 12 a.C. del cargo de Pontífice Máximo por Augusto tras producirse la muerte de Lépido.
El friso norte representa a distintos magistrados, senadores y sacerdotes, con su característico tocado en punta, y demás miembros de la familia imperial. Destacan la hermana de Augusto (Octavia) y la tercera esposa del emperador (Livia).
La distribución de los personajes y la estructura del conjunto deja entrever una fuerte influencia de las Panateneas del Partenón, si bien los personajes procesionan en dos filas con más orden y disciplina que en el templo ático.
Y el delicadísimo tratamiento del relieve permite incluso identificar algunos retratos, como el de Tiberio, su esposa Livia, su hija Julia, o sus nietos, sus más cercanos colaboradores (Agripa y Mecenas)…
La figura del emperador no centra la composición ya que aparece cerca de un lateral, mezclado con los demás miembros de la procesión. Éste se diferencia por la corona de laurel, y está de perfil dando aún más la sensación de que estamos ante una obra de homenaje colectivo.  
Asimismo, observamos una gran diversidad de actitudes y gestos entre los personajes que crean ritmo y dinamismo en la escena. Se ve a figuras conversando y a otras, como la hermana de Augusto, pidiendo silencio. Los niños aparecen mostrando reacciones propias de su edad: indiferencia, diversión y aburrimiento. Por ejemplo, uno de estos niños tira de la toga de un adulto como si quisiera ser cogido en brazos por él...  
Este relieve está caracterizado por el horror vacui. Todo está lleno de figuras o elementos ornamentales. Además, contrasta el predominio de líneas verticales de los personajes -que se atenúa por la isocefalia (norma estética que consiste en situar todas las cabezas a igual altura), con el esquema compositivo curvilíneo del nivel inferior de los roleos y guirnaldas.
El efecto de profundidad se consigue con alto, medio y bajo relieve, e incluso algunos personajes en los fondos están meramente dibujados. Esto es el llamado relieve sttiaciato o aplastado que luego utilizarán Ghiberti  o Donatello. Además, con esta diversidad se marca también la jerarquía, pues sobresalen los personajes más importantes.
El monumento combina los elementos de origen griego y helenístico, la influencia de Fidias, en el tratamiento anatómico y en el de los pliegues y elementos decorativos helenísticos (grecas o cenefas, guirnaldas y roleos), con el realismo y la sobriedad característica de la tradición romana del retrato, representando por su calidad el punto más alto jamás alcanzado en el arte de los relieves conmemorativos.
Esta escena principal combina los valores de respeto a la tradición, la familia y la religión que enarboló Augusto durante mandato como Princeps.
Pero para tener una visión real del monumento tal y como fue visto por el propio Augusto, tendríamos que imaginarlo pintado de vivos colores.
A partir del siglo II d.C. este monumento cayó en el olvido. Fue cubierto por el lodo que acarreaba el Tíber cuando crecía y junto con las transformaciones urbanísticas determinaron su pérdida definitiva y que quedara olvidado en la memoria de los romanos. En
 el Renacimiento, en la zona,  comenzaron a salir algunos restos de mármol de increíble belleza, aunque nadie los relacionó con el antiguo Ara Pacis, y muchas de estas piezas terminaron diseminadas por distintos museos italianos como los Museos Vaticanos y los Uffizi en Florencia, pero también fuera de Italia, en el Louvre de París y en Viena.
Habría que esperar hasta mitad del siglo XIX para volver a oír hablar del altar imperial.

El Ara Pacis fue uno de los monumentos recuperados en el período fascista vivido en Italia con Mussolini como vehículo de reafirmación nacional. Fue rescatado de los cimientos de un edificio renacentista, el palacio de Humberto I, y fue trasladado desde el Campo Marzio hasta la ribera del Tíber y colocado frente al mausoleo de Augusto que es el lugar donde se encuentra actualmente. El nuevo altar fue inaugurado en 1938 por el Ducce.
En fecha reciente, en 1995, el monumento fue recubierto por un edificio de líneas minimalistas diseñado por el artista abstracto estadounidense Richard Meier, para protegerlo de la contaminación atmosférica. El nuevo conjunto incluye salas subterráneas para exposiciones temporales.