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| Planta de la Pinacoteca |
En la segunda planta
del Palacio de los Conservadores se encuentra la pinacoteca. La Pinacoteca
Capitolina es la colección pública más antigua de pinturas de Roma y fue creada
en el Campidoglio entre 1748 y 1750, con la compra de cuadros del
Cinquecento y del Seicento, entre los cuales había auténticas obras de arte de
Tiziano, Tintoretto, Caravaggio o Rubens y alberga una interesante colección de
arte renacentista distribuida en nueve salas.Entre ellas yo
destacaría las siguientes:
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Bautismo de Cristo de Tiziano |
En la sala III denominada
“Venecia y su territorio: el Quinientos”, está el “Battesimo di Cristo”,“El bautismo de
Cristo”, producción pictórica de Tiziano en su etapa temprana (24 años). Fue
una de sus primeras obras. Está realizada al óleo sobre tabla, donde se muestra
el característico sfumato y el color veneciano. Representa a Jesús
siendo bautizado por San Juan en el Jordán, siguiendo la narración
bíblica: Jesús en el centro, Juan el Bautista a su lado, y ángeles en la parte
superior, de forma que se conecta lo terrenal con lo divino.
Es una escena clave
del Renacimiento veneciano donde Tiziano ya muestra su maestría en el color y
la composición emotiva. El comitente era Giovanni Ram, un mercante
español que vivía en Venecia. Representado abajo a la derecha, mientras asiste
a la escena sagrada, que se abre sobre un refinado paisaje, (el blanco y el
rojo de los vestidos abajo a la izquierda concentran su atención y fijan las
distancias). En ella revela ya el acentuado gusto por el
paisaje real, en el que flotan las cabecitas con alas típicas del barroco.
Las figuras se recortan sobre el fondo, bañadas en una luz crepuscular.
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Rapto de Eueopa de Veronese |
En esta misma sala
también encontramos la obra el “Ratto d’Europa” el Rapto de Europa, de Paolo
Caliari, conocido como Veronese y donde combina una refinada elegancia formal
con un uso del color desenvuelto e innovado. Los ricos colores (azules, rosas) y las telas
lujosas reflejan la opulencia de la Venecia renacentista y la aristocracia
local. Representa el mito de la joven princesa fenicia Europa, raptada por
Zeus, en forma de toro blanco, llevándola por mar hacia la tierra que tomará su
nombre. La composición se hace mediante sucesivos planos de perspectiva que
representan tres momentos y lugares distintos, en rasgos cada vez más pequeños:
En el primer plano Europa sentada sobre el blanco toro coronado de flores que
besa amorosamente los pies de la joven. Las amigas preparan el atavío de Europa
y los Cupidos desde lo alto derraman flores. En un segundo
plano, el toro cabalga hacia la playa acompañado de un Cupido y al
fondo distinguimos al toro ya inmerso en el mar y Europa con el brazo en alto
como pidiendo ayuda. |
Magdalena penitente de Tintoretto |
En este cuadro ya
podemos considerar a Veronés como representante del manierismo,
ya sea por su tratamiento del tema, sus figuras en movimiento y composiciones
complejas fusionando lo clásico con lo contemporáneo. Otra obra a destacar
de esta sala sería la “Maddalena penitente” de Domenico Robusti
(Tintoretto hijo), es una pintura icónica que muestra a la santa en éxtasis
penitencial, con una ejecución dramática y uso del claroscuro característicos
de la escuela veneciana, captura el arrepentimiento y la espiritualidad de
María Magdalena, siendo un ejemplo notable del arte veneciano. La
obra Magdalena penitente es interesante por la verosimilitud de un
gesto auténtico de misticismo espiritual muy humano y realista.En la sala
IV se encuentran los lienzos realizados por los artistas de
diferentes procedencias geográficas y culturales, pero activos en Roma
durante el seiscientos. La ciudad era un atractivo para los pintores de toda
Europa, atraídos por las oportunidades y para poder estudiar “muy cerca”
las grandes obras del pasado. Entre las obras que aquí se muestran me ha
gustado “Adorazione del vitello d'oro”, la “Adoración del becerro de oro” de
François Perrier (conocido como "Le Bourguignon"). Es un gran
óleo sobre lienzo (aproximadamente 142 x 220 cm), que representa el
episodio bíblico del Éxodo 32. |
Adoración del becerro de oro de François Perrier |
La obra representa la historia bíblica del Libro
del Éxodo, capítulo 32, mostrando el momento en que los israelitas, liderados
por Aarón, construyen y adoran un becerro de oro mientras Moisés recibe las
Tablas de la Ley en el Monte Sinaí. La pintura es una poderosa descripción
visual de este episodio de fracaso, deseo de riquezas e idolatría del pueblo
judío y que nos trasmite de una manera vívida la depravación moral del pasaje
bíblico.
Es una pintura
barroca del siglo XVII, en la que destaca la maestría en la composición, su
gran dinamismo y el uso del color, amén de su riqueza en detalles y dramatismo.
Es elogiable el
realismo con el que se representa el caos y la pasión del momento, con cuerpos
en tensión y gestos exagerados.
Muestra un
estilo naturalista y clásico en el que resaltan su claroscuro,
creando atmósferas intensas y destacando los elementos clave de la escena y la
fuerza de las figuras musculosas.
La obra es un
excelente ejemplo del talento de este pintor para fusionar la fuerza
narrativa barroca con un rigor compositivo clásico.
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“Anima beata” de Guido Reni |
En la sala VI
encontramos este cuadro de Guido Reni “Anima beata” o en castellano “Alma
bendita” que es una de las últimas y más espirituales obras maestras
de Guido Reni, pintada entre 1640-1642 (año de su muerte), y que precisamente
por su cercanía a la muerte, se interpreta a menudo como un presentimiento del
fin, la culminación de la carrera de Reni, se diría un testamento de su fe
personal y un resumen de su poética artística, despojada de adornos para ir a
lo esencial.Es un óleo sobre
lienzo de 252 x 153 cm., que representa una figura juvenil y alada, casi
desnuda, que se apoya sobre un globo terráqueo, elevando su mirada y brazos al
cielo en un gesto de entrega y oración, simbolizando el testamento espiritual
del artista recibiendo a luz divina de unos putti en la parte superior, con un
gesto de abandono, resignación y oración que muestra su pureza de estilo y una
profunda religiosidad,
La obra se enmarca en
el Barroco, que es un periodo que buscaba conmover al espectador a través de la
emoción, la luz y el drama, pero Reni se mantiene dentro de un clasicismo
sereno. Para ello hace un uso magistral del claroscuro para
modelar el rostro y el cuerpo, resaltando la palidez celestial y la pureza con
colores suaves y luminosos que transmiten serenidad con pinceladas suaves,
acabados pulidos y una sensación de ingravidez, característicos de su estilo. Por otro lado dibuja
un rostro idealizado, de gran belleza, con los ojos alzados y una expresión de
éxtasis, devoción y paz profunda que representa el triunfo del alma pura sobre
el mundo terrenal, y cuya recompensa es la santidad. Es la imagen de la
inocencia y la gracia divina. La expresión del rostro es clave: es un momento
de unión mística con Dios, de abandono total en lo divino.
En pocas palabras la
obra de Reni representa el ideal de pureza y ascensión espiritual.
En la sala VII
denominada Sala de Santa Petronilla - La grande pintura del seiscientos en
Roma. Aquí encontramos algunas de las obras pictóricas más significativas del
museo. Entre ellas voy a destacar:
San Juan Bautista de Caravaggio, también
conocida como “Joven con un cordero” es una de las obras más importantes del
museo. Pintada en 1602 para una familia noble romana, los banqueros Mattei.
Se trata de una
pintura barroca que revolucionó la iconografía religiosa, en claro contraste
con el arte idealizado de la Contrarreforma, al representar a un
Bautista humano y terrenal. Caravaggio se negaba a idealizar sus
figuras, prefiriendo la verdad cruda de sus modelos encontrados en la calle, lo
que generó críticas y admiración. De
hecho la obra, se hizo popular entre los jóvenes artistas aunque chocaba con
las expectativas de la Iglesia de la Contrarreforma que
era partidaria de un arte más recatado.
Caravaggio rompe con
la tradición idealizada y presenta a un Bautista joven, casi diríase pagano,
con un cuerpo natural y una mirada invitante, casi pícara reflejando la vida en
las calles de Roma.
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| S. Juan Bautista |
En la obra destacan
la sensualidad y un realismo impactante con el uso dramático de
luces y sombras (claroscuro) iluminando al joven y al cordero contra
un fondo oscuro, creando, de esa forma, un foco emocional intenso y un sentido
de intimidad.Caravaggio simboliza
la inocencia a través del cordero, la futura pasión de Cristo a través de la
tela roja, y a pesar de ser una figura profética, Juan Bautista, es
representado como un adolescente desnudo, semirreclinado rodeando con el brazo
el cuello del cordero y con una sonrisa implícita en el rostro. La
libertad del pintor al realizar este encargo no eclesiástico es evidente.
Para llevarlo a cabo
empleó como modelo al mismo joven con el que había trabajado en su
obra “El amor victorioso”, su discípulo Francesco Boneri, apodado Cecco.
El encanto de este
cuadro yace en su suavidad, en el uso de la luz, la tela aterciopelada, la
carne, las plantas y otros elementos presentes.
Es identificable como
Juan Bautista únicamente por los símbolos cristianos que le rodean, como el
cordero —víctima del sacrificio— y las uvas —su jugo rojo es similar a la
sangre derramada por Cristo en su Pasión, y además, las uvas, en sí, son fuente
de vida.
La Buenaventura de Caravaggio, realizado al óleo sobre lienzo. Existen dos versiones, la
primera de 1594 y actualmente en los Museos Capitolinos y la segunda
de 1595, que se conserva actualmente en el Museo del Louvre, con el título
de La diseuse de bonne aventure (La adivina).
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| La Buenaventura |
La
buenaventura es una pieza con temática de “género” (escenas
de la vida cotidiana que pretenden aleccionar al observador), que hasta
entonces sólo era cultivada por los flamencos. Al parecer Caravaggio observó
esta escena en la calle y decidió pintarla para demostrar que el arte encuentra
la inspiración en cualquier parte, y no sólo copiando modelos
clásicos. Captura el
momento exacto del engaño, mostrando la mirada seductora de la gitana y la
distracción ingenua del joven, con una fuerte carga de sutileza
psicológica. El cuadro muestra
a dos figuras de medio cuerpo situadas en un lugar indeterminado, ya que
no se intuye ningún elemento que pueda indicar dónde está teniendo lugar la
acción. La luz que incide en los personajes procede de lado izquierdo. Nos
muestra a un joven vestido de forma elegante y distinguida con sombrero de
plumas que parece embelesado contemplando la cara de una joven (posiblemente
gitana), a la que se la reconoce como tal por su piel cobriza, cabello oscuro
cubierto con turbante y vestimenta humilde pero limpia con capa sujeta en uno
de sus hombros, además de por estar realizando la actividad que da título al
cuadro y que mientras, le lee la palma de la mano, le está quitando de una
forma disimulada el anillo.
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| Detalle |
La gitana acaricia
delicadamente la mano del joven, quien bajo el influjo seductor de su mirada se
distrae, víctima de la engañadora y de su propia ingenuidad.A este embelesamiento
masculino, la chica contrapone una mirada astuta y silenciosa y es precisamente
este aspecto, el de las diferentes miradas, el que centra la atención del
espectador, ya que nos permite introducirnos en la mente de los personajes, en
lo que están pensando, en lugar de fijarnos en sus manos.
Se trata pues de una
clase de escena de género alegórica sobre el fraude, la adulación y la
ingenuidad, próxima a la literatura y al teatro de su tiempo, que inauguró el
Barroco pictórico.
Es una de las
primeras obras y fundamental donde Caravaggio muestra su lenguaje, en
aquel momento revolucionario, que transformó el arte renacentista utilizando
modelos comunes de la vida real y una iluminación que, aunque aún no es el
pleno tenebrismo extremo de obras posteriores, ya muestra un uso magistral de
la luz naturalista para definir volúmenes y texturas, como el satén del joven y
el lino de la gitana, resalta las figuras contra un fondo neutro
y con esa luz lateral resalta los rostros y las manos, creando
dramatismo y enfocando la atención en la interacción crucial del robo del
anillo.
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| Rómulo y Remo de Rubens |
Ritrovamento di Romolo e Remo Hallazgo de Rómulo y Remo de
Rubens, es un óleo sobre lienzo realizado, entre
1615 y 1616, por el pintor flamenco Pedro Pablo Rubens. Sus dimensiones
son de 210 × 212 cm y está considerada como una de las obras más importantes
del pintor. Representa el momento en el que el pastor Fausto, que
acude a su derecha, encuentra en la orilla del Tíber a los dos gemelos Rómulo y
Remo amamantados por la loba, Luperca; a la izquierda se encuentran un viejo
musculoso, personificación del mismo río Tíber y Rea Silva, la madre de los
gemelos. El campo está dominado al centro por una gran higuera colonizada por
unos pájaros carpinteros, que quizás simbolizan la providencia divina o
simplemente enriquecen el ambiente naturalista, suavizando el entorno
aparentemente salvaje.El artista, de
regreso a su patria después de una larga estancia en el extranjero
(Italia y España), realizó esta pintura como un homenaje a la historia de Roma,
donde había vivido y trabajado durante unos años.
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| Detalle |
Rubens pintó el Ritrovamento
di Romolo e Remo en el momento más álgido de su carrera y como se
puede ver es un ejemplo fundamental del estilo barroco de Rubens. Estilo, en el
que se mezclan un refinado uso del color, derivado de la pintura veneciana y un
profundo conocimiento del arte clásico.Rubens emplea
magistralmente una composición piramidal, atrayendo la mirada hacia las figuras
centrales y creando una sensación de estabilidad dentro del dinamismo propia de
la escena.
La interacción de la
luz y la sombra esculpe las formas, realzando su volumen e impacto emocional.
Su técnica demuestra
un dominio extraordinario del color, el movimiento y la sensualidad.
El artista utiliza tonos
ricos y cálidos – marrones terrosos, ocres y rojos para crear una experiencia
visual sumamente vistosa. También utiliza tonos contrastantes para aumentar el
dramatismo.
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| Detalle |
La aplicación gruesa
de pintura, lo que se llama impasto es evidente en áreas como el pelaje del
lobo y la musculatura de las figuras, añadiendo textura e profundidad. El trazo
de pincel de Rubens es enérgico y expresivo, transmitiendo una sensación de
vitalidad e inmediatez. No rehúye la representación de la corporeidad; los
cuerpos son robustos y se representan de forma realista, reflejando su estudio
de la escultura clásica.Rubens era conocido
por imbuir sus obras con capas de significado, invitando a los espectadores a
participar en la contemplación intelectual junto con la apreciación estética.
De ahí que muchos interpreten el tema (nacimiento de un imperio, destino
trágico, fratricidio,…), o los personajes (niños, dioses, pájaros, lobo…) como
símbolos de preocupaciones contemporáneas de su tiempo.
Enterramiento y gloria de Santa Petronila de Guercino. Se trata de un óleo sobre lienzo
pintado hacia 1621 – 1623, destinado a la Basílica de San Pedro, posiblemente
fue encargada por el cardenal Ludovisi para una capilla dedicada a la
santa y que contiene sus reliquias. Posteriormente fue trasladada al Palacio
del Quirinal, dedonde fue requisada por las tropas de Napoleón y llevada al
Louvre de París; traída de vuelta a Italia por Antonio Canova y colocada en los
Museos Capitolinos en 1818.La narración del cuadro se basa en la historia (muy
cuestionada) de Santa Petronila, una de las primeras mártires del cristianismo,
su nombre significa “pequeña roca” por lo que es considerada como la hija de
San Pedro, cuyo nombre significa “roca”. Era muy hermosa de cuerpo y facciones,
aunque de débil salud, padeciendo pertinaces fiebres que le hacían permanecer
habitualmente en cama, sufriendo como Cristo. San Pedro sólo curó a
su hija, cuando consideró que había alcanzado un alto grado de santidad,
momento en que un prefecto romano, llamado Flavio, se enamoró de ella y la
pidió en matrimonio, a lo que la santa accedió por chantaje. Sin embargo,
cuando el cortejo nupcial fue a buscar a la novia, para trasladarla a la casa
de su prometido, las doncellas la encontraron muerta. Petronila había
fallecido, tras haber permanecido tres días en ayuno y oración y después de
haber recibido en comunión el Cuerpo de Cristo, siendo enterrada en las
catacumbas de Domitila de donde fue trasladada posteriormente al Vaticano,
siendo la intercesora de los peregrinos y los viajeros. |
| Detalle inferior |
Guercino crea
una potente historia contrarreformista dividiendo el cuadro en dos episodios:
en la parte inferior de la composición se representa el entierro de Santa
Petronila, que, con una corona de flores, es sepultada ante un grupo de
personas, entre las cuales destacan en la parte delantera los dos enterradores
que descienden el cuerpo de la santa y otro personaje detrás con un con un
pañuelo en la mano, supuestamente Flavio que llora la pérdida de su amada.
En
la parte superior, una radiante Santa Petronila, arrodillada sobre una nube, es
recibida por un bellísimo Cristo, que rodeado de ángeles, abre sus brazos para
acoger a la santa, mientras que un pequeño ángel desciende sobre ella para
imponerle una corona.
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| Detalle superior |
Guercino Lo hace a
través de lo que podríamos llamar un “zigzagueo pictórico” contraponiendo los
dos mundos con una solvencia magnífica, mucho más caravaggiesco en
la parte baja, especialmente en su realismo y su ambiente popular; mucho más
clasicista en la alta, más irreal; todo bajo su azul vivo y profundo tan
característico de los pintores barrocos.Ya en la sala
siguiente dedicada a Pietro da Cortona me gustaría resaltar una obra
suya entre las varias que se encuentran en esta sala, la obra es:
El rapto de las sabinas obra de Cortona. Es un cuadro que representa el episodio mítico del mismo
nombre que se refiere a los orígenes fundacionales y míticos de Roma, cuando
los romanos raptaron a las mujeres sabinas para asegurar la descendencia. Fue
realizado entre 1629 y 1630, aproximadamente y está realizado en óleo sobre
tela. Tiene un tamaño de 280 cm X 426 cm. casi 12 m2
de cuadro
y fue encargado por una rica familia porque quería destacar la antigüedad de su
familia, recientemente instalada en Roma.
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Detalle. Grupo 3 |
Es una obra maestra
del barroco, llena de movimiento, tensión y drama, con una rica paleta de
colores y ejecutada con gran maestría escénica y emocional, reflejando el
dramatismo del rapto.  |
Rapto de las sabinas de Cortona |
La escena se
desarrolla ante una arquitectura antigua, con el obelisco y un templo a la
derecha (reconocible por su frontón triangular) que es el templo de
Neptuno (reflejado en la parte superior izquierda con su atributo, el
tridente). A sus pies vemos un jarrón que bien podría ser un símbolo que
representase (el agua), ya que la escena no se desarrolla cerca del mar.
Su presencia hace
referencia a la estrategia de Rómulo que aprovechó la celebración de un
festival (Consualia) para atraer a los sabinos y mientras tanto raptar a sus
mujeres e hijas, con el fin de asegurar la descendencia de Roma, la nueva
ciudad.
Los elementos
arquitectónicos quedan semiocultos por una masa de vegetación con
los mismos matices cromáticos. Al fondo se entrevé un cielo muy tormentoso y
turbulento que se adecúa a la escena que tiene lugar en el cuadro, acentuando
el drama. |
Detalle. Grupo 1 |
En un primer plano
encontramos tres grupos formados por dos personajes (un romano y una
sabina), con poses que hacen que el conjunto parezca una
representación teatral.
En la pareja del
extremo derecho, basado en El rapto de Proserpina” de Bernini, la mujer con un
gesto de desesperación expresa su miedo y su deseo de huir.
La expresión de la sabina de la pareja del extremo izquierdo tiene
denota un aire de fatalidad al ser separada del niño de su derecha
(probablemente su hijo), pero no hace ningún gesto de repulsa. La sabina del
centro intenta deshacerse de su agresor con la mano izquierda mientras mira a
su compañera de la derecha.
Los trajes se
inspiran en los de la época clásica, con las armaduras de los soldados y
los vestidos de las mujeres realizados con todo lujo de detalles.
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Detalle. Grupo 2 |
Cortona combina
elementos manieristas (cuerpos superpuestos diseño en espiral, figuras contorsionadas)
con el dramatismo barroco (gestos enfáticos, movimiento, contrastes de luz), en
una composición claramente asimétrica y desequilibrada, donde las figuras
forman líneas diagonales (las dos parejas de la derecha) y serpenteadas (la
pareja de la izquierda) con lo que, por un lado se trasmite el frenesí, y por
otro se puede mirar desde varios puntos de vista con una sensación ligeramente
ascendente desde fuera del cuadro hasta el fondo. Sensación a la que
contribuye el uso de tonos dorados y ocres, uso roto con toques de
colores fríos (como el azul del vestido), y los contrastes lumínicos con los
que genera profundidad y emoción, típicos del barroco. Retrato de Juan de Córdoba de Velázquez, también en la sala VII y entre los dos cuadros de Caravaggio, el San Juan
Bautista y la Buenaventura, nos encontramos con el retrato de Juan de Córdoba
de Velázquez. Sería realizado hacia 1650 en Roma, en su
segundo viaje a Italia, retratando a uno de sus mejores amigos y confidentes,
quien le sirvió de nexo para acceder a colecciones y personalidades de la corte
papal, incluyendo al Papa Inocencio X, a quien también retrató y además le
ayudaría a conseguir las pinturas y esculturas que le había encargado el rey
Felipe IV.
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Retrato de Juan de Córdoba |
De Córdoba no solo le
ayudó en sus pesquisas para el encargo del rey, sino que llegó a convertirse en
la mano derecha del pintor, su amigo y confidente, jugando un importante papel
en su vida, que se prolongó más allá de la estancia del artista sevillano en
Italia.El retrato es un óleo
sobre lienzo de 67 x 50 cm, donde Velázquez pinta a Córdoba con gran realismo,
una de las señas de identidad de la pintura de Velázquez, dotándole de dignidad
y reflejando su personalidad y estatus a pesar de las convenciones sociales de
la época, destacando la mirada y el gesto del retratado.
Se desconocía la
identidad del protagonista del retrato hasta que recientemente, tras casi tres
siglos de dudas y conjeturas -incluso se especuló con un posible autorretrato
de juventud-, una investigadora, Francesca Curti, ha despejado la incógnita
identificando a Juan de Córdoba y pudiendo además fijar la fecha de ejecución,
hacia 1650. La obra es fundamental para entender las redes de influencia y las
tramas políticas y personales que Velázquez tejió en Roma, más allá de lo
artístico.
A continuación nos encontramos
con el llamado “Museo Nuevo” al que se accede a través de un túnel en el sótano
que conecta ambos edificios a través del Tabularium, archivo central de la
antigua Roma, situado tras el Palacio Senatorio, a ambos lados del túnel hay
paneles e inscripciones de tumbas antiguas y unas excelentes vistas del Foro. El Palacio se denomina
Nuevo porque fue construido “ex novo”, sobre la base del proyecto de
Michelangelo, por encargo del Papa Pablo III alrededor de mitad del siglo
XVI, para completar el diseño de la plaza capitolina, añadido a los
preexistentes Palacio Senatorio y Palacio de los Conservadores, frente al que
se construyó. El palacio cerraba la vista, desde la plaza, de la basílica
de Santa María en Aracoeli y es precisamente de la plaza de la que toma la
fachada renacentista y la orientación ligeramente oblicua, de modo que
constituyera un conjunto armónico.
El museo fue
inaugurado en 1734, bajo el pontificado de Clemente XII, que había adquirido
para las colecciones capitolinas una importantísima colección de antigüedades,
constituida por 418 esculturas. Estas se añadieron a las obras donadas al
Campidoglio por el papa Pio V en 1566, y también las esculturas que año por año
llegaban a la colina, procedentes, en gran parte. de las colecciones privadas
de prelados y nobles familias romanas y que ya no encontraban ubicación en el
Palacio de los Conservadores. Convirtiéndose, de este modo, en la primera sede
de los Museos Capitolinos. Internamente, el
edificio se caracterizó por una organización simétrica de los espacios. En la
planta alta, la decoración de los ambientes, con gavetas de madera
adornadas con dorados, ha permanecido sustancialmente inalterada a lo largo de
los siglos.
El Palacio que está
distribuido en dos plantas con cinco salas en la planta inferior y ocho en la
superior, alberga preciosas obras clásicas, como en la sala Egipcia con
hallazgos procedentes del templo de Isis y Serapis del
Campo Marzio, el santuario más importante de Roma que había
sido dedicado a las divinidades egipcias, algunos de los ejemplares
más interesantes de la estatuaria romana: sobre todo, la retratística imperial
que constituye una de las colecciones más singulares y completas con retratos
de emperadores o personajes de la edad imperial, bustos de poetas, filósofos y
oratorios de la antigüedad griega y notables documentos epigráficos y
sarcófagos.
En el vestíbulo,
atrio, con falsas puertas, grandes hornacinas con inscripciones
romanas y columnas adosadas a las paredes nos encontramos con una serie de
estatuas colosales, entre ellas la de un Marte, el “Pirro”, que con barba
rizada y ropa militar parece fulminarnos con su mirada inquisitiva, la de
Minerva, siguiendo el modelo de Fidias, la del emperador Adriano como Pontífice
Máximo con la cabeza velada y la emperatriz Faustina Maggiore con las
atribuciones de la Fortuna.
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| Marforio |
En el escenario del
patio, en el muro del fondo, en una hornacina central de grandes dimensiones
con una gran fuente, se encuentra la gigantesca estatua de mármol
de Marforio, escultura del siglo I d.C. y que representa quizá a Neptuno o
al propio río Tíber. Su nombre deriva tradicionalmente de Martis Forum (Foro
de Marte).Es una de las
"seis estatuas que hablan", las de Roma, junto con la de
Pasquino son las más conocidas son esculturas de época diferente sobre las que
el pueblo romano publicaba carteles irónico-satíricos
anónimos, llamados “pasquinate”, para manifestar su desacuerdo con
las clases dominantes, sobre todo con el gobierno pontificio (de ahí viene la
palabra pasquín).
En la parte superior
de la fuente se encuentra el epígrafe correspondiente a la fundación del
Museo en 1734 y a la realización de la fuente, con el retrato del pontífice
promotor Clemente XII. Las columnas de este
patio son de granito gris y están decoradas en relieve con escenas provenientes
del gran templo de Isis en el Campo Marzio.
En esta planta baja
encontramos tres salitas, que están dispuestas en fila con un único
acceso y en ellas se conservan notables documentos epigráficos, retratos y
sarcófagos.
En el rellano entre
los dos tramos de la escalinata que conduce a la primera planta del palacio
también se disponen fragmentos de bustos y estatuas.
Ya en el piso
superior encontramos diversas salas, hasta un total de ocho, donde se exponen
esculturas de distintos géneros y épocas, dispuestas según criterios
exclusivamente ornamentales. Muchas estatuas son copias romanas derivadas de
originales de los grandes escultores griegos ya perdidos. Las restauraciones
modernas han alterado mucho el esquema iconográfico.
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| Leda y el cisne |
Entre algunas de las
esculturas de notable valor, se admiran la espléndida Leda con el
Cisne, representación del tema mitológico en el que Zeus se transforma en
cisne para conquistar el amor de Leda: de esta unión nació Helena de Troya y
los gemelos divinos Castor y Pólux; - la Vieja ebria, representada con
crueldad realista mientras estrecha el vaso de vino, probablemente copia de un
original helenístico; el refinado Eros tensando el arco,
caracterizado por el equilibrio inestable de la figura, copia de una célebre
obra de Lisipo o el famoso Torso de Discóbolo, restaurado como
guerrero.
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| Vieja ebria |
El guerrero Caído y creado por el
escultor francés Monnot, del siglo XVII-XVIII, como pareja del Gálata Moribundo,
reutilizando un torso antiguo copia del Discóbolo de Mirón. Obras todas ellas
en la sala denominada “La galería” y en cuyas paredes hay colocadas
inscripciones funerarias mediante las cuales conocemos la existencia
cientos de oficios que nos dan una idea de la vida en la corte imperial.Al terminar la
Galería nos encontramos con la llamada sala de las palomas que toma el nombre
del magnífico mosaico que representa cuatro palomas en el borde de un
vaso de bronce, en el cual una de ellas bebe, procedente de Villa de Adriano en
Tívoli. En la misma pared, en el fondo de la sala, se encuentra otro panel con
mosaico pequeño que representa una escena de ambiente teatral: dos
máscaras teatrales apoyadas sobre un zócalo, dispuestas en ángulo y
contempladas en perspectiva, pertenecientes al género de la Comedia Nueva, una
joven mujer y un esclavo.
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| Niña con paloma |
En el centro de la
sala, la delicada estatua de niña con paloma, copia de un original griego
del Siglo II a.C., trata defender la paloma del ataque de un perro, que tenía
que estar representado en sus pies (la serpiente es fruto de una restauración
moderno). Y en las ménsulas a lo largo de las paredes se encuentran unos
80 retratos de personajes públicos y privados.Al otro lado dela
Galería nos encontramos una pequeña sala octagonal, denominada “El
gabinete de Venus” donde destaca la estatua de la Venus Capitolina,
excepcionalmente bien conservada e inspirada en la Afrodita Cnidia de Praxíteles.
La diosa está desnuda, retratada en un gesto sensual y púdico con los brazos que
ocultan a la vista del espectador las armoniosas formas del cuerpo. Los objetos
que acompañan la figura, la desnudez y el peinado aluden al baño lustral de la
divinidad.
Siguiendo el pasillo
nos encontramos con la llamada sala de los Emperadores donde alineados en
ménsulas de mármol a lo largo de las paredes se suceden los bustos de 67
emperadores y emperatrices, así como de personajes influyentes del período
imperial, no siempre de fácil atribución. |
| Busto "Fonseca" |
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| Venus Capitolina |
Los retratos se
exponen en orden cronológico, en una doble fila de ménsulas a partir de
Augusto lo que nos permite seguir el desarrollo de las diferentes corrientes
estilísticas relacionadas con la retratística oficial, desde la composición
clásica de los retratos de Augusto y de su esposa Livia a
los trazos más realistas e individuales de los retratos
de Vespasiano y Tito, emperadores flavios, y de Trajano. A
este periodo remonta también el retrato de la “Dama Flavia” (“Busto Fonseca”),
extraordinaria obra maestra de la escultura antigua, tanto por la fuerza
expresiva como por la pericia técnica.
En el centro de la
sala se encuentra una sugestiva estatua sedente de Elena, en la que la efigie
de la madre de Constantino está colocada sobre el cuerpo de un original griego
del siglo V a.C.
En la siguiente sala,
llamada de los filósofos, se recogen los bustos de poetas, filósofos y oradores
de la antigüedad griega, cuyas imágenes, en edad romana y después en el
Renacimiento, decoraban bibliotecas públicas y privadas, viviendas, villas y
parques de los acomodados y sensibles cultores de las artes y de la filosofía.
La disposición de la colección repite la de la Sala de los Emperadores.  |
| Cicerón |
Sobre todo merece la
pena observar los numerosos retratos de Homero, en los cuales se
evidencian la legendaria ceguera del poeta; o las representaciones
de Sócrates siguiendo la descripción que hizo su discípulo
Platón; o la herma bifronte con los retratos de Epicuro y
Metrodoro, maestro y alumno.Entre los varios
retratos de intelectuales griegos se encuentran también la espléndida efigie
de Cicerón, obra que evidencia los elementos fisonómicos del personaje
pero celebra también, con gran fuerza expresiva, las virtudes del hombre
político. |
| Estatua sentada |
En el centro de la
sala la estatua sentada a la cual se sobrepuso una cabeza que no es
suya.
La sala de los
filósofos nos da paso al Gran salón central que conserva la
decoración original de las paredes y el artesonado del siglo XVIII de madera
con doraduras y en el centro del cual se destaca el blasón de Inocencio
X. Es por su amplitud y monumentalidad el espacio más representativo del
Museo.
En el centro de esta
sala se alinean cinco estatuas griegas de mármol negro. En el centro del grupo,
la estatua colosal de basanita representa el Niño Hércules, con sus
características atribuidas (las manzanas de las Hespérides y la piel de león).
En los lados, las obras maestras de la serie: los dos centauros de mármol
pardo rojizo, hallados en la villa de Adriano en Tívoli.
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| Gran Salón |
Las dos espléndidas
esculturas son fruto de un extraordinario virtuosismo técnico en la elaboración
del mármol. El centauro viejo, con los rasgos sufrientes por las penas de amor,
y el joven del rostro sonriente, representan una alegoría del sentimiento
amoroso en las diferentes edades de la vida. Mientras que en los
extremos encontramos dos estatuas que representan Zeus y
Asclepio. |
| Centauro joven |
A lo largo de las
paredes se encuentran preciosas obras que representan divinidades, personajes
de la mitología y estatuas retrato.
Merece destacar:
Una Amazona,
copia de la escultura realizada por Policleto en el Siglo V a.C.
La estatua monumental
del “Cazador”, retrato de un personaje romano del Siglo III d.C.
La
gran estatua-retrato de Adriano, representado como Marte, con yelmo y
escudo.
La copia imperial
de Marco Aurelio y Faustina Minore, inmortalizados como Marte y Venus. En la parte superior,
en una ménsula, se colocan bustos -retrato de emperadores y de privados.
Una espléndida
estatua, situada en el centro da nombre a la siguiente sala es la estatua
de Fauno de mármol rojo proveniente, también, de Villa Adriana. El
personaje mitológico, caracterizado por trazos fieros, pertenece al mundo del
dios Dionisio y manifiesta una relación indisoluble con el vino, don de Dionisio
a la humanidad, también evidenciado por el uso del precioso mármol rojo.
La
figura descansa sobre su pierna derecha, mientras que la izquierda, en
consonancia con el original, está adelantada y muestra el pie girado hacia
afuera, indicando el ritmo de la danza. El rostro, enmarcado por patillas
largas y separadas, presenta pómulos prominentes y una boca entreabierta que
deja al descubierto la corona de los dientes. Las cuencas oculares vacías
probablemente estaban rellenas con insertos de metal o piedras
semipreciosas.
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| El Gálata moribundo |
Entre los textos
epigráficos en las paredes se distinguen, por la extraordinaria importancia del
documento histórico, la Lex de Imperio Vespasiano, gran tabla de
bronce con parte del texto de la ley con la cual el Senado confiere el poder al
emperador Vespasiano.
En la sala, llamada Sala del Gladiador, se recogen algunas de las más significativas obras maestras de la escultura antigua como:
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| Amazona herida |
En el centro se expone el conocido “Galata Morente”, Gálata Moribundo, una de
las obras más significativas y célebres del museo y que da nombre a esta última
sala. Es la copia de una de las esculturas que componían el monumento que Attalo
I, rey de Pérgamo, había dedicado a Atenea Políade en ocasión de sus
victorias sobre los gálatas entre los siglos III y II a.C. El
guerrero, desnudo, está reclinado sobre el escudo, con la bella cabeza doliente
reclinada en un último momento de resistencia contra la muerte. En el pecho, la
sangre brota copiosamente de la herida moral. Su pertenencia a las poblaciones
célticas está evidenciada por la presencia del torques en el cuello (adorno
típico galo) y por el tratamiento característico de los bigotes y de la
cabellera (cabello dividido en largos mechones desgreñados). El escudo ovalado
con la espina central ampliada es también un arma típica celta; la trompeta
curvada, el cornu, con su hilo para colgar también está representada en la
base. |
| Amor y Psique |
La espléndida figura
de Amazona herida, atribuida a Fidias (Siglo V a.C.) y creada en ocasión
de un concurso artístico entre los más conocidos escultores de esos tiempos
para el santuario de Artemisa en Éfeso.
El Sátiro en
reposo, copia romana de un conocido original de Praxíteles.
La estatua
del filósofo cínico, también ésta reconocible como obra original del Siglo
III a.C.
Y contra la ventana,
y en posición privilegiada, se encuentra el delicioso y famosísimo grupo
de Amor y Psiquis, obra de género derivado de un original del Siglo II a.C.
Como podréis imaginar me he dejado numerosas obras en el tintero, tan dignas o más que las que yo menciono, pero éstas han sido las que más me han impresionado, tal vez porque la mayoría de ellas las conocía, pero digamos que de una forma teórica y ver el original y comprobar que es verdad todo aquello que aparece en los textos escritos,me ha parecido algo excepcional y que jamás olvidaré. De todas la formas animo a todo el mundo a que visite el Campidoglio sin prisas, deteniéndose en aquellas obras ya sean cuadros, esculturas, tapices, bustos, sarcófagos,epígrafes... que crea interesantes y que "pierda" el tiempo en su contemplación.
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| El Sátiro en reposo |