Ya para completar la jornada sólo nos quedaba subir a la plaza del Campidoglio para ver el museo Capitolino y las "maravillas" que allí y desde allí podemos contemplar.
A pesar de ser la más baja y la más pequeña de las siete colinas de Roma, la colina del Capitolio es, probablemente, la más relacionada con los acontecimientos históricos de la ciudad.
El Capitolio (Campidoglio en italiano) fue el lugar elegido para construir numerosos templos dedicados a los dioses romanos, entre ellos el gran templo de Júpiter, era, por tanto, la colina sagrada de la antigua Roma y por ende, foco de las actividades políticas y religiosas de la urbe.
Del Capitolio partían
todas las vías consulares que recorrían el imperio, y en el Capitolio
terminaban su desfile triunfal los ejércitos victoriosos, para agradecer a los
dioses su favor en la batalla.
A lo largo de la Edad Media la colina perdió su carácter sagrado, hasta reducirse a pasto de cabras, motivo por el cual era conocido como monte Caprino. A partir del siglo XII (1114), se escogió la fortaleza de la familia Corsi, que estaba construida sobre los restos del antiguo Tabularium, para ser la sede del senado de la ciudad, pasando a ser el centro del gobierno municipal, especialmente tras la construcción en él del Palacio Senatorio, ya en el siglo XIV y sede del Ayuntamiento de Roma hasta nuestros días. El Capitolio se convirtió entonces en el símbolo de un poder autónomo e independiente del Papa, que era el señor de la ciudad en aquellos tiempos. Y con graves enfrentamientos entre los dos poderes.
El diseño actual de la plaza, se produjo en el siglo XVI (entre 1534 y 1538), cuando el papa Paulo III, con ocasión de la visita a Roma del emperador Carlos V, pidió a Miguel Ángel que remodelara completamente la plaza.
Miguel Ángel proyectó y diseñó todos los detalles, orientó la plaza hacia la Basílica de San Pedro, el nuevo centro político de la ciudad, en lugar de hacia el Foro Romano. Renovó las fachadas del Palazzo Senatorio (correspondiente al antiguo Tabularium), al cual le añadió una doble escalinata que servía para acceder a la nueva entrada. Modificó también la fachada para uniformarla con la del Palazzo dei Conservatori, añadiendo pilastras de orden gigante, una cornisa con barandilla (elemento novedoso), y una torre. Rediseñó, también, el Palazzo dei Conservatori eliminando todas las estructuras precedentes y armonizándolo con el Palazzo Senatorio. Al Palazzo dei Conservatori le añadió una fachada porticada, y también pilastras de orden gigante, y una cornisa con barandilla y estatuas. Además proyectó un tercer edificio, el Palazzo Nuovo, de manera que formara una plaza de forma trapezoidal, determinando así un espacio lleno de armonía y embellecido por esculturas clásicas, y además diseñó su pavimentación.
Las obras fueron tan despacio que Miguel Ángel (que falleció en 1564) solo pudo ver finalizada la elegante rampa escalonada que da acceso a la plaza, llamada la Cordonata, junto con la barandilla desde la cual se puede ver la Piazza d'Aracoeli y la colocación de las dos estatuas que representan al Nilo y al Tíber.
Pese al fallecimiento de Miguel Ángel, las obras se completaron siguiendo las líneas maestras de su proyecto original. Se ocupó de ello Giacomo Della Porta, a quien se debe la reconstrucción del Palazzo dei Conservatori y la finalización de la fachada del Palazzo Senatorio, con la colocación, en la hornacina central, de una estatua de Atenea, estatua que, en 1593, fue sustituida por otra estatua de Atenea, mucho más pequeña (demasiado pequeña para las dimensiones de la hornacina, tanto que se tuvo que colocar sobre tres pedestales), de pórfido rojo y mármol blanco, transformada en una alegoría de la diosa Roma.
A finales de 1587 se construyeron dos estanques adosados a la fachada del Palazzo Senatorio, uno en el interior del otro, de forma rectangular y con el lado más largo lobulado, y situados entre las estatuas de los dos ríos y bajo la hornacina que contenía la estatua de Atenea.
Della Porta trasladó la imponente estatua de Marforio, diseñada para la fuente de la plaza de San Marco, a la cima de la colina capitolina con la idea de diseñar una imponente fuente que cerrara el lado izquierdo de la plaza, el que da hacia la basílica de Santa María en Aracoeli, en lugar del Palazzo Nuovo. El Papa desechó la idea, Marforio permaneció estacionado en la plaza.
En 1594, con el papa Clemente VIII, Giacomo Della Porta pudo realizar «su» fuente de Marforio (que sería además su última obra). Todo el grupo escultórico se colocó en un estanque igual que los utilizados en la base del Palazzo Senatorio, y delante de una imponente fachada. Sin embargo, la estructura fue desmontada cuando empezaron las obras para la construcción del Palazzo Nuovo, y reconstruida posteriormente en el patio del palacio dei Conservatori, donde se encuentra actualmente, pero sin la fachada original de Della Porta.
Las únicas dos fuentes que pudo realizar Della Porta para la colina capitolina, y que permanecen, son los dos leones de basalto a los lados de la base de la Cordonata Capitolina completados con dos jarrones de mármol fabricados para recoger el agua.
La Cordonata Capitolina está decorada con varias obras escultóricas: además de las estatuas de los dos leones colocadas en la base, hacia la mitad de la subida se encuentra, en el zona de césped entre la cordonata y la escalinata de Aracoeli, la estatua de Cola di Rienzo (notario papal que pretendió imponer en el siglo XIV una forma de gobierno basada en la Republica antigua romana y que fue excomulgado y decapitado); en la cima se encuentran las estatuas de los dioscuros Cástor y Pólux, provenientes de un otro templo romano, y a los lados dos trofeos de armas de mármol, llamados Trofei di Mario.
El Palazzo Senatorio es actualmente la sede del Ayuntamiento de Roma, mientras que los Museos Capitolinos, inaugurados en 1734 (es el museo público más antiguo del mundo), están alojados en los otros dos palacios de la plaza, unidos también por una galería subterránea, la Galleria Lapidaria.
Los Museos Capitolinos, después de los Museos Vaticanos son los más importantes de Roma. Ocupan parte de los tres palacios que conforman la plaza, comunicados entre sí por galerías subterráneas. Se entra por el Palazzo dei Conservatori a la derecha de la Cordonata.
En el centro de la magnífica Piazza del Campidoglio destaca uno de
los emblemas de Roma: la estatua ecuestre dedicada al gran emperador-
filósofo Marco Aurelio. El monumento es el único entre las
veintidós “equi magni” o grandes estatuas ecuestres, que ha llegado
intacta hasta nuestros días porque se creía que el personaje representaba o
era Constantino el Grande, el primer emperador cristiano y además durante
la Edad Media las estatuas de bronce eran fundidas para convertir en monedas.Probablemente erigida en el 176
d.C. en el Foro Romano. Más tarde, la
estatua fue trasladada desde el Palacio de Letrán, en 1538, hasta la Colina Capitolina
por voluntad del Papa Pablo III mecenas de Miguel Ángel.
Es un grupo escultórico realizado en bronce dorado y exento que se fundían por partes, siguiendo el procedimiento de la cera perdida, y luego se ensamblaban. En principio estuvo dorada pero el paso del tiempo y el deterioro ha surgido el color verde del metal.
Con 4`24 metros de altura corresponde a un modelo de imagen de poder que presentaba al emperador a caballo en el acto de revista militar, vistiendo el manto del soldado (paludamentum) sobre la túnica, la capa de general y las botas de patricio; y saludando al pueblo y al ejército. No obstante a pesar de ir de militar no lleva armas.
El emperador lleva barba, según la moda de la época, y el pelo con profundos rizos, el brazo evantado y las largas piernas sobre el lomo del caballo. Los romanos montaban sin estribos. Del caballo destaca el modelado de su anatomía, que da sensación de fortaleza y brío y refuerza la dignidad de Marco Aurelio El caballo tiene tres patas asentadas y una levantada la derecha y flexionada en actitud de avance.
Como curiosidad no sabemos si fue por el valor de la obra o por qué otra oscura razón el pontífice instituyó el título de Guardián del Caballo, un prestigioso encargo que se recompensaba simbólicamente con bienes de diverso tipo, tales como pimienta, vino, cera, agasajos y almendras azucaradas. Huellas de la antigua capa de oro son todavía visibles en el original, ahora restaurado y conservado dentro de los Museos Capitolinos y reemplazado en el centro de la plaza por una copia de bronce hacia finales de los años noventa
Otra curiosidad respecto a los leones de basalto colocados en la base de la Cordonata es que con anterioridad estuvieron colocados a la entrada de una iglesia y, que en 1562, fueron donadas por el Papa Pío IV Medici al pueblo romano para decorar la Cordonata de Miguel Ángel. En 1587, cuando se llevó a cabo el acueducto Acqua Felice en la colina capitolina, los leones fueron transformados en fuentes, y se colocaron dos cálices de travertino al frente. Con motivo de ocasiones especiales o fiestas solemnes, de las bocas de los felinos escultóricos, en lugar de agua, brotaba vino blanco y tinto de los Castelli Romani, región montañosa cercana a Roma, para alegrar al pueblo romano.
La plaza fue finalizada en el siglo XVII y es hoy la única plaza renacentista que queda en Roma.
Es la plaza representativa de Roma por antonomasia y sigue siendo, como en la Antigüedad, el kilometro cero de las carreteras italianas.
A pesar de ser la más baja y la más pequeña de las siete colinas de Roma, la colina del Capitolio es, probablemente, la más relacionada con los acontecimientos históricos de la ciudad.
El Capitolio (Campidoglio en italiano) fue el lugar elegido para construir numerosos templos dedicados a los dioses romanos, entre ellos el gran templo de Júpiter, era, por tanto, la colina sagrada de la antigua Roma y por ende, foco de las actividades políticas y religiosas de la urbe.
A lo largo de la Edad Media la colina perdió su carácter sagrado, hasta reducirse a pasto de cabras, motivo por el cual era conocido como monte Caprino. A partir del siglo XII (1114), se escogió la fortaleza de la familia Corsi, que estaba construida sobre los restos del antiguo Tabularium, para ser la sede del senado de la ciudad, pasando a ser el centro del gobierno municipal, especialmente tras la construcción en él del Palacio Senatorio, ya en el siglo XIV y sede del Ayuntamiento de Roma hasta nuestros días. El Capitolio se convirtió entonces en el símbolo de un poder autónomo e independiente del Papa, que era el señor de la ciudad en aquellos tiempos. Y con graves enfrentamientos entre los dos poderes.
El diseño actual de la plaza, se produjo en el siglo XVI (entre 1534 y 1538), cuando el papa Paulo III, con ocasión de la visita a Roma del emperador Carlos V, pidió a Miguel Ángel que remodelara completamente la plaza.
Miguel Ángel proyectó y diseñó todos los detalles, orientó la plaza hacia la Basílica de San Pedro, el nuevo centro político de la ciudad, en lugar de hacia el Foro Romano. Renovó las fachadas del Palazzo Senatorio (correspondiente al antiguo Tabularium), al cual le añadió una doble escalinata que servía para acceder a la nueva entrada. Modificó también la fachada para uniformarla con la del Palazzo dei Conservatori, añadiendo pilastras de orden gigante, una cornisa con barandilla (elemento novedoso), y una torre. Rediseñó, también, el Palazzo dei Conservatori eliminando todas las estructuras precedentes y armonizándolo con el Palazzo Senatorio. Al Palazzo dei Conservatori le añadió una fachada porticada, y también pilastras de orden gigante, y una cornisa con barandilla y estatuas. Además proyectó un tercer edificio, el Palazzo Nuovo, de manera que formara una plaza de forma trapezoidal, determinando así un espacio lleno de armonía y embellecido por esculturas clásicas, y además diseñó su pavimentación.
Las obras fueron tan despacio que Miguel Ángel (que falleció en 1564) solo pudo ver finalizada la elegante rampa escalonada que da acceso a la plaza, llamada la Cordonata, junto con la barandilla desde la cual se puede ver la Piazza d'Aracoeli y la colocación de las dos estatuas que representan al Nilo y al Tíber.
Pese al fallecimiento de Miguel Ángel, las obras se completaron siguiendo las líneas maestras de su proyecto original. Se ocupó de ello Giacomo Della Porta, a quien se debe la reconstrucción del Palazzo dei Conservatori y la finalización de la fachada del Palazzo Senatorio, con la colocación, en la hornacina central, de una estatua de Atenea, estatua que, en 1593, fue sustituida por otra estatua de Atenea, mucho más pequeña (demasiado pequeña para las dimensiones de la hornacina, tanto que se tuvo que colocar sobre tres pedestales), de pórfido rojo y mármol blanco, transformada en una alegoría de la diosa Roma.
A finales de 1587 se construyeron dos estanques adosados a la fachada del Palazzo Senatorio, uno en el interior del otro, de forma rectangular y con el lado más largo lobulado, y situados entre las estatuas de los dos ríos y bajo la hornacina que contenía la estatua de Atenea.
Della Porta trasladó la imponente estatua de Marforio, diseñada para la fuente de la plaza de San Marco, a la cima de la colina capitolina con la idea de diseñar una imponente fuente que cerrara el lado izquierdo de la plaza, el que da hacia la basílica de Santa María en Aracoeli, en lugar del Palazzo Nuovo. El Papa desechó la idea, Marforio permaneció estacionado en la plaza.
En 1594, con el papa Clemente VIII, Giacomo Della Porta pudo realizar «su» fuente de Marforio (que sería además su última obra). Todo el grupo escultórico se colocó en un estanque igual que los utilizados en la base del Palazzo Senatorio, y delante de una imponente fachada. Sin embargo, la estructura fue desmontada cuando empezaron las obras para la construcción del Palazzo Nuovo, y reconstruida posteriormente en el patio del palacio dei Conservatori, donde se encuentra actualmente, pero sin la fachada original de Della Porta.
Las únicas dos fuentes que pudo realizar Della Porta para la colina capitolina, y que permanecen, son los dos leones de basalto a los lados de la base de la Cordonata Capitolina completados con dos jarrones de mármol fabricados para recoger el agua.
La Cordonata Capitolina está decorada con varias obras escultóricas: además de las estatuas de los dos leones colocadas en la base, hacia la mitad de la subida se encuentra, en el zona de césped entre la cordonata y la escalinata de Aracoeli, la estatua de Cola di Rienzo (notario papal que pretendió imponer en el siglo XIV una forma de gobierno basada en la Republica antigua romana y que fue excomulgado y decapitado); en la cima se encuentran las estatuas de los dioscuros Cástor y Pólux, provenientes de un otro templo romano, y a los lados dos trofeos de armas de mármol, llamados Trofei di Mario.
El Palazzo Senatorio es actualmente la sede del Ayuntamiento de Roma, mientras que los Museos Capitolinos, inaugurados en 1734 (es el museo público más antiguo del mundo), están alojados en los otros dos palacios de la plaza, unidos también por una galería subterránea, la Galleria Lapidaria.
Los Museos Capitolinos, después de los Museos Vaticanos son los más importantes de Roma. Ocupan parte de los tres palacios que conforman la plaza, comunicados entre sí por galerías subterráneas. Se entra por el Palazzo dei Conservatori a la derecha de la Cordonata.
Es un grupo escultórico realizado en bronce dorado y exento que se fundían por partes, siguiendo el procedimiento de la cera perdida, y luego se ensamblaban. En principio estuvo dorada pero el paso del tiempo y el deterioro ha surgido el color verde del metal.
Con 4`24 metros de altura corresponde a un modelo de imagen de poder que presentaba al emperador a caballo en el acto de revista militar, vistiendo el manto del soldado (paludamentum) sobre la túnica, la capa de general y las botas de patricio; y saludando al pueblo y al ejército. No obstante a pesar de ir de militar no lleva armas.
El emperador lleva barba, según la moda de la época, y el pelo con profundos rizos, el brazo evantado y las largas piernas sobre el lomo del caballo. Los romanos montaban sin estribos. Del caballo destaca el modelado de su anatomía, que da sensación de fortaleza y brío y refuerza la dignidad de Marco Aurelio El caballo tiene tres patas asentadas y una levantada la derecha y flexionada en actitud de avance.
Como curiosidad no sabemos si fue por el valor de la obra o por qué otra oscura razón el pontífice instituyó el título de Guardián del Caballo, un prestigioso encargo que se recompensaba simbólicamente con bienes de diverso tipo, tales como pimienta, vino, cera, agasajos y almendras azucaradas. Huellas de la antigua capa de oro son todavía visibles en el original, ahora restaurado y conservado dentro de los Museos Capitolinos y reemplazado en el centro de la plaza por una copia de bronce hacia finales de los años noventa
Otra curiosidad respecto a los leones de basalto colocados en la base de la Cordonata es que con anterioridad estuvieron colocados a la entrada de una iglesia y, que en 1562, fueron donadas por el Papa Pío IV Medici al pueblo romano para decorar la Cordonata de Miguel Ángel. En 1587, cuando se llevó a cabo el acueducto Acqua Felice en la colina capitolina, los leones fueron transformados en fuentes, y se colocaron dos cálices de travertino al frente. Con motivo de ocasiones especiales o fiestas solemnes, de las bocas de los felinos escultóricos, en lugar de agua, brotaba vino blanco y tinto de los Castelli Romani, región montañosa cercana a Roma, para alegrar al pueblo romano.
La plaza fue finalizada en el siglo XVII y es hoy la única plaza renacentista que queda en Roma.
Es la plaza representativa de Roma por antonomasia y sigue siendo, como en la Antigüedad, el kilometro cero de las carreteras italianas.
Mención aparte y de una forma especial lo merecen los llamados Museos capitolinos, que me es imposible describir de una forma detallada porque estaría horas describiendo lo que allí pude ver. Pero de todas formas haré una breve esposición de lo que alli ví y sí animo a que se visite y se disfrute de todas y cada una de las obras que allí se encuentran.









No hay comentarios:
Publicar un comentario