miércoles, 15 de abril de 2026

El resto de la Segunda Jornada

 La verdad es que fue una mañana de lo más intensa e interesante. Pasamos toda la mañana en el Foro hasta que nos llegara la hora para ir al Coliseo, pues teníamos la reserva hecha y no era cuestión de no ir. Así que al Coliseo fuimos, esperamos unos minutos en la puerta, nos dio incluso tiempo a entablar conversación con una familia sudamricana, después pasamos las consabidas medidas de seguridad y adentro. Fue impresionante, pero sin más y dejando a parte las emociones paso a describios lo que allí ví o mejor dicho viví.

Coliseo

Lo primero que hay que decir sobre el Coliseo es que es un anfiteatro, esto es, un tipo de lugar público utilizado para acoger espectáculos y juegos como por ejemplo: las luchas de gladiadores, o las luchas de animales... Este tipo de edificio es una creación romana y no tiene antecedentes ni en Grecia ni en otras civilizaciones aledañas. Los anfiteatros podían ser públicos, construidos por una administración pública romana o privados, emprendidos por algunos patricios o élites de ciudades importantes de provincias.
Aparte de
su función, la diferencia más notoria entre un anfiteatro y un teatro romano clásico, es que el anfiteatro tiene forma circular u ovalada, mientras que el teatro es semicircular. También hay que diferenciar el anfiteatro del circo, que era utilizado para espectáculos de carreras y tenía una forma elíptica.
El graderío o cávea se divide en ciertas zonas, siendo la inferior para los senadores y altos cargos de la administración romana, la zona media para la plebe y la superior para las mujeres y los carentes de derechos (esclavos, extranjeros…). Los más antiguos se construyeron en madera a finales del siglo II a. C., más tarde se construyeron con piedra tallada y posteriormente se utilizó el hormigón y se dispusieron arquerías y bóvedas.
El anfiteatro más conocido sin duda es el Coliseo de Roma, cuyo nombre era en realidad Anfiteatro Flavio, por haber sido construido en el reinado de los emperadores de la dinastía Flavia, después del reinado del emperador Nerón.
El Coliseo o Anfiteatro Flavio fue construido en el siglo I y fue el mayor de los que se construyeron en el Imperio romano. Conocido originalmente como Anfiteatro Flavio, a partir del siglo VIII  pasó a ser llamado Coliseo porque a su lado había una gran estatua dedicada al emperador Nerón, el Coloso de Nerón, una estatua de bronce de más de treinta metros de altura comisionada por el mismo Nerón y realizada entre los años 64 d.C. y  68 d.C. por mano del escultor Zenodoro, estatua que Adriano había transformado en una representación de Helios, el dios Sol y de este «Colossus Solis» derivó el nombre actual del edificio. La estatua llegó a desaparecer y sólo quedó la base, pero fue demolida en 1936 por obras de recalificación del sitio arqueológico.
Los materiales utilizados en la construcción de esta obra fueron bloques de travertino, hormigón, madera, ladrillo, piedra (toba), mármol y estuco.
En la antigüedad poseía un aforo para unos 65 000 espectadores, con ochenta filas de gradas y cinco niveles. Los que estaban cerca de la arena, como ya he dicho anteriormente eran el Emperador, su familia y los senadores, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. En el Coliseo tenían lugar luchas de gladiadores y espectáculos públicos. Las obras empezaron entre 70 d.C. y 72 d.C., bajo el mandato del emperador Vespasiano, se completó en el 80 d.C. por el emperador Tito, hijo de Vespasiano y fue modificado durante el reinado de Domiciano, hijo de Vespasiano y hermano de Tito. Domiciano realizó además un complejo sistema de subterráneos en ladrillo sustituyendo las obras en madera. Tales subterráneos tenían  diferentes funciones relacionadas a los espectáculos. Aquí había habitaciones adaptadas para las bestias, los condenados a muerte,  los gladiadores y para  las «maquinas». Aun así, tales modificaciones no permitieron alargar la arena y las «naumachie», naumaquias se volvieron imposibles. Desde Domiciano en adelante fue reservada a los «munera», los gladiadores , y a las «venationes», las cacerías de animales salvajes.
Su inauguración duró 100 días, participando en ella todo el pueblo romano y muriendo en su celebración decenas de gladiadores y fieras que fueron sacrificados por el placer y el espectáculo del pueblo.
El Coliseo se usó durante casi cinco siglos, incluso sobrevivió a la caída del Imperio romano de Occidente en 476 d. C.
Los bizantinos también lo utilizaron durante el siglo VI. Además de las peleas de gladiadores, muchos otros espectáculos públicos tenían lugar aquí, como naumaquias (recreaciones de batallas navales), los noxii (ejecuciones de prisioneros por animales), recreaciones de famosas batallas, incluso representaciones de obras de teatro basadas en la mitología clásica.
El edificio dejó de emplearse para estos propósitos en la Alta Edad Media. Más tarde, sirvió como refugio, fábrica, sede de una orden religiosa, fortaleza y cantera. De sus ruinas se extrajo abundante material para la construcción de otros edificios, hasta que fue convertido en santuario cristiano, en honor a los cautivos martirizados durante los primeros siglos del cristianismo. Esta medida contribuyó a detener su expolio y a que se conservara.
Aunque la estructura está seriamente dañada debido a diversas causas es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura romana. El Papa el día de Viernes Santo encabeza un Viacrucis que tiene su final en el anfiteatro.
El Coliseo fue admitido en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980. Junto al Coliseo, se encuentran las distintas estancias que, actualmente en ruinas, sirvieron para la atención y entrenamiento de los gladiadores.
El Coliseo fue un regalo del emperador Vespasiano al pueblo. Tenía el carácter público y de edificio civil donde se ofrecían espectáculos gratuitos. Eran espectáculos diurnos al aire libre donde cada espectador ocupaba el espacio según su categoría dentro de la sociedad romana.
El Coliseo fue creado para dar una imagen benefactora y con una clara intención propagandística, “devolver al pueblo lo que era del pueblo”. El emplazamiento donde se construyó el anfiteatro era el antiguo solar del que Nerón se apropió para edificar su residencia: la grandiosa Domus Aurea. Se levantaba justo en el centro de la urbe, situándolo literal y simbólicamente en el corazón de Roma.
El área se transformó durante el reinado de Vespasiano y sus sucesores y sirvió como emplazamiento para el nuevo Anfiteatro Flavio. Se construyeron escuelas de gladiadores y otros edificios relacionados en los alrededores. Según una inscripción reconstruida que se encontró en el lugar, «el emperador Vespasiano ordenó que este nuevo anfiteatro se erigiera usando su parte del botín como general». El Coliseo puede así ser interpretado como un gran monumento triunfal, siguiendo la tradición de celebrar las grandes victorias.
Entre los siglos V y VI se prohibieron las luchas de gladiadores y de animales salvajes, y en el siglo XIII, el Coliseo se convierte en fortaleza. Posteriormente el anfiteatro fue abandonado, y sus piedras, como la de tantos otros edificios históricos, se utilizaron como canteras para otros edificios más modernos.
Se calcula que en los juegos que en él se realizaron murieron unas 200 000 personas. Algunos autores afirman que se mató a más de 9000 animales salvajes durante los juegos inaugurales del anfiteatro.
El Coliseo poseía un avanzado sistema de canalización de agua que permitía llenar y vaciar rápidamente el piso inferior, antes de la construcción del hipogeo (una serie de túneles subterráneos que se usaban para alojar animales y esclavos).
Se desconoce la identidad del arquitecto del edificio, como ocurría en general con la mayoría de las obras romanas.
A lo largo de los siglos ha habido distintas reestructuraciones y modificaciones con motivo de distintas incidencias como incendios, terremotos…; la última pelea de gladiadores de la historia se produjo cerca del 435, aunque la caza de animales continuó por lo menos hasta el año 523.
Durante el periodo medieval la decadencia de la ciudad afectó a todos los monumentos imperiales.
Se construyó una pequeña iglesia dentro de la estructura del anfiteatro, la arena se transformó en un cementerio, los espacios entre las arcadas y bajo los asientos se convirtieron en fábricas y refugios. Hacia el 1200  la familia Frangipani se apropió del Coliseo y lo fortificó, usándolo de forma parecida a un castillo o fortaleza.
​Muchas de sus piedras fueron recuperadas para construir palacios, iglesias y otros edificios en toda Roma. La piedra del interior del anfiteatro fue picada en exceso, para reutilizarla en otra parte o (en caso de la fachada de mármol) quemarla para obtener cal viva. Las abrazaderas de bronce que sostenían la mampostería fueron arrancadas de las paredes, dejando numerosas marcas. Aún hoy pueden observarse dichas cicatrices en él
Un conocido dicho latino reza Quod non fecerunt Barbari, fecerunt Barberini (lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini). El Coliseo fue consagrado como lugar santo en memoria de los mártires allí ejecutados (si bien se cree que la mayoría de estos fueron martirizados en el Circo Máximo).
Y en el siglo XIX comenzaron una serie de obras para estabilizar muchos monumentos antiguos, entre ellos el Coliseo donde se terminaron varios contrafuertes que son claramente distinguibles hoy en día, y sin los cuales el edificio probablemente se habría derrumbado. Durante todo el siglo se sucedieron obras de consolidación y mejora, en un proceso que aún continúa.
Desde 2000, las autoridades mantienen el edificio iluminado durante 48 horas cada vez que en algún lugar del mundo se le conmuta o aplaza una sentencia de muerte a un condenado.
Arquitectura
El Anfiteatro Flavio es un enorme edificio ovalado de 189 metros de largo, 156 de ancho y 48 de altura, con un perímetro elíptico de 524 metros.
El edificio se basa en una construcción arquitrabada y rodeada a los tres primeros pisos que lo conforman. Se puede apreciar la utilización de la arquitectura típica de los romanos, con arcos de medio punto sobre unos pilares gruesos que también sostienen columnas adosadas de tipo decorativo. Los pilares aguantan los arquitrabes, los frisos y cornisas que fijan el límite de cada uno de los tres primeros pisos.
En el interior del edificio está el gran tesoro del Coliseo: la grada (o cávea) que no aprovecha los desniveles del terreno, sino que se levanta sobre muchas vueltas superpuestas, apoyadas sobre pilastras de travertino. El corazón del edificio, gracias a ello, está lleno de kilómetros de pasillos abovedados y de escaleras: es una obra pensada para garantizar el movimiento fluido de mucha gente. En su configuración se usó la bóveda de cañón y la bóveda de arista, más compleja.
La fachada se erige sobre un estilóbato sobre el que se levantan cuatro pisos. El primer piso, de 80 arcadas, es de orden dórico toscano y refleja robustez y virilidad; el segundo piso es de orden jónico y se compone de base, fuste más esbelto que el dórico y un capitel de volutas; el tercer piso es de orden compuesto, con el capitel con hojas de acanto. El cuarto piso, el último, presenta un ático macizo, decorado con lesenas de estilo corintio. Este nivel hacía varias funciones: aumentaba la cabida, proporcionaba más obra en el interior y mejoraba el efecto visual. En este piso había 240 palos de madera que servían para aguantar las astas a las que se fijaba un toldo inmenso.
En el interior, los intercolumnios del segundo y tercer piso, había estatuas; los pasillos de la grada, relieves de mármol y de estuco.
La grada rodea la arena y bajo esta hay un subsuelo para agilizar el espectáculo. Las fieras eran conducidas a la arena con ascensor y también había pasillos y escaleras y una estudiada distribución de habitaciones y cuartos; además, se instaló un sistema de conducción de agua para transformar la arena en una gran piscina para las naumaquias.
En el Coliseo se utilizaron las más variadas técnicas de construcción. Las pilastras y los arcos son de travertino colocado sin argamasa. Para su construcción se utilizó 100 mil metros cuadrado de mármol travertino, procedente de Tibur, la actual Tivoli, y para ello tuvieron que hacer una nueva calzada desde Tibur a Roma.
En las partes inferiores y en los sótanos se empleó la toba del mismo modo. Muchos de estos sillares iban sujetos con grapas metálicas. Las bóvedas que sostienen la cávea se hicieron vertiendo argamasa de cemento directamente sobre cimbras de madera, una innovación que aligeraba la fábrica. El hecho de que el edificio se ubicase sobre una laguna obligó a excavar hasta 14 metros de limos inservibles y realizar una cimentación de casi 13 metros de opus cementicium (hiladas de argamasa de cal y piedras alternadas).
Pero si impresionante es por arriba veámoslo por abajo.
El terreno de juego propiamente dicho era un óvalo de 75 por 44 metros, y en realidad era una plataforma construida en madera y cubierta de arena. Todo el subsuelo era un complejo de túneles y mazmorras (el hipogeo) en el que se alojaba a los gladiadores, a los condenados y a los animales. El suelo disponía de varias trampillas y montacargas que comunicaban con el sótano y que podían ser usadas durante el espectáculo.
El plano de la arena tenía un completo sistema de drenaje, conectado a cuatro imponentes cloacas. Se ha sugerido que obedecen a la necesidad de evacuar el agua tras los espectáculos navales. Sin embargo, parece ser que ya Domiciano, pavimentó las cloacas y colocó en la arena los montacargas para los combates de gladiadores.
La cubierta de madera ya no se conserva, con lo que todo el laberinto subterráneo permanece hoy al aire libre.
El amplio graderío interior estaba diferenciado en gradus, pisos reservados para las diferentes clases sociales: En el podium, el primero de ellos, se sentaban los romanos más ilustres: senadores, magistrados, sacerdotes y quizá las vestales. En ambos extremos del eje menor había sendos palcos: la tribuna imperial (pulvinar) y otra reservada para el magistrado que en ocasiones presidía los juegos. Dado que este piso era el más próximo a las fieras, había una red metálica de protección y arqueros apostados regularmente.
El maenianum primum, para los aristócratas que no pertenecían al senado.
El maenianum secundum, dividido en el imum para los ciudadanos ricos y el summum para los pobres.
En lo más alto estaba el maenianum summum in ligneis, hecho de madera, probablemente sin asientos y reservado para mujeres pobres.
Además, algunos órdenes sociales, como los tribunos, sacerdotes o la milicia, tenían sectores reservados.
El acceso desde los pasillos hasta las gradas se producía a través de los vomitorios, llamados así porque permitían salir una enorme cantidad de gente en poco tiempo. Estaban tan bien diseñados que los 50.000/65.000 espectadores podían ser evacuados en poco más de treinta minutos.
El exterior se articula en cuatro órdenes, cuyas alturas no se corresponden con los pisos interiores. Los tres órdenes inferiores los forman 80 arcos sobre pilastras y con semicolumnas adosadas que soportan un entablamento puramente 
puramente decorativo. El cuarto lo forma una pared ciega, con pilastras adosadas y ventanas en uno de cada dos vanos.
Los órdenes de cada piso son sucesivamente de abajo arriba toscano, jónico y corintio. El último piso tiene un estilo indefinido que fue catalogado en el siglo XVI como compuesto. Las comunicaciones entre cada piso se realizaban a través de escaleras y galerías concéntricas. El emperador tenía una entrada principal en la parte norte para él y su familia, y las otras tres entradas axiales eran para los cónsules.
El cubrimiento de los muros se realizó con estuco, aunque actualmente se encuentran a la vista los bloques de travertino colocados en hiladas y unidos con juntas de mortero y sujetos con grapas de plomo y bronce; en la zona superior del último piso se aprecian materiales más ligeros como el ladrillo.
El Coliseo contaba con una cubierta de tela desplegable accionada mediante poleas. Esta cubierta, hecha primero con tela de vela y luego sustituida por lino (más ligero), se apoyaba en un entramado de cuerdas del que poco se sabe. Cada sector de tela podía moverse por separado de los de alrededor y era accionado por un destacamento de marineros de la flota romana.
En la parte superior de la fachada se han identificado los huecos en los que se colocaban los 250 mástiles de madera que soportaban los cables. Al parecer las cuerdas se anclaban en el suelo, pues de otro modo los mástiles soportarían demasiado peso. A tal efecto había un anillo concéntrico de piedras o cipos situados a 18 metros de la fachada en la explanada exterior, y que también permitían controlar el público para evitar aglomeraciones. La franja entre la fachada y los cipos estaba pavimentada con travertino.
Un espectáculo muy popular era la caza de animales, o venatio. En ella se usaban una gran variedad de bestias salvajes, la mayoría importadas de África, como rinocerontes, hipopótamos, elefantes, jirafas, leones. oanteras, leopardos, cocodrilos y avestruces. Las batallas y la caza se representaban en escenarios con árboles y edificios móviles. Estos festejos se celebraban a veces a gran escala; se dice que Trajano celebró sus victorias en Dacia  con juegos en los que participaron 11 000 animales y 10 000 gladiadores, desarrollándose durante 123 días. 
Después y tras comer nos dirigimos hacia el Panteón de Agripa que "oh sorpresa", yano era gratuito sino que ya habúa que sacar el ticket correspondiente, esto es, cinco euros por persona, en fin merece la pena porquela verdad es que te quedas embelesado viendo esta maravilla, ahora pasaré a describios lo que allí vi.
Pero camino del Panteón pasamos por un edificio que resplandecía por su propia luminosidad y aunque cuando preparé la visita a la Roma antigua no lo tuve en cuenta, ni me lo imaginaba, cuando lo ví, la verdad es que me quedé oimpresionado y aunque cronolóligamente no yiene que ver con mi objetivo inicial, no podría eguir adelante con el blog, sin hablar de él. Se trata del Monumento a la patria o Monumento a Víctor Manuel II.

Monumento de Víctor Manuel II

El Monumento a Víctor Manuel II, también conocido como Altar de la Patria (Altare della Patria) o il Vittoriano, es un colosal edificio conmemorativo de mármol blanco con un diseño neoclásico inspirado en los foros romanos y situado entre la Piazza Venezia y la colina capitolina. Fue diseñado por Giuseppe Sacconi, inaugurado en 1911 y finalizado en 1935. Fue erigido para honrar a Víctor Manuel II, el primer rey de una Italia unificada y se ha convertido en un símbolo de la unificación italiana y la unidad nacional.
La construcción además desarrolla un complicado programa iconográfico en el que están representadas desde las virtudes de la patria italiana a los mares que la rodean, pasando por cuestiones como la libertad, el pensamiento o la acción.
Es un tributo al "Padre de la Patria", Víctor Manuel II, quien unificó Italia en 1861, representando el ascenso hacia la gloria con sus majestuosas escalinatas.
Todo comienza con la muerte del rey Víctor Manuel II en 1878. A partir de ese momento, se puso en marcha un proyecto muy ambicioso, el de un monumento en su honor. Se trataba de rendirle homenaje mediante una obra tan elevada como el Altare della Patria.
La historia nos habla de un concurso en 1880 organizado para crear el monumento al Rey. Un concurso abierto a todo el mundo y consistente en diseñar un monumento conmemorativo dedicado exclusivamente al monarca.
No había ninguna premisa ni  estipulación en su ejecución ni en su ubicación para dar a los artistas la libertad de expresarse. Hubo 293 participantes y se eligió un proyecto de un arquitecto francés muy famoso, aunque en aquel momento estaba jubilado.
Sin embargo, como el proyecto del arquitecto no fue aprobado en su totalidad, se rechazó y se llevó a cabo otro concurso convocado en 1882. Este último proyecto se inspira en una idea presentada anteriormente sobre el tema de una estatua ecuestre con un fondo o escalinata para colocarla en el Capitolio.
El concurso lo ganó en 1884 el arquitecto Giuseppe Sacconi, que propuso un renacimiento clásico. La idea era un foro moderno abierto al público, con una hermosa plaza en tres niveles unidos por escaleras, con grandes espacios para los visitantes del Monumento al Rey Víctor Manuel II.
Se tomó la decisión de situar el Monumento en pleno centro de la Roma Eterna, en la Plaza Venecia, dentro del Vittoriano, tras el imponente e importante desarrollo urbanístico de la zona Capitolina.
Sin embargo, el arquitecto tuvo que hacer algunos cambios porque había muchos otros puntos de interés, casas e iglesias justo al lado del Capitolio.
En el centro una imponente estatua de bronce de Víctor Manuel II sobre su caballo preside el monumento (sólo los bigotes del monarca ya miden un metro), este dato nos da una idea aproximada de las enormes dimensiones del símbolo de la unificación italiana.
También en el centro y bajo la estatua ecuestre se encuentra el Altar de la Patria que, contiene la tumba al Soldado Desconocido, que simboliza a todos los caídos en la Primera Guerra Mundial.
Dos grandes esculturas de la diosa Victoria en cuadrigas coronan el el pórtico de 16 columnas.
Su base alberga el Museo Central del Resurgimiento (unificación italiana) y en su interior, varias salas repasan la historia de la unificación italiana a través de la exposición de  banderas, armas y otros objetos y/o personajes como Garibaldi y el propio Víctor Manuel II relacionados con ese momento histórico esencial para los ciudadanos italianos.
También desde su terraza superior (a la  que se accede por ascensor y que está a la altura de las cuádrigas) ofrece una de las mejores vistas panorámicas de Roma Además, alberga El monumento es de acceso gratuito en la mayor parte de sus terrazas.
Características
La estructura mide 135 metros de ancho y 40 metros de altura (incluyendo la cuadriga y las alas de las diosas, llega a 61 metros) y una superficie total de 20.000 metros cuadrados.

El monumento está construido con mármol blanco extraído de las canteras de Botticino (cerca de la ciudad de Brescia), mostrado en las majestuosas
 e interminables escaleras o en las decenas de columnas corintias que en él se encuentran. También dispone de varias fuentes y esculturas del propio rey Víctor Manuel. El color blanco simboliza la grandeza, contrastando con la luz y la sombra de Roma.
En el monumento a Víctor Manuel II se encuentra, desde 1921, también una tumba al soldado desconocido. Con dos pebeteros en los que prende una «llama eterna» construida tras la Primera Guerra Mundial, conforme a la idea del general Giulio Douhet. El altar se encuentra siempre custodiado por dos soldados.
El cuerpo del soldado desconocido fue escogido entre otros 11 cuerpos de soldados o marineros sin identificar de las fuerzas armadas del Reino de Italia (1861-1946). Y correspondía a un joven desertor del ejército austro-húngaro que pasó al ejército italiano y resultó desaparecido en combate durante la Primera Guerra Mundial. El cuerpo fue transportado desde Aquilea (donde se realizó la ceremonia) hasta Roma, entre octubre y noviembre de 1921.
El monumento ha sufrido críticas desde que su construcción ya que supuso la destrucción de numerosos edificios de gran valor del área de la Colina Capitolina, una de las colinas históricas de Roma, y donde se encontraba un barrio medieval. Para algunos, dicho monumento era demasiado grande y pomposo y entre los ciudadanos italianos no llegó a cuajar la idea de instalar un edificio tan llamativo y recargado junto al resto de los edificios clásicos que lo rodean.
En días soleados, este edificio puede llegar a ser muy brillante, pudiendo incluso ser molesto para la vista si se está cerca o dentro del recinto, dado su impoluto color blanco y su entorno urbano más oscuro. Al ser una construcción tan destacada ha recibido otras numerosas denominaciones. Desde su origen, los romanos lo llamaban la Zuppa Inglese (una especie de pastel), la tarta de bodas o la falsa boca (la Dentadura Postiza de Roma).
Cuando los soldados aliados llegaron a Roma en 1944 lo llamaron también la máquina de escribir, apodo que luego adoptarían los propios italianos. Ello se debe a que la fachada con las columnas no es recta, sino que adopta cierta forma en arco.
Historia de la construcción
En 1878 el Parlamento italiano decidió dedicar un monumento nacional al recientemente fallecido soberano Vittorio Emanuele II. 
Después de dos concursos internacionales (1880 y 1882), se eligió el proyecto presentado por Giuseppe Sacconi. El joven arquitecto, siguiendo el modelo de los grandes santuarios de la época clásica, había concebido el espacio como una representación escénica que celebraba el Risorgimento italiano en el centro de la Roma imperial.
La estructura arquitectónica del monumento se elaboró como un camino ascendente ideal que a través de las escaleras y terrazas, enriquecidas por los diversos grupos escultóricos y bajorrelieves del Altar central de la Patria inspirados en las Bucólicas y las Geórgicas de Virgilio, se elevaría a los templos laterales y de éstos al grandioso pórtico columnado coronado por cuadrigas de bronce, alegorías de la Unidad de la Patria y de la Libertad.
Aunque los trabajos comenzaron en 1885, avanzaron lentamente y el proyecto fue modificado continuamente. El mismo material con el que se iba a construir, el travertino, fue sustituido por el muy blanco Botticino bresciano.
Entre 1885 y 1910, toda la zona de las laderas del Capitolio se vio afectada por el nuevo trazado urbano que vio la demolición de los barrios medievales y renacentistas preexistentes. Para una mejor vista del monumento, el Palazzetto Venezia y la Iglesia de Santa Rita también fueron trasladados.
A la muerte de Sacconi en 1905, las obras fueron dirigidas por los arquitectos Gaetano Koch, Manfredo Manfredi y Pio Piacentini. El 4 de junio de 1911, con ocasión de la Exposición Internacional por el cincuentenario de la Unificación de Italia, Vittorio Emanuele III inauguró la magnífica estatua ecuestre de bronce dorado. En 1921, el cuerpo del Soldado Desconocido fue enterrado en la cripta diseñada por Armando Brasini.
Entre 1924 y 1927 la Quadriga dell'Unità, de CarloFontana, y la Quadriga della Libertà, de Paolo Bartolini, fueron colocadas en los laterales del pórtico central. Sin embargo, sólo en 1935 se pudo considerar que el trabajo estaba terminado.
En los últimos años, se han realizado exposiciones temporales en algunas de las salas del interior.
Y ahora sí, ahora nos vamos al Panteón.

Panteón de Agripa

El Panteón de Agripa o Panteón de Roma es un antiguo templo romano. En la actualidad está consagrado como iglesia católica y situado en el lugar de un anterior templo encargado por Marco Agripa durante el gobierno de Augusto. Fue terminado por orden del emperador Adriano y dedicado alrededor del año 126. Su fecha de construcción es incierta porque Adriano optó por no inscribir el nuevo templo, sino que conservó la inscripción del templo más antiguo que se había quemado.
Se encuentra escondido entre las callejuelas del barrio de Trevi, muy cerca de Plaza Navona.
El nombre procede del griego Pántheion, que significa «templo de todos los dioses». La mayoría de los autores latinos emplean la forma latina de su transliteración, Pantheon.
El templo estaba ubicado en un lugar de gran simbolismo para los romanos, ya que creían que allí había desaparecido Rómulo, el fundador de la ciudad y su primer rey, en medio de una gran tempestad, convirtiéndose acto seguido en un dios.
El edificio es circular con un pórtico de grandes columnas corintias de granito —ocho en la primera fila y dos grupos de cuatro detrás— bajo un frontón. Un vestíbulo rectangular une el pórtico con la rotonda, que se encuentra bajo una cúpula de hormigón artesonado con una abertura central (óculo) hacia el cielo. Al parecer por el óculo cada 21 de abril (aniversario del nacimiento de Roma) penetraba un haz de luz que se proyectaba sobre la figura del emperador cuando atravesaba la puerta de entrada produciendo un efecto mágico que le daba apariencia de divinidad.
Es la cúpula de hormigón sin armar más grande del mundo. La altura hasta el óculo y el diámetro del círculo interior son los mismos: cuarenta y tres metros. Su cella circular abovedada con un pórtico convencional fue única en la arquitectura romana. Sin embargo, se convirtió en un ejemplo y fue copiada en numerosas ocasiones por los arquitectos posteriores.
Desde el siglo VII año 608, cuando el emperador bizantino Focas (el de la columna del Foro) lo donó al papa Bonifacio IV, se ha utilizado como iglesia, recibiendo el nombre de basílica de Santa María y los Mártires, rebautizado así porque hizo trasladar aquí los restos de anónimos mártires de las catacumbas, tantos que llenaron 28 carros. Pero siendo informalmente conocida por Santa María Rotonda. Es el primer caso de un templo pagano convertido al culto cristiano y el único edificio de la Antigua Roma que permaneció intacto y en uso ininterrumpido, por lo tanto uno de los mejor conservados.
La plaza frente al Panteón se llama piazza della Rotonda y da nombre a un distrito de la ciudad.
En el siglo XV, el panteón es enriquecido con frescos el más notable es el de La Anunciación  colocado en la primera capilla a la derecha de la entrada.  Y a partir
del Renacimiento el panteón es utilizado como sede de la Academia de los Virtuosos de Roma,  sirviendo de sepulcro a grandes artistas italianos como Rafael o Vignola. En el siglo XVII se añadieron a los lados del frontón dos campanarios, obra de Bernini o de Borromini y bautizados popularmente como orejas de asno, que fueron eliminados en 1893.
El rey Víctor Manuel II, su hijo y su esposa reposan en una de las capillas del Panteón. Estas tumbas son mantenidas por voluntarios de organizaciones monárquicas.
Aunque es propiedad estatal y está gestionado por el Ministerio de Bienes y Actividades Culturales a través del Museo Central del Lacio, sigue siendo una iglesia en la que se celebran misas y sobre todo bodas.
En 2013 fue visitado por seis millones de personas.
Existe una tradición en la que el día de Pentecostés, a mediodía, se lanzan miles de pétalos de rosas rojas desde la linterna de la cúpula del Panteón mientras un coro canta el himno Veni Creator Spiritus. Este gesto recuerda la venida del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los apóstoles, y a dicho ritual asisten cientos de personas cada año.
                                        Inscripción en el friso del pórtico
                                   M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT
                               Marcus Agrippa, Luciī fīlius, consul tertium, fēcit
                          'Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo'.
Esta es la inscripción que puede leerse en el friso del pórtico de entrada y atribuye la construcción del edificio a Marco Vipsanio Agripa, amigo, general y yerno del emperador Augusto.
Sin embargo, tras unas investigaciones efectuadas en el siglo XIX se supo que en realidad, el templo de Agripa fue destruido, y que el existente actualmente es una construcción realizada en tiempos de Adriano.
Si el Panteón es un templo a todos los dioses, ¿por qué la palabra se ha convertido en sinónimo de tumba o enterramiento? La respuesta se remonta al Viernes Santo de 1520, cuando la repentina muerte del artista más querido de Roma, el joven Rafael Sanzio, consternó a los habitantes de la capital pontificia. El artista fue enterrado en la entonces iglesia en una tumba que todavía hoy puede visitarse con el famoso epitafio: "Aquí yace Rafael. Mientras vivió, hizo temer a la naturaleza que fuera superada por él. Cuando murió, la naturaleza temió morir con él".
El templo
El templo original guardaba pocas semejanzas con el actual. Lo que hoy es un pórtico de entrada fue originalmente la fachada de un templo períptero. La primitiva entrada se efectuaba por el lado opuesto, hacia el sur, ya que en la rotonda actual había una plaza circular porticada. Al otro lado de esa plaza se encontraba la basílica de Neptuno.
El primer templo era un edificio monumental de estilo corintio clásico, rectangular con una columnata perimetral, con la cella dispuesta transversalmente y estaba construido con bloques de travertino y revestido en mármol.
También se sabe que los capiteles eran de bronce y que la decoración incluía cariátides y estatuas frontales.
En el interior del pronaos había sendas estatuas de Augusto y Agripa.
El edificio sufrió daños por un incendio en el año 80, de los que fue reparado por Domiciano, que a su vez sufrió una nueva destrucción en tiempos de Trajano, en el año 110. Finalmente el panteón construido por Adriano
Planta
En tiempos de Adriano el edificio fue enteramente reconstruido. Su nombre no aparece en las inscripciones debido al rechazo de este emperador a que su nombre figurase en las obras llevadas a cabo bajo su mandato, muy al contrario que su predecesor Trajano. El templo fue inaugurado por el emperador entre 125 y 128. Aunque no se sabe con certeza quién fue el arquitecto, el proyecto se suele atribuir a Apolodoro de Damasco.
Se cambió la orientación y se colocó la fachada principal hacia el norte. La planta presenta un pórtico octástilo a modo de pronaos, un cuerpo prismático intermedio de  transición, formado por tres calles que acaban en exedras con la calle central de  bóveda de cañón y las otras dos arquitrabadas,   y la cella circular cubierta con una cúpula. El gran pronaos y la estructura de unión con la cella ocuparon por completo el espacio del templo anterior, mientras que la rotonda fue construida sobre el espacio de la plaza augustea que separaba el antiguo panteón de la basílica de Neptuno. Delante del templo se edificó una plaza porticada en tres de sus lados y pavimentada con lajas de travertino.
Características
La construcción de una amplia sala de planta circular cubierta por una bóveda se había utilizado en las grandes salas termales, pero era una novedad usarlo en un templo.
El espacio interno de la rotonda está constituido por un cilindro cubierto por una semiesfera. El cilindro tiene una altura igual al radio, y la altura total es igual al diámetro, por lo que se puede inscribir una esfera completa en el espacio interior. El diámetro de la cúpula es de 43,44 m, lo que la convierte en la mayor cúpula de hormigón en masa de la historia. Cuenta con un peso de 4535 toneladas y además fue realizada sin una armadura de acero en su interior.
El pronaos
El pronaos es octástilo, con ocho columnas en la fachada, y con cuatro columnas en los laterales, mide 34,20 x 15,62 m., y se encuentra 1,32 m sobre el nivel de la plaza, de modo que se accede subiendo cinco escalones. La altura total del orden es de 14,15 m y los fustes tienen un diámetro de 1,48 m en la base.
El friso contiene la inscripción de Agripa en letras de bronce. En el arquitrabe se grabó posteriormente una segunda inscripción relativa a la restauración acometida en tiempos de Septimio Severo. El frontón debía de estar decorado con estatuas de bronce, ancladas con pernos, y hoy perdidas. Por la posición de los orificios se especula con que pudo ser la figura de un águila con las alas desplegadas.
En el interior, dos filas de cuatro columnas dividen el espacio en tres naves, la central y más amplia conduce a la gran puerta de acceso a la 
cella, mientras que las dos laterales terminan en dos amplios nichos que debían de albergar estatuas de César Augusto y de Agripa, trasladadas desde el edificio viejo. El fuste de las columnas estaba hecho de granito gris en la fachada o rojo, provenientes de las canteras de Egipto. También los pórticos que rodeaban la plaza eran de granito rojo, aunque de menor dimensión. Los capiteles corintios, las basas y los elementos de trabazón son de mármol pentélico, proveniente de Grecia. La última columna del lateral oriental, perdida en el siglo xv, fue sustituida por otra de granito gris en tiempos de Alejandro VII. La columna del extremo oriental de la fachada fue igualmente sustituida con un fuste de granito rojo bajo el pontificado de Urbano VIII. De este modo se modificó la alternancia de colores original.
Las enormes puertas de bronce de la entrada del Panteón son originales y datan de la Antigüedad. Estas puertas, que pesan unas 20 toneladas cada una, se consideran las mayores puertas antiguas de bronce que existen.
La cubierta a dos aguas está soportada por cerchas de madera, apoyadas sobre una estructura muraria que apoya por medio de arcos en las columnas. La cobertura original estaba formada por cerchas de bronce, con perfiles en forma de U. Una versión dice que fueron expoliadas por el papa Urbano VII, que mandó fundirlas para fabricar cien cañones para el Castillo Sant'Angelo. Otra versión asegura que el papa Urbano VIII mandó fundir el bronce del techo para que fuera empleado en el baldaquino de San Pedro. El pavimento es de piezas de mármol de color, colocadas formando círculos y cuadrados.
El cuerpo intermedio
El cuerpo intermedio que conecta el pronaos con la cella está construido en ladrillo, y consta de dos grandes machones adosados a la cella. Los machones flanquean el paso de acceso a la rotonda, que es la prolongación de la nave central del pronaos. Por otra parte, entre los machones y la cella queda 
un espacio residual en el que se ubican dos escaleras de acceso a la parte superior de la cúpula.
Al exterior, la estructura tiene la misma altura del cilindro de la rotonda, y debía tener un revestimiento en estuco y mortero hoy desaparecido. Sobre este cuerpo existe un segundo frontón de ladrillo, de una altura mayor que la del pórtico de entrada, y que se preveía que se viera solo desde gran distancia. Las líneas de cornisa, que recorren el exterior de la rotonda marcando los pisos, continúan en este cuerpo sin solución de continuidad.
El interior de la rotonda
En el nivel inferior se abren siete amplias exedras (pequeños ábsides),
de planta trapecial y semicircular alternativamente. Entre las exedras  alternan en los muros con ocho gruesos machones o pilones embebidos, huecos por dentro, que son los que realmente cargan con el peso de la cúpula a través de tres series superpuestas de arcos de descarga, de ladrillo, que pueden verse aún hoy desde el exterior, embebidos en la masa de hormigón del muro.
Los nichos están enmarcados por un orden de pilastras embebidas en el muro, y de columnas, con un entablamento corrido en todo el perímetro, excepto en las exedras del eje principal. En estas, cubiertas mediante bóvedas, el entablamento se interrumpe ya que las columnas intermedias no son necesarias. Entre las exedras, en los paños de muro intermedios aparecen edículos con capialzados triangulares y circulares alternados para las figuras divinas.
En un segundo nivel, desde el entablamento hasta la imposta de la bóveda, hay una fila de ventanas rectangulares y espacios cuadrados que se alternan  de forma rítmica. Estas ventanas con frontón triangular en las ventanas y dinteles en los espacios cuadrados, que abren a una galería superior, coinciden en vertical con los nichos y los edículos. La decoración romana original fue sustituida en el siglo xviii por la que se puede ver actualmente. El sector sudoccidental ha sufrido varias restauraciones, no del todo apropiadas, que han alterado el aspecto inicial.
El pavimento de la rotonda es ligeramente convexo, con la parte central
 cóncava, 30 cm más alta que el perímetro, para que la lluvia que entre por el óculo fluya hacia un canal con 22 agujeros situado en todo el perímetro que la drena. El revestimiento es de baldosas con un diseño de cuadrados en los que se inscriben alternativamente cuadrados y círculos más pequeños.
La cúpula
La cúpula está formada en el interior con cinco filas de casetones, de 28 casetones cada una y que decrecen en tamaño hacia el centro, donde está perforada por un óculo de 8,92 m de diámetro, creando la sensación de perspectiva o punto de fuga.    
Dicha ventana circular permanece abierta siendo un foco de luz y ventilación  por  el que  entra la luz  que va girando  e iluminando  la bóveda según avanza el día.
El óculo estaba rodeado por una cornisa de bronce fijada a la cúpula en la última fila de casetones. Las oquedades en la fábrica sugieren que tanto los casetones como el espacio intermedio estaban forrados de bronce.
Al exterior, la cúpula arranca de una sobreelevación del muro, a 8,40 m por encima del arranque interior de la bóveda. Se encuentra articulada por medio de siete anillos superpuestos, el inferior de los cuales conserva todavía el revestimiento de mármol. El resto se encontraba cubierto por planchas de bronce dorado, hoy perdido a excepción del perímetro del óculo, todavía en el lugar. Las planchas de bronce fueron arrancadas en el año 663 cuando al emperador bizantino Constante II, permitió que sus tropas saquearan la ciudad, obteniendo un botín entre el que se encontraba el bronce de la cúpula del Panteón, y se colocó una cubierta nueva de plomo en el año 735. 
Otro elemento que refuerza la idea de perfección es que la altura de la última cornisa segunda, donde arranca la bóveda, es justo la mitad de la altura desde el punto más alto de la bóveda al suelo, y curiosamente ésta coincide con el diámetro y se puede inscribir en el interior de la construcción una esfera completa perfecta.
En su tiempo la cúpula del Panteón estuvo cubierta de tejas de mármol y bronce que le daban un resplandeciente brillo.
Técnica constructiva
La cúpula es semiesférica, formada de hormigón con cascotes de tufo y escoria volcánica. Las partes externas de la cúpula se forraron con un hormigón con paredes de ladrillo. También se utilizaron ladrillos bipedales en capas horizontales, a modo de anillos. Estaba reforzada conformando un sistema de nervios, paralelos y meridianos, como muestra la forma de los casetones. Fue construida mediante sucesivos anillos concéntricos. Por ello, el óculo no se "cae".
La cúpula se apoya sobre un grueso muro cilíndrico de ladrillo, que alcanzan en algunas partes 6 metros de grosor y.en la que se practicaron aberturas correspondiéndose con los tres niveles compositivos que conformaban las exedras y formaban una estructura interna de arcos de descarga. Estos arcos, resistentes y flexibles, forman un armazón que es visible en la pared trasera ahora que se ha perdido el revestimiento original. 
El hormigón se vertía en delgadas capas, alternándolas con hiladas horizontales de piedra. En cuanto a la composición del hormigón romano, el cemento venía mezclado en pequeñas cantidades drenando de este modo el agua sobrante. Así se conseguía eliminar parcial o totalmente las burbujas de aire que normalmente se forman durante el fraguado, confiriendo al material una resistencia notable. Al ser colocado en pequeñas cantidades, se reduce la posibilidad de asientos o agrietamientos.
Por otra parte, se buscó reducir el peso de la cúpula por dos medios: aligerando los materiales para lo que en la cúpula se utilizó piedra pómez, y reduciendo paulatinamente su espesor desde 5,90 m en la base hasta 1,50 m en la parte superior.
Según los últimos estudios, tanto la cúpula como el tambor que la soporta se construyó con materiales más ligeros a medida que se asciende en altura: hormigón con inclusiones de travertino, piedra caliza, ladrillo o fragmentos de caliza porosa más arriba, y, con piedra pómez, muy porosa, cerca del óculo.
Además, los nichos, galerías y ventanas practicadas en los muros, así como los casetones y el óculo de la bóveda, dispuestos entre los arcos principales, aligeran la construcción en las zonas de relleno.
En 1980 el centro histórico de Roma, incluyendo el Panteón, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
El Panteón ha tenido una enorme trascendencia en la arquitectura occidental. Durante el Renacimiento, los artistas y arquitectos encontraron en él una fuente de inspiración para algunos de los proyectos que llevaron a cabo. Brunelleschi para la construcción de la cúpula del Duomo de Florencia. Bramante y Miguel Ángel lo recrearon en obras como el Templete de San Pietro in Montorio o la Basílica de San Pedro.
Miguel Ángel se refirió al Panteón como el edificio que tenía "un diseño angélico y no humano".
Durante el neoclasicismo el italiano, Antonio Canova lo utilizó como modelo para un templo en Possagno, su ciudad natal.
Ya en tiempos más modernos su influencia se ha dejado notar en  muchas iglesias, universidades y bibliotecas que utilizan la forma de cúpula con pórtico, como, la Basílica de Jesús del Gran Poder en Sevilla entre otras.
El historiador Dion Casio habla de que el interior de la cúpula del Panteón simbolizaba la bóveda celeste. La parte inferior de la esfera representaría el mundo terrenal donde residen los hombres. La luz que filtraba el óculo debió de funcionar como un vínculo entre los dioses y los hombres y su reflejo en las paredes simbolizaría el sol y su trayecto por el cielo desde el alba hasta la puesta. 
Ese haz de luz del óculo, según Dion Casio, tenía una importante función simbólica para el emperador. Adriano solía reunirse con el Senado y los hombres más poderosos de Roma a tratar los asuntos más importantes en el Panteón "siempre sentado en una tribuna, de manera que fuese público cuanto se hacía". Si la tribuna imperial se situara en el lugar que incidía el haz de luz del óculo. la figura del emperador se revestiría de un aura divina, como centro del Imperio y del universo. 
También tiene una Simbología cosmológica por la división de la cúpula en 5 círculos, de 28 casetones, como símbolo del mes lunar y de las cinco esferas del sistema planetario conocido.
Una vez vistos estos monumentos nos dirigimos hacia la Fontana de Trevi.

Fontana de Trevi

La Fontana de Trevi  con una altura de 26,30 metros y una anchura de 40,15 metros, es una de las mayores fuentes monumentales del Barroco en Roma y una de las más hermosas del mundo.
La fuente toma el nombre del distrito (Trione) Trevi, cuyo origen no se conoce con certeza, aunque podría provenir del latín triviumen en referencia a que la fuente esta situada la confluencia o cruce de tres calles o quizás a la triple salida del agua de la fuente original.
La historia de esta fuente se remonta a los tiempos del emperador Augusto. Según la leyenda, fue una misteriosa doncella la que indicó al general Agripa el emplazamiento del manantial, en las afueras de Roma. Para traer el agua a la ciudad, Agripa construyó un acueducto (terminado el año 19 a.C.), que en honor de aquella doncella se llamó Acqua Virgo. La escena representada en la actual fachada de la fuente.
Este Aqua Virgo fue usado durante más de cuatrocientos años. Pero su uso decayó con la destrucción de los acueductos por parte de los asediadores godos durante el sitio de Roma del siglo VI, por lo que los romanos medievales debieron beber el agua de pozos caseros y del río Tíber.
Existía una costumbre en la antigua Roma y es que se construía una fuente conmemorativa al final de los acueductos y esta costumbre fue resucitada en el siglo XV, con el Renacimiento. Así en 1453, el papa encargó el trabajo al arquitecto Leon Battista Alberti, quien se limitó a unir los tres estanques entonces presentes. Más tarde en 1625 el papa Urbano VIII, pidió a Bernini que esbozase posibles renovaciones para la fuente ya existente, pero el proyecto fue abandonado con la muerte del papa y debido a los altos costos. La contribución de Bernini fue cambiar la situación de la fuente al otro lado de la plaza.
Pero es en 1730 cuando el papa Clemente XII organizó un concurso para construir la fuente, concurso que ganó Alessandro Galilei, pero como era florentino, cosa no bien vista en Roma, el proyecto finalmente pasó al arquitecto romano Nicola Salvi, quien inició los trabajos en 1732 y que sorprendió a todo el mundo con este diseño asombroso. Los trabajos para su construcción se prolongaron durante 30 años y acabaron arruinando la escasa salud de Salvi, que murió sin poder acometer otros proyectos y sin ver terminada su extraordinaria fontana.
As de copas
Cuando Salvi murió Pietro Bracci se hizo cargo del proyecto. Por eso la escultura de Océano, obra de Bracci, fue situada en el nicho central y las estatuas de la Abundancia y de la Salubridad, esculpidas por Filippo della Valle, sustituyeron a las previstas de Agripa y la Virgen, en los dos nichos laterales. La fuente fue terminada en 1762 por Giovanni Pannini.
Hay una historia muy curiosa el respecto y es que se dice que poco antes de morir Salvi se aseguró de evitar las continuas críticas de un farmacéutico (otras fuentes dicen que en realidad era un barbero), para lo cual colocó frente al negocio una estatua en travertino en forma de ánfora, para así impedirle ver el avance de las obras. Los romanos encontraron similitudes entre la escultura de vasija y un naipe, por lo que la rebautizaron como “as de copas”.
Una de las características destacadas de la Fontana di Trevi es el contraste entre la monumentalidad de la fuente y la pequeñez de la plaza en que se encuentra.
La fuente ha “sufrido” varias restauraciones, la última de ellas a raíz de un desprendimiento de varios trozos de estuco de los capiteles y los frisos de la fachada en junio de 2012; incidente que provocó la intervención de las autoridades. Se llevaron a cabo tareas de inspección para comprobar el estado del monumento, llegándose a la conclusión de que  la fuente necesitaba un restauración global y  en profundidad. El alto coste de dicha restauración (2 500 000 euros) hacía imposible que fuera costeada por la administración por lo que el  ayuntamiento comenzó a buscar patrocinadores privados que estuvieran dispuestos a financiar las obras. 
Finalmente fue la firma romana de moda Fendi —con su director creativo, Karl Lagerfeld— la que financió por completo la restauración.
 Las obras de remodelación comenzaron el 30 de junio de 2014, completándose  en noviembre de 2015.
Para no romper la tradición se instaló un pequeño estanque donde podía continuarse la tradición de lanzar monedas al agua de la fuente. 
Ubicada en la fachada trasera del Palacio Poli. Decíamos que la fuente está estructurada como una fuente con un conjunto de esculturas en un arco triunfal con un profundo nicho flanqueado por cuatro gigantes columnas corintias que soportan la parte superior de la fachada, rematada por un grandioso ático que está recorrido por una hermosa balaustrada decorada con cuatro bellas esculturas.
Domando las aguas es el tema del conjunto. La fuente se desarrolla en una gran cuenca con la representación un amplio acantilado de unos 5 a 6 metros, del que surgen cascadas escalonadas donde el agua fluye hacia la piscina inferior, redondeada en los extremos animado por la representación escultórica de numerosas plantas, se cuentan más de 30 especies de plantas, como hiedras, cactus, higueras, robles y parras, incluso un laharto y el espectacular flujo de agua, que mana desde distintos puntos estratégicamente ubicados entre las rocas, todos ellos fundidos en un conjunto de espectacular fuerza, muy dinámico y vibrante .
Tanto la fachada como el acantilado fueron hechas íntegramente de Travertino por su coloración natural, su calidad estética y su facilidad de trabajo. Mientras que las estatuas, que precisaban más solidez fueron realizadas con mármol de Carrara, ideal para trasmitir luminosidad.
En el centro domina la estatua de Océano, que con la vestimenta al viento, entre las magníficas formaciones rocosas naturales y los borboteos de las cascadas de agua, contribuye  a crear un espectáculo grandioso y festivo, un homenaje al poder vivificador del agua como regalo de la Naturaleza y conduciendo el carro en forma de concha tirado dos caballos (hipocampos), uno de ellos furioso y un caballo plácido y ambos retenidos por dos tritones, uno anciano y otro joven. Y que representan los estados del mar, ora embravecido y violento, ora calmado y plácido, de cuyas riendas se ocupan seres del cortejo marino, mitad hombres, mitad peces, a los que se acostumbra a presentar soplando en conchas que les sirven de trompa, como podemos observar  en la figura de la derecha.
En el centro está sobrepuesto un arco del triunfo robustamente modelado y profusamente decorado. El nicho o exedra central enmarcando a Océano tiene columnas exentas de volutas jónicas para favorecen el juego de  luces y sombras.
En los nichos flanqueando a Océano, Abundancia, a su derecha, lleva en su cesta el cuerno lleno de bienes materiales y Salubridad, a su izquierda, sostiene una copa de la que bebe una serpiente (la serpiente, como todavía ocurre en el símbolo de las farmacias se asociaba a Esculapio, el dios de la medicina).
Encima, dos bajorrelieves aluden a la leyenda de la fuente y a la historia del acueducto: en uno de ellos a la izquierda de Océano, sobre la Salubridad,  la virgen indica donde mana el agua de la fuente a los soldados romanos, mientras que el relieve sobre la Abundancia, Agripa ordena el inicio de la construcción del acueducto.
Por encima rematando la fachada encontramos un precioso ático con una inscripción en el friso superior, bajo el blasón papal, con el que Clemente XII que deja claro, su compromiso con la “Abundancia”, y la “Salubridad a través de esta fuente:
                                        CLEMENS XII PONT MAX
                                            AQUAM VERGINEM
                        COPIA ET SALUBRITATE COMMENDATAM
                                     CULTU MAGNIFICO ORNAVIT
                            ANNO DOMINI MDCCXXXV PONTIF VI
A su lado cuatro esculturas de bulto redondo, de cuatro escultores diferentes, que representan las cuatro estaciones: “La abundancia de los frutos” (Primavera), “La fertilidad de los campos” (Verano), “Los regalos del Otoño” (Otoño) y “La amenidad de los jardines” (Invierno); clara alegoría del paso del tiempo, circular y cíclico
 (como el agua).
Y ya en la parte superior coronando el ático campea el escudo del papa Clemente XII, ricamente decorado y sostenido entre dos famas aladas que tocan alegres sus trompetas; el triunfo romano que la iglesia (como en tantas ocasiones) cristianizó.
En el friso bajo el arquitrabe también figura otro epígrafe en el que reza: “BENEDICTO XIV PONTÍFICE MÁXIMO LA PERFECCIONÓ” y un tercer epígrafe que figura a lo largo de los tres nichos centrales y en el que reza: “LAS ESTATUAS Y RELIEVES SE COLOCARON AQUÍ POR ORDEN DE CLEMENTE XIII PONTÍFICE MÁXIMO Y LA OBRA SE COMPLETÓ SIN MÁS INTERVENCIÓN EN EL AÑO DEL SEÑOR DE 1762”:
Piedra, agua, palacio y…, por supuesto, esculturas realizadas en mármol de Carrara crean toda una serie de símbolos que hablan del mecenas y sus poderes.
Aunque estamos ante una obra barroca, el precario equilibrio de las figuras y el dinamismo de las mismas nos evocan al inminente rococó.
Si tomamos a Océano como centro referencial del conjunto observaremos que se da una perfecta simetría de todos los elementos componentes del monumento.
Curiosidades
Una leyenda tradicional sostiene que los visitantes que arrojan una moneda a la fuente aseguran su regreso a Roma.
Una interpretación actual es que, además, dos monedas llevan a un nuevo romance y tres aseguran un matrimonio o un divorcio. Otra versión de esta leyenda es que trae suerte arrojar tres monedas con la mano derecha por encima del hombro izquierdo a la fuente y de espaldas, lo que permitiría no solamente regresar a Roma sino encontrar un gran amor y casarse
Se estima que se arrojan unos 3000 € diarios a la fuente, aunque este número va en aumento. En 2018 se recolectaron 1,5 millones de euros en monedas. Dinero destinado principalmente a Cáritas Roma. Regularmente hay intentos de robar las monedas de la fuente.
Vasija de Salvi
Otra de las tradiciones busca sellar un pacto de fidelidad eterna: cuando el novio debe ausentarse de la ciudad, la novia le hace beber agua de la Fontana di Trevi en un vaso nuevo, que ella misma se encargará de romper al terminar el ritual. Una versión más moderna de esta misma tradición es que ambos novios beban juntos agua de la 'Fuentecita de los Enamorados', una sencilla cuenca rectangular alimentada por dos chorros de agua enfrentados que se encuentra en el lateral extremo derecho del monumento, justo al final del pasillo conocido como la vasija de Salvi. ​
Al final en el lado derecho del acantilado, alzado sobre un pequeño parapeto encontramos un curioso detalle tallado en la roca, es un escudo familiar, con la figura de un león rampante, probablemente perteneciente al Presidente de la Aguas y justo encima tallado lo que parece ser el sombrero de un cardenal apoyado sobe el escudo y algunos expertos lo interpretan como una señal de Salvi, quien con ello pretendió dejar constancia de que también el poder tanto civil como eclesiástico debe quitarse el sombrero ante las obras de arte.
Otra curiosidad radica en las ventanas que se ven detrás de la fuente correspondientes al Palazzo Poli, una de ellas es falsa, es un trampantojo, la situada en la parte más alta del vértice derecho de la fachada. Se trata de una imitación que simula una ventana pintada por Antonio Catalli en 1737. Cuenta la leyenda que el arquitecto de la fuente soñó que su hija se suicidaba desde esa ventana y decidió tapiarla (No hacerla).
A simple vista no se aprecia es un trampantojo.
Todas las pilastras exteriores tiene basa a excepción de la más exterior por el lado derecho, la que se encuentra junto al trampantojo, no tiene basa, que parece destrozada por el acantilado.
A diferencia de otros monumentos en Roma, a la fontana de Trevi no se le acerca ningún ave, que suelen ensuciar mucho, ello se debe a que la fuente está electrificada, esto es, que genera pequeñas descargas eléctricas que asustan a las aves, pero no las hace daño.
El agua de la fuente es salada, para proteger el mármol de los residuos calcáreos del agua que transporta el Aqua Virgo,  para ello al agua que circula por ella se le añade gran cantidad de sal.

Plaza Navona

La plaza Navona  es uno de los espacios urbanos más emblemáticos y destacados de Roma y todo un exponente del barroco italiano, que reúne esculturas, fuentes y edificios de gran valor artístico y supone un centro de la vida social, cultural y turística de la ciudad.
Este espacio ha constituido, desde siempre, un emplazamiento de importancia pues ya en la Antigua Roma, se levantaba allí un estadio para competiciones deportivas y combates de gladiadores.
La plaza se levanta sobre el que fue el Stadium de Domiciano, construido en el año 85 y restaurado en el siglo III, donde los romanos acudían a ver los agones («juegos»). El estadio se conocía como Circus Agonalis y se cree que con el tiempo el nombre cambió de in agone a navone y más tarde a navona.
Su orientación era dirección norte sur, al igual que la actual plaza y tenía 276 metros de largo por 106 de ancho y podía albergar hasta 30 000 espectadores. El estadio albergaba los juegos atléticos griegos que junto con los musicales y ecuestres formaban el Certamen Capitolinum en honor al dios Júpiter.
Los restos de esta antigua estructura se encuentran a 5-6 metros por debajo de la calle de hoy y todavía se pueden ver en los subterráneos de la iglesia de Santa Inès en Agone.
Durante la Edad Media sobre las ruinas del antiguo estadio, se construyeron algunos edificios, que aunque inicialmente se orientaron hacia las calles adyacentes, terminando por girarse hacia el solar del estadio.
La plaza se definió como espacio público a finales del siglo XV, durante el papado de Sixto V, que hizo trasladar hasta aquí el mercado existente en el Capitolio.  Pero el mayor cambio se produjo en el papado de Inocencio X Pamphili, que tenía en esta plaza el palacio familiar (actual embajada de Brasil) y que quiso convertirla en la plaza más espectacular de la ciudad. Hoy es la plaza barroca de Roma por excelencia. Se levantaron las fuentes y se construyó la iglesia de Santa Inés en Agonam  junto al Palazzo Pamphili. Inocencio X  celebró la misa del día de Pascua del Jubileo de 1650 en esta plaza. Celebración, que atrajo a miles de personas, convirtiéndose la plaza así en uno de los símbolos del barroco en Roma.
Mercadillo Campo di Fiori
Posteriormente el mercado que se celebraba en esta plaza se trasladó al Campo de' Fiori, en 1869. La plaza ha albergado representaciones teatrales, carreras de caballos. Desde 1652, cada sábado y domingo del mes de agosto, aprovechando la forma cóncava de la plaza, se inundaba su parte central cerrando los desagües de las tres fuentes, para convertirse en "El Lago de la Plaza Navona". Esta fiesta se suprimió en 1866
Descripción y monumentos
La plaza tiene una forma alargada, de acuerdo con la pista del estadio de Domiciano que ocupaba este espacio, manteniéndose sus mismas dimensiones e incluso la curva de la zona norte, mientras que los edificios que la circundan se levantan en lo que eran las gradas del antiguo estadio.
El elemento más destacado de la plaza son las tres grandes fuentes con ricas creaciones escultóricas que se levantan a lo largo de la misma, la más importante es la Fuente de los Cuatro Ríos situada en el centro y que data de época barroca. Fue encargada por el papa Inocencio X a Lorenzo Bernini. Su construcción se realizó entre 1648 y 1651.
La fuente es concebida como un gran arrecife de tufo, excavado por una cueva con cuatro aberturas que sostiene el obelisco de granito recuperado por el Circo de Majencio. En las esquinas del acantilado se encuentran las monumentales estatuas de mármol de los cuatro ríos que representan los continentes entonces conocidos: el Danubio para Europa, con el caballo y Como es el gran río más cercano a Roma, la cabeza del Danubio toca el escudo de armas personal del Papa Inocencio X; el Ganges para Asia, con el remo (como metáfora de la navegabilidad del río) y el dragón; el Nilo para África, en el siglo XVII, se desconocía la fuente del Nilo, por lo que su representación piadosa tiene el rostro cubierto por un trozo de tela y asociado al león y a la palma; el Rio de la Plata para América que se asienta sobre una pila de monedas, que representan las riquezas de las Américas con un brazo levantado y al lado de un armadillo.
Esta figura que levanta un brazo hacia el cielo, como tapándose la cara, es interpretada por mucha gente como un gesto que manifiesta el desagrado de Bernini por la iglesia de Santa Inés, frente a ella, diseñada por su rival Borromini. Pero no hay nada de verdad en esta leyenda urbana, pues la fuente fue construida antes que la iglesia.
En la parte alta del acantilado hay dos grandes escudos de mármol de la familia del papa con la paloma que lleva en el pico una rama de olivo, la misma paloma, en bronce, se coloca en la cumbre del obelisco.
La fuente se encuentra coronada por el impresionante obelisco egipcio de 17,6 metros de altura y que por encargo del emperador Domiciano, último emperador de la dinastía Flavia, fue tallado en el siglo I en Aswan como culto a su personalidad. El obelisco fue trasladado desde el circo majenciano en la vía Apia. Un hermoso modo o gesto para hacer alusión a las ruinas del estadio que dan forma a la plaza.
Las otras dos fuentes se encuentran en los extremos de la plaza.
Fuente de Neptuno
En el extremo norte de la Piazza Navona Roma se encuentra la Fuente de Neptuno, otra obra renacentista de della Porta, de 1570. Fue realizada a petición del Papa Gregorio XIII en una época de trabajos de tubería en la zona. Por esa época, se restauró un antiguo acueducto romano, Aqua Virgo, y se hizo un gran esfuerzo para suministrar agua al área de Campo Marzio. Esto permitió la creación de varias fuentes, incluida esta.
Originalmente, Giacomo della Porta diseñó el lavabo sin esculturas. Permaneció así durante 300 años. Las estatuas actuales, que representan a Neptuno luchando con un pulpo, y Nereidas con cupidos y morsas, no se agregaron hasta 1873, en un intento de equilibrar la grandeza de la Fuente del Páramo o del Moro y la Fuente de los Cuatro Ríos. Los artistas que elaboraron los añadidos del siglo XIX fueron Antonio della Bitta y Gregorio Zappalà.
Fontana del Moro
Y en el extremo sur, la Fontana del Páramo o del Moro (1576), junto a la embajada de Brasil.  La Fuente del Moro es casi un siglo más antigua que la Fontana de los Cuatro Ríos. Fue diseñado originalmente en 1575 por Giacomo della Porta, un gran escultor, arquitecto y aprendiz de Miguel Ángel. Della Porta participó en muchas de las mayores obras del Renacimiento de Roma, incluida la Basílica de San Pedro.
El diseño original de la Fuente del Moro solo tenía un delfín y cuatro tritones, dioses romanos de los mares. Casi un siglo después, Bernini añadió la estatua del moro. Ahora, la fuente representa a un hombre africano de pie sobre una caracola luchando con un delfín, rodeado por los tritones, sobre una palangana de mármol color rosa.
Santa Inés en Agonía 
Esta iglesia está construida en el lugar en que se levantaban las gradas del estadio Domiciano, bajo las cuales, según la tradición, se encontraba el lupanar en el que Santa Inés de 12 años, por rehusar a casarse con un pagano, en tiempos del emperador Diocleciano, fue forzada a desnudarse en público y a renunciar a su fe cristiana, siendo cubierta de forma milagrosa por sus cabellos que le crecieron de forma repentina. Murió decapitada y sus reliquias recibían culto desde el siglo VIII en un pequeño oratorio ubicado donde fue sacrificada. 
El templo es adyacente al Palazzo Pamphili, hogar del Papa Inocencio X de la época, que la mandó construir. Originalmente fue concebida para ser la capilla de la familia, para que pudieran asistir a servicios especiales sin tener que salir de casa.
Girolamo Rainaldi y su hijo Carlo Rainaldi fueron sus primeros arquitectos, que posteriormente fueron sustituidos por Francesco Borromini el cual añadió la fachada curva que realza su cúpula barroca  y  cambió la distancia entre las dos torres laterales, todo lo cual supone un contrapunto frente a la horizontalidad de la plaza En la fachada, una escultura de 1660, representa a Santa Inés orando en medio de su martirio.
Santa Inés en Agonía es considerada como una de las más espectaculares creaciones barrocas de la Roma de Borromini.
Palazzo Pamphili
El Palazzo Pamphili, actual embajada de Brasil, en el que colaboró Borromini, contiene una galería de frescos pintados por Pietro da Cortona. Estas mejoras decorativas fueron impulsadas por Olimpia Maidalchini, polémica cuñada de Inocencio X. El palacio entró en declive en el siglo XVIII y, tras ser alquilado para distintos usos, fue vendido hacia 1960 al estado de Brasil.
Además de éstos hay toda una serie de edificios como la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, originalmente iglesia de Santiago de los Españoles, erigida con ocasión del Jubileo del 1450 y situada frente al palacio Pamphili con su triple portada del Cinquecento y una pequeña escalinata o los palacios  como el Palacio de Cupis, el Palacio Torres Massimo Lancellotti, situado en lado sur de la Piazza, junto a la iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón o el Palacio Braschi (actual Museo de Roma), palacio neoclásico del siglo XVIII, que, después de décadas de donaciones exhibe obras de muchos artistas italianos e internacionales, incluido el diseñador de la Fontana de Trevi Nicola Salvi.
Todos ellos también llaman la atención de los numerosos turistas que se acercan a la plaza.
Tradicionalmente, el día 8 de diciembre la plaza se anima aún más con el mercadillo navideño, donde se venden pesebres artísticos y modernos, objetos de artesanía y, por supuesto, golosinas y chucherías. El mercado termina con motivo de la Epifanía cuando, en la noche del 5 al 6 de enero, adultos y pequeños se preparan para la llegada de la “Befana” (una especie de bruja buena que viaja volando sobre una escoba y que regala golosinas y caramelos a los niños buenos, mientras que deja carbón a los más traviesos).
La plaza aparece en la novela de misterio Ángeles y demonios, de Dan Brown (2009), en la que la Fuente de los Cuatro Ríos está incluida como uno de los altares de la ciencia.
La Plaza Navona es mencionada en la novela El libro de los muertos de Patricia Cornwell.

Basílica de Santa María la Mayor
La basílica de Santa María la Mayor, también conocida como basílica de Santa María de las Nieves y Basílica Liberiana, es una de las cuatro basílicas mayores y una de las cinco basílicas patriarcales asociadas con la Pentarquía, junto a San Juan de Letrán, San Lorenzo Extramuros, San Pedro Vaticano y San Pablo Extramuros. En la basílica están sepultados ocho papas, entre ellos el papa Francisco.
La Basílica Liberiana es presidida por un patrón —en este caso, el papa Liberio— que alojó a las mayores congregaciones de los primeros cristianos en Roma. Construida sobre un 
templo pagano de Cibeles, Santa María la Mayor conserva la planta estrictamente basilical y la estructura paleocristiana primitiva. El alzado, en cambio, no se mantiene en su estado original debido a los varios proyectos de construcción adicionales (casi todas intentando imitar el estilo primitivo) y los daños del terremoto de 1348.
La basílica es la iglesia más grande e importante de las dedicadas en Roma al culto mariano, y en ella se alberga el icono de la Salus Populi Romani, patrona de la ciudad de Roma. La tradición atribuye la imagen a San Lucas, evangelista y patrón de los pintores.
Santa María la mayor junto con las otras basílicas Mayores: San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros poseen una Puerta Santa que es abierta por el Papa durante los años jubilares.
La basílica de Santa María la Mayor fue residencia temporal de los papas antes de su traslado al palacio del Vaticano en lo que actualmente es la Ciudad del Vaticano. La basílica es una de las iglesias que se deben visitar en el peregrinaje de las siete iglesias de Roma para alcanzar la indulgencia plenaria en Año Santo. En 1990 fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad en Europa por la Unesco.
Esta basílica también suele servir como punto de término de la procesión de Corpus Christi encabezada por el sumo pontífice, saliendo desde la Basílica de San Juan de Letrán por la vía Merulana hasta Santa María la Mayor.
El papa da el cargo de la Basílica de Santa María la Mayor a un arcipreste, normalmente un arzobispo hecho cardenal en consistorio. Además del arcipreste y clero que lo sirve, en la Basílica de Santa María la Mayor reside un capítulo de canónigos formado por frailes franciscanos y dominicos.
Conforme a lo establecido en los Pactos de Letrán entre Italia y la Santa Sede, la Basílica de Santa María la Mayor y su palacio anexo, al igual que las otras basílicas patriarcales romanas y sus palacios, forma parte de Italia, pero en ellos la Santa Sede goza de derechos de extraterritorialidad.
Tumba del Papa Francisco
El Papa Francisco visitó la Basílica, rezó y realizó una ofrenda floral ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani el primer día de su pontificado. El mismo Francisco decidió ser enterrado en dicha basílica, siendo el octavo papa enterrado en la basílica. En la basílica también está enterrado el célebre escultor Gian Lorenzo Bernini. 
Desde 1647 los reyes de España han sido protocanónigos honorarios del Cabildo Liberiano de la Basílica de Santa María la Mayor. Este privilegio fue renovado en 1953 con la firma del Concordato entre la Santa Sede y España a través de la bula “Hispaniarum fidelitas” y hoy en día permanece vigente (el 20 de marzo de 2026, Felipe VI reafirmó su compromiso con esta institución romana).
Arquitectura
Es un edificio de estilo  ecléctico que muestra estilos arquitectónicos variados, desde el paleocristiano hasta el Barroco. Esta iglesia, con sus nobles proporciones, mosaicos e imponentes capillas resume las grandes etapas del arte cristiano en Roma.
Origen
Leyenda de la fundación de la basílica por el milagro de la nieve, Según la Enciclopedia Católica, el papa Liberio encargó la construcción de la Basílica Liberiana, hacia 360. Quería un santuario construido en el lugar donde se produjo una aparición de la Virgen María ante un patricio local y su esposa. Según la tradición, estos carecían de un heredero, y la Virgen en sueños les dijo que les indicaría dónde construir un templo. El perfil de la iglesia fue dibujado en el suelo por una milagrosa nevada que ocurrió el 5 de agosto de 358 en lo alto del monte Esquilino. Dedicado a la Virgen María bajo el título de "Nuestra Señora de las Nieves", los católicos locales conmemoraban el milagro en cada aniversario lanzando pétalos de rosa blanca desde la bóveda durante la misa festiva.
Sobre aquel templo pagano el papa Sixto III (432-440), cuando se afirmó el dogma de la maternidad divina en el Concilio de Éfeso (431) ordenó la construcción de una nueva iglesia dedicada al culto de la Virgen, El papa construyó una «gruta de la Natividad» similar a la de Belén, donde se colocaron las reliquias de la Santa Cuna y gracias a la cual la basílica adquirió el nombre de Santa Maria Ad Praesepem. El título hace referencia a los cinco palos de madera de sicomoro (ficus sycomorus), que forman parte del pesebre en el que fue colocado el Niño Jesús, fechados científicamente por estudios recientes en la época de su nacimiento, y que se conservan en un relicario de cristal de roca, diseñado por Giuseppe Valadier a comienzos del XIX y regalado por el embajador de Portugal.
De aquel antiguo edificio paleocristiano, erigido según la tradición por Liberio, todavía se conservan varios coloridos mosaicos del siglo V y el arco del triunfo, así como la planta y estructura del
edificio.
La propia basílica fue restaurada y ampliada por varios papas durante la Edad Media.
El interior de la iglesia es abrumador por su inmensidad, por el esplendor de sus mármoles y la riqueza de la decoración. La basílica de Santa María Mayor mide 92 metros de largo, 80 metros de ancho y una altura de 75 metros. Está dividida en tres naves gracias a dos filas de 42 preciosas columnas con capiteles jónicos y con fuste liso monolítico y mármol veteado ateniense que separan las naves laterales de la central.
Estas columnas se asientan sobre un plinto con basa ática que probablemente proceden de algún edificio de la Roma antigua o incluso de la primera basílica.
Sobre las columnas se asienta un artístico entablamento clasicista, interrumpido cerca del ábside. En estos puntos se crearon dos arcos erigidos para la construcción de  capillas Sixtina y Paulina.
El dosel que se eleva sobre el altar central también fue realizado por Fuga. Ante él se encuentra la Confesión, encargada por Pío IX y construida por Vespignani, quien  utilizó alrededor de setenta tipos diferentes de mármol, en su mayoría extraídos de excavaciones contemporáneas realizadas en Roma y Ostia.
La Confesión es un espacio sagrado situado bajo el altar mayor,  modo de hipogeo, donde se conserva  el relicario de la «Cuna Santa» (pesebre de Jesús).  Se trata de una preciosa urna de cristal y plata y una estatua del Papa en oración. La urna tiene forma de cuna y contiene piezas de madera (cinco palos de madera de sicomoro) que, según la tradición pertenecieron al pesebre donde había sido puesto Jesús. Este relicario fue realizado por Valadier
La estatua de Pío IX, el Papa de la Inmaculada Concepción, en oración ante la cuna, es obra de Ignazio Jacometti y fue colocada en el hipogeo por León XIII.
Desde la nave derecha se puede acceder al Baptisterio. Allí podemos admirar la taza de pórfido rojo y el relieve de la Asunción, obra de Pietro Bernini de 1610.
La singularidad de Santa María la Mayor, sin embargo, se debe a los espléndidos mosaicos del siglo V, en tiempos del papa Sixto III. Estos mosaicos que muestran todavía la influencia del estilo hierático del arte bizantino. se encuentran a lo largo de la nave central y en el arco de triunfo. En la nave central relatan cuatro ciclos de Historia Sagrada cuyos protagonistas son Abraham, Jacob, Moisés y Josué. En su conjunto, relatan el cumplimiento de la promesa de Dios al pueblo judío sobre la tierra prometida.
El ciclo termina con dos paneles, realizados en fresco. Uno muestra al rey David que conduce el Arca de la Alianza a Jerusalén. En el otro aparece el Templo de Jerusalén edificado por Salomón.
Cristo va a nacer  de la estirpe de David y su infancia se ilustra, según lo narrado en los evangelios apócrifos, en el arco de triunfo.
De época medieval es igualmente el suelo de mármol que de estilo cosmati, se extiende como una hermosa alfombra.  Fue realizada por los maestros Cosmas y ofrecida a Eugenio III en el siglo XII por dos nobles romanos.
En el siglo XIV fue realizado el mosaico del ábside, con la Coronación de María. De la misma época son los mosaicos de la fachada.
El campanario medieval es el más alto de Roma, de unos 75 metros. Su construcción se inició bajo Gregorio XI en 1370 y fue concluido casi un siglo más tarde. En su parte superior alberga cinco campanas. Una de ellas se llama «La Perdida», "la sperduta",  en recuerdo de una peregrina que, llegando a la ciudad a pie, había perdido su camino. Cuando se encomendó a la Virgen pidiéndole ayuda inmediatamente oyó el tañido de esta campana. Siguiendo su sonido llegó hasta la basílica de Santa María la Mayor. Para perpetuar la memoria la peregrina dejó una renta para que a las 9:00h p.m. la campana sonara.
Actualmente en su lugar se encuentra otra campana donada por León XIII, mientras que la más antigua se conserva en el interior de los Museos Vaticanos.
El artesonado del techo es renacentista. En el 1500 Alejandro VI Borgia completó el maravilloso techo a casetones. El diseño del artesonado fue realizado por Giuliano da Sangallo y terminado por su hermano Antonio. Allí fue a parar el primer oro que llegó de la América. Un regalo de los Reyes Católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla. Desde entonces la relación entre la corona española y la basílica ha sido siempre una constante. La imagen de Felipe IV en la entrada de la basílica es otro de los recuerdos de esta Roma española.
Todos sus altares fueron renovados entre los años 1575 y 1630.
El ábside externo, vuelto hacia la plaza del Esquilino, es obra de Carlo Rainaldi, que presentó un proyecto menos caro que el de su contemporáneo Bernini.
La fachada actual fue encargada al arquitecto florentino Ferdinando Fuga por Benedicto XIV en 1743. Es uno de los mejores ejemplos del llamado barroco romano.
En la parte superior del pórtico se encuentra la gran «Logia de las Bendiciones«. Posee tres arcos divididos por seis columnas y culmina con una balaustrada con estatuas de santos y papas. La estatua central es de la «Virgen con el niño Jesús». La logia, por una parte, cubre la vista de los bellos mosaicos realizados como parte de la antigua fachada. Pero por otra parte, esta logia ayudó a preservarlos. Se puede acceder a ella gracias a una escalera desde el atrio.
Estos maravillosos mosaicos representan el nacimiento de la Basílica de Santa María Mayor recordando el milagro de la nieve en verano.
En el centro del atrio se encuentra una puerta realizada en 1937. Esta puerta está decorada con relieves en bronce que representan la Encarnación. En la parte izquierda del atrio se encuentra la Puerta Santa donada a la basílica por la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Fue bendecida por Juan Pablo II el 8 de diciembre de 2001. Siempre en el atrio se encuentra la estatua de Felipe IV de España, benefactor de la basílica. De este período barroco también son las cúpulas y las capillas en las que también colaboFerdinando Fuga.
El ala de la canónica (sacristía) queda a su izquierda y un ala semejante está a la derecha lo que da al frente de la basílica el aspecto de un palacio frente a la plaza de Santa María la Mayor.
Capilla Sixtina
En la nave de la derecha está la Capilla Sixtina, conocida como "la Capilla de la Natividad/ del Belén" (no confundir con la Capilla Sixtina Vaticana),
  y  fue encargada por el Papa Sixto entre 1585 y 1587 y donde está enterrado. En realidad la mandó construir para albergar el Santo Pesebre (el cual finalmente terminó en la cripta).  Domenico Fontana, el arquitecto de confianza del Papa, construyó la capilla más grande de Roma en ese momento en planta de cruz griega con dos capillas auxiliares y cubrimiento de mármol. Instalado sobre un tambor atravesado por ocho grandes ventanales, corona el oratorio del belén del siglo XIII situado en la planta baja y al que se accede a través de una doble escalera.
 El oratorio, originalmente adosado a la nave derecha de la Basílica y cuyo núcleo data de la Alta Edad Media, reproduce la cueva de la Natividad de Belén. El Tabernáculo de Ludovico del Duca en bronce dorado es un elemento teológico clave de toda la Capilla Sixtina. Con sus pórticos y columnas envueltas en enredaderas, hace referencia al Templo de Salomón y expresa ante todo el significado literal del nombre de la ciudad donde nació Jesús: "Belén", la casa del pan.
La obra se ejecutó entre 1587 y 1589. Como en su capilla gemela, la Paulina hizo ejecutar un ciclo de frescos en los muros que ocultaron algunas de las ventanas paleocristianas.. La ejecución de los frescos y estucos fue confiada a un equipo de numerosos artistas. Sus obras ilustran la historia de la infancia de Jesús.
En los laterales se encuentran los monumentos funerarios del mecenas Sixto V y de San Pío V. Cada uno de ellos tiene un monumento funerario, muy parecidos.
Capilla Paulina
La Capilla paulina, también llamada Capilla Borghese, tiene su origen en junio de 1605, cuando el papa Paulo V decide su edificación, con cruz griega y dimensiones de una iglesia pequeña para ser su lugar de enterramiento. Fue edificada para custodiar la imagen de la Virgen "Salus Populi Romani" bajo encargo de Paulo.
La Virgen "Salus Populi Romani" Es un icono bizantino que representa a María que lleva en brazos al Niño Jesús que bendice con una mano y con la otra sostiene un libro, probablemente uno de los Evangelios.
Es conocida como Salus Populi Romani, o Salud de los romanos, debido a un milagro en el que el icono, sacado en procesión en tiempos del papa san Gregorio, terminó con la epidemia de peste que diezmaba la ciudad. El icono tiene por lo menos mil años de antigüedad, y según la tradición fue pintado del natural por Lucas el Evangelista, patrón de los pintores. Recientes dataciones por medio de la radiación del carbono han establecido que el icono tiene aproximadamente dos mil años, con lo que se refuerza esta tradición sagrada.
Toda la capilla está decorada hasta la zona de la cúpula con preciosos mármoles de colores, cuyo refinamiento aumenta a medida que nos acercamos al tabernáculo-relicario de la Salus Populi Romani. Este último,  está compuesto por cuatro columnas de jaspe de Barga. Su capa uniforme de lapislázuli se asemeja a un cielo nublado y evoca una puerta celestial. La ejecución de los frescos  se debe a un grupo de pintores y la parte escultórica fue realizada entre 1608 y 1615 por un heterogéneo grupo de artistas.
La parte arquitectónica fue realizada por Flaminio Ponzio, a quien se relaciona con la planta de la capilla gemela de Sixto V. Completada la estructura, fue consagrada en 1613. La parte decorativa, con mármoles de colores, oro y piedras preciosas, se terminó en 1616. En las paredes laterales están dos tumbas papales, la de Clemente VIII y la de Paulo V, con una arquitectura de arco triunfal en cuyo interior está la es
tatua y bajorrelieves pictóricos.
La dirección de las tareas pictóricas de los frescos fue confiada a Giuseppe Cesar, Il Cavaliere d'Arpino, que realizó la cúpula y la luneta sobre el altar. Ludovico Cigoli pintó la cúpula  donde la madre de Dios es recibida en la gloria celestial mientras que. Guido Reni fue el autor principal de las figuras de santos junto con un grupo de pintores.
Bóveda capilla Paulina
En la capilla Borghese se encuentra la tumba de Paulina Bonaparte, hermana de Napoleón. La obra más destacada de esta capilla es el bajorrelieve del frontispicio representando al papa Liberio; es obra de Maderno.
Exterior
Frente a la Basílica de Santa María la Mayor, en el centro de la plaza del mismo nombre, se alza la imponente columna llamada "de la Paz", la única superviviente de las ocho que decoraban la bóveda central de la Basílica de Majencio, identificada erróneamente con el Templo de la Paz durante la Edad Media.
Fue construida en 1614 por Carlo Maderno, por encargo del Papa Pablo V Borghese. La gran columna corintia estriada de mármol tiene más de 14 metros de altura y descansa sobre una refinada base de mármol y travertino, obra de Maderno, con la parte superior decorada con águilas de bronce y dragones alados, referencias al escudo de armas de los nobles Borghese.
Arriba, el pontífice hizo colocar una estatua de bronce de la Virgen con el Niño, para conmemorar el famoso icono de la Virgen María en la capilla Paulina de la basílica.
Al pie de la columna se encuentra una hermosa fuente, creada por el propio Maderno al año siguiente.



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