Basílica de San Pedro del Vaticano
La basílica de San Pedro, cuenta con el mayor espacio interior de una iglesia cristiana en el mundo, presenta 187 m. de longitud, 44,5 m. de altura, y abarca una superficie de 2,3 hectáreas.
La basílica de San Pedro, cuenta con el mayor espacio interior de una iglesia cristiana en el mundo, presenta 187 m. de longitud, 44,5 m. de altura, y abarca una superficie de 2,3 hectáreas.
Es una de las
iglesias que se deben visitar en el peregrinaje de las siete iglesias de
Roma para alcanzar la indulgencia plenaria.
En la tradición
católica, la basílica se encuentra situada sobre el lugar de entierro
de san Pedro, primer obispo de Roma y, por lo tanto, el
primero de los pontífices. La tradición y las evidencias históricas y
científicas sostienen que la sepultura del Santo está directamente
debajo del altar mayor de la basílica. También muchos de los papas
han sido enterrados en San Pedro desde la época paleocristiana.
En el sitio de la
basílica han existido otras iglesias desde el siglo IV. La construcción
del actual edificio, sobre la antigua basílica constantiniana,
comenzó el 18 de abril de 1506, por orden del papa Julio II, y finalizó el
18 de noviembre de 1626 y en ella trabajaron algunos de los arquitectos más
renombrados de la historia, como: Bramante, Miguel
Ángel o Bernini.
| Palacio Episcopal |
La basílica de San Pedro es una de las cuatro basílicas
papales o basílicas mayores de Roma; las otras son la archibasílica
de San Juan de Letrán, la basílica de Santa María la Mayor y
la basílica de San Pablo Extramuros.
La basílica de San
Pedro no es ni la sede oficial del papa, ni es la primera basílica de Roma,
pues este honor lo ostenta la archibasílica de San Juan de Letrán; tampoco es
la parroquia de la Ciudad del Vaticano, ya que actualmente es
la Capilla Paulina la que funciona como tal. Sin embargo, es la principal
iglesia pontificia al celebrarse en ella la mayoría de las ceremonias papales
debido a su tamaño, a su proximidad a la residencia papal y a su ubicación
dentro de la Ciudad del Vaticano.
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| Cátedra de S. Pedro |
Historia
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| Crucifixión de S. Pedro de Caravaggio |
Según la tradición,
los restos de Pedro fueron enterrados a las afueras del Circo, en
la Colina Vaticana. La tumba de Pedro estaba marcada por una roca de color
rojo, símbolo de su nombre, que les servía a los cristianos para identificarla
y, al mismo tiempo, carecía de sentido para los no cristianos, lo que evitaba
posibles represalias. Años más tarde, en este lugar se construyó un santuario o
"cella memoriae", que casi 300 años después se convirtió en
la antigua basílica de San Pedro.
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| Necrópolis |
Tras la excavación,
en 1953 se encontró un nicho en el que se podía reconocer una incompleta
escritura en griego con el nombre de Pedro y en cuyo interior había algunos
huesos envueltos en un paño de púrpura e hilo de oro. Este descubrimiento lo
anunció Pío XII convencido de que, con toda probabilidad, los restos eran del
cuerpo de san Pedro. Estos restos fueron colocados en el subsuelo, en la
posición original que se corresponde exactamente con la vertical del Altar Papal,
el baldaquino y la cúpula.
Antigua basílica
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| Reconstrucción basílica de Constantino |
Plan de reconstrucción
A finales del
siglo XV, tras el período del papado de Aviñón, la
basílica paleocristiana se encontraba bastante deteriorada y
amenazaba con derrumbarse. El primer papa que consideró la reconstrucción o, al
menos, hacer cambios radicales, fue Nicolás V en 1452. Encargó el
trabajo en el antiguo edificio a Leon Battista
Alberti y Bernardo Rossellino, que fue el encargado de diseñar los
cambios más importantes. En su proyecto, Rossellino mantuvo el cuerpo
longitudinal de cinco naves cubiertas con techos abovedados y renovó
el transepto con la construcción de un ábside más amplio al que añadió un coro; esta nueva intersección entre
el crucero y el ábside se cubriría con una bóveda. Esta configuración
ideada por Rossellino influyó en el posterior proyecto de Bramante.
Las
obras se interrumpieron a la muerte del papa, cuando los muros tan solo
alcanzaban a levantarse un metro del suelo. Sin embargo, el papa ordenó la
demolición del Coliseo de Roma y, en el momento de su muerte,
2522 carretadas de piedra habían sido transportadas para su uso en el
nuevo edificio.
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| Tumba de Julio II en San Pietro in Vincoli |
Cincuenta años
después, en 1505, bajo el pontificado de Julio II, se reiniciaron las
obras, con la idea de que el nuevo edificio fuera el marco adecuado para acoger
su sepultura; el papa pretendía con la obra «engrandecerse a sí mismo en la
imaginación popular». Para ello se celebró un concurso, existiendo actualmente
varios de los diseños en la Galería de los Uffizi en Florencia.
El plan iniciado por Julio II continuó a través de los papados sucesivos de veinte papas.
Construcción
El papa Julio
II se propuso continuar las obras iniciadas por Nicolás V, pero en
1505 decidió la construcción de una nueva basílica ex-novo, acorde con la nueva
estética renacentista.
Proyecto de Bramante
La colocación de
la primera piedra tuvo lugar el 18 de abril de 1506. El propio Julio
II eligió esta fecha como la más propicia para comenzar las obras por consejo
de sus astrólogos, que previamente habían realizado los cálculos por mandato
suyo. El proyecto fue encargado al arquitecto Donato d'Angelo Bramante,
llegado poco antes desde Milán, y que se había ganado la confianza del papa
por encima del anterior arquitecto, Giuliano da Sangallo. Incluso se
encargó del diseño del Patio del Belvedere. El proyecto consistía en un
edificio con planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y cubierta
por cinco cúpulas, la central de mayor tamaño y apoyada en cuatro grandes
pilares, inspirándose en la basílica de San Marcos, y un claro ejemplo de
planta centralizada típica del Renacimiento.
La cúpula central,
inspirada en la del Panteón de Agripa, se situaba sobre el crucero, y las
restantes en los ángulos.
En la construcción de
la iglesia también resultó importante la aplicación de los estudios teóricos de
distintos arquitectos, y sobre todo, de Leonardo da Vinci, para
iglesias de planta centralizada, cuyos resultados están claramente inspirados
en la planta octogonal de la catedral de Florencia.
Los trabajos se
iniciaron con la demolición de la basílica paleocristiana, lo que fue muy
criticado dentro y fuera de la Iglesia por personalidades
como Erasmo de Róterdam o Miguel Ángel, que criticó la
destrucción de las columnas de la antigua basílica. Por ello Bramante fue
apodado «maestro ruinoso», y circuló una publicación satírica, donde presenta
al arquitecto fallecido ante san Pedro, que le recrimina la demolición cuando
le propone la reconstrucción del cielo. A estos escándalos hubo que sumarle el de
la venta de indulgencias para la construcción de la basílica, lo que
tuvo un papel importante en el nacimiento de la Reforma
Protestante de Martín Lutero.
Con todo esto,
Bramante no pudo ver avanzar demasiado la obra, pues murió en 1514, cuando solo
se habían edificado poco más que los cuatro grandes pilares que debían sostener
la gran cúpula central. El proyecto de Bramante estaba constituido por
pilastras gigantescas y una gran cúpula semiesférica sostenida por un tambor de
columnas. El espacio generado en el interior era una magnífica manifestación de
la imagen renacentista. En cuanto al exterior, no poseía una auténtica fachada,
ya que esta era de importancia secundaria.
Proyectos de Rafael y Sangallo
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| Proyecto de Rafael |
Proyecto de Miguel
Ángel
Tras la muerte de
Sangallo en 1546, el papa Paulo III encomendó la dirección de las
obras a Miguel Ángel Buonarroti, quien retomó la idea de Bramante de
planta en cruz griega. Bajo la dirección de Miguel Ángel se alzaron los
muros del ábside, de una imponente grandiosidad. No obstante, la aportación más
importante del genio fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar
mayor y el sitio donde la tradición indica que se localiza la tumba del apóstol
san Pedro. Es una estructura que, aunque muy pesada, parece flotar en el aire.
La construcción de la cúpula se concluyó veinticuatro años después de la muerte
de Miguel Ángel según el diseño definitivo de Domenico
Fontana y Giacomo della Porta, que apenas modificaron los planes del
maestro. Los mosaicos del interior de la cúpula son de Giuseppe
Cesari, y representan las distintas jerarquías de santos en la gloria
celestial, estando representado Dios Padre en la linterna central.
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| Proyecto de Miguel Ángel |
La configuración
actual de la basílica en forma de cruz latina fue obra de Carlo
Maderno, quien durante el pontificado de Paulo V añadió tres crujías
nuevas y proyectó la fachada, compuesta de balconadas y recorrida por columnas
de orden gigante. La basílica se dio por concluida en 1626 y fue consagrada
solemnemente por el papa Urbano VIII, aunque todavía quedaban muchos
detalles por terminar.
Gian Lorenzo Bernini,
a instancias de Alejandro VII, proyectó la inmensa plaza de San
Pedro y la columnata que la rodea. Encima de ella y por todo el perímetro
de la plaza se aprecian numerosas estatuas de santos y santas de todas las
épocas y lugares. Encima de la fachada de la basílica se encuentran las
estatuas de once de los apóstoles (excepto san Pedro), san Juan
Bautista y, en el centro, Cristo. Bernini fue también el responsable
de acometer los diseños y planos para las torres campanario que debían
completar la fachada dejada por Maderno; la única torre completada bajo la
dirección de Bernini, tuvo que ser demolida poco después de su elevación ante
los evidentes signos de inestabilidad de la estructura. Los relojes que ocupan
los extremos de la fachada se incluyeron a finales del siglo XVIII, y son
obra de Giuseppe Valadier, quien, asimismo, situó la inmensa campana
fundida previamente en uno de los cuerpos laterales, que son todo cuanto puede
considerarse como campanario una vez que se determinó no volver a plantear la construcción
de torres en la fachada.
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| Baldaquino |
Bernini intervino,
además, en la decoración del interior del ábside, que proyectó como una
fulgurante gloria en torno a un óculo con la paloma del Espíritu
Santo, situando debajo un relicario con la Cátedra de San
Pedro sostenida por las gigantescas esculturas broncíneas de
los Padres de la Iglesia.
También ideó la
decoración de los pilares de la cúpula, que concibió como nichos que
albergasen las reliquias más nombradas de la basílica; bajo su dirección se
colocaron cuatro monumentales esculturas, representando a santa Elena (nº 59 en
el plano), san Andrés (nº 55 en el plano), santa Verónica (nº 62 en
el plano) y san Longinos (nº 56 en el plano), ocupándose él mismo de la
realización de la última.
El gran arquitecto
fue sin duda el favorito de los papas durante el siglo XVII y su
huella es omnipresente en el interior del templo. Además de las obras citadas,
ideó también la decoración de la Capilla del Santísimo Sacramento (nº 17 en el
plano), con un templete flanqueado por ángeles adoradores; el monumento
funerario de la condesa Matilde di Canossa (nº 16 en el plano), protectora
del papado en el medievo; así como los sepulcros de los papas Urbano VIII (nº
38 en el plano) y Alejandro VII (nº 47 en el plano), ambos piezas clave de
la escultura barroca.
Otros muchos artistas
trabajaron para la basílica a lo largo de los siglos. Entre ellos son de
obligada cita el escultor Alessandro Algardi, autor del célebre
relieve La expulsión de Atila (nº 44 en el plano), obra maestra del
Barroco, y el maestro del neoclasicismo Antonio Canova, que esculpió
la sepultura del papa Clemente XIII (nº 32 en el plano).Algunas obras
anteriores a la propia construcción de la basílica sirven hoy para su
ornamento.
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| Navicella |
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| La expulsión de Atila |
Arquitectos de lae basílica
- 1506: Bramante,
- 1514: Rafael Sanzio,
- 1520: Antonio da Sangallo el Joven,.
- 1546: Miguel Ángel
- 1564: Pirro Ligorio y Jacopo Barozzi da Vignola.
- 1573: Giacomo della Porta
- 1603: Carlo Maderno.
- 1629: Gian Lorenzo Bernini.
Descripción
La basílica de San
Pedro es uno de los edificios más grandes del mundo. Tiene 218 m. de largo y 136 m de altura hasta la cúpula; presenta una
superficie total de 23 000 m². El edificio está conectado con el palacio Apostólico por un corredor a lo largo
del pasillo al lado de la Scala Regia, junto a la fachada de la plaza de San Pedro, y dos corredores que lo
conectan con la sacristía adyacente. Estos pasos elevados fueron ideados por
Miguel Ángel, de modo que su presencia no interrumpe el perímetro de la
basílica y permite la existencia de ramificaciones en el templo. El exterior
está construido con travertino, y se caracteriza por el uso del orden gigante a partir del cual se establece el ático. Esta configuración es idea de Miguel Ángel y se
mantuvo en el cuerpo longitudinal añadido por Carlo Maderno.
El interior de la
basílica aloja 45 altares y 11 capillas que guardan obras de arte muy valiosas,
entre ellas algunas de la antigua basílica, como la estatua de bronce de
San Pedro (nº 71 en el plano), atribuida a Arnolfo di Cambio.
Exterior
La plaza
mide 340 x 240 metros, delimitada por un pórtico arquitrabado con
cuádruple alineamiento de columnas toscanas (284 de 16 metros de alto), cuyo
eje transversal se señala por el obelisco central y las fuentes laterales.
Proyectada por Bernini por encargo del papa Alejandro VII, aunque hay que decir
que el proyecto original de Bernini no era una plaza ovalada sino trapezoidal,
pero la idea no fue muy bien acogida y optó por la ovalada.
Los muros exteriores
de la basílica, exceptuando la fachada principal, se componen por superficies
planas separadas por pilastras. El primer cuerpo presenta
enormes hornacinas en las que se encuentran esculturas
de santos de gran tamaño, destinadas por Juan Pablo II a
conmemorar a santos y fundadores de la era cristiana; sobre estas se encuentran
las grandes ventanas que iluminan el interior del templo. Sobre el entablamento
se abren otras ventanas, de menor tamaño.
En el interior de la plaza, en cada uno de los
dos focos de la elipse, se encuentran dos fuentes, una diseñada por Carlo
Maderno y la otra es una copia realizada por Bernini. Entre las dos
fuentes hay un obelisco de 25 metros de alto, la leyenda dice que,
en su cúspide, una bola de bronce guardaba los restos de Julio Cesar
(posteriormente fue sustituida por reliquia de la cruz de Cristo). A este
obelisco se le conoce como “el testigo mudo” dado que, supuestamente, vio morir
a San Pedro. A medio camino entre el obelisco y cada una de las fuentes hay un
disco de piedra donde se puede leer “centro del colonnato”, si nos colocamos
encima de ellos podréis ver como las cuatro filas de columnas se alinean y
parece que solo haya una sola fila.
Fachada principal
La fachada principal
de la basílica mide 115 m de ancho y 46 m de altura. Fue construida
por el arquitecto Carlo Maderno entre 1607 y 1614. Se articula por
medio de la utilización de columnas de orden gigante que enmarcan la entrada y
el «Balcón de las bendiciones», lugar desde donde se anuncia a los fieles la elección
del nuevo papa, y desde donde este imparte la bendición Urbi et Orbi. Tras
el balcón se encuentra un gran salón, usado por el papa para audiencias y otros
actos, llamado «Aula de las bendiciones». A continuación, se encuentra
un altorrelieve realizado en 1614 y titulado “La entrega de las llaves a
San Pedro”. En el entablamento, situado debajo
del frontón central, se encuentra grabada la inscripción:
“En honor del
Príncipe de los Apóstoles, Paulo V Borghese, Romano Pontífice Máximo, año 1612,
año séptimo de su pontificado”.
La fachada está
precedida por dos estatuas de san Pedro y san Pablo. En la parte superior de la fachada se sitúa el ático,
en el que se abren ocho ventanas decoradas con pilastras. Coronando el ático se
ubica una balaustrada donde se sitúan 13 estatuas de 5,7 m.; en el centro
aparece Cristo Redentor, Juan el Bautista a su derecha, y once
de los doce apóstoles, excepto San Pedro. Las esculturas son, de izquierda
a derecha: Judas Tadeo, Mateo, Felipe, Tomás, Santiago el Mayor, Juan
el Bautista, Cristo Redentor, Andrés, Juan el Evangelista, Santiago el
Menor, Bartolomé, Simón y Matías.
A cada lado hay dos
relojes realizados en 1785 por Giuseppe Valadier. Bajo el reloj de la izquierda
se encuentran las campanas de la basílica.
La fachada está construida en travertino
blanco y ocre, aunque con algunas tonalidades verdes y rojas en la Loggia della
Bendizione y fue restaurada con motivo del jubileo del año 2000.
La basílica cuenta
con seis campanas, la más grande de ellas con un peso de más de 8.000 kilos y
un diámetro superior a los dos metros.
Cuando suenan las
seis campanas al unísono se llama “plenum”. Esto sucede en las fiestas más
importantes del año litúrgico: Pascua de Resurrección, Navidad,
Epifanía y Pentecostés. Además, suenan en la solemnidad de San Pedro y San
Pablo, el 29 de junio. Desde el cónclave de 2005, las campanas de san
Pedro tienen un papel importante puesto que su sonido es diferente en función
del resultado de las votaciones. Esta medida se aplicó para eliminar cualquier
duda sobre el color del humo que precede al anuncio «Habemus Papam».
El pórtico se encuentra
situado entre los cinco arcos que se abren en la fachada y las puertas del
templo. La entrada está flanqueada por dos estatuas
ecuestres: Carlomagno (nº 2 en el plano) y Constantino de
Bernini (nº 8 en el plano) en 1670, situada a la derecha ante la entrada
del palacio Apostólico por la Scala Regia. La bóveda está
decorada e incluye las esculturas de treinta y dos papas, situadas a los lados
de las lunetas, que contienen relieves en los que se representan episodios
de la vida de San Pedro.
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| Estatua de Carlomagno |
A la derecha del Pórtico hay un ascensor
que sube a la base de la Cúpula.
Puertas
El acceso a la
basílica desde el pórtico se realiza a través de cinco puertas, de izquierda a
derecha son: «Puerta de la Muerte», «Puerta del Bien y del Mal», «Puerta de
Filarete», «Puerta de los Sacramentos» y «Puerta Santa».
Puerta de la Muerte (nº 3 en el plano)
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| Puerta de la Muerte |
Puerta del Bien y del Mal (nº 4 en el
plano)
La «Puerta del Bien y
del Mal» realizada entre 1970 y 1977.
Puerta de Filarete (nº 5 en el plano)
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| Puerta de Filarete |
En los cuadros en la parte superior se
representan a la izquierda a Cristo entronizado y a la derecha a la Virgen
entronizada; en los paneles centrales están representados san Pedro entregando
las llaves al papa Eugenio IV y san Pablo con una espada y un jarrón de flores.
Los cuadros inferiores presentan el martirio de los dos santos: a la izquierda
la decapitación de San Pablo, y a la derecha la crucifixión de San Pedro. Los
paneles están enmarcados por medallones con los perfiles de los emperadores, y
entre ellos frisos con episodios del pontificado de Eugenio IV. En la
parte interna se encuentra la inusual firma del autor.
Puerta de los Sacramentos (nº 6 en el plano)
La «Puerta de los
Sacramentos» fue construida e inaugurada por Pablo VI el 12 de
septiembre de 1965. En ella aparece un ángel anunciando los
siete sacramentos.
La puerta de la
derecha es la «Puerta Santa» realizada en bronce en 1950 y donada al
papa Pío XII por los católicos suizos para
el jubileo de ese año. En dos placas existentes a ambos lados de la
puerta se encuentran el escudo de Pío XII y la bula de Bonifacio
VIII que convocó el primer jubileo en 1300. En el entablamento del arco
sobre la puerta aparece la inscripción: PAVLVS V PONT MAX AÑO XIII. Justo
encima de la puerta se encuentra la inscripción: GREGORIVS XIII PONT MAX. Entre
estas dos inscripciones se encuentran las placas que recuerdan su reciente
apertura.
Esta puerta permanece
cerrada y tapada con cemento por su parte interior. Solamente
el papa puede abrirla y cerrarla en los Años Santos,
permaneciendo todo ese año abierta para el acceso de los fieles que pueden
ganar indulgencias. En noviembre de 2015, el muro que la mantenía sellada
fue derribado cuidadosamente, extrayendo de su interior un cofre con las llaves
de la puerta y otros documentos, como preparativo para el inicio
del Jubileo de la Misericordia.
Nave central
El espacio interior
está dividido en tres naves separadas por grandes pilares. La nave central mide 187 metros de largo y 45 metros de altura; está
cubierta por una gran bóveda de cañón. El suelo de mármol presenta
elementos de la antigua basílica, como el disco de pórfido
rojo egipcio sobre el que se arrodilló Carlomagno el día de su
coronación. La nave presenta una superficie de diez mil metros
cuadrados de mosaicos, fruto del trabajo de muchos artistas,
principalmente de los siglos XVII y XVIII, de artistas como
Pietro da Cortona.
En los arcos se
encuentran estatuas de las virtudes. En los pilares se abren hornacinas en las
que se encuentran las esculturas de 39 santos fundadores. Entre ellos los
pilares de la derecha, están las estatuas de Santa Teresa de
Jesús (nº 92 en el plano) entre otras y en los pilares de la
izquierda: San Ignacio de Loyola (nº 78 en el plano) o San
Francisco de Paula (nº 70 en el plano), entre otras.
En el perímetro de la
nave aparece, situado en el entablamento bajo la bóveda, con letras
de dos metros de altura la inscripción: "Todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que
desatares en la tierra será desatado en los cielos. • Yo he rogado por ti, que
tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos".
Nave de la epístola
Es la nave situada a
la derecha. La primera capilla aloja la Piedad, (nº 9 en el plano)
de Miguel Ángel. Avanzando por la nave se encuentran las capillas
con monumentos funerarios de papas y personajes.
Bajo el altar de la
capilla de San Sebastián (nº 13 en el plano), se conservan, desde su beatificación en 2011,
los restos de san Juan Pablo II, tras una losa de mármol.
Y cerca se encuentra el monumento
a Matilde de Canossa (nº 16 en el plano), hecho
por Gian Lorenzo Bernini.
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| Monumento de Clemente XIII de Antonio Canova |
También hay que destacar los sepulcros
de los papas Urbano VIII (nº 38 en el plano) y Alejandro VII (nº 47 en el
plano), ambos piezas clave de la escultura barroca.
Junto al ciborio
(baldaquino que preside un altar) de bronce y lapislázuli que
preside el altar, hay dos ángeles adoradores, y unas grandes lámparas de aceite
ardiendo permanentemente.
Nave del evangelio
Es la nave situada a
la izquierda. La primera capilla es la «Capilla del Bautismo» (nº 93 en el
plano) decorada con mosaicos. A continuación al igual que en la nave de la
epístola se suceden las capillas donde se encuentran los monumentos funerarios
que contienen tumbas de papas y personajes.
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| Monumento de Paulo III |
Por último, se encuentra la Capilla del
Coro (nº 81 en el plano), presidida por el Altar de la Inmaculada Concepción (nº
80 en el plano). En el altar se ubican las reliquias de San Francisco y San
Antonio. La capilla es gemela a la Capilla del Santísimo Sacramento, situada en
el lado de la epístola, por lo que presenta la misma configuración. En el
último pilar antes de pasar a la girola se ubican los monumentos
a León XI (nº 77 en el plano) y a Inocencio XI (nº 76 en el plano).
Girola
La girola o
deambulatorio es el espacio que rodea los cuatro pilares que sostienen la
cúpula y es el corazón de la iglesia tal y como la había diseñado Miguel Ángel.
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| Capilla del Coro |
En el pilar que corresponde con la nave
de la epístola se encuentra el Altar de san Jerónimo (nº 20 en el
plano), con la tumba del papa Juan XXIII. En el espacio
entre la Capilla del Sacramento y el crucero acoge la Capilla Gregoriana (nº
21 en el plano) cerrada por una bóveda que en el exterior conforma una de las
dos cúpulas menores.
Una vez cruzado
el transepto aparece el Altar de la Navicella (nº 31 en el plano) y,
enfrente, el monumento a Clemente XIII (nº 32 en el plano), de Antonio
Canova . Seguidamente se encuentran los altares
del Arcángel San Miguel (nº 33 en el plano) de Santa Petronila
(nº 34 en el plano) y de «San Pedro y la resurrección de Tabitha» (nº
36 en el plano). En el muro oeste se encuentra el monumento a Clemente X
(nº 35 en el plano) obra de finales del siglo XVII.
En el lado sur de la
girola se encuentra, en la columna de la cúpula, un altar presidido por un
mosaico que reproduce el célebre cuadro de La Transfiguración (nº 69 en el
plano) de Rafael. La capilla adyacente, similar a la Gregoriana, es la «Capilla
Clementina» (nº 75 en el plano) en ella
se encuentran los monumentos funerarios de Gregorio Magno (nº 73 en el
plano) y de Pío VII (nº 74 en el plano), de Bertel Thorvaldsen, el
único artista no católico que trabajó en la basílica. A continuación se ubica
el Altar de la Mentira (nº 68 en el plano) adornado con un mosaico del
siglo XVIII; frente a este se halla el monumento a Pío VIII (nº 67
en el plano), con una puerta que conduce a la Sacristía Mayor de la basílica.
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| Monumento de Alejandro VII de Bernini |
Órgano
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| Consola interior |
Transepto
El transepto norte
se extiende hacia el palacio Apostólico Vaticano y fue diseñado y
construido por Miguel Ángel, que amplió el deambulatorio que habían diseñado
sus antecesores, de modo que ganó algunos nichos para altares coronados por
grandes ventanas.
En el transepto norte, existen tres altares dedicados
a san Wenceslao (nº 27 en el plano), san Erasmo (nº 29 en el plano) y,
en el centro, el de los santos mártires Proceso y Martiniano (nº 28 en el
plano). El transepto sur es similar al anterior, encontrándose los altares
dedicados a san José en el centro (nº 51 en el plano), y los de la
Crucifixión de San Pedro (nº 52 en el plano) y el de santo Tomás (nº 50
en el plano).
A lo largo del
transepto, en los nichos de los pilares, se sitúan esculturas de santos y
santas fundadores de congregaciones y órdenes religiosas como San José de
Calasanz (nº 30 en el plano), y san Juan de Dios (nº 54 en el
plano), san Pedro Nolasco (nº 53 en el plano), san Pablo de
la Cruz (nº 58 en el plano)…
En el perímetro del
transepto izquierdo aparece, en el entablamento bajo la bóveda con
letras de dos metros de altura, una inscripción y por su parte
en el transepto derecho se encuentra otra inscripción.
Presbiterio
El presbiterio presenta
una estructura similar a la de los extremos del transepto. Está dominado por
la Cátedra de San Pedro (nº 39 en el plano) situada en el centro. Es
un monumental relicario obra de Bernini, conteniendo una silla de época
paleocristiana que según la tradición era la utilizada por San Pedro; la silla
se apoya en las esculturas de los cuatro Padres de la Iglesia. El conjunto
aparece iluminado por una vidriera con una paloma, simbolizando
el Espíritu Santo.
A la izquierda de la
cátedra se encuentra el monumento a Paulo III (nº 40 en el plano)
realizado por Della Porta. Por su parte, a la derecha se encuentra la tumba
de Urbano VIII (nº 38 en el plano) realizada por Bernini; el
monumento está dominado por una estatua del Papa en el acto de bendecir;
flanquean el sarcófago figuras alegóricas de la Caridad y
la Justicia, y en el centro un esqueleto escribe el epitafio. En las
columnas y en los pilares de la cúpula se sitúan esculturas de santos como: santo Domingo de
Guzmán (nº 37 en el plano) o San
Francisco de Asís (nº 41 en el plano).
En el perímetro del
presbiterio aparece, también, una inscripción en latín y griego.
Altar Papal
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| Altar |
En el centro, a la
sombra del baldaquino, rodeado por el inmenso espacio bajo la cúpula, se
encuentra el altar papal, un bloque de mármol blanco en forma
de paralelepípedo, y sobre él un crucifijo de bronce y un juego de siete
candeleros, en el cual solamente el papa puede celebrar
la Eucaristía en ocasiones solemnes. Fue colocado verticalmente sobre
la tumba de san Pedro y consagrado el 5 de junio de 1594 por el
papa Clemente VIII. Este altar es conocido como «Altar de la Confesión»,
al estar situado sobre el lugar conocido como «Confessio», la tumba del Apóstol
que con su martirio confesó su fe.
En los pilares que
sustentan la cúpula se presentan cuatro esculturas mirando al altar, encargadas
por Urbano VIII, son: San Longinos de Gian Lorenzo
Bernini, Santa Elena de Andrea Bolgi, Santa Verónica
de Francesco Mochi, y San Andrés de François Duquesnoy.
Sobre cada una de las estatuas existe un balcón cerrado por sendas rejas tras
las que se encuentran diversos relicarios: en el de San Longinos se encuentra
la reliquia de la Lanza Sagrada; en el de Santa Elena se encuentra parte
de la Vera Cruz; en el de Santa Verónica se conserva la tela con
el rostro de Cristo impreso; y en el de San Andrés, hermano de San
Pedro, se conservaba el cráneo de este apóstol, aunque
luego Pablo VI lo regaló a los ortodoxos como gesto de
buena voluntad En la parte alta de cada pilar hay cuatro mosaicos que
representan a los evangelistas con su respectiva representación
iconográfica.
En la parte superior
de los pilares que sustentan la cúpula, en el entablamento,
respectivamente sobre santa Verónica, santa Elena, san Longinos y san Andrés,
se encuentra la inscripción:“Aquí se
esparce por el mundo la única y verdadera fe, aquí nace la unidad del
sacerdocio”.
Cúpula
La cúpula de la
basílica de San Pedro se eleva a una altura total de 136,57 m desde el
suelo hasta la parte superior de la cruz externa. Es la cúpula más alta del
mundo. Su diámetro interno es de 41,47 m, ligeramente menor que dos de las
tres enormes cúpulas que la precedieron: la del Panteón de Agripa, de
43,3 m; y la de la catedral de Florencia, de 44 m. Los
arquitectos de San Pedro se basaron en estas dos cúpulas para buscar la manera
de construir la que se concibió como la mayor cúpula de la cristiandad. Entre
1547 y 1590 su construcción estuvo a cargo de Miguel Ángel Buonarroti, quien
después falleció y ocupó su lugar su discípulo Giacomo Della Porta y Carlo Maderno la
remató en 1614.
El perímetro interior
de la cúpula presenta la inscripción en latín con letras de 2 m. de altura: “Tú eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi iglesia. A ti te daré las llaves del reino de los cielos”.
Y bajo la linterna se
encuentra la inscripción:“Para la gloria de San Pedro, Sixto V,
papa, en el año 1590 y el quinto año de su pontificado”.
La cúpula de la Basílica de San Pedro ha
servido de inspiración para otros proyectos posteriores, como la Catedral de San
Pablo de Londres y el Capitolio
de Washington.
Sacristía
La Sacristía mayor
es un edificio externo a la basílica, situado en el lado sur, que se conecta
con el templo a través de dos corredores sobre arcos que acceden a la basílica
atravesando la tumba de Pío VIII y la Capilla del Coro (nº 81 en el
plano).
En 1715 se realizó un
concurso para construir una sacristía. El ganador fue un proyecto
de Filippo Juvara, cuya maqueta en madera se conserva en los depósitos de
la basílica, pero cuyo elevado coste impidió su ejecución.
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| Sacristía |
En 1776, el
papa Pío VI encargó a Carlo Marchionni la ejecución del
actual edificio, cuya construcción se completó en 1784. La obra concluida fue
duramente criticada, hasta tal punto que Marchionni se vio obligado a abandonar
la ciudad.
La sacristía presenta
planta octogonal y está cubierta por una cúpula. Se encuentra flanqueada por
varios edificios, entre los que se encuentran la Sacristía de los canónigos y
beneficiarios, la Sala Capitular y el Tesoro.
Grutas vaticanas
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| Confessio |
En las grutas vaticanas también podemos
encontrar las tumbas de algunos papas que lo eligieron como lugar de
enterramiento, entre ellos Benedicto XVI (Joseph Alois Ratzinger, fallecido en
diciembre de 2022)
Arciprestes de la basílica
El arcipreste de
la basílica de San Pedro es el jefe ejecutivo del culto y el cuidado pastoral
de la basílica, y siempre es un cardenal. Algunos de los arciprestes más
destacados de la basílica fueron los que más tarde llegarían a ser papas.
En la actualidad ocupa el cargo el cardenal Mauro Gambetti, desde el 22 de febrero de 2021.
En la actualidad ocupa el cargo el cardenal Mauro Gambetti, desde el 22 de febrero de 2021.
Curiosidades
- Está diseñada con tal grado de perspectiva que, salvo que tengamos la
referencia de alguna persona que se encuentre cerca, no tendremos una idea
adecuada del tamaño de alguna de las estatuas que hay en su interior. Por poner
un ejemplo, en los medallones de las pilastras que sujetan la cúpula, hay unos
mosaicos con los cuatro evangelistas, bien, pues la pluma de San Marcos mide
1,5 m.
Las líneas de bronce (31 placas) que se ven en el suelo de la nave central desde su comienzo indican las longitudes de otras grandes iglesias del mundo (se puede leer el nombre y la longitud de cada una de ellas en las líneas) en comparación con la basílica vaticana y al mismo tiempo, también nos permite apreciar la inmensa escala del templo
Tumba de María Sobieska
Justo a la derecha de la entrada (en la llamada Nave de la Epístola), en una capilla, no podemos perdernos la Pietá de Miguel Ángel. Esta escultura, realizada por el maestro florentino cuando solo tenía 24 años, es la única firmada por él (la firma se encuentra en la banda que cubre el pecho de la Virgen). Se encuentra detrás de un cristal de seguridad debido a un acto vandálico que le destrozó la nariz, parte de la cara, el brazo izquierdo y el codo.
La Pietá
Justo en la capilla del otro lado de la nave (la de la izquierda o Nave del Evangelio) contiene otra talla se trata de la tumba de María Sobieska, esposa de Jacobo Estuardo. Ella y la reina Cristina de Suecia son las dos únicas mujeres enterradas en San Pedro (la tumba de la reina Cristina está en la capilla del ala de la derecha, junto a la Pietá).
Señal de S, Pablo de Londres - En la nave central cerca del Baldaquino de Bernini, nos encontraremos con una pequeña estatua en bronce de San Pedro (nº 71 en el plano) perteneciente a la primera basílica y donde se suelen formar colas para besarle el pie, que está bastante desgastado por esta costumbre.





















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