Los Museos Capitolinos albergan una de las
colecciones públicas de arte más prestigiosas y antiguas del mundo, sobre todo
estatuas de la época clásica, algunas de las cuales de notable importancia
histórico – artística y de indiscutible fama. Las colecciones están
distribuidas entre el Palacio de los Conservadores, que comprende también la
Pinacoteca Capitolina, y el Palacio Nuevo.
La entrada se hace por el Palacio de los
Conservadores. La primera sala del
Palacio acoge las Salas de Representancia de los Conservadores,
denominadas Apartamento Conservatori.
Las salas que lo compone, nueve en total, solían ser usadas por los Conservadores para sus actividades. En ellas
se solían hacer reuniones del Consejo Público y del Consejo Secreto.
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| La justicia de Bruto |
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| Capitán Marco Barberini |
El ciclo más antiguo de
frescos cobra vida a comienzos del siglo XVI. Las escenas fingen una serie de
tapices divididos, en los lados largos, por festones de fruta y flores, trofeos
de armas y vasos rituales. Junto a la sala de los
Capitanes está la llamada “Capilla” en ella hay un bonito fresco, “Madonna con
el niño y ángeles”, en la pared larga enfrente de la ventana,
cubriendo una reja dorada que comunicaba con la sala de los Capitanes y en la base
de las paredes hay un friso de falso mármol con medallones monocromos de
episodios históricos.
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| “Madonna con el niño y ángeles”, |
Es curioso, pero también en
las puertas de madera entallada y esculpida, realizadas en el siglo XVII,
se representan temas relacionados con los orígenes legendarios de Roma.
Mención especial merece el
artesonado de los techos, que varían en cada una de las salas, en uno de ellos,
en la Sala de Aníbal, en el recuadro
central del techo de madera, el más antiguo del Palacio, del siglo XVI,
aparece por primera vez la Loba que amamanta a los gemelos, utilizada como elemento decorativo y como referencia
simbólica sobre los orígenes de la ciudad.
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| Artesonado |
Más adelante encontramos la
llamada “Sala de los Tapices”, también denominada Sala del Trono porque
en el Siglo XVIII se colocó el trono del pontífice como soberano de la ciudad y
donde se instalaron los preciosos tapices que adornan las paredes. Los
cartones de los tapices, proponen episodios históricos y legendarios de la Roma
antigua y reproducen pinturas de importantes artistas, como Rubens y Poussin a
la vez que se completa la estancia con bustos de emperadores y trofeos de
armas.
En 1544 se realizó el friso
de fresco con cuadros que representan escenas con las historias de la vida
de Escipión, el Africano, que se alternan con la reproducción en monocromo de
famosas esculturas antiguas, entre las cuales están: el Laocoonte, el Apolo del
Belvedere y el Hércules de bronce dorado. En los mismos años se realiza
el techo artesonado hexagonal con ricos entallados dorados y armas de
parada, cuya preciosidad fue restituida totalmente gracias a la reciente
restauración.
También encontraron
ubicación en estas salas las antiguas esculturas de bronce que en 1471 fueron
donadas por el Papa Sixto IV al pueblo romano por su valor simbólico, en
memoria de la grandeza de Roma que el gobierno pontificio deseaba renovar.
La donación de los bronces sixtinos se considera el acto de fundación de
los Museos Capitolinos y desde entonces obras de arte, esculturas antiguas
y pinturas de apreciado valor, se recogieron en el Campidoglio.
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| UrbanoVIII de Bernini |
A continuación entramos en
el corazón del Palacio propiamente dicho donde, hoy por hoy, se pueden observar
las obras más importantes del museo, aquí se encuentra, en la exedra de Marco
Aurelio, la estatua ecuestre de bronce dorado de Marco Aurelio de la que
hablamos con anterioridad.
La Loba Capitolina, en la
Sala della Lupa, tal vez, la escultura más célebre. Es una escultura en bronce donde
la loba amamanta a Rómulo y Remo, añadidos en 1471. Se pensaba que era una obra
etrusca del siglo V a.C., pero XIII. Es considerada el símbolo de la ciudad.
O el
llamado Espinario, en la Sala dei Trionfi, una estatua de bronce del siglo
I d.C. con un niño quitándose una espina del pie, y el Camillo, denominado
también la Gitana, que representa un joven destinado al culto, ambos donados
por Sixto IV en 1471. También hay que destacar el Bruto Capitolino, uno de
los más antiguos retratos romanos, de extraordinaria fuerza expresiva y que
se remonta al Siglo IV o III a.C. No podemos ignorar en el costado derecho del
patio los fragmentos de la colosal estatua del emperador
Constantino que impresionan por su tamaño (una de las manos y la cabeza).
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| Cabeza de Medusa de Bernini |
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| Cómodo como Hércules |
El busto,
extraordinariamente bien conservado, se apoya sobre una compleja composición
alegórica: dos amazonas arrodilladas (sólo se conserva una de ellas) a ambos
lados de una globo decorado con los signos zodiacales, sostienen sendas
cornucopias entrelazadas entorno al escudo característico escudo de las amazonas.
El grupo competa su intención conmemorativa, aparte de los símbolos, con la
presencia de los dos tritones marinos que flanquean la figura central como
símbolos del culto divino del emperador.










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