sábado, 3 de enero de 2026

Una semana en Roma. Primer día. Parte IV. Campidoglio (2)

Los Museos Capitolinos albergan una de las colecciones públicas de arte más prestigiosas y antiguas del mundo, sobre todo estatuas de la época clásica, algunas de las cuales de notable importancia histórico – artística y de indiscutible fama. Las colecciones están distribuidas entre el Palacio de los Conservadores, que comprende también la Pinacoteca Capitolina, y el Palacio Nuevo.
La entrada se hace por el 
Palacio de los Conservadores.  La primera sala del Palacio acoge las Salas de Representancia de los Conservadores, denominadas Apartamento  Conservatori. Las salas que lo compone, nueve en total, solían ser usadas por los Conservadores para sus actividades. En ellas se solían hacer reuniones del Consejo Público y del Consejo Secreto. 
La justicia de Bruto
Las estancias están decoradas
con extraordinarios frescos en las paredes (frescos, estuques, techos y puertas entalladas, tapices) todo ello con un  tema dominante la antigua historia de Roma, desde su fundación hasta la edad republicana narrada por Tito Livio (la exaltación y el recuerdo de las virtudes y del valor de los antiguos).
Capitán Marco
Barberini
Como en la sala de los Capitanes cubiertas sus paredes con frescos de finales del siglo XVI, que aluden a la primera edad republicana y reproducen en forma de tapices episodios ejemplares de valentía y valor de los antiguos romanos. En la sala se loa con lápidas y estatuas-retratos a hombres ilustres y capitanes de la milicia pontificia.
El ciclo más antiguo de frescos cobra vida a comienzos del siglo XVI. Las escenas fingen una serie de tapices divididos, en los lados largos, por festones de fruta y flores, trofeos de armas y vasos rituales. Junto a la sala de los Capitanes está la llamada “Capilla” en ella hay un bonito fresco, “Madonna con el niño y ángeles”, en la pared larga enfrente de la ventana, cubriendo una reja dorada que comunicaba con la sala de los Capitanes y en la base de las paredes hay un friso de falso mármol con medallones monocromos de episodios históricos.
“Madonna con el
niño y ángeles”,

Es curioso, pero también en las puertas de madera entallada y esculpida, realizadas en el siglo XVII, se representan temas relacionados con los orígenes legendarios de Roma.
Mención especial merece el artesonado de los techos, que varían en cada una de las salas, en uno de ellos, en la Sala de Aníbal,  en el recuadro central del techo de madera, el más antiguo del Palacio, del siglo XVI, aparece por primera vez la Loba que amamanta a los gemelos, utilizada como elemento decorativo y como referencia simbólica sobre los orígenes de la ciudad.
Artesonado
Más adelante encontramos la llamada “Sala de los Tapices”, también denominada Sala del Trono porque en el Siglo XVIII se colocó el trono del pontífice como soberano de la ciudad y donde se instalaron los preciosos tapices que adornan las paredes. Los cartones de los tapices, proponen episodios históricos y legendarios de la Roma antigua y reproducen pinturas de importantes artistas, como Rubens y Poussin a la vez que se completa la estancia con bustos de emperadores y trofeos de armas.
En 1544 se realizó el friso de fresco con cuadros que representan escenas con las historias de la vida de Escipión, el Africano, que se alternan con la reproducción en monocromo de famosas esculturas antiguas, entre las cuales están: el Laocoonte, el Apolo del Belvedere y el Hércules de bronce dorado. En los mismos años se realiza el techo artesonado hexagonal con ricos entallados dorados y armas de parada, cuya preciosidad fue restituida totalmente gracias a la reciente restauración.
También encontraron ubicación en estas salas las antiguas esculturas de bronce que en 1471 fueron donadas por el Papa Sixto IV al pueblo romano por su valor simbólico, en memoria de la grandeza de Roma que el gobierno pontificio deseaba renovar.
La donación de los bronces sixtinos se considera el acto de fundación de los Museos Capitolinos y desde entonces obras de arte, esculturas antiguas y pinturas de apreciado valor, se recogieron en el Campidoglio.
UrbanoVIII de Bernini
Además, en una de las salas, la llamada de Horacios y Curiaceos, hay dos impresionantes esculturas, una en cada extremo, pertenecientes, una de mármol, a Urbano VIII y la otra, de bronce, de Inocencio X. La primera de ellas es obra de Bernini y la segunda de Algardi.  En esta sala además se firmó, el 25 de marzo de 1957, el Tratado de Roma, creando así la Comunidad  Económica Europea, precursora de la Unión Europea.
A continuación entramos en el corazón del Palacio propiamente dicho donde, hoy por hoy, se pueden observar las obras más importantes del museo, aquí se encuentra, en la exedra de Marco Aurelio, la estatua ecuestre de bronce dorado de Marco Aurelio de la que hablamos con anterioridad.
La Loba Capitolina, en la Sala della Lupa, tal vez, la escultura más célebre. Es una escultura en bronce donde la loba amamanta a Rómulo y Remo, añadidos en 1471. Se pensaba que era una obra etrusca del siglo V a.C., pero XIII. Es considerada el símbolo de la ciudad.
O el llamado Espinario, en la Sala dei Trionfi, una estatua de bronce del siglo I d.C. con un niño quitándose una espina del pie, y el Camillo, denominado también la Gitana, que representa un joven destinado al culto, ambos donados por Sixto IV en 1471. También hay que destacar el Bruto Capitolino, uno de los más antiguos retratos romanos, de extraordinaria fuerza expresiva y que se remonta al Siglo IV o III a.C. No podemos ignorar en el costado derecho del patio los fragmentos de la colosal estatua del emperador Constantino que impresionan por su tamaño (una de las manos y la cabeza).
Cabeza de Medusa de Bernini
Además de éstas no podemos obviar otras obras que también son imprescindibles y que se encuentran distribuidas por otras áreas del palacio como es el caso del Hércules luchador, copia de un original de fines del Siglo IV a.C. y caracterizado por un dinamismo sobresaliente, la  Venus Esquilina, escultura en mármol de una mujer desnuda con sandalias y tocado realizada a pequeña escala, o la espectacular Cabeza de Medusa, en la Sala  delle Oche, realizada en mármol por Bernini  y cuya mirada petrificante y la tupida cabellera de serpientes dejan de piedra al espectador o la Diana Efesina, copia de la estatua de culto del santuario de Artemisa en Éfeso, es una escultura de mármol con extremidades de bronce, caracterizada por la existencia de flores, abejas y símbolos de fertilidad. Esta adosada a la pared sobre una base antigua en la llamada Sala de las Águilas.
Cómodo como Hércules
También me encantó este grupo escultórico, yo pensaba que se trataba de una figura individual, es el Busto de Cómodo como Hércules. El busto constituye una de las obras maestras de la retratística romana y representa al emperador caracterizado como Hércules, del cual adopta sus atributos: la piel del león sobre la cabeza, la clava en la mano derecha y las manzanas de las Hespérides en la izquierda, como testimonio de algunos de los trabajos realizados por este héroe griego.
El busto, extraordinariamente bien conservado, se apoya sobre una compleja composición alegórica: dos amazonas arrodilladas (sólo se conserva una de ellas) a ambos lados de una globo decorado con los signos zodiacales, sostienen sendas cornucopias entrelazadas entorno al escudo característico escudo de las amazonas. El grupo competa su intención conmemorativa, aparte de los símbolos, con la presencia de los dos tritones marinos que flanquean la figura central como símbolos del culto divino del emperador.

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