Columna de Focas
La Columna de Focas es una columna
conmemorativa que se encuentra en el Foro Romano. Sigue en el mismo lugar
donde se erigió (in situ). Su posición, aislada y solitaria entre las
ruinas, la ha convertido siempre en un punto de referencia en el Foro, y a
menudo aparece en imágenes y grabados.
La causa exacta que motivó la construcción de
la columna se desconoce, aunque se sabe que el emperador bizantino Focas siempre apoyó a los papas en
muchas de las controversias teológicas de la época, por lo tanto tuvo buenas relaciones
con el papado, frente al
poder creciente de los bizantinos en
Roma. Además donó formalmente el Panteón de Agripa al Papa Bonifacio IV,
para su uso como iglesia. Incluso participó en la restauración del exarca de
Rávena, tras un largo exilio, que en agradecimiento, mandó erigir una estatua
dorada del emperador Focas en la llamada y rededicada columna de
Focas en el Foro Romano y que presentaba una nueva inscripción en su
base en honor del emperador. No obstante, la estatua era probablemente un símbolo
de la soberanía imperial sobre Roma, que estaba desapareciendo bajo la presión
a la que la sometían los lombardos y la estatua de Focas probablemente
sólo permaneció allí por un breve tiempo. La columna fue la última adición hecha
al Foro Romano.
La columna parece haber sido realizada en el
siglo II para alguna
otra estructura desconocida, se habla de que sostenía una estatua dedicada a
Diocleciano, luego fue reciclada para convertirse en el monumento actual.
También el pedestal parece haber sido reciclado de su uso original ya que
aparece borrada una anterior inscripción para proporcionar espacio al texto
posterior.
En octubre del año 610, Focas fue capturado a
traición, torturado, asesinado y
desmembrado y todas sus estatuas fueron derribadas.La columna estriada de estilo corintio
tiene una altura de 13,6 metros desde su pedestal cúbico
de mármol blanco, concretamente en mármol proconesio, muy popular
desde finales del siglo I d.C. y sobre todo a partir del siglo II d.C. Está
rematada por un capitel corintio que data de la época trajana.
Los cimientos cuadrados de ladrillo no eran
visibles en el momento en el que la columna fue erigida, ya que el nivel actual
del Foro, elevado a través de los siglos,
no fue excavado hasta el pavimento augusteo hasta el siglo XIX.
La base de la columna fue recuperada en el
año 1813, y la inscripción en latín,
traducida dice así: "Al mejor gobernante, el
más clemente y pío, nuestro señor Focas el emperador perpetuo, coronado por
Dios, el eterno augusto triumphator, lo hizo Esmaragdo, anterior
praepositus sacri palatii y patricius y exarca de Italia, dedicado a
Su Clemencia por las innumerables beneficencias de Su Piedad y por la paz
lograda en Italia y su libertad conservada, esta estatua de Su Majestad,
parpadeando del esplendor de oro aquí sobre esta alta columna para su eterna
gloria erigida y dedicada, en el primer día del mes de agosto, en la
oncena indicción en el quinto año después del consulado de
Su Piedad.”
Había una escalera que fue
eliminada para permitir la lectura de la inscripción en las losas del piso, lo
que ha permitido datar el último pavimento en torno al año 12 a.C.
Los Rostra
En la Antigua Roma, se llamó rostra a
una tribuna o más bien una plataforma de oratoria que surgió en el siglo IV
a.C., que servía de púlpito desde el que los magistrados y oradores arengaban
al pueblo reunido en la explanada del Foro Romano. Que César trasladó a la posición actual en el 44
a.C., y que Augusto le dio a la estructura su forma rectangular definitiva.
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| Relieve con los Rostra |
«Rostra» es el plural de la
palabra rostrum, que literalmente significa «lo que sirve
para roer», refiriéndose casi siempre a los picos, boca o cara de los animales.
Por extensión se llamó rostrum a todo objeto con forma de
pico: espolón de una nave, la reja de un arado, el pico de una lámpara o la
cabeza de un martillo.
En su acepción náutica el rostrum era
el espolón de bronce que reforzaba la proa de los navíos de guerra,
un “pico” que embestía las naves enemigas para hundirlas, un arma que dio muy
buenos resultados.
Los rostra imperiales
En el año 338 a. C. la República
romana obtuvo una gran y decisiva victoria contra la liga Latina y a sus aliados volscos, en la
batalla del puerto de Antium, y el cónsul mandó arrancar los rostra (espolones)
de los barcos enemigos para trasladarlos a Roma y colocarlos como adornos en el
muro de la tribuna de oradores del Foro Romano,
ante la que se reunían los comitia o asambleas romanas. Desde entonces ésta fue
conocida como rostra y, por extensión, se acabó por dar el
nombre a dichas tribunas. En origen esta tribuna debía estar entre el foro de
época republicana y el comitium, que entonces se encontraban
diferenciados, por lo que
Los rostra eran arquitectónicamente muy
simples, las primeras plataformas eran de madera con escaleras laterales, muy
parecidos a nuestros escenarios de calle, con el devenir de los siglos los
rostra cambió de orientación y de aspecto sofisticándose algo más, se sabe que
en el s. IV a.C. se construyó el primero pavimentado en piedra con orientación
frontal a la antigua curia y donde se celebraban los comicios, parece ser que
fue en este momento donde se colocaron los espolones de la batalla de Ancio.
Posteriormente se añadió una grada para comodidad de los asistentes a los
comicios y un reloj de sol al que se le sumaron estatuas ilustres o columnas
rematadas con esculturas.
La plataforma soportaba numerosas columnas y
estatuas honoríficas como una estatua arcaica de Hércules vestido con
una túnica, o la de césares como Galerio y Constancio Cloro y
augustos como Diocleciano y Maximiano, junto con la estatua de Júpiter.
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| Restos de los Rostra |
Los rostra debían ser amplios para albergar a
decenas de personas pero no debían ser excesivamente altos para no entorpecer
ni la visión ni la acústica. La cercanía con el público era fundamental.
Si al principio la base era de más de 13
metros, en posteriores reconstrucciones se alargó hasta alcanzar los 23 metros
y la altura sería de unos 3,5 metros.
Los rostra han sido muy posiblemente uno de los
elementos arquitectónicos más simples pero uno de los más fundamentales en
términos de relevancia social. Desde la República hasta el final del imperio,
soportó el peso de los más ilustres magistrados, generales, auspices,
emperadores, pero también se difundieron noticias, promulgaron leyes o se
convirtieron en lugares de castigo público, las manos y cabezas de Cicerón
fueron empaladas y mostradas ante la plebe en esa tribuna y no fue la única vez
que se usó punitivamente.
En 44 a. C. Julio
César la trasladó a su ubicación definitiva en el Foro. Delante del templo de la Concordia y al sur
del arco de Septimio Severo. Está colocada de tal forma que el orador se
dirigiera al pueblo sobre la explanada del Foro, del que marcaría el límite
noreste.
Junto a la tribuna se encontraban el Milliarium
aureum erigido por Augusto, que era el punto de partida supuesto
de todas las calzadas romanas, situado del lado que linda con
el templo de Saturno y el umbilicus urbis, que
originariamente estaba cubierto de mármol y que ahora es un núcleo de ladrillo
de aspecto triste, de unos dos metros de alto y 4,45 metros de diámetro, al
extremo norte de la tribuna, y algo más tardío.
En el otro extremo del Foro y formando parte
del podio del templo de César se encontraba una segunda tribuna,
los Rostra divi Iulii, decorados con espolones de los barcos
egipcios apresados en la batalla de Actium.
Una tercera tribuna se piensa que estaba
emplazada frente al templo de Cástor, ya que las fuentes hablan de
los Rostra tria.
Julio César, ansioso por dejar
su impronta en la ciudad, comenzó a adquirir terrenos cercanos al Foro
Romano, para la construcción del foro de César y con ello se produjo
una reorganización del Comitium parte del cual desapareció
bajo la nueva curia. César planeó reconstruir los Rostra republicanos a
unos cincuenta metros hacia el sudoeste para la ubicación de una plataforma
que ya existía antes, delante del templo de la Concordia.
Los Rostra, aún sin terminar, se inauguraron
al mismo tiempo que la Curia Julia en enero del 44 a. C., poco antes
de la muerte de César pero los trabajos se reanudaron después del 42
a. C. La tribuna fue entonces bautizada como Rostra Nova o Rostra
Caesaris
pero algunos autores la llamaban con el término de Rostra Vetera para
distinguirla de la tribuna rostral delante del templo de César. Los
Rostra fueron de nuevo inaugurados en el año 29 a. C. y fueron designados
con el nombre de Rostra Augusti.
En el 203, la tribuna fue en
parte reconstruida y modificada con la construcción del arco de Septimio
Severo. Y en el 470, la tribuna fue restaurada, con motivo de la victoria
contra los vándalos, y fue completada por una extensión hacia el lado
noroeste, cerca del arco de Septimio Severo, conocida con el nombre de Rostra
Vandalica.
Los Rostra Caesaris,
la plataforma que César hizo construir para reemplazar a
los Rostra republicanos, sería de unos 13 metros de largo, con una cara
curvada y cinco o seis pasos curvados en la parte posterior. La plataforma,
suficientemente cerca, se elevaba a 3,50 metros de alto y estaba recubierta de
mármol. Sobre la fachada, placas de mármol de Porta Santa estaban separadas por
columnas de mármol africano. Había unos agujeros que permitían fijar ornamentos
pero parecen demasiado pequeños para que pudiera tratarse de espolones de
navíos de guerra.
Reconstrucción
de Augusto
Augusto reanudó los
trabajos comenzados por Julio César y agrandó la tribuna. Su fachada
alcanzó los 23,80 metros de largo
y por detrás, los pasos se prolongarían para cubrir toda la longitud. La
forma curvada de los pasos se conservaba en recuerdo de la forma circular del
antiguo Comitium. La plataforma, de madera, se agrandaría en 10
metros, apoyada en pilares de ladrillo y rodeada por tres lados por una
balaustrada de bloques de toba dispuestos en opus quadratum y
recubiertos por mármol. Los espolones de navíos se fijarían a la
misma en dos filas.
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| Reconstrucción Rostra de Augusto |
Restauraciones
imperiales
Tras la construcción
del arco de Septimio Severo, el muro lateral noreste de los rostra se
amplió en un semicírculo en la mitad de su anchura, dejando al descubierto el
mármol de los Rostra Caesari que fueron cubiertos por la construcción
de Augusto.
Para el 470, la tribuna se
había ampliado en su extremo noroeste mediante la adición de una estructura de
ladrillo trapezoidal frente a uno de los pilares del arco de Septimio Severo.
La fachada de la ampliación se decoró con mascarones.
Es posible que algunos de los relieves
conocidos como «Anaglifos de Trajano» y recuperados al pie de
la columna de Focas y datados a comienzos del siglo II, hubieran estado colocados sobre la
balaustrada de los rostra, de cara a cada extremo.
Rostra del divino Julio
Los Rostra del divino
Julio o de César divinizado, también nombrada como Rostra de
Diocleciano se construyeron en el Foro Romano al mismo tiempo
que el templo de César a finales del siglo I a. C. Se
trata de una tribuna decorada también con espolones (rostra) y destinada a los
magistrados y oradores para dirigirse a la multitud.
Los rostra de César divinizado se
construyeron ante el templo de César y daban a los rostra
imperiales del otro lado de la explanada del Foro.
Estos rostra se inauguraron en el año 29
a. C. por Augusto, el mismo año que la Curia Julia y
el templo de César. La tribuna quedó destruida con un incendio y fue
reconstruida por Diocleciano después del 285, de ahí su nombre.
Los rostra estuvieron enterrados hasta
finales del siglo XIX y al desenterrarlos fueron destruidos por equivocación.
Por algunos relieves encontrados se sabe que
se trataba de una plataforma de 30
metros de ancho por 12 de largo con los espolones (rostra) fijados
en su fachada.
Templo de Saturno
El templo de Saturno es un
monumento dedicado a la deidad agrícola Saturno que se erige en el
extremo occidental del Foro Romano. Es uno de los templos
romanos más antiguos construidos en el entorno del Foro. Se construyó
entre 501 y 498 a. C. Algunas fuentes lo atribuyen al rey Lucio
Tarquinio el Soberbio y otras lo datan de comienzos de
la República romana. Bajo la República, una habitación amueblada en el
templo o en las proximidades inmediatas, guardaba los documentos oficiales del
Estado y del tesoro público (Ærarium, «erario»).
El templo, que está orientado al norte, se
erigió, al pie de la vertiente oriental de la colina Capitolina, en las
proximidades de la basílica Julia. Delante del templo una calle empinada,
marca el comienzo del antiguo camino (Clivus Capitolino) que llevaba a la
cima de la colina Capitolina. Cercano a él destacaba un arco de triunfo
que Tiberio hizo erigir en el año 16 para conmemorar las victorias
de Germánico y cuyos cimientos aún son visibles entre el templo y la
basílica.
El culto a Saturno es uno de los
más antiguos de Roma. Según la mitología romana, Saturno era uno de los dioses
originales del Panteón romano. Era el dios de la agricultura, la fertilidad y
el tiempo.
La tradición romana hizo del dios caído
Saturno, refugiado en el Lacio, el fundador de una ciudad mítica en
el Capitolio, llamada Saturnia La divinidad habría enseñado a los
romanos a cultivar la tierra. Por ello le dedicaron un altar al pie del
Capitolio y sería ante este altar arcaico donde a posteriori
construyeron el templo.
Aunque dedicado al dios Saturno, el principal
uso del templo era servir de sede al tesoro del Imperio Romano (aerarium),
almacenando las reservas de oro y plata. Bajo la República,
el templo guardaba el tesoro público del Estado Aerarium gestionado
por dos cuestores uno de los cuales tenía la responsabilidad de las
llaves de la sala construida en el templo. La actividad principal de estos
magistrados era la gestión de los ingresos y los gastos, tarea simbolizada por
la presencia de dos balanzas en el templo.
El erario debió ser almacenado en
la cella del templo o en una pieza situada debajo de la parte
delantera del podio. El templo de Saturno fue elegido como lugar de depósito
del tesoro ya que, según la leyenda, no se cometían robos cuando Saturno
reinaba en Italia. Además, bajo su mandato, el concepto de propiedad privada no
existía sino que todo lo que estaba guardado en el templo se consideraba como
un bien común.
El tesoro depositado en esta pieza albergaría
igualmente en tiempos de paz (Pax Romana) las insignias de las
diferentes legiones.
A finales de la República, hacia el año 45
a.C., el erario y los otros archivos fueron transferidos a otros edificios, los
cuestores fueron reemplazados, primeros por ediles y más tarde por dos prefectos de rango pretoriano a
partir del 29 a. C.
Entre los documentos más importantes
depositados en el Erario, que luego se trasladaron a Tabulario se encontraban
las copias de las leyes grabadas en bronce,
las condiciones para los contratos públicos, los registros de
deudas con el Estado mantenidos por los censores, las cuentas de las
actividades financieras de los magistrados, la lista de decisiones de orden
financiero adoptadas por el Senado y otros registros importantes. Estos
documentos oficiales podían fijarse en el exterior sobre un gran panel en la
parte superior del podio para que lo pudiera leer todo el mundo.
Los autores antiguos no coinciden en la fecha
de fundación del templo ni el lugar de su emplazamiento. Pero, parecen deducir
que la primera consagración del templo o altar tuvo lugar en tiempos
posteriores a Tarquinio el Soberbio entre el año 501 a. C. y el 497
a. C.
Se habla de una segunda consagración después
de la segunda mitad del siglo V a. C. Para concluir después de
diversas reconstrucciones con la que se llevó a cabo hacia el año 42 a.C.
cuando el templo republicano de estilo toscano, que conservaba su apariencia
arcaica del siglo V a. C. fue reconstruido por entero según un
estilo helenístico gracias al botín amasado tras las victorias sobre los
pueblos alpinos de Recia. La reconstrucción del templo de Saturno no se
terminó hasta el final de los años 30 a. C.
El templo fue restaurado por última vez
durante la segunda mitad del siglo IV, entre 360 y 380, período en el que
se asistió a una renovación de los cultos paganos.
Durante esta última restauración, los
materiales se recuperaron de otros monumentos como atestigua la disparidad de
las bases de las columnas, de tres tipos diferentes, los fustes de las columnas
que procedían del foro de Trajano y los modillones de la cornisa que son
de época augústea.
Las ruinas del templo visibles hoy en día
comprenden ocho columnas con fuste liso y una parte del entablamento, que data
probablemente de la restauración del siglo IV. Los vestigios del imponente podio en opus
caementicium revestido de travertino y que sirve de cimiento
datan de la reconstrucción del año 42 a.C.
En el interior de los restos del imponente
podio del templo de época imperial se descubrieron los restos de los cimientos
de la época republicana que se componía de cuatro muros en toba volcánica
en opus quadratum (hiladas de sillares sin mortero) con una altura
máxima de diez filas de piedra.
Los restos de estos muros tienen un grosor de 3 metros para una altura máxima
de 3,92 metros. Dada la situación del templo en relación con el
Capitolio y la diferencia de nivel entre cada lado de aproximadamente 6
metros, el templo arcaico de estilo toscano debió alzarse sobre una terraza que
servía de base, tal vez accesible desde la adyacente calzada de subida al
Capitolio
Las actuales ruinas corresponden a la tercera
edificación del Templo de Saturno, que reemplaza a la segunda, destruida en el
incendio del año 283. Las reconstrucciones modernas del templo de Saturno se
basan en gran parte en los trabajos llevados a cabo por arqueólogos.
Después de la reconstrucción del año 42 a.C.,
el templo tenía un largo de 40 metros y una anchura de 22,5 metros. Es
pseudo-períptero hexástilo de orden jónico y conserva a
pesar de sus numerosas reconstrucciones y la reutilización de numerosos
elementos sacados de otros monumentos (spolia) los rasgos particulares de los
templos itálicos, como el hecho de alzarse sobre un podio, de 24 metros de
ancho por 33 de largo, que se eleva en nueve metros encima de la explanada del
Foro. El podio está construido en opus caementicium (hormigón
romano) disimulado por bloques de travertino recubiertos de mármol.
Las seis columnas de la fachada de trece
metros de alto llevan fustes lisos de 1,35 metros de diámetro en la base y de
11,65 metros de alto, en granito gris egipcio, las otras a los lados son de
granito egipcio rosa. Los capiteles jónicos en mármol blanco datan de una
restauración durante la Antigüedad tardía. Se componen de cuatro caras con
las volutas dispuestas en diagonal. Las bases de las columnas están adornadas
con molduras que recuerdan la forma de una cuerda.
Se accede al pronaos gracias a una
gran escalera frontal cuyas proporciones y la disposición en relación con el
templo no se conocen con precisión.
El porche (pronaos) tiene tres intercolumnios
de profundidad, un cuarto de la longitud total del edificio, de proporciones
típicas del templo romano de finales de la República y comienzos del Imperio.
Más allá del porche, las columnas laterales se adosan a los muros exteriores de
la cella.
En el entablamento frontal, el friso y el
arquitrabe están invertidos de manera que está grabada la inscripción siguiente: SENATVS
POPVLVSQVE ROMANVS | INCENDIO CONSVMPTVM RESTITVIT, esto es, «el Senado y el
Pueblo romano construyeron [el templo] destruido por un incendio». Los motivos
que adornan el entablamento de tiempos de Augusto son ahora visibles desde el
interior del pronaos. Las acroteras del frontón están decoradas
por grupos estatuarios representando tritones y caballos.
Según las fuentes antiguas, la estatua
de Saturno en la cella, tallada en madera y llena de aceite de
oliva para evitar que la madera se degradara, está recubierta de una tela y
provista de una guadaña. Las piernas de la estatua estaban envueltas en tiras
de lana que no se retiraban más que el 17 de diciembre, primer día de
las Saturnales. En esas fiestas los esclavos se hacían «libres», excepcionalmente
liberados del deber de servir a sus amos. Según la tradición el festival
Saturnalia era una celebración anual celebrada en honor al dios Saturno. El
festival era un momento de jolgorio, fiesta y entrega de regalos. El festival
también fue un momento de agitación social, ya que esclavos y amos
intercambiaron roles y las normas sociales se suspendían temporalmente.
Los vestigios en su estado actual hacen
pensar que el interior de la escalera frontal estaba hueco para albergar una
pequeña pieza que se ha identificado como el Erario. La habitación no es tan
alta como podría de aprovechar el espacio bajo los escalones, y es
relativamente estrecha, con el ancho de una o dos cámaras paralelas abovedadas.
La pieza podría alcanzar los 4,80 metros de ancho por 9,15 metros de
profundidad. Una abertura situada en el centro de la anchura oriental, un poco
más baja que el tamaño de un hombre y de la que solo queda el umbral en mármol,
permitía acceder al espacio desde el Foro. Los bloques que forman el umbral
están perforados por dos filas de pequeños agujeros, la fila exterior casi
alineada con la fachada. Según una primera hipótesis, estos agujeros podrían
corresponder a una puerta en forma de barrera pero la presencia de plomo
indicaría más bien que la abertura se convirtió en una ventana equipada con
barrotes sellados con este metal.
Arco de Septimio
El arco de Septimio Severo es un
antiguo arco de triunfo que se encuentra en el extremo noroeste
del Foro Romano, a los pies de la colina del Capitolio, delante del templo
de la Concordia y no lejos de la Curia Julia.
Septimio Severo fue el primer emperador
romano de origen norteafricano en alcanzar el trono y el fundador de la
dinastía de los “Severos”. Tras la muerte, fue deificado por el Senado.
El arco fue erigido en el 203 para glorificar
las victorias militares del emperador Septimio Severo y sus
hijos Geta y Caracalla sobre los partos. En sus relieves,
cuenta con detalle la campaña: sus acciones de la guerra, sus hazañas,
conquistas y la superioridad de Roma, a través del emperador, sobre los
bárbaros partos.
El arco fue realizado en ladrillo y piedra
travertina aunque después fue enteramente revestido de mármol blanco,
originariamente se accedía por escalones desde el antiguo nivel del Foro. Las
fachadas están ricamente decoradas por columnas y bajorrelieves. La fachada,
por ambos lados, consta de un arco principal encuadrado por otros dos pequeños
arcos que descansan sobre pilares en frente de los cuales hay columnas
compuestas y separadas sobre pedestales o altas basas. Estas columnas
de orden corintio enmarcan la rica decoración del monumento y sirven de apoyo
para el arquitrabe sobre el que se alza el ático con diferentes inscripciones
destacando la dedicación a Septimio por parte de su hijo Caracalla. Originalmente se nombraba también a su segundo hijo Geta,
(el texto que aparece hacia el centro, entre paréntesis) pero su nombre fue
eliminado tras ser asesinado por voluntad del hermano (damnatio memoriae).
IMP · CAES · LVCIO · SEPTIMIO · M · FIL ·
SEVERO · PIO · PERTINACI · AVG · PATRI PATRIAE PARTHICO · ARABICO · ETPARTHICO · ADIABENICO · PONTIFIC · MAXIMO · TRIBUNIC · POTEST · XI · IMP · XI ·
COS · III · PROCOS · ET IMP · CAES · M · AVRELIO · L · FIL · ANTONINO · AVG · PIO · FELICI · TRIBUNIC ·
POTEST · VI · COS · PROCOS · (P · P ·OPTIMIS · FORTISSIMISQVE · PRINCIPIBUS) OB · REM · PVBLICAM · RESTITVTAM · IMPERIVMQVE · POPVLI · ROMANI · PROPAGATVM ·
INSIGNIBVS · VIRTVTIBVS · EORVM · DOMI · FORISQVE · S · P · Q · R
“Al Emperador César Lucio Septimio Severo, hijo de Marco, Pío,
Pértinax, Augusto, Padre de la Patria, Parto, Árabe y Parto Adiabenico,
Pontifex Maximus, investido con el poder Tribunicio por undécima vez, aclamado
Emperador por undécima vez, cónsul por tercera vez, procónsul; y al Emperador
Cesare Marco Aurelio Antonino, hijo de Lucio, Augusto, Pio, Felice, investido
por sexta vez del poder Tribunicio, Cónsul, Procónsul, Padre de la Patria, de
excelentes y muy fuertes príncipes, por haber salvado el Estado y amplió el
dominio del Pueblo Romano y por sus virtudes distinguidas, en casa y en el
extranjero, el Senado y el Pueblo Romano".
En el arco hay “cuatro paños relivarios” a
ambos lados de los arcos menores; cuatro pequeños “frisos” en el borde inferior
de ellos; veinticuatro cuadros en los “plintos” de las ocho columnas y los
emblemas de las cuatro “enjutas” de sus arcos.
Sus relieves y decoración son notables: dos
figuras de Marte en la clave del arco central y sobre la arquivolta las
“Victorias” (diosas aladas de la victoria, Νίκe) de las “albanegas” o enjutas del arco principal son portadoras
de pesados trofeos y se ajustan perfectamente el triángulo curvo, cuyo espacio
llenan sin torsión con la ayuda de sendos “amorcillos” que se alzan a los pies
de ellas, simbolizando las cuatro estaciones.
El mismo respeto a los modos canónicos
muestran las ocho figuras de “deidades fluviales” que embellecen las “enjutas”
de los arcos menores y los relieves de los tres lados libres de los “plintos”
(bases de las columnas), en los que casi con un par de plantillas, se repite
dos a dos la escena de la conducción de prisioneros bárbaros por soldados
romanos.
Sin embargo la parte
más espectacular de los relieves corresponde a cuatro grandes paneles de
3,92 x 4,72 m colocados sobre los arcos menores, se representan los capítulos
de la retirada de las tropas romanas de Partia.
El ejército romano
abandonando el campamento, una batalla, un discurso de Septimio Severo a sus
tropas y la liberación de la ciudad de Nisibis.
En otro panel, a la
derecha el asedio y la conquista de Edessa, otro discurso del emperador a su
ejército y el sometimiento del rey Agbar y de los Armenios, así como un consejo
de guerra en un campamento fortificado y el emperador entre los miembros de su
estado mayor.
Hacía el lado del
Campidoglio
la parte que corresponde al lado izquierdo de la fachada que da al “Tabularium”
(donde se guardaban los archivos públicos de Roma) describe el cruce del
Éufrates, la caída de Ctesifonte (ciudad de Mesopotamia y capital de Partia),
la rendición de los partos, el paso del Tigris, el asalto de Seleucia y la fuga
de Artabano, rey de los partos.
A la derecha, el
discurso final de Septimio Severo a las tropas frente a la ciudad conquistada.
Todos estos relieves han sufrido mucho y no
son siempre evidentes sus significados.
El arco central tiene
una bóveda semicircular rica en casetones. En cuanto a las
medidas del arco aunque las fuentes varían ligeramente debido a mediciones
arqueológicas específicas, la cifra más aceptada académicamente es
de 26,42 metros de alto, 23,27 metros de ancho y 11,2
metros de fondo.
Los “machones” centrales están atravesados
por arcos, de modo que los tres vanos se hallan comunicados transversalmente
entre sí. Una escalera en el pilar meridional lleva a la plataforma
superior del monumento, donde había estatuas del emperador y sus dos hijos en
una cuadriga de bronce tirada por seis caballos,, acompañados por
soldados.
Bajo el ático de cada fachada está grabada
una larga dedicatoria. Originalmente, las letras grabadas en huecos contenían
letras en bronce hoy desaparecidas.
Hoy vemos el Arco de Septimio Severo en un
marrón característico de los monumentos de
la antigua Roma. Sin embargo, en su día el arco estaba lleno de
colores que iluminaban y daban realismo a las escenas representadas en los
relieves. Precisamente gracias a restos de esos pigmentos los arqueólogos han
podido descubrir cosas muy interesantes. Entre ellas, el color de piel de
Septimio Severo. Quien procedía del norte de África y, por tanto,
tenía la tez negra y, gracias a la pintura de su arco, esto ha podido
confirmarse.
Durante época medieval el arco central quedó
medio sepultado y en ruinas donde incluso se instalaron algunos negocios,
incluso se llegó a adosar al monumento una torre defensiva.
A pesar de un sin número de vicisitudes por
las que ha pasado, expolios, inundaciones…, incluso por su arco central paso
una carretera y todavía se puede apreciar el daño causado por las ruedas
medievales y el tráfico en la época moderna en las bases de las columnas, sobre
los bajorrelieves de los zócalos, su excelente estado se debe en gran medida a
que fue integrado en una estructura eclesiástica durante la Edad Media, lo que
evitó su expolio.
Fue en 1803 cuando el Papa Pio VII ordenó
desenterrar el monumento, sin embargo la tarea se ralentizó y los trabajos de
exhumación no estuvieron acabados hasta 1898 cuando el arco quedo totalmente al
descubierto.
La arquitectura de este arco de triunfo
sirvió de inspiración para muchos arcos triunfales, antiguos y modernos, como
el arco de Constantino, así como éste lo fue del arco de Triunfo del
Carrusel en París.

















































