viernes, 24 de abril de 2026

Una semana en Roma. Tercer día

Y comenzamos el tercer día con una visita a la Basílica de Santa María La Mayor.

La basílica de Santa María la Mayor, también conocida como basílica de Santa María de las Nieves y Basílica Liberiana, es una de las cuatro basílicas mayores y una de las cinco basílicas patriarcales asociadas con la Pentarquía, junto a San Juan de Letrán, San Lorenzo Extramuros, San Pedro Vaticano y San Pablo Extramuros. En la basílica están sepultados ocho papas, entre ellos el papa Francisco.
La Basílica Liberiana es presidida por un patrón —en este caso, el papa Liberio— que alojó a las mayores congregaciones de los primeros cristianos en Roma. Construida sobre un templo pagano de Cibeles, Santa María la Mayor conserva la planta estrictamente basilical y la estructura paleocristiana primitiva. El alzado, en cambio, no se mantiene en su estado original debido a los varios proyectos de construcción adicionales (casi todas intentando imitar el estilo primitivo) y los daños del terremoto de 1348.
La basílica es la iglesia más grande e importante de las dedicadas en Roma al culto mariano, y en ella se alberga el icono de la Salus Populi Romani, patrona de la ciudad de Roma. La tradición atribuye la imagen a San Lucas, evangelista y patrón de los pintores.
Santa María la mayor junto con las otras basílicas Mayores: San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros poseen una Puerta Santa que es abierta por el Papa durante los años jubilares.
La basílica de Santa María la Mayor fue residencia temporal de los papas antes de su traslado al palacio del Vaticano en lo que actualmente es la Ciudad del Vaticano. La basílica es una de las iglesias que se deben visitar en el peregrinaje de las siete iglesias de Roma para alcanzar la indulgencia plenaria en Año Santo. En 1990 fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad en Europa por la Unesco.
Esta basílica también suele servir como punto de término de la procesión de Corpus Christi encabezada por el sumo pontífice, saliendo desde la Basílica de San Juan de Letrán por la vía Merulana hasta Santa María la Mayor.
El papa da el cargo de la Basílica de Santa María la Mayor a un arcipreste, normalmente un arzobispo hecho cardenal en consistorio. Además del arcipreste y clero que lo sirve, en la Basílica de Santa María la Mayor reside un capítulo de canónigos formado por frailes franciscanos y dominicos.
Tumba del Papa
Francisco
Conforme a lo establecido en los Pactos de Letrán entre Italia y la Santa Sede, la Basílica de Santa María la Mayor y su palacio anexo, al igual que las otras basílicas patriarcales romanas y sus palacios, forma parte de Italia, pero en ellos la Santa Sede goza de derechos de extraterritorialidad.
Tumba de Bernini
El Papa Francisco visitó la Basílica, rezó y realizó una ofrenda floral ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani el primer día de su pontificado. El mismo Francisco decidió ser enterrado en dicha basílica, siendo el octavo papa enterrado en la basílica. En la basílica también está enterrado el célebre escultor Gian Lorenzo Bernini. 
Desde 1647 los reyes de España han sido protocanónigos honorarios del Cabildo Liberiano de la Basílica de Santa María la Mayor. Este privilegio fue renovado en 1953 con la firma del Concordato entre la Santa Sede y España a través de la bula “Hispaniarum fidelitas” y hoy en día permanece vigente (el 20 de marzo de 2026, Felipe VI reafirmó su compromiso con esta institución romana).
Arquitectura
Es un edificio de estilo  ecléctico que muestra estilos arquitectónicos variados, desde el paleocristiano hasta el Barroco. Esta iglesia, con sus nobles proporciones, mosaicos e imponentes capillas resume las grandes etapas del arte cristiano en Roma.
Origen
Leyenda de la fundación de la basílica por el milagro de la nieve, Según la Enciclopedia Católica, el papa Liberio encargó la construcción de la Basílica Liberiana, hacia 360. Quería un santuario construido en el lugar donde se produjo una aparición de la Virgen María ante un patricio local y su esposa. Según la tradición, estos carecían de un heredero, y la Virgen en sueños les dijo que les indicaría dónde construir un templo. El perfil de la iglesia fue dibujado en el suelo por una milagrosa nevada que ocurrió el 5 de agosto de 358 en lo alto del monte Esquilino. Dedicado a la Virgen María bajo el título de "Nuestra Señora de las Nieves", los católicos locales conmemoraban el milagro en cada aniversario lanzando pétalos de rosa blanca desde la bóveda durante la misa festiva.
Sobre aquel templo pagano el papa Sixto III (432-440), cuando se afirmó el dogma de la maternidad divina en el Concilio de Éfeso (431) ordenó la construcción de una nueva iglesia dedicada al culto de la Virgen, El papa construyó una «gruta de la Natividad» similar a la de Belén, donde se colocaron las reliquias de la Santa Cuna y gracias a la cual la basílica adquirió el nombre de Santa Maria Ad Praesepem. El título hace referencia a los cinco palos de madera de sicomoro (ficus sycomorus), que forman parte del pesebre en el que fue colocado el Niño Jesús, fechados científicamente por estudios recientes en la época de su nacimiento, y que se conservan en un relicario de cristal de roca, diseñado por Giuseppe Valadier a comienzos del XIX y regalado por el embajador de Portugal.
De aquel antiguo edificio paleocristiano, erigido según la tradición por Liberio, todavía se conservan varios coloridos mosaicos del siglo V y el arco del triunfo, así como la planta y estructura del edificio.
La propia basílica fue restaurada y ampliada por varios papas durante la Edad Media.
El interior de la iglesia es abrumador por su inmensidad, por el esplendor de sus mármoles y la riqueza de la decoración. La basílica de Santa María Mayor mide 92 metros de largo, 80 metros de ancho y una altura de 75 metros. Está dividida en tres naves gracias a dos filas de 42 preciosas columnas con capiteles jónicos y con fuste liso monolítico y mármol veteado ateniense que separan las naves laterales de la central.
Estas columnas se asientan sobre un plinto con basa ática que probablemente proceden de algún edificio de la Roma antigua o incluso de la primera basílica.
Sobre las columnas se asienta un artístico entablamento clasicista, interrumpido cerca del ábside. En estos puntos se crearon dos arcos erigidos para la construcción de  capillas Sixtina y Paulina.
El dosel que se eleva sobre el altar central también fue realizado por Fuga. Ante él se encuentra la Confesión, encargada por Pío IX y construida por Vespignani, quien  utilizó alrededor de setenta tipos diferentes de mármol, en su mayoría extraídos de excavaciones contemporáneas realizadas en Roma y Ostia.
La Confesión es un espacio sagrado situado bajo el altar mayor,  modo de hipogeo, donde se conserva  el relicario de la «Cuna Santa» (pesebre de Jesús).  Se trata de una preciosa urna de cristal y plata y una estatua del Papa en oración. La urna tiene forma de cuna y contiene piezas de madera (cinco palos de madera de sicomoro) que, según la tradición pertenecieron al pesebre donde había sido puesto Jesús. Este relicario fue realizado por Valadier.
La estatua de Pío IX, el Papa de la Inmaculada Concepción, en oración ante la cuna, es obra de Ignazio Jacometti y fue colocada en el hipogeo por León XIII.
Desde la nave derecha se puede acceder al Baptisterio. Allí podemos admirar la taza de pórfido rojo y el relieve de la Asunción, obra de Pietro Bernini de 1610.
La singularidad de Santa María la Mayor, sin embargo, se debe a los espléndidos mosaicos del siglo V, en tiempos del papa Sixto III. Estos mosaicos que muestran todavía la influencia del estilo hierático del arte bizantino. se encuentran a lo largo de la nave central y en el arco de triunfo. En la nave central relatan cuatro ciclos de Historia Sagrada cuyos protagonistas son Abraham, Jacob, Moisés y Josué. En su conjunto, relatan el cumplimiento de la promesa de Dios al pueblo judío sobre la tierra prometida.
El ciclo termina con dos paneles, realizados en fresco. Uno muestra al rey David que conduce el Arca de la Alianza a Jerusalén. En el otro aparece el Templo de Jerusalén edificado por Salomón.
Cristo va a nacer  de la estirpe de David y su infancia se ilustra, según lo narrado en los evangelios apócrifos, en el arco de triunfo.
De época medieval es igualmente el suelo de mármol que de estilo cosmati, se extiende como una hermosa alfombra.  Fue realizada por los maestros Cosmas y ofrecida a Eugenio III en el siglo XII por dos nobles romanos.
En el siglo XIV fue realizado el mosaico del ábside, con la Coronación de María. De la misma época son los mosaicos de la fachada.
El campanario medieval es el más alto de Roma, de unos 75 metros. Su construcción se inició bajo Gregorio XI en 1370 y fue concluido casi un siglo más tarde. En su parte superior alberga cinco campanas. Una de ellas se llama «La Perdida», "la sperduta",  en recuerdo de una peregrina que, llegando a la ciudad a pie, había perdido su camino. Cuando se encomendó a la Virgen pidiéndole ayuda inmediatamente oyó el tañido de esta campana. Siguiendo su sonido llegó hasta la basílica de Santa María la Mayor. Para perpetuar la memoria la peregrina dejó una renta para que a las 9:00h p.m. la campana sonara.
Actualmente en su lugar se encuentra otra campana donada por León XIII, mientras que la más antigua se conserva en el interior de los Museos Vaticano
El artesonado del techo es renacentista. En el 1500 Alejandro VI Borgia completó el maravilloso techo a casetones. El diseño del artesonado fue realizado por Giuliano da Sangallo y terminado por su hermano Antonio. Allí fue a parar el primer oro que llegó de la América. Un regalo de los Reyes Católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla. Desde entonces la relación entre la corona española y la basílica ha sido siempre una constante. La imagen de Felipe IV en la entrada de la basílica es otro de los recuerdos de esta Roma española.
Todos sus altares fueron renovados entre los años 1575 y 1630.
El ábside externo, vuelto hacia la plaza del Esquilino, es obra de Carlo Rainaldi, que presentó un proyecto menos caro que el de su contemporáneo Bernini.
La fachada actual fue encargada al arquitecto florentino Ferdinando Fuga por Benedicto XIV en 1743. Es uno de los mejores ejemplos del llamado barroco romano.
En la parte superior del pórtico se encuentra la gran «Logia de las Bendiciones«. Posee tres arcos divididos por seis columnas y culmina con una balaustrada con estatuas de santos y papas. La estatua central es de la «Virgen con el niño Jesús». La logia, por una parte, cubre la vista de los bellos mosaicos realizados como parte de la antigua fachada. Pero por otra parte, esta logia ayudó a preservarlos. Se puede acceder a ella gracias a una escalera desde el atrio.
Estos maravillosos mosaicos representan el nacimiento de la Basílica de Santa María Mayor recordando el milagro de la nieve en verano.
En el centro del atrio se encuentra una puerta realizada en 1937. Esta puerta está decorada con relieves en bronce que representan la Encarnación. En la parte izquierda del atrio se encuentra la Puerta Santa donada a la basílica por la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Fue bendecida por Juan Pablo II el 8 de diciembre de 2001. Siempre en el atrio se encuentra la estatua de Felipe IV de España, benefactor de la basílica. De este período barroco también son las cúpulas y las capillas en las que también colaboró Ferdinando Fuga.
El ala de la canónica (sacristía) queda a su izquierda y un ala semejante está a la derecha lo que da al frente de la basílica el aspecto de un palacio frente a la plaza de Santa María la Mayor.
Capilla Sixtina
En la nave de la derecha está la Capilla Sixtina, conocida como "la Capilla de la Natividad/ del Belén" (no confundir con la Capilla Sixtina Vaticana),  y  fue encargada por el Papa Sixto entre 1585 y 1587 y donde está enterrado. En realidad la mandó construir para albergar el Santo Pesebre (el cual finalmente terminó en la cripta).  Domenico Fontana, el arquitecto de confianza del Papa, construyó la capilla más grande de Roma en ese momento en planta de cruz griega con dos capillas auxiliares y cubrimiento de mármol. Instalado sobre un tambor atravesado por ocho grandes ventanales, corona el oratorio del belén del siglo XIII situado en la planta baja y al que se accede a través de una doble escalera.
El oratorio, originalmente adosado a la nave derecha de la Basílica y cuyo núcleo data de la Alta Edad Media, reproduce la cueva de la Natividad de Belén. El Tabernáculo de Ludovico del Duca en bronce dorado es un elemento teológico clave de toda la Capilla Sixtina. Con sus pórticos y columnas envueltas en enredaderas, hace referencia al Templo de Salomón y expresa ante todo el significado literal del nombre de la ciudad donde nació Jesús: "Belén", la casa del pan.
La obra se ejecutó entre 1587 y 1589. Como en su capilla gemela, la Paulina hizo ejecutar un ciclo de frescos en los muros que ocultaron algunas de las ventanas paleocristianas.. La ejecución de los frescos y estucos fue confiada a un equipo de numerosos artistas. Sus obras ilustran la historia de la infancia de Jesús.
En los laterales se encuentran los monumentos funerarios del mecenas Sixto V y de San Pío V. Cada uno de ellos tiene un monumento funerario, muy parecidos.
Capilla Paulina
La Capilla paulina, también llamada Capilla Borghese, tiene su origen en junio de 1605, cuando el papa Paulo V decide su edificación, con cruz griega y dimensiones de una iglesia pequeña para ser su lugar de enterramiento. Fue edificada para custodiar la imagen de la Virgen "Salus Populi Romani" bajo encargo de Paulo.
La Virgen "Salus Populi Romani" Es un icono bizantino que representa a María que lleva en brazos al Niño Jesús que bendice con una mano y con la otra sostiene un libro, probablemente uno de los Evangelios.
Es conocida como Salus Populi Romani, o Salud de los romanos, debido a un milagro en el que el icono, sacado en procesión en tiempos del papa san Gregorio, terminó con la epidemia de peste que diezmaba la ciudad. El icono tiene por lo menos mil años de antigüedad, y según la tradición fue pintado del natural por Lucas el Evangelista, patrón de los pintores. Recientes dataciones por medio de la radiación del carbono han establecido que el icono tiene aproximadamente dos mil años, con lo que se refuerza esta tradición sagrada.
Toda la capilla está decorada hasta la zona de la cúpula con preciosos mármoles de colores, cuyo refinamiento aumenta a medida que nos acercamos al tabernáculo-relicario de la Salus Populi Romani. Este último,  está compuesto por cuatro columnas de jaspe de Barga. Su capa uniforme de lapislázuli se asemeja a un cielo nublado y evoca una puerta celestial. La ejecución de los frescos  se debe a un grupo de pintores y la parte escultórica fue realizada entre 1608 y 1615 por un heterogéneo grupo de artistas.
La parte arquitectónica fue realizada por Flaminio Ponzio, a quien se relaciona con la planta de la capilla gemela de Sixto V. Completada la estructura, fue consagrada en 1613. La parte decorativa, con mármoles de colores, oro y piedras preciosas, se terminó en 1616. En las paredes laterales están dos tumbas papales, la de Clemente VIII y la de Paulo V, con una arquitectura de arco triunfal en cuyo interior está la estatua y bajorrelieves pictóricos.
La dirección de las tareas pictóricas de los frescos fue confiada a Giuseppe Cesar, Il Cavaliere d'Arpino, que realizó la cúpula y la luneta sobre el altar. Ludovico Cigoli pintó la cúpula  donde la madre de Dios es recibida en la gloria celestial mientras que. Guido Reni fue el autor principal de las figuras de santos junto con un grupo de pintores.
En la capilla Borghese se encuentra la tumba de Paulina Bonaparte, hermana de Napoleón. La obra más destacada de esta capilla es el bajorrelieve del frontispicio representando al papa Liberio; es obra de Maderno.
Exterior
Frente a la Basílica de Santa María la Mayor, en el centro de la plaza del mismo nombre, se alza la imponente columna llamada "de la Paz", la única superviviente de las ocho que decoraban la bóveda central de la Basílica de Majencio, identificada erróneamente con el Templo de la Paz durante la Edad Media.
Fue construida en 1614 por Carlo Maderno, por encargo del Papa Pablo V Borghese. La gran columna corintia estriada de mármol tiene más de 14 metros de altura y descansa sobre una refinada base de mármol y travertino, obra de Maderno, con la parte superior decorada con águilas de bronce y dragones alados, referencias al escudo de armas de los nobles Borghese.
Arriba, el pontífice hizo colocar una estatua de bronce de la Virgen con el Niño, para conmemorar el famoso icono de la Virgen María en la capilla Paulina de la basílica.
Al pie de la columna se encuentra una hermosa fuente, creada por el propio Maderno al año siguiente.
Y después de esta interesante visita a está basílica nos dirigimos, después de tomar un café al siguiente punto del itinerario que nos habíamos propuesto para hoy: El Palazzo Massimo alle Terme situado cerca de la Estación Termini.
Su visita me dejó gratamente impresionado, considerando que es un lugar de visita obligada para todos los amantes del arte romano.
El Palazzo Massimo alle Terme, se llama así por su proximidad a las Termas de Diocleciano y es uno de los cuatro museos que componen el Museo Nacional Romano, junto con las Termas de Diocleciano, el Palacio Altemps y la Cripta Balbim, siendo uno de los más importantes del país.
El Palazzo Massimo alle Terme es un palacio renacentista, situado en la Piazza dei Cinquecento, cerca de la Estación Termini.El edificio fue construido en estilo Neoclásico del siglo XVI, entre 1883 y 1886 por el último descendiente de la familia romana de los Massimo, en terrenos que pertenecían a la familia; encargando la construcción al arquitecto Camillo Pistrucci. El palacio fue adquirido por el Estado en 1981 y sufrió importantes obras de consolidación estructural y renovación, dirigidos a adaptar el edificio a un espacio expositivo. 
La construcción del palacio conllevó la demolición de un edificio precedente, el Palazzo Peretti (que perteneció al Papa Sixto V y, por tanto, también se le llamaba Sistino), que estaba situado en el interior de la Villa Peretti y era obra de Domenico Fontana (finales del siglo XVI). La villa, convertida posteriormente en Villa Negroni, después en Villa Massimo y desapareció completamente con la construcción de la cercana estación Termini.
El nuevo palacio que se convirtió en sede del Colegio de los Jesuitas, en 1871 fue expropiado tras la designación de Roma como capital del nuevo Reino de Italia, con los Saboya y se destinó a ser sede del liceo “Ennio Quirino Visconti”, posteriormente, el palacio s
e llamó Istituto Massimiliano Massimo, en honor a su fundador. Mantuvo esta designación hasta el 8 de diciembre de 1960, cuando el instituto se trasladó a una nueva sede más grande y desde 1975, año de su fundación, fue también sede del Ministerio de Bienes y Actividades Culturales y Turismo.
Comprado por el Estado Italiano en 1981, tras una restauración obra del arquitecto Costantino Dardi, el edificio alberga desde 1998 la principal de las cuatro sedes del Museo Nacional Romano, y las oficinas centrales de la Superintendencia Especial de Bienes Arqueológicos de Roma.
El museo está organizado en un sótano (sede de la mayor colección de medallas y monedas de Italia), una planta baja y las dos plantas superiores del palacio. Las exposiciones del Palazzo Massimo están organizadas por temas y ordenadas cronológicamente a lo largo de las cuatro plantas del museo.
En la planta baja, en torno a la galería que rodea el patio central se distribuyen una serie de obras escultóricas, bustos, relieves, estatuas de retratos, fechables principalmente entre la época republicana tardía y la época imperial temprana, que atestiguan la influencia de la cultura greco-helenística en los artistas romanos. 
En la primera de las salas destaca la escultura de un militar romano, hallada en el templo de Hércules en Tívoli. En la sala central y entre las esculturas más representativas se encuentra el Augusto como Pontífice Máximo de la Via Labicana. 
El emperador  Augusto es representado con la cabeza cubierta, vistiendo una toga. Junto a la escultura del emperador se muestran diversos bustos de la familia imperial. Merece especial mención uno en bronce, que se cree representa a Germánico, hijo de Druso y sobrino de Tiberio.
Las siguientes estancias cuentan con interesantes obras, de origen griego. Destaca la escultura de Niobe herida. La hija de Niobe, se lleva las manos a la espalda, tras ser mortalmente herida por una flecha disparada por la diosa Artemisa. Esta impactante obra se descubrió en 1906, oculta en los  Jardines de Salustio. Probablemente fue traída a Roma por Augusto. Se cree que, originariamente, formaba parte de la decoración del templo de Apolo en Eretria, Grecia.
La doncella de Anzio
La Doncella de Anzio,  que representa a una joven participando en un ritual dionisíaco. La estatua, de 174 cm de altura, muestra a una figura femenina con un peinado complejo, girando la cabeza hacia una bandeja de ofrendas que sostiene con sus brazos. Se cree que es una copia romana en mármol de un original griego de bronce.
Amén de otras copias romanas de obras griegas, como el celebérrimo Discóbolo Lancelotti (la estatua es una réplica fiel de una de las obras más admiradas de la antigüedad: el Discóbolo), a su lado se exhibe otra escultura, fragmentada, del mismo tema; el Hermafrodita durmiente (tercera copia del original, representa a  Hermafrodito, hijo de Hermes y Afrodita, a tamaño natural y recostado).
La Venus acurrucada de Doildasas (versión romana que se conserva esencialmente sin restaurar), y el Apolo del Tíber - una copia de una obra original del siglo V a.C., tal vez del taller de Fidias. Además de impresionantes sarcófagos y bajorrelieves.
Otra sala cuenta con dos obras espectaculares, ambas en bronce. La primera, es una escultura en bronce de un hombre desnudo, en una pose reservada a monarcas y líderes militares. Se cree que puede ser un príncipe helenístico, del siglo III ó II a.C.  Probablemente fue traído a Roma como botín de guerra. En su abdomen cuenta con una inscripción de números latinos «MAR L VI P L XXIIX».  Es muy significativa dado que indica su lugar en el inventario de obras de arte que se guardaba en el Tabularium, el archivo estatal de Roma. En este caso, que se hallaba en el libro sexto, página veintidós, lugar décimo».  La segunda obra, el Púgil  en reposo, se encontró en las Termas de Constantino en Roma. Esta escultura en bronce, de 1,20 m. de altura.
La sección dedicada a los trabajos en bronce incluye obras de los bronces de Nemi, una sala dedicada a los elementos decorativos de los barcos de Calígula hallados en el Lago Nemi. Se conservan algunas de las piezas de bronce rescatadas más impresionantes, se trata de cabezas de animales (leones y panteras), que decoraban las vigas de los barcos, como una cabeza de Medusa de gran calidad y que es una extraordinaria muestra del moldeo a la cera perdida. Además de distintos objetos y partes recuperados de los barcos originales.
Subiendo las escaleras nos encontramos con el Dionisio del Tíber, estatua en bronce que representa al dios griego del vino, Dioniso desnudo, de tipo juvenil, apoyado sobre la pierna derecha, estando la izquierda marcadamente flexionada y apoyado sobre el antepié, y el brazo izquierdo sujetando un cetro, atributo tradicional del dios y coronado con una diadema adornada con vides.  Esta escultura, realizada bajo la técnica de la cera perdida está fechada en época Adriana, mide 150 cm de altura, y sus rasgos nos relatan un gran parecido a las obras de Praxíteles.  Merece especial mención uno en bronce, que se cree representa a Germánico, hijo de Druso y sobrino de Tiberio.
La segunda planta es el culmen a la visita del Palazzo Massimo. Aquí podemos deleitarnos con exquisitas muestras de arte musivario y pinturas murales, procedentes de majestuosas villas romanas y de la familia imperial.
En este segundo piso se exhiben algunos de los elementos decorativos más famosos que se han encontrado en algunos complejos en Roma, caracterizados por un destacable lujo y particular elegancia.
Destacan las pinturas de la domus de Termini, la villa romana de Castel di Guido o los frescos, de unas habitaciones de la Villa di Augusto y Livia en Prima Porta y las decoraciones de la Villa delle Farnesina, probablemente de posesión imperial, se cree pudo pertenecer a Agripa, lugarteniente y mano derecha del emperador Augusto, localizada a orillas del Tíber y de las cuales se reconstruyeron cuatro habitaciones de las nueve conservadas. Tras su restauración, reproducen los ambientes originales en los que se encontraban. Estos son ejemplos muy refinados, que se remontan a alrededor del año 20 a.C.
También hay algunos ejemplos de mosaicos de piso de la época republicana, en blanco y negro con pequeños cuadrados centrales policromados y suelos con representaciones más articuladas de la época imperial. Los mosaicos que se nos muestran reflejan temas y estilos de un periodo que va desde el siglo I a.C. hasta el siglo IV d.C. Las obras proceden de diversas zonas de la ciudad. Entre los ejemplos de mosaicos destacan los de la Villa de Baccano, perteneciente a la dinastía severa. Es destacable el mosaico de los aurigas del circo, con sus caballos y con la vestimenta de sus respectivos equipos (rojo, verde, blanco y azul).
Una notable obra de damasquinado del siglo IV d.C. representa la cabeza del Dios Sol en mármol cipolino. Por último, la época tardorromana está exquisitamente representada con los mosaicos realizados con la técnica opus sectile. Son increíbles los mosaicos procedentes de la Basílica de Giunio Basso, en el Esquilino.
De particular importancia es la colección numismática del Museo, conservada en el sótano en una cámara adaptada realizada con motivo de las intervenciones más recientes en el edificio con hallazgos raros, incluidas muchas piezas únicas, así como una extensa colección de joyas romanas correspondientes a diferentes épocas.
En resumen creo que yo destacaría para ver con especial atención e insisto, sin despreciar el resto de las obras que allí se exponen, porque todas contribuyen a realizar el proceso de inmersión en el ambiente cultural de la Roma clásica.
EN LA PLANTA BAJA Y PRIMERA PLANTA:
Púgil en reposo
Afrodita púdica
Muchacha de Anzio
Níobe herida
Discóbolo Lanzelloti (copia del de Mirón)
Hermafrodita durmiente
 Importantes sarcófagos y bajorelieves
La sala de los bronces de Nemi
SEGUNDA PLANTA:
Los frescos provienen de la Casa de Livia en el Palatino y de la Villa Farnesina. Han sido despegados de su lugar original, restaurados y montados reconstruyendo los ambientes originales.
La colección de mosaicos que abarca desde el siglo II a.C. hasta el IV d.C. e incluye obras de todos los estilos y trabajos de taracea.
PLANTA SÓTANO;
La sección de numismática (antigua, medieval y moderna).
Y el apartado de orfebrería y joyas de época romana.
Y después de ver este museo, que mejor opción que comer esos manjares deliciosos que hay en la ciudad eterna, pues allá que nos fuimos. Por cierto comimos una tabla de quesos exquisitos como entrantes, después cordero asado y de postre un tiramisú. No hay palabras.
Ya por la tarde y una vez hecha la digestíón con un paseíto y un café nos dirigimos hacia el Palacio Barberini otra etapa de nuestro peregrinaje por la Ciudad Santa.
El Palacio Barberini está situado en Via delle Quattro Fontane, a pocos pasos de la Piazza Barberini y de la Fuente del Tritón de Bernini. Su céntrica ubicación hace que sea fácilmente accesible desde todas las partes de Roma.
Urbano VIII  
(Maffeo Barberini)
El palacio Barberini es un palacio, construido en el siglo XVII para la familia Barberini.
Después de la Segunda Guerra Mundial, esta familia vendió el edificio al Estado italiano.
Hoy en día, junto al palacio Corsini, es una de las dos sedes de la Galleria Nazionale d'Arte Antica y el Istituto Italiano di Numismática.

      Et in Arcadia ego de Guercino

En 1625, Maffeo Barberini, dos años después de ser elegido Papa con el nombre de Urbano VIII, compró para sus sobrinos una villa que antiguamente perteneció a la familia Sforza, para convertirla en una sede adecuada al poder de la familia. El encargo de la construcción fue dado a Carlo Maderno, quien anteriormente estuvo encargado de la construcción de la fachada de la Basílica de San Pedro. Los trabajos comenzaron en 1625 y se vieron finalizados en 1633 de la mano de Gian Lorenzo Bernini.
Durante el siglo XIX, el rey de España Carlos IV fijó aquí su residencia durante su exilio y hasta su fallecimiento acogido por su hermano Fernando I de las Dos Sicilias. En Villa Barberini también falleció su esposa la reina consorte María Luisa de Parma, afectada por una pulmonía.
En 1949 el Estado Italiano adquirió el palacio Barberini para utilizarlo como sede de la Galleria Nazionale d'Arte Antica, formada a partir de las donaciones de las colecciones de algunas familias nobles.
Planta del Palacio y
escalera deBorromini
Hasta fecha reciente una parte del edificio estaba ocupada por un organismo militar. Con lo cual durante años las colecciones pictóricas se concentraban en unas pocas salas, a la espera de que concluyesen las largas obras de rehabilitación. Se dieron por concluidas en enero de 2012, con la habilitación de unos 1000 metros cuadrados para exposiciones temporales. La primera muestra presentada fue la dedicada al pintor Giovanni Francesco Barbieri más conocido con el apodo de Guercino, pintor barroco italiano que padecía estrabismo, de ahí su sobrenombre (Guercino es el diminutivo de guercio, bizco en italiano).
Este palacio, es una obra maestra del estilo barroco  y es uno de los más imponentes y significativos de este  período barroco.
Fue iniciado en 1625 por Maderno, ayudado por su sobrino Francesco Borromini. En el año 1629, Maderno fallece y Bernini toma el relevo, quien terminó la obra en 1633, junto a Borromini que tenía una función subordinada, primeramente a su tío y después a Bernini, quien en un futuro sería su competencia histórica.
Trionfo della Divina
Provvidenza
Maderno, comenzó el proyecto y creó una estructura con alas abiertas, que conectaba la antigua villa (el ala Sforza) con una nueva ala con un brazo central. Así, el palacio tenía una forma de "H" absolutamente innovadora y se integraba perfectamente en el entorno.
Por desgracia no pudo ver la obra terminada debido a su muerte. Una vez Bernini a cargo de la construcción, el proyecto fue radicalmente transformado, quebrando el palacio en dos alas enlazadas por pórticos. Esto dio como resultado la fachada del pórtico, coronado por una doble galería cerrada, flanqueada por vistosas ventanas. También, proyectó la escalinata y la puerta principal del recinto.
La Fornarina, de Rafael
Se sabe que fue Borromini quien desarrolló los dibujos del proyecto maderniano y el que proyectó la escalera elíptica bajo el pórtico. Además realizó algunos detalles arquitectónicos, como las ventanas del piso principal del cuerpo central.
En la fachada porticada se levanta un simulacro de logia acristalada,  donde se superponen los tres estilos clásicos griegos con semicolumnas dóricas en el primer piso, semicolumnas jónicas en el segundo y pilastras corintias en el tercero, esta fachada probablemente fue diseñada por Gian Lorenzo Bernini.

       Venus y Adonis de Tiziano

A este entorno monumental se accede por una escalera de pozo cuadrada, diseñada por Bernini, en un lado, y por la extraordinaria escalera de caracol ovalada, situada bajo el pórtico del lado sur, claramente manierista y probablemente diseñada por Francesco Borromini
Natividad y Bautismo de 
Cristo de El Greco
El punto de apoyo del palacio es el salón de recepciones, donde se encuentra la gran bóveda del salón principal. Esta bóveda fue pintada al fresco por Pietro da Cortona con el Trionfo della Divina Provvidenza, una obra maestra del ilusionismo barroco con falsos entablamentos que enmarcan un cielo abierto, animado por escenas que simbolizan el buen gobierno y las virtudes del papa y su familia.
A mediados del siglo XVIII, la última heredera directa, Cornelia Costanza, hizo construir un apartamento de estilo rococó en el último piso, donde vivieron los descendientes de la familia hasta 1949.

        Judit y Holofernes, de Caravaggio. 

El apartamento Barberini, del siglo XVIII, que atrae por sus ricas decoraciones al estilo rococó está en el segundo piso. En esta planta también están 13 salas dedicadas a pintores italianos del siglo XVIII, dos salas dedicadas a artistas franceses del siglo XVIII y la sección de artes decorativas del siglo XVIII, con muebles, porcelanas y trajes de la época rococó.

         Cristo y la adúltera de Tintoretto

El edificio es sede de la colección de la Galería Nacional de Arte Antigua y contiene más de 1.400 obras, en sus 34 salas, de grandes artistas italianos y extranjeros de los siglos XIII al XVIII, pero es especialmente rica en obras maestras de los siglos XVI y XVII. Están representados Rafael, Tiziano, el Greco, Caravaggio, Tintoretto, Holbein el Joven, Guido Reni y muchos otros artistas de primera fila.
 “Retrato de Maffeo Barberini”
En marzo de 2026, el gobierno italiano anunció la adquisición para este museo de la obra “Retrato de Maffeo Barberini” (Urbano VIII como Papa), de Caravaggio, que estaba en manos privadas, por 30 millones de euros. 
Lo mejor del palacio
Como siempre digo, recomiendo estos puntos de interés, pero siempre teniendo en cuenta que son gustos personales y cualquiera de los aspectos de éste y de cualquier monumento, edificio, museo, obra o cualquier producción humana…, merece ser contemplado con interés y apreciación de sus valores, sean los que sean. En el caso del museo Barberini yo destacaría lo siguiente:
Escalera de Bernini
El gran salón central, proyectado por Bernini, que ocupa toda la altura del edificio y cuya bóveda está decorada con el monumental fresco de Pietro da Cortona, El triunfo de la Divina Providencia, una de las obras cumbres del ilusionismo barroco.
El cuerpo central de la fachada, obra de Bernini, con dos galerías acristaladas sobre el pórtico de entrada, decorados en orden dórico, jónico y corintio.
Escalera de Borromini
La gran escalera de acceso al primer piso, obra de Bernini de carácter representativo, monumental y pensada para las tareas públicas del  palacio.
La elegante escalera helicoidal, realizada por Borromini siguiendo un estilo clásico, que da servicio al ala sur del palacio y complementa la de Bernini y destinada a una circulación más privada.

 

 

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