miércoles, 10 de diciembre de 2025

Una semana en Roma. Primer día. Parte I

Hoy día 4 de diciembre voy a realizar una entrada en este blog referida a mi estancia en Roma. Ante todo decir que ha sido una experiencia maravillosa desde cualquier punto de vista, pero en este blog me voy a referir sólo al aspecto "cultural", pues he comprobado que todo aquello que en clase de Hª del Arte he estudiado e impartido a lo largo de mi trayectoria académica, estaba "ahí" esperando a que lo conociese de primera mano. En fin no me enrollo más y de aquí en adelante os contaré todo lo que visité en la semana que estuve en Roma.
El primer día salimos de Bilbao hacia las 9:00 de la mañana y tomamos tierra en Roma hacia las 11:15 en el aeropuerto de Fuimicino. En el mismo aeropuerto nos esperaba un Uber que nos llevó hasta el alojamiento en el barrio del Trastevere donde tomamos posesión del "castillo", dejamos las maletas y nos fuimos a recorrer el entorno más inmediato, la zona más frecuentada del barrio. Primero explicar que el término Trastevere viene desde época antigua y es por estar situado al otro lado del río (trans Tiberim). Ha sido siempre un barrio pobre y marginal, que ha quedado excluido de las grandes remodelaciones urbanísticas que se han llevado en Roma a gravés de los siglos.  
Gracias a ello, conserva buena parte de su trazado medieval con estrechas callejuelas y pintorescos rincones, que hoy de dan gran encanto. La Iglesia de Santa María in Trastevere es el monumento más importante de este popular barrio.
Nosotros comenzamos el recorrido en una especie de mercado rural donde se vendían los productos rurales típicos: frutas, verduras, hortalizas..., todos muy naturales, pero algo caros en comparación con los mercados españoles. Desde allí nos dirigimos a la zona de restauración ya que era la hora de comer. Elegimos uno de los restaurantes porque en el escaparate había una señora eleborando la pasta para hacer la "carbonara", ya que el restaurante "Come´na Vorta" presumía de que elaboraba la auténtica "carbonara", es más al finalizar la comida te daban una tarjeta con su dirección y la receta de elaboración de la "carbonara" que ellos hacían.
Comimos una ensalada de primer plato y mi hijo pidió esa famosa "carbonara" de segundo, pero yo no, pedí algo que me es imposible promunciar y por supuesto escribir, tenía carne, pero no recuerdo el nombre.  Después el postre en el que pedí una panna cotta, muy rica por cierto.
He de decir que observé que la mayoría de la gente come en los restaturantes un sólo plato, generalmente, es verdad, de pasta y después el postre.
Finalizada la comida  comenzamos con el objetivo del viaje, esto es, ver aquellos monumentos que yo había considerado interesante visitarlos y conocerlos. Empezamos por Santa María del Trastevere. 
Sobre esta iglesia lo primero es decr que estamos hablando de una basílica. Las basílicas son iglesias a las que el Papa les concede este título honorífico por alguna razón especial: importancia histórica, relevancia espiritual o porque alberga alguna reliquía de especial trascendencia o importancia dentro de la iglesia Católica siendo un centro de peregrinaje. Este título les otorga un status elevado, aunque no sean catedrales y algunos privilegios especiales que las diferencia del resto de iglesias y parroquias. En la Iglesia católica existen basílicas mayores y menores. Tan sólo cuatro templos llevan el título de "basílica mayor", se encuentran en Roma y son la Basílica de San Pedro del Vaticano, la Basílica de Santa María la Mayor, la Basílica de San Pablo de Extramuris y la Basílica de San Juan de Letrán. el resto son basílicas menoresActualmante existen mas de 1500 basílicas menores en todo el mundo. 
Nuestra basílica de Santa María del Trastevere se asienta sobre los restos de una primitiva iglesia de época paleocristiana, vinculada al Papa Calixto (el mismo que da nombre a las célebres catacumbas) y es un edificio de arquitectura románica del siglo XII. Aunque cuenta la leyenda que en el año 38 a.C., en el lugar donde ahora está la Basílica de Santa María in Trastevere, brotó de la tierra un chorro de aceite mineral que los antiguos cristianos interpretaron como el anuncio de la llegada de Cristo," el Ungido". El lugar donde ocurrió, es conocido como Fons Olei y está hoy día ubicado en el presbiterio de la basílica. 
La basílica de Santa María en Trastévere fue probablemente el primer lugar oficial de culto cristiano en Roma. Y quizá sea este el motivo por el que se construyó la primera iglesia oficial de Roma cuando el cristianismo aún era un culto minoritario.
Según la leyenda, fue construida por el papa Calixto I en el siglo III y terminada por san Julio I en el año 340. Pero no fue hasta el siglo VI cuando se dedicó a María.
La Basílica de Santa María en Trastevere es una arquitectura románica que 
conserva su carácter medieval a pesar de las reformas sufridas con el paso de los años. 
Muchas partes de la iglesia datan del siglo XII y se realizaron usando el mármol de las termas de Caracalla. 
Fue reconstruida durante el pontificado del Papa Inocencio II, época turbulenta de Roma, en la que luchaban por controlar la ciudad por un lado el mencionado Papa Inocencio II y por otro el antipapa Anacleto II. Dificultades que cuando hoy las contemplamos nos dan testimonio de esos tiempos difíciles en que fue levantado, pues fue construida en buena parte con materiales de desecho (reutilizados de otras construcciones en decadencia, por ejemplo las termas de Caracalla). Aún así consiguieron crear un edificio armonioso y elegante, tal vez, una de las mejores creaciones arquitectónicas de Roma del siglo XII.
Tuvo posteriormente decoraciones y restauraciones incluidas las impulsadas por el Papa Clemente XI (1702)  que encargó la construcción del pórtico exterior que aguanta las estatuas de cuatro papas y la del Papa Pío IX  que en el año 1870 mandó realizar el suelo de mosaico de su interior, pero a pesar de estas modificaciones la iglesia  no sufrió alteraciones sustanciales.
Son importantes los mosaicos, especialmente los de la parte superior de la fachada, del siglo XIII, en el que aparece María en el trono con el Niño Jesús y acompañada en una doble procesión por 10 mujeres que  portan un cuenco, a semejanza de las vestales, con el fuego sagrado  y los del ábside, del siglo XII y que representan seis historias de la "Vida de la Virgen”.
La fachada está precedida por el pórtico conformado por cuatro semicolumnas y dos pilastras jónicas que soportan un entablamento rematado por una balaustrada decorada con las estatuas de cuatro papas. El pórtico alberga fragmentos de frisos y ornamentos de la antigua basílica así como epígrafes cristianos.
En el exterior, del siglo XII, se alza el campanario con cuatro campanas de base cuadrada. La primera de las campanas data de 1580.
La fuente de la plaza exterior, también llamada Sata María in Trastevere, es la más antigua de Roma y mantiene su forma original, tal como se cre que fue diseñada en el siglo I a.C.si bien su ubicación no se encontraba en el centro de la plaza como está ahora, sino enfrente de la basílica. 
Ha sufrido diversas restauraciones en las que se añadieron algunos elementos, como las 4 conchas que hizo Bernini y que recogen el agua que mana de las cuatro cabezas de lobo hechas por Bramante y la deja caer en la bañera mayor.
El interior de la basílica consta de tres naves divididas por veintidós columnas de granito de diversos todas con capiteles jónicos y corintios, inspirada en Santa María la Mayor, y probablemente procedentes de las Termas de Caracalla. A lo largo de las naves exteriores se suceden pequeñas capillas laterales. 
Sobre ellas destaca el bello y rico techo de madera 
( artesonado o techo con casetones-lacunares tallados y dorados con fondos policromados).
En el siglo XIX, en concreto en 1860, como ya hemos dicho más arriba, el suelo fue reconstruido casi por completo por el arquitecto Vespignani con los típicos mosaicos del siglo XIII.
En la cúpula del ábside puede admirarse un mosaico del trono celestial, del siglo XII, adornado en su parte inferior con seis Historias de la Virgen, también en mosaico y del siglo X. 
El mosaico  del ábside de Santa María in Trastevere,
es sorprendente. 
En la cuenca del ábside vemos a Jesús en el centro y su madre María sentados en un trono y ricamente ataviados sosteniendo en sus manos dos textos abiertos, según nos explicaron con palabras tomadas del Cantar de los Cantares. Cristo parece abrazar cariñosamente a su madre María en un gesto muy lejos del hieratismo habitual en los mosaicos bizantinos y dotando a la figura de Jesús de una sorprendente humanidad, hecho poco habitual en el arte medieval. El trazado del pixelado de la túnica de María con los adornos propios de una reina bizantina es increíble. 
El altar mayor está decorado con mármol y por encima se encuentra un baldaquino medieval sostenido por cuatro columnas corintias.
Las capillas contienen bellos mosaicos, retablos y enterramientos. Cabe destacar la Capilla Avila,  la primera de la nave del evangelio, realizada como capilla funeraria de Pedro Pablo Ávila. De estilo barroco es considerada uno de los monumentos más complejos y únicos de toda Roma y donde destaca la increíble cúpula, obra de Antonio Gherardi de finales del XVII, claramente inspirada por Borromini, sostenida por cuatro ángeles y con un efecto de iluminación único creado por el conrraste de la oscuridad de la capilla y la luz natural procedente de la cúpula.
Cúpula de la capilla Ávila
Entre la cuarta y tercera capillas de la nave del evangelio se encuentra la tumba de Inocencio II, mencionado con anterioridad. En la tercera capilla, con claraboya, hay un retablo  con una pintura de San Francisco del artista tardomanierista italiano Ferrau Tenzone destacando por el claroscuro  anticlásico en la representación de la estigmatización del santo.
En la primera capilla de la nave derecha encontramos la pintura barroca de Santa Francisca Romana, santa conocida por su misticismo y además de ser patrona de los automovilistas realizada por  Giacomo Zoboli y en la segunda capilla un cuadro titulado la Natividad del pintor francés Étienne Parrocel.
Capilla Altemps
Entre otras obras de arte cabe señalar el icono de la Virgen de la Clemencia, una imagen de la Virgen realizada a tamaño real y ejecutada en el siglo VI, de rígida frontalidad y colores radiantes, que se encuentra en la Capilla Altemps de decoración barroca y construida en el siglo XVI, está situada en la cabecera de la nave del evangelio a la izquierda del Altar Mayor. 
A pesar de los preciosos retablos y otros elementos decorativos que inundan la iglesia, los ojos de los visitantes se centran especialmente en el mosaico del ábside.
Una curiosidad son los instrumentos de tortura que se pueden ver a través de un nicho en la parte inferior de la nave  de la epístola. Cadenas, pesas de hierro y piedra que, al parecer, se usaron contra diversos mártires.
A continuación añado una imagen con la planta de esta iglesia con los lugares que merecen ser visitados con especial atención y donde se encuentran los descritosa lo largo del texto.
  1. Mosaico de las vírgenes en la fachada principal. 
  2. Atrio: contiene inscripciones paganas y cristianas.
  3. Las  naves central y laterales de la planta basilical
  4. Artesonado de madera del techo (tallado y decorado).
  5. Fons olei: lugar del surgimiento de la fuente de aceite.
  6. Mosaicos del ábside.
  7. Capilla Altemps con la Madonna della Clemenzauna de las tablas de la Virgen más antiguas que se conocen (siglo VI-VII).
  8. Capilla Ávila con una preciosa cúpula.
A continuación fuimos dando un paseo por la orila del Tiber donde hemos visto la isla Tiberina.
La isla Tiberina que se encuentra ubicada en el río Tíber, en el trecho en que este atraviesa Roma, cerca de la Colina Capitolina.  Es, tal vez, la isla habitada más pequeña del mundo, y está formada por rocas volcánicas y depósitos fluviales acumulados.
Es famosa debido a que durante la Antigüedad albergó el Templo de Esculapio, la deidad romana de la medicina. Observada desde la orilla  tiene una forma similar a la de una barca, y cuenta con algo más de 270 m de largo y cerca de 67 m en su parte más ancha. Esa forma de barca es casi todo lo que queda del gran templo que llegó a albergar.
Existe varias leyendas sobre la formación de esta isla en una de ellas se cuenta que con la caída de Tarquinio el Soberbio, último rey romano de la antigüedad, el pueblo de Roma  arrojó el cuerpo de este en el punto del Tíber donde luego surgiría la isla, ya que sobre él se habrían ido acumulando arena y sedimentos que traía el río.  Otra versión, variante de esa leyenda, dice que  los romanos habrían recogido los granos de trigo reunidos por el odiado rey, y los habrían arrojado todo en el lugar donde después se formó la isla. 
Debido a esos oscuros orígenes, la isla Tiberina era un lugar de mala fama y estaba considerada por los romanos como un lugar de malos augurios. A tal punto estaba arraigada esta creencia, que hasta que no se construyó el Templo de Esculapio, los romanos evitaban ir a la isla, y sólo los peores criminales eran condenados a pasar allí el resto de sus vidas.
Ahondando en estas leyendas también se cuenta que en el año  293 a. C., la peste azotó Roma y el Senado romano decidió construir un templo dedicado a Esculapio, el dios romano de la medicina y organizaron una delegación para obtener la estatua del dios que se encontraba en Epidauro. Cuando regresaron y mientras bordeaban el río Tiber, una serpiente (el símbolo del dios) fue vista saliendo de la barca en que viajaban y se fue nadando hacia la isla. Esto fue considerado como una prueba inefable de que Esculapio había elegido a la isla para que fuese el lugar donde se le edificara un templo. 
Cuando la construcción estuvo lista, la peste terminó de azotar Roma. Maravillados ante tan milagroso evento, los romanos construyeron una enorme nave fija que abarcaba toda la isla. Se erigió un obelisco en el medio de la isla para representar el mástil de un barco, y se rodeó la isla con muros de travertino con formas de proa y popa, lo que la hacía parecer un barco verdadero. Todavía se pueden ver algunos restos de los muros y parte del obelisco que ahí estaba, se encuentra ahora en el  Museo Arqueológico de Nápoles.
Por su posición en el medio del río Tíber, la isla constituía en caso de necesidad un lugar que permitía "aislarse" de la ciudad. Durante la Edad Media, el templo fue utilizado como una fortaleza, incluso funcionó como convento franciscano desde el siglo XVI al XVIII, y usado, en caso de una plaga, como hospital.
 Hospital "Fatebenefratelli"
En el año 1900 fue concedido su uso al Hospital Israelí, que todavía lo continúa utilizando.
La parte alta de la isla alberga el Hospital de San Juan de Dios (hospital Fatebenefratelli) un centro médico de renombre en la ciudad de Roma. El nombre del hospital deriva de la orden religiosa "Fatebenefratelli" (traducido como "Haced el bien, hermanos") y debido a la inmediatez del gueto judío de Roma, tuvo un papel importante durante la II Guerra Mundial, cuando el personal del hospital, en 1943, y dirigido por Dr. Giovanni Borromeo  ideó un plan para salvar a los judíos del Gueto de la persecución nazi, mediante la fabricación de una enfermedad ficticia y altamente contagiosa llamada "Síndrome K". El hospital se ofreció para atender a estos “enfermos terminales”, alojando a decenas de personas y protegiéndolos de la deportación ya que  los SS, temiendo el contagio, nunca se atrevieron a entrar en la planta en aislamiento.
Este acto de valentía le ha valido al hospital la admiración y el reconocimiento generalizados como  el  título de “Casa de Vida” otorgado por  la  Fundación Internacional Raoul Wallenberg,
En la actualidad,  el hospital Fatebenefratelli fundado en 1584 y el hospital israelita son testigos de la función de la isla como «centro de acogida».
Iglesia de S. Bartolomé
También se encuentra la iglesia de San Bartolomé con más de mil años fue construida sobre los restos de un antiguo templo dedicado a san Adalbertol. El templo presenta 
una fachada barroca de dos plantas y un pórtico; el interior se compone de tres naves sostenidas por columnas antiguas. En la iglesia están custodiados las reliquias de San Bartolomé Apóstol, cuyo cuerpo descansa en el sarcófago de pórfido rojo bajo el altar mayor, y las de San Adalberto, obispo de Praga, que fue asesinado en el año 997 mientras intentaba evangelizar a las poblaciones paganas del norte de Europa.  
Puente roto
A la isla se puede acceder por los antiguos puentes de: Puente Fabricio que la comunica hacia el Gueto  y Puente Cestio hacia el Trastevere, por eso se la conoce también como «inter duos pontes»  Desde el extremo meridional se puede ver también el Puente Emilio, también conocido como el Puente Roto. 
Construido como puente de madera y reconstruido con piedra en el siglo II  a. C. cruzaba el Tiber al sur de la isla Tiberina. El puente ha sufrido constantes derribos por las riadas y restauraciones a lo largo de los siglos y actualmente solo se conserva un arco que se apoya en pilones originales del siglo II a. C.


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