lunes, 15 de diciembre de 2025

Una semana en Roma. Primer día. Parte II


Recorriendo la orilla izquierda del Tíber y camino del Campidoglio con la intención de visitar la Plaza del Capitolio y toda la zona nos encontramos con el Foro Boario. El Foro Boario fue una zona  situada entre el Tíber, el Palatino y el Aventino.
El Foro Boario era el corazón comercial de la Roma arcaica: su primer puerto en el Tíber y su primer mercado. 
Una puerta monumental daba ingreso al área, en la cual se producía el  mercado de animales y estaba situada en el punto en el que confluían los caminos que atravesaban el valle de río Tíber. Esta zona era frecuentada por mercaderes  ya que la ribera del río constituía el puerto fluvial de Roma.
El foro Boario es el más antiguo de los foros comerciales de Roma. El nombre de Boario viene de "bovarius", que básicamente significa "lo relacionado con los bueyes y las vacas". Y es que estos animales tenían una importancia crucial en la economía antigua. Sin bueyes que tiraran del arado, no había agricultura seria. Sin bueyes que tiraran de los carros, no podías mover cargas pesadas. Y sin bueyes para sacrificar, las grandes festividades religiosas perdían parte de su esencia. 
Emblema del Foro Boario
Y por supuesto, donde hay comercio, hay muchas otras actividades: talleres, almacenes, tabernas, y por supuesto templos, porque los romanos sabían que mezclar negocios con un poco de protección divina nunca venía mal. 
El río trajo prosperidad, y con ella, toda una forma de vida ya que este mercado no era solo economía pura y dura; era cultura, religión y sociedad mezcladas en una combinación muy romana.
Según la tradición, Hércules, había pasado por aquí, de vuelta al Peloponeso, con los bueyes que robó a Gerión en Hispania. Cuando llegó a la zona del Foro Boario, el gigante Caco, aficionado al robo y que vivía en una cueva a los pies del Aventino,  le robó unas cuantas reses. Después de un cruento enfrentamiento Hércules mató al gigante, recuperando su ganado. Hércules, entonces, habría sido honrado como un dios por los antiguos habitantes de Palatino, muchos de ellos comerciantes y que sufrían las acciones del gigante Caco, y le habrían dedicado un altar, el Ara Máxima. En la iglesia de Santa María en Cosmedin se conserva el núcleo, en tufo, del altar.
Hércules y Caco

Hércules era, de hecho, un dios muy vinculado con los comerciantes, y es probable que fueran los vendedores que llegaron desde las colonias griegas los que comenzaran a desarrollar este culto aquí, siglos antes de que se levantara el templo. 
El foro limitaba al norte con el Foro Olitorio y el teatro de Marcelo; al noroeste con el Velabro, donde se alzan los arcos de Jano y de los Argentarios; al sur con el Aventino, y al este con el Tíber, junto al que aún se levanta la Isla Tiberina.
En época antigua la zona estaba ocupada por un pantano de Velabro y fue saneada con la construcción de la Cloaca Máxima y la instalación del puerto Tiberino en el siglo IV a.C.
El foro Boario, probablemente a causa de su naturaleza y su localización, fue pasto del fuego y de inundaciones en diferentes ocasiones, pero en el lugar aún se conservan varios monumentos dignos de ser visitados.
Los principales monumentos del antiguo Foro Boario y que recomiemdo visitar son los templos republicanos de Hércules Victorioso, dotado de un aspecto circular rodeado de columnas y que presenta una gran similitud con el Templo de Vesta, situado en el Foro y el de Portunus, más antiguo, de planta rectangular que se encuentra situado en lo alto de un podio y rodeado por columnas y está dedicado al dios de los ríos y puertos. Ambos construidos durante el siglo II a.C., se mantienen extraordinariamente conservados y en muy buenas condiciones debido a que durante la Edad Media fueron consagrados como iglesias cristianas para su protección.
En época imperial, en el entorno inmediato fueron realizadas imponentes obras: como los almacenes en el puerto fluvial de la época de Trajano (98-117 d.C.), el Arco de los Argentarios, elegante obra de la edad Severiana (204 d.C.) y el cuadrifronte Arco de Jano, imponente construcción probablemente de la época de Constanzo II y, por supuesto, la célebre Boca de la Verdad, situada en la fachada de la iglesia de Santa María in Cosmedin..
LA BOCA DE LA VERDAD
Entre el Circo Máximo y el río Tíber, al pie del Aventino, se abre la Piazza Bocca della Veritá, una de las plazas con mayor concentración de arquitectura romana conservada. En ella se encuentra  la iglesia de Santa María in Cosmedín y en su pórtico la célebre  Boca de la  Verdad, tallada en mármol de Pavonazzo, la Bocca della Veritá mide 1,75 metros de diámetro y representa probablemente al dios Océano. Su función original no está clara: pudo formar parte de una fuente monumental o de la cubierta de una alcantarilla vinculada a la Cloaca Máxima, situada a escasos metros.
La tradición medieval le atribuyó un poder sobrenatural: quien introdujera la mano en su boca y mintiera, la perdería. La escultura alcanzó fama mundial tras aparecer en la película Vacaciones en Roma (1953), con Audrey Hepburn y Gregory PeckSi desde la Piazza Bocca della Verità nos dirigimos hacia el Tíber podemos contemplar los restos del Puente Emilio (Pons Aemilius), conocido hoy como el Puente Roto. Construido hacia el 241 a.C., fue el primer puente de piedra de Roma. Las crecidas del Tíber dañaron repetidamente su estructura, y las inundaciones de finales del siglo XVI destruyeron sus últimos arcos. Hoy, es una muestra más del esplendor de la ingeniería romana. Frente a él se alza la Isla Tiberina, de la que hemos hablado anteriormente.
EL TEMPLO DE HÉRCULES VICTORIOSO
El templo de Hércules Victorioso —también llamado Hércules Olivario— fue erigido hacia el 120 a.C. y financiado por el comerciante de aceite Marco Octavio Herenio, en agradecimiento al dios protector de los mercaderes. Construido en mármol griego, fue uno de los primeros edificios de mármol de Roma y es el templo más antiguo conservado íntegramente en Roma.
Este templo es un edificio muy singular mientras todos los demás templos romanos seguían los cánones tomados de la arquitectura griega y etrusca, el que diseñó el Templo de Hércules decidió innovar con su forma circular. Es una estructura tipo tholos, palabra griega que significa "redondo". Las 20 columnas corintias que lo rodean son de mármol pentélico - mismo mármol del Partenón. Con casi 15 metros de diámetro, no es enorme, pero sí perfectamente proporcionado. La cella, la habitación interior donde probablemente estaba la estatua de Hércules, seguía un eje este-oeste cuidadosamente calculado para que en ciertos días del año, el sol naciente iluminara directamente la cara del dios. El techo que hoy podemos ver, formado con tejas, es moderno, y los especialistas aún no se han puesto de acuerdo en definir cómo era la cubierta original de este singular edificio. 
Su buena conservación se debe a que en el siglo XII fue consagrado como iglesia bajo la advocación de Santo Stefano delle Carrozze, posteriormente de Santa María del Sole, decisión que lo salvó de ser convertido en cantera para la construcción de nuevos edificios.
EL TEMPLO DE PORTUNUS
El vecino templo de Portunus, dios de los puertos fluviales y protector del comercio del Foro Boario, se construyó en el siglo II a.C. Su nombre viene de "portus" (puerto) o "porta" (puerta), etimología directa sin grandes evoluciones.
Es un templo rectangular más discreto que el de Hércules, construido sobre un podio elevado y con una escalinata frontal. Las cuatro columnas jónicas del frente (tetrástilo) son elegantes sin ser ostentosas. Mientras las siete columnas laterales, excepto las dos primeras que forman un pequeño atrio con las frontales, están pegadas a las paredes (semicolumnas). 
El material principal es tufa, piedra volcánica local, cubierta con estuco para que pareciera mármol. Solo las cuatro columnas frontales están hechas de mármol. La cella interior, donde residía la estatua del dios, era pequeña e íntima. Esa mezcla de influencias griegas, etruscas y soluciones prácticas romanas creó este bello templo que es uno de los mejor conservados de la Roma republicana.
Antes lo llamaban Templo de la Fortuna Viril, pero más adelante se lo acabó identificado con un santuario de Portunus.
Para los comerciantes del Foro Boario, Portunus era el dios al que le rezaban para que sus cargamento llegaran bien, para que no les estafaran en el puerto, para que los vientos fueran favorables…, en fin el dios que cuidaba puertos y puertas. Culto que tenía sentido en el punto donde se encuentra el templo: justo donde los barcos atracaban.
También este templo debe su supervivencia a la cristianización: se convirtió en la iglesia de Santa María Egipziaca en el año 872, una santa relacionada con las prostitutas arrepentidas de su oficio y posteriormente cedido al culto armenio por el papa Pío V en 1571. Su restauración en 1920 devolvió al edificio su aspecto original romano.

EL ARCO DE LOS ARGENTARIOS
El Arco de los Argentarios es una pequeña puerta arquitectónica que se encuentra adosada, por su lado oriental, al pórtico de la Iglesia de San Jorge en Velabro. Tiene forma de puerta arquitrabada, por lo que, en realidad, no es un arco sino una puerta.
El monumento fue levantado a comienzos del siglo III, en el punto donde la vía urbana daba a la plaza del Foro Boario, en la zona actual de la plaza de la Bocca della Verità.Es una dedicatoria privada  de los banqueros y los comerciantes del foro boario de este lugar, a los augustos Septimio  Severo, Caracalla, Geta y sus familias. Las inscripciones fueron pronto pasto de una Damnatio memoriae, un proceso habitual de censura en la Roma imperial, borrándose los nombres de  la esposa de Caracalla, Fulvia Plautila y el de Geta.
El monumento tiene una altura de 6,80 m y una anchura de 5,86 m. La puerta está constituida por un arquitrabe de mármol sostenido por dos grandes pilastras, con lesenas decoradas en los ángulos. La estructura está revestida por placas de mármol blanco, mientras que el basamento (el soporte) es de travertino. Es probable que sobre el arco fuesen colocadas las estatuas de la familia imperial.
La decoración es muy suntuosa, con motivos vegetales y cubre todos los espacios disponibles, lo que se denomina
  (horror vacui), menos la fachada norte, la que a la Plaza del Foro Boario.
Volutas de acanto, inscripciones militares en los pilares, así como triunfos y águilas sobre los capiteles, imágenes y escenas de sacrificio, soldados y prisioneros bárbaros. 
Los paneles del interior del pasaje representan, en el lado derecho, las figuras de Septimio Severo, Julia Domna, y en la izquierda Caracalla con las figuras con las caras borradas, que se supone que representan a Geta y Plautilla. La dedicatoria del frontón sur (debajo del friso) está enmarcada por dos bajorrelieves que representan a Hércules y a un genio.
Hoy, los basamentos de travertino que soportan los pilares son un metro más bajos que la carretera.
EL ARCO DE JANO
El Arco de Jano, de planta cuadrifronte, fue levantado hacia el 357 d.C. por iniciativa de un senador romano, probablemente se construyó sustituyendo a otro construido en el mismo lugar y en conmemoración de la victoria del emperador Constancio II sobre el usurpador Magnencio. Construido en ladrillo revestido de mármol, sus cuatro frentes albergaban cuarenta y ocho nichos cuyas medias cúpulas ue tienen forma de concha limitadas por columnillas y que contenían estatuas, ahora desaparecidas, cuyas huellas de anclaje siguen siendo observables.
 
Este monumental arco de cuatro caras constituye el único ejemplar conservado de esta tipología en la Roma antigua constituyendo uno de los restos más interesantes de la arquitectura tardoimperial romana y siendo un ejemplo de la persistencia de prácticas constructivas tradicionales en un período de profunda transformación cultural y religiosa.
El arco es una construcción realizada en mármol cuyas dimensiones son de 16 metros de altura y 12 metros de ancho. El Arco de Jano no se puede considerar propiamente un arco triunfal, sino más bien su función sería de indicar uno de los límites del Foro Boario. Y su disposición arquitectónica sugiere una función ceremonial vinculada al dios Jano, deidad con doble rostro (bifronte).
En su base se halla una puerta que conduce a los niveles superiores y coronando el arco debió de haber un ático, existiendo la posibilidad de que el edificio estuviese rematado por una pirámide.
Al analizar la estructura del arco, se observa el reaprovechamiento de materiales procedentes de edificios anteriores, una práctica común en la Antigüedad tardía. 
Durante la Edad Media, una familia noble romana transformó el arco en una torre-fortaleza. La estructura superior fue demolida en el siglo XIX, devolviendo al monumento su aspecto original.
SANTA MARÍA IN COSMEDÍN
Santa María en Cosmedin  es una basílica menor, oficiada por la iglesia “greco-católica melquita”, es decir, se trata de una Iglesia católica oriental que sigue la tradición litúrgica constantinopolitana (o bizantina), usando como lenguas litúrgicas el griego y el árabe.
La iglesia se construyó en el siglo VI sobre los restos de un templo de Hércules (la antigua Ara Máxima de Hércules) en el Foro Boario y de uno de los centros de distribución de comida de la antigua Roma.
Puesto que se encontraba ubicada cerca de muchas estructuras bizantinas, en el siglo VII esta iglesia recibió el nombre de Schola Graeca. Los monjes griegos que escapaban de las persecuciones iconoclastas decoraron la iglesia y debido a su belleza, la iglesia recibió el adjetivo cosmedin (del  griego kosmidion), bello.
Más tarde en la reconstrucción de la iglesia, promovida por Adriano I hacia el 782, fue realizada con tres naves y un pórtico utilizando sobre todo material de toba, del que aún se encuentran algunos restos, sobre todo en la cripta. Una sacristía y un oratorio dedicados a San Nicolás se añadieron en el siglo IX, por orden del papa Nicolás I, quien también construyó una residencia papal.
En Santa María in Cosmedin fueron elegidos algunos papas entre ellos el antipapa Benedicto XIII (aragonés conocido como el Papa Luna y muerto en Peñíscola).
Una restauración profunda se llevó a cabo en el siglo XII con el papa Calixto II, dicha restauración le confirió la apariencia actual, incluido el pórtico y el esbelto campanario románico que fue añadido al templo, y que con sus siete pisos, sus ventanas triforas, sus 34,20 metros de altura y con una campana de 1289 componen el campanario más alto y uno de los más llamativos de los de la Edad Media en Roma.
En el siglo XVIII fue remozada, sobre todo la fachada, siguiendo el estilo barroco, pero esos añadidos barrocos se retiraron en el siglo XIX. La fachada, finalmente fue restaurada con un aspecto medieval temprano, tiene un pórtico con siete arcos en el que los turistas se agolpan para introducir la mano en la mítica Boca de la Verdad.
El interior actual, llamativo y severo, restaurado en sus formas originales del siglo VIII, tiene una nave central con dos laterales divididas por medio de cuatro pilastras y dieciocho antiguas columnas. En las paredes laterales se incluyen algunas de las antiguas columnas del centro de distribución de comida antiguo conocido como la Statio Annonae.
Otros fragmentos del antiguo edificio pueden verse en la cripta construida en el siglo VIII para cobijar las reliquias que el papa Adriano I había extraído de las catacumbas. La cripta posee la forma de una pequeña basílica en la que se ubican varios nichos con estantes de mármol en los que se muestran las reliquias de los peregrinos.
La iglesia merece la pena visitarse sobre todo por su excepcionalmente bien conservado cierre del coro de la Alta Edad Media y su muy delicado pavimento cosmatesco.
A pesar de que actualmente la iglesia prácticamente carece de adornos, aún conserva algunos bellos elementos decorativos como los mosaicos del suelo, el trono del obispo, el coro y el baldaquino.
Algunos fragmentos de los antiguos frescos que datan de los siglos VIII y IX y que representan a Cristo y los Santos se conservan en la parte superior de la nave y en el arco triunfal.
Cripta
La Schola cantorum (coro)  creada bajo Calisto II, en el siglo XII está rodeada de plúteos (pretiles) y columnas con revestimiento de un mármol precioso.  Mientras el altar central es una pieza de granito rojo del año 1123 con un  ciborio/baldaquino en estilo gótico-florentino de finales del siglo XIII. El candelabro oriental también es del siglo XIII.
La sacristía alberga un precioso fragmento de mosaico del siglo VIII llevado ahí desde la antigua Basílica de San Pedro. De la restauración del siglo XVIII, quedan hoy la Capilla del Crucifijo y el Baptisterio.
Uno de los principales tesoros que se conservan en la iglesia es el relicario de cristal que guarda el cráneo de San Valentín, patrón de los enamorados.
Pavimento Cosmatesco
En esta basílica también se venera la cabeza de uno de los Cuatro Santos Coronados, que en realidad fueron nueve individuos (soldados y escultores romanos mandados matar por Diocleciano) y venerados como mártires y santos del cristianismo primitivo.
 

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