lunes, 15 de diciembre de 2025

Una semana en Roma. Primer día. Parte II


Recorriendo la orilla izquierda del Tíber y camino del Campidoglio con la intención de visitar la Plaza del Capitolio y toda la zona nos encontramos con el Foro Boario. El Foro Boario fue una zona  situada entre el Tíber, el Palatino y el Aventino.
El Foro Boario era el corazón comercial de la Roma arcaica: su primer puerto en el Tíber y su primer mercado. 
Una puerta monumental daba ingreso al área, en la cual se producía el  mercado de animales y estaba situada en el punto en el que confluían los caminos que atravesaban el valle de río Tíber. Esta zona era frecuentada por mercaderes  ya que la ribera del río constituía el puerto fluvial de Roma.
El foro Boario es el más antiguo de los foros comerciales de Roma. El nombre de Boario viene de "bovarius", que básicamente significa "lo relacionado con los bueyes y las vacas". Y es que estos animales tenían una importancia crucial en la economía antigua. Sin bueyes que tiraran del arado, no había agricultura seria. Sin bueyes que tiraran de los carros, no podías mover cargas pesadas. Y sin bueyes para sacrificar, las grandes festividades religiosas perdían parte de su esencia. 
Emblema del Foro Boario
Y por supuesto, donde hay comercio, hay muchas otras actividades: talleres, almacenes, tabernas, y por supuesto templos, porque los romanos sabían que mezclar negocios con un poco de protección divina nunca venía mal. 
El río trajo prosperidad, y con ella, toda una forma de vida ya que este mercado no era solo economía pura y dura; era cultura, religión y sociedad mezcladas en una combinación muy romana.
Según la tradición, Hércules, había pasado por aquí, de vuelta al Peloponeso, con los bueyes que robó a Gerión en Hispania. Cuando llegó a la zona del Foro Boario, el gigante Caco, aficionado al robo y que vivía en una cueva a los pies del Aventino,  le robó unas cuantas reses. Después de un cruento enfrentamiento Hércules mató al gigante, recuperando su ganado. Hércules, entonces, habría sido honrado como un dios por los antiguos habitantes de Palatino, muchos de ellos comerciantes y que sufrían las acciones del gigante Caco, y le habrían dedicado un altar, el Ara Máxima. En la iglesia de Santa María en Cosmedin se conserva el núcleo, en tufo, del altar.
Hércules y Caco

Hércules era, de hecho, un dios muy vinculado con los comerciantes, y es probable que fueran los vendedores que llegaron desde las colonias griegas los que comenzaran a desarrollar este culto aquí, siglos antes de que se levantara el templo. 
El foro limitaba al norte con el Foro Olitorio y el teatro de Marcelo; al noroeste con el Velabro, donde se alzan los arcos de Jano y de los Argentarios; al sur con el Aventino, y al este con el Tíber, junto al que aún se levanta la Isla Tiberina.
En época antigua la zona estaba ocupada por un pantano de Velabro y fue saneada con la construcción de la Cloaca Máxima y la instalación del puerto Tiberino en el siglo IV a.C.
El foro Boario, probablemente a causa de su naturaleza y su localización, fue pasto del fuego y de inundaciones en diferentes ocasiones, pero en el lugar aún se conservan varios monumentos dignos de ser visitados.
Los principales monumentos del antiguo Foro Boario y que recomiemdo visitar son los templos republicanos de Hércules Victorioso, dotado de un aspecto circular rodeado de columnas y que presenta una gran similitud con el Templo de Vesta, situado en el Foro y el de Portunus, más antiguo, de planta rectangular que se encuentra situado en lo alto de un podio y rodeado por columnas y está dedicado al dios de los ríos y puertos. Ambos construidos durante el siglo II a.C., se mantienen extraordinariamente conservados y en muy buenas condiciones debido a que durante la Edad Media fueron consagrados como iglesias cristianas para su protección.
En época imperial, en el entorno inmediato fueron realizadas imponentes obras: como los almacenes en el puerto fluvial de la época de Trajano (98-117 d.C.), el Arco de los Argentarios, elegante obra de la edad Severiana (204 d.C.) y el cuadrifronte Arco de Jano, imponente construcción probablemente de la época de Constanzo II y, por supuesto, la célebre Boca de la Verdad, situada en la fachada de la iglesia de Santa María in Cosmedin..
LA BOCA DE LA VERDAD
Entre el Circo Máximo y el río Tíber, al pie del Aventino, se abre la Piazza Bocca della Veritá, una de las plazas con mayor concentración de arquitectura romana conservada. En ella se encuentra  la iglesia de Santa María in Cosmedín y en su pórtico la célebre  Boca de la  Verdad, tallada en mármol de Pavonazzo, la Bocca della Veritá mide 1,75 metros de diámetro y representa probablemente al dios Océano. Su función original no está clara: pudo formar parte de una fuente monumental o de la cubierta de una alcantarilla vinculada a la Cloaca Máxima, situada a escasos metros.
La tradición medieval le atribuyó un poder sobrenatural: quien introdujera la mano en su boca y mintiera, la perdería. La escultura alcanzó fama mundial tras aparecer en la película Vacaciones en Roma (1953), con Audrey Hepburn y Gregory PeckSi desde la Piazza Bocca della Verità nos dirigimos hacia el Tíber podemos contemplar los restos del Puente Emilio (Pons Aemilius), conocido hoy como el Puente Roto. Construido hacia el 241 a.C., fue el primer puente de piedra de Roma. Las crecidas del Tíber dañaron repetidamente su estructura, y las inundaciones de finales del siglo XVI destruyeron sus últimos arcos. Hoy, es una muestra más del esplendor de la ingeniería romana. Frente a él se alza la Isla Tiberina, de la que hemos hablado anteriormente.
EL TEMPLO DE HÉRCULES VICTORIOSO
El templo de Hércules Victorioso —también llamado Hércules Olivario— fue erigido hacia el 120 a.C. y financiado por el comerciante de aceite Marco Octavio Herenio, en agradecimiento al dios protector de los mercaderes. Construido en mármol griego, fue uno de los primeros edificios de mármol de Roma y es el templo más antiguo conservado íntegramente en Roma.
Este templo es un edificio muy singular mientras todos los demás templos romanos seguían los cánones tomados de la arquitectura griega y etrusca, el que diseñó el Templo de Hércules decidió innovar con su forma circular. Es una estructura tipo tholos, palabra griega que significa "redondo". Las 20 columnas corintias que lo rodean son de mármol pentélico - mismo mármol del Partenón. Con casi 15 metros de diámetro, no es enorme, pero sí perfectamente proporcionado. La cella, la habitación interior donde probablemente estaba la estatua de Hércules, seguía un eje este-oeste cuidadosamente calculado para que en ciertos días del año, el sol naciente iluminara directamente la cara del dios. El techo que hoy podemos ver, formado con tejas, es moderno, y los especialistas aún no se han puesto de acuerdo en definir cómo era la cubierta original de este singular edificio. 
Su buena conservación se debe a que en el siglo XII fue consagrado como iglesia bajo la advocación de Santo Stefano delle Carrozze, posteriormente de Santa María del Sole, decisión que lo salvó de ser convertido en cantera para la construcción de nuevos edificios.
EL TEMPLO DE PORTUNUS
El vecino templo de Portunus, dios de los puertos fluviales y protector del comercio del Foro Boario, se construyó en el siglo II a.C. Su nombre viene de "portus" (puerto) o "porta" (puerta), etimología directa sin grandes evoluciones.
Es un templo rectangular más discreto que el de Hércules, construido sobre un podio elevado y con una escalinata frontal. Las cuatro columnas jónicas del frente (tetrástilo) son elegantes sin ser ostentosas. Mientras las siete columnas laterales, excepto las dos primeras que forman un pequeño atrio con las frontales, están pegadas a las paredes (semicolumnas). 
El material principal es tufa, piedra volcánica local, cubierta con estuco para que pareciera mármol. Solo las cuatro columnas frontales están hechas de mármol. La cella interior, donde residía la estatua del dios, era pequeña e íntima. Esa mezcla de influencias griegas, etruscas y soluciones prácticas romanas creó este bello templo que es uno de los mejor conservados de la Roma republicana.
Antes lo llamaban Templo de la Fortuna Viril, pero más adelante se lo acabó identificado con un santuario de Portunus.
Para los comerciantes del Foro Boario, Portunus era el dios al que le rezaban para que sus cargamento llegaran bien, para que no les estafaran en el puerto, para que los vientos fueran favorables…, en fin el dios que cuidaba puertos y puertas. Culto que tenía sentido en el punto donde se encuentra el templo: justo donde los barcos atracaban.
También este templo debe su supervivencia a la cristianización: se convirtió en la iglesia de Santa María Egipziaca en el año 872, una santa relacionada con las prostitutas arrepentidas de su oficio y posteriormente cedido al culto armenio por el papa Pío V en 1571. Su restauración en 1920 devolvió al edificio su aspecto original romano.

EL ARCO DE LOS ARGENTARIOS
El Arco de los Argentarios es una pequeña puerta arquitectónica que se encuentra adosada, por su lado oriental, al pórtico de la Iglesia de San Jorge en Velabro. Tiene forma de puerta arquitrabada, por lo que, en realidad, no es un arco sino una puerta.
El monumento fue levantado a comienzos del siglo III, en el punto donde la vía urbana daba a la plaza del Foro Boario, en la zona actual de la plaza de la Bocca della Verità.Es una dedicatoria privada  de los banqueros y los comerciantes del foro boario de este lugar, a los augustos Septimio  Severo, Caracalla, Geta y sus familias. Las inscripciones fueron pronto pasto de una Damnatio memoriae, un proceso habitual de censura en la Roma imperial, borrándose los nombres de  la esposa de Caracalla, Fulvia Plautila y el de Geta.
El monumento tiene una altura de 6,80 m y una anchura de 5,86 m. La puerta está constituida por un arquitrabe de mármol sostenido por dos grandes pilastras, con lesenas decoradas en los ángulos. La estructura está revestida por placas de mármol blanco, mientras que el basamento (el soporte) es de travertino. Es probable que sobre el arco fuesen colocadas las estatuas de la familia imperial.
La decoración es muy suntuosa, con motivos vegetales y cubre todos los espacios disponibles, lo que se denomina
  (horror vacui), menos la fachada norte, la que a la Plaza del Foro Boario.
Volutas de acanto, inscripciones militares en los pilares, así como triunfos y águilas sobre los capiteles, imágenes y escenas de sacrificio, soldados y prisioneros bárbaros. 
Los paneles del interior del pasaje representan, en el lado derecho, las figuras de Septimio Severo, Julia Domna, y en la izquierda Caracalla con las figuras con las caras borradas, que se supone que representan a Geta y Plautilla. La dedicatoria del frontón sur (debajo del friso) está enmarcada por dos bajorrelieves que representan a Hércules y a un genio.
Hoy, los basamentos de travertino que soportan los pilares son un metro más bajos que la carretera.
EL ARCO DE JANO
El Arco de Jano, de planta cuadrifronte, fue levantado hacia el 357 d.C. por iniciativa de un senador romano, probablemente se construyó sustituyendo a otro construido en el mismo lugar y en conmemoración de la victoria del emperador Constancio II sobre el usurpador Magnencio. Construido en ladrillo revestido de mármol, sus cuatro frentes albergaban cuarenta y ocho nichos cuyas medias cúpulas ue tienen forma de concha limitadas por columnillas y que contenían estatuas, ahora desaparecidas, cuyas huellas de anclaje siguen siendo observables.
 
Este monumental arco de cuatro caras constituye el único ejemplar conservado de esta tipología en la Roma antigua constituyendo uno de los restos más interesantes de la arquitectura tardoimperial romana y siendo un ejemplo de la persistencia de prácticas constructivas tradicionales en un período de profunda transformación cultural y religiosa.
El arco es una construcción realizada en mármol cuyas dimensiones son de 16 metros de altura y 12 metros de ancho. El Arco de Jano no se puede considerar propiamente un arco triunfal, sino más bien su función sería de indicar uno de los límites del Foro Boario. Y su disposición arquitectónica sugiere una función ceremonial vinculada al dios Jano, deidad con doble rostro (bifronte).
En su base se halla una puerta que conduce a los niveles superiores y coronando el arco debió de haber un ático, existiendo la posibilidad de que el edificio estuviese rematado por una pirámide.
Al analizar la estructura del arco, se observa el reaprovechamiento de materiales procedentes de edificios anteriores, una práctica común en la Antigüedad tardía. 
Durante la Edad Media, una familia noble romana transformó el arco en una torre-fortaleza. La estructura superior fue demolida en el siglo XIX, devolviendo al monumento su aspecto original.
SANTA MARÍA IN COSMEDÍN
Santa María en Cosmedin  es una basílica menor, oficiada por la iglesia “greco-católica melquita”, es decir, se trata de una Iglesia católica oriental que sigue la tradición litúrgica constantinopolitana (o bizantina), usando como lenguas litúrgicas el griego y el árabe.
La iglesia se construyó en el siglo VI sobre los restos de un templo de Hércules (la antigua Ara Máxima de Hércules) en el Foro Boario y de uno de los centros de distribución de comida de la antigua Roma.
Puesto que se encontraba ubicada cerca de muchas estructuras bizantinas, en el siglo VII esta iglesia recibió el nombre de Schola Graeca. Los monjes griegos que escapaban de las persecuciones iconoclastas decoraron la iglesia y debido a su belleza, la iglesia recibió el adjetivo cosmedin (del  griego kosmidion), bello.
Más tarde en la reconstrucción de la iglesia, promovida por Adriano I hacia el 782, fue realizada con tres naves y un pórtico utilizando sobre todo material de toba, del que aún se encuentran algunos restos, sobre todo en la cripta. Una sacristía y un oratorio dedicados a San Nicolás se añadieron en el siglo IX, por orden del papa Nicolás I, quien también construyó una residencia papal.
En Santa María in Cosmedin fueron elegidos algunos papas entre ellos el antipapa Benedicto XIII (aragonés conocido como el Papa Luna y muerto en Peñíscola).
Una restauración profunda se llevó a cabo en el siglo XII con el papa Calixto II, dicha restauración le confirió la apariencia actual, incluido el pórtico y el esbelto campanario románico que fue añadido al templo, y que con sus siete pisos, sus ventanas triforas, sus 34,20 metros de altura y con una campana de 1289 componen el campanario más alto y uno de los más llamativos de los de la Edad Media en Roma.
En el siglo XVIII fue remozada, sobre todo la fachada, siguiendo el estilo barroco, pero esos añadidos barrocos se retiraron en el siglo XIX. La fachada, finalmente fue restaurada con un aspecto medieval temprano, tiene un pórtico con siete arcos en el que los turistas se agolpan para introducir la mano en la mítica Boca de la Verdad.
El interior actual, llamativo y severo, restaurado en sus formas originales del siglo VIII, tiene una nave central con dos laterales divididas por medio de cuatro pilastras y dieciocho antiguas columnas. En las paredes laterales se incluyen algunas de las antiguas columnas del centro de distribución de comida antiguo conocido como la Statio Annonae.
Otros fragmentos del antiguo edificio pueden verse en la cripta construida en el siglo VIII para cobijar las reliquias que el papa Adriano I había extraído de las catacumbas. La cripta posee la forma de una pequeña basílica en la que se ubican varios nichos con estantes de mármol en los que se muestran las reliquias de los peregrinos.
La iglesia merece la pena visitarse sobre todo por su excepcionalmente bien conservado cierre del coro de la Alta Edad Media y su muy delicado pavimento cosmatesco.
A pesar de que actualmente la iglesia prácticamente carece de adornos, aún conserva algunos bellos elementos decorativos como los mosaicos del suelo, el trono del obispo, el coro y el baldaquino.
Algunos fragmentos de los antiguos frescos que datan de los siglos VIII y IX y que representan a Cristo y los Santos se conservan en la parte superior de la nave y en el arco triunfal.
Cripta
La Schola cantorum (coro)  creada bajo Calisto II, en el siglo XII está rodeada de plúteos (pretiles) y columnas con revestimiento de un mármol precioso.  Mientras el altar central es una pieza de granito rojo del año 1123 con un  ciborio/baldaquino en estilo gótico-florentino de finales del siglo XIII. El candelabro oriental también es del siglo XIII.
La sacristía alberga un precioso fragmento de mosaico del siglo VIII llevado ahí desde la antigua Basílica de San Pedro. De la restauración del siglo XVIII, quedan hoy la Capilla del Crucifijo y el Baptisterio.
Uno de los principales tesoros que se conservan en la iglesia es el relicario de cristal que guarda el cráneo de San Valentín, patrón de los enamorados.
Pavimento Cosmatesco
En esta basílica también se venera la cabeza de uno de los Cuatro Santos Coronados, que en realidad fueron nueve individuos (soldados y escultores romanos mandados matar por Diocleciano) y venerados como mártires y santos del cristianismo primitivo.
 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Una semana en Roma. Primer día. Parte I

Hoy día 4 de diciembre voy a realizar una entrada en este blog referida a mi estancia en Roma. Ante todo decir que ha sido una experiencia maravillosa desde cualquier punto de vista, pero en este blog me voy a referir sólo al aspecto "cultural", pues he comprobado que todo aquello que en clase de Hª del Arte he estudiado e impartido a lo largo de mi trayectoria académica, estaba "ahí" esperando a que lo conociese de primera mano. En fin no me enrollo más y de aquí en adelante os contaré todo lo que visité en la semana que estuve en Roma.
El primer día salimos de Bilbao hacia las 9:00 de la mañana y tomamos tierra en Roma hacia las 11:15 en el aeropuerto de Fuimicino. En el mismo aeropuerto nos esperaba un Uber que nos llevó hasta el alojamiento en el barrio del Trastevere donde tomamos posesión del "castillo", dejamos las maletas y nos fuimos a recorrer el entorno más inmediato, la zona más frecuentada del barrio. Primero explicar que el término Trastevere viene desde época antigua y es por estar situado al otro lado del río (trans Tiberim). Ha sido siempre un barrio pobre y marginal, que ha quedado excluido de las grandes remodelaciones urbanísticas que se han llevado en Roma a gravés de los siglos.  
Gracias a ello, conserva buena parte de su trazado medieval con estrechas callejuelas y pintorescos rincones, que hoy de dan gran encanto. La Iglesia de Santa María in Trastevere es el monumento más importante de este popular barrio.
Nosotros comenzamos el recorrido en una especie de mercado rural donde se vendían los productos rurales típicos: frutas, verduras, hortalizas..., todos muy naturales, pero algo caros en comparación con los mercados españoles. Desde allí nos dirigimos a la zona de restauración ya que era la hora de comer. Elegimos uno de los restaurantes porque en el escaparate había una señora eleborando la pasta para hacer la "carbonara", ya que el restaurante "Come´na Vorta" presumía de que elaboraba la auténtica "carbonara", es más al finalizar la comida te daban una tarjeta con su dirección y la receta de elaboración de la "carbonara" que ellos hacían.
Comimos una ensalada de primer plato y mi hijo pidió esa famosa "carbonara" de segundo, pero yo no, pedí algo que me es imposible promunciar y por supuesto escribir, tenía carne, pero no recuerdo el nombre.  Después el postre en el que pedí una panna cotta, muy rica por cierto.
He de decir que observé que la mayoría de la gente come en los restaturantes un sólo plato, generalmente, es verdad, de pasta y después el postre.
Finalizada la comida  comenzamos con el objetivo del viaje, esto es, ver aquellos monumentos que yo había considerado interesante visitarlos y conocerlos. Empezamos por Santa María del Trastevere. 
Sobre esta iglesia lo primero es decr que estamos hablando de una basílica. Las basílicas son iglesias a las que el Papa les concede este título honorífico por alguna razón especial: importancia histórica, relevancia espiritual o porque alberga alguna reliquía de especial trascendencia o importancia dentro de la iglesia Católica siendo un centro de peregrinaje. Este título les otorga un status elevado, aunque no sean catedrales y algunos privilegios especiales que las diferencia del resto de iglesias y parroquias. En la Iglesia católica existen basílicas mayores y menores. Tan sólo cuatro templos llevan el título de "basílica mayor", se encuentran en Roma y son la Basílica de San Pedro del Vaticano, la Basílica de Santa María la Mayor, la Basílica de San Pablo de Extramuris y la Basílica de San Juan de Letrán. el resto son basílicas menoresActualmante existen mas de 1500 basílicas menores en todo el mundo. 
Nuestra basílica de Santa María del Trastevere se asienta sobre los restos de una primitiva iglesia de época paleocristiana, vinculada al Papa Calixto (el mismo que da nombre a las célebres catacumbas) y es un edificio de arquitectura románica del siglo XII. Aunque cuenta la leyenda que en el año 38 a.C., en el lugar donde ahora está la Basílica de Santa María in Trastevere, brotó de la tierra un chorro de aceite mineral que los antiguos cristianos interpretaron como el anuncio de la llegada de Cristo," el Ungido". El lugar donde ocurrió, es conocido como Fons Olei y está hoy día ubicado en el presbiterio de la basílica. 
La basílica de Santa María en Trastévere fue probablemente el primer lugar oficial de culto cristiano en Roma. Y quizá sea este el motivo por el que se construyó la primera iglesia oficial de Roma cuando el cristianismo aún era un culto minoritario.
Según la leyenda, fue construida por el papa Calixto I en el siglo III y terminada por san Julio I en el año 340. Pero no fue hasta el siglo VI cuando se dedicó a María.
La Basílica de Santa María en Trastevere es una arquitectura románica que 
conserva su carácter medieval a pesar de las reformas sufridas con el paso de los años. 
Muchas partes de la iglesia datan del siglo XII y se realizaron usando el mármol de las termas de Caracalla. 
Fue reconstruida durante el pontificado del Papa Inocencio II, época turbulenta de Roma, en la que luchaban por controlar la ciudad por un lado el mencionado Papa Inocencio II y por otro el antipapa Anacleto II. Dificultades que cuando hoy las contemplamos nos dan testimonio de esos tiempos difíciles en que fue levantado, pues fue construida en buena parte con materiales de desecho (reutilizados de otras construcciones en decadencia, por ejemplo las termas de Caracalla). Aún así consiguieron crear un edificio armonioso y elegante, tal vez, una de las mejores creaciones arquitectónicas de Roma del siglo XII.
Tuvo posteriormente decoraciones y restauraciones incluidas las impulsadas por el Papa Clemente XI (1702)  que encargó la construcción del pórtico exterior que aguanta las estatuas de cuatro papas y la del Papa Pío IX  que en el año 1870 mandó realizar el suelo de mosaico de su interior, pero a pesar de estas modificaciones la iglesia  no sufrió alteraciones sustanciales.
Son importantes los mosaicos, especialmente los de la parte superior de la fachada, del siglo XIII, en el que aparece María en el trono con el Niño Jesús y acompañada en una doble procesión por 10 mujeres que  portan un cuenco, a semejanza de las vestales, con el fuego sagrado  y los del ábside, del siglo XII y que representan seis historias de la "Vida de la Virgen”.
La fachada está precedida por el pórtico conformado por cuatro semicolumnas y dos pilastras jónicas que soportan un entablamento rematado por una balaustrada decorada con las estatuas de cuatro papas. El pórtico alberga fragmentos de frisos y ornamentos de la antigua basílica así como epígrafes cristianos.
En el exterior, del siglo XII, se alza el campanario con cuatro campanas de base cuadrada. La primera de las campanas data de 1580.
La fuente de la plaza exterior, también llamada Sata María in Trastevere, es la más antigua de Roma y mantiene su forma original, tal como se cre que fue diseñada en el siglo I a.C.si bien su ubicación no se encontraba en el centro de la plaza como está ahora, sino enfrente de la basílica. 
Ha sufrido diversas restauraciones en las que se añadieron algunos elementos, como las 4 conchas que hizo Bernini y que recogen el agua que mana de las cuatro cabezas de lobo hechas por Bramante y la deja caer en la bañera mayor.
El interior de la basílica consta de tres naves divididas por veintidós columnas de granito de diversos todas con capiteles jónicos y corintios, inspirada en Santa María la Mayor, y probablemente procedentes de las Termas de Caracalla. A lo largo de las naves exteriores se suceden pequeñas capillas laterales. 
Sobre ellas destaca el bello y rico techo de madera 
( artesonado o techo con casetones-lacunares tallados y dorados con fondos policromados).
En el siglo XIX, en concreto en 1860, como ya hemos dicho más arriba, el suelo fue reconstruido casi por completo por el arquitecto Vespignani con los típicos mosaicos del siglo XIII.
En la cúpula del ábside puede admirarse un mosaico del trono celestial, del siglo XII, adornado en su parte inferior con seis Historias de la Virgen, también en mosaico y del siglo X. 
El mosaico  del ábside de Santa María in Trastevere,
es sorprendente. 
En la cuenca del ábside vemos a Jesús en el centro y su madre María sentados en un trono y ricamente ataviados sosteniendo en sus manos dos textos abiertos, según nos explicaron con palabras tomadas del Cantar de los Cantares. Cristo parece abrazar cariñosamente a su madre María en un gesto muy lejos del hieratismo habitual en los mosaicos bizantinos y dotando a la figura de Jesús de una sorprendente humanidad, hecho poco habitual en el arte medieval. El trazado del pixelado de la túnica de María con los adornos propios de una reina bizantina es increíble. 
El altar mayor está decorado con mármol y por encima se encuentra un baldaquino medieval sostenido por cuatro columnas corintias.
Las capillas contienen bellos mosaicos, retablos y enterramientos. Cabe destacar la Capilla Avila,  la primera de la nave del evangelio, realizada como capilla funeraria de Pedro Pablo Ávila. De estilo barroco es considerada uno de los monumentos más complejos y únicos de toda Roma y donde destaca la increíble cúpula, obra de Antonio Gherardi de finales del XVII, claramente inspirada por Borromini, sostenida por cuatro ángeles y con un efecto de iluminación único creado por el conrraste de la oscuridad de la capilla y la luz natural procedente de la cúpula.
Cúpula de la capilla Ávila
Entre la cuarta y tercera capillas de la nave del evangelio se encuentra la tumba de Inocencio II, mencionado con anterioridad. En la tercera capilla, con claraboya, hay un retablo  con una pintura de San Francisco del artista tardomanierista italiano Ferrau Tenzone destacando por el claroscuro  anticlásico en la representación de la estigmatización del santo.
En la primera capilla de la nave derecha encontramos la pintura barroca de Santa Francisca Romana, santa conocida por su misticismo y además de ser patrona de los automovilistas realizada por  Giacomo Zoboli y en la segunda capilla un cuadro titulado la Natividad del pintor francés Étienne Parrocel.
Capilla Altemps
Entre otras obras de arte cabe señalar el icono de la Virgen de la Clemencia, una imagen de la Virgen realizada a tamaño real y ejecutada en el siglo VI, de rígida frontalidad y colores radiantes, que se encuentra en la Capilla Altemps de decoración barroca y construida en el siglo XVI, está situada en la cabecera de la nave del evangelio a la izquierda del Altar Mayor. 
A pesar de los preciosos retablos y otros elementos decorativos que inundan la iglesia, los ojos de los visitantes se centran especialmente en el mosaico del ábside.
Una curiosidad son los instrumentos de tortura que se pueden ver a través de un nicho en la parte inferior de la nave  de la epístola. Cadenas, pesas de hierro y piedra que, al parecer, se usaron contra diversos mártires.
A continuación añado una imagen con la planta de esta iglesia con los lugares que merecen ser visitados con especial atención y donde se encuentran los descritosa lo largo del texto.
  1. Mosaico de las vírgenes en la fachada principal. 
  2. Atrio: contiene inscripciones paganas y cristianas.
  3. Las  naves central y laterales de la planta basilical
  4. Artesonado de madera del techo (tallado y decorado).
  5. Fons olei: lugar del surgimiento de la fuente de aceite.
  6. Mosaicos del ábside.
  7. Capilla Altemps con la Madonna della Clemenzauna de las tablas de la Virgen más antiguas que se conocen (siglo VI-VII).
  8. Capilla Ávila con una preciosa cúpula.
A continuación fuimos dando un paseo por la orila del Tiber donde hemos visto la isla Tiberina.
La isla Tiberina que se encuentra ubicada en el río Tíber, en el trecho en que este atraviesa Roma, cerca de la Colina Capitolina.  Es, tal vez, la isla habitada más pequeña del mundo, y está formada por rocas volcánicas y depósitos fluviales acumulados.
Es famosa debido a que durante la Antigüedad albergó el Templo de Esculapio, la deidad romana de la medicina. Observada desde la orilla  tiene una forma similar a la de una barca, y cuenta con algo más de 270 m de largo y cerca de 67 m en su parte más ancha. Esa forma de barca es casi todo lo que queda del gran templo que llegó a albergar.
Existe varias leyendas sobre la formación de esta isla en una de ellas se cuenta que con la caída de Tarquinio el Soberbio, último rey romano de la antigüedad, el pueblo de Roma  arrojó el cuerpo de este en el punto del Tíber donde luego surgiría la isla, ya que sobre él se habrían ido acumulando arena y sedimentos que traía el río.  Otra versión, variante de esa leyenda, dice que  los romanos habrían recogido los granos de trigo reunidos por el odiado rey, y los habrían arrojado todo en el lugar donde después se formó la isla. 
Debido a esos oscuros orígenes, la isla Tiberina era un lugar de mala fama y estaba considerada por los romanos como un lugar de malos augurios. A tal punto estaba arraigada esta creencia, que hasta que no se construyó el Templo de Esculapio, los romanos evitaban ir a la isla, y sólo los peores criminales eran condenados a pasar allí el resto de sus vidas.
Ahondando en estas leyendas también se cuenta que en el año  293 a. C., la peste azotó Roma y el Senado romano decidió construir un templo dedicado a Esculapio, el dios romano de la medicina y organizaron una delegación para obtener la estatua del dios que se encontraba en Epidauro. Cuando regresaron y mientras bordeaban el río Tiber, una serpiente (el símbolo del dios) fue vista saliendo de la barca en que viajaban y se fue nadando hacia la isla. Esto fue considerado como una prueba inefable de que Esculapio había elegido a la isla para que fuese el lugar donde se le edificara un templo. 
Cuando la construcción estuvo lista, la peste terminó de azotar Roma. Maravillados ante tan milagroso evento, los romanos construyeron una enorme nave fija que abarcaba toda la isla. Se erigió un obelisco en el medio de la isla para representar el mástil de un barco, y se rodeó la isla con muros de travertino con formas de proa y popa, lo que la hacía parecer un barco verdadero. Todavía se pueden ver algunos restos de los muros y parte del obelisco que ahí estaba, se encuentra ahora en el  Museo Arqueológico de Nápoles.
Por su posición en el medio del río Tíber, la isla constituía en caso de necesidad un lugar que permitía "aislarse" de la ciudad. Durante la Edad Media, el templo fue utilizado como una fortaleza, incluso funcionó como convento franciscano desde el siglo XVI al XVIII, y usado, en caso de una plaga, como hospital.
 Hospital "Fatebenefratelli"
En el año 1900 fue concedido su uso al Hospital Israelí, que todavía lo continúa utilizando.
La parte alta de la isla alberga el Hospital de San Juan de Dios (hospital Fatebenefratelli) un centro médico de renombre en la ciudad de Roma. El nombre del hospital deriva de la orden religiosa "Fatebenefratelli" (traducido como "Haced el bien, hermanos") y debido a la inmediatez del gueto judío de Roma, tuvo un papel importante durante la II Guerra Mundial, cuando el personal del hospital, en 1943, y dirigido por Dr. Giovanni Borromeo  ideó un plan para salvar a los judíos del Gueto de la persecución nazi, mediante la fabricación de una enfermedad ficticia y altamente contagiosa llamada "Síndrome K". El hospital se ofreció para atender a estos “enfermos terminales”, alojando a decenas de personas y protegiéndolos de la deportación ya que  los SS, temiendo el contagio, nunca se atrevieron a entrar en la planta en aislamiento.
Este acto de valentía le ha valido al hospital la admiración y el reconocimiento generalizados como  el  título de “Casa de Vida” otorgado por  la  Fundación Internacional Raoul Wallenberg,
En la actualidad,  el hospital Fatebenefratelli fundado en 1584 y el hospital israelita son testigos de la función de la isla como «centro de acogida».
Iglesia de S. Bartolomé
También se encuentra la iglesia de San Bartolomé con más de mil años fue construida sobre los restos de un antiguo templo dedicado a san Adalbertol. El templo presenta 
una fachada barroca de dos plantas y un pórtico; el interior se compone de tres naves sostenidas por columnas antiguas. En la iglesia están custodiados las reliquias de San Bartolomé Apóstol, cuyo cuerpo descansa en el sarcófago de pórfido rojo bajo el altar mayor, y las de San Adalberto, obispo de Praga, que fue asesinado en el año 997 mientras intentaba evangelizar a las poblaciones paganas del norte de Europa.  
Puente roto
A la isla se puede acceder por los antiguos puentes de: Puente Fabricio que la comunica hacia el Gueto  y Puente Cestio hacia el Trastevere, por eso se la conoce también como «inter duos pontes»  Desde el extremo meridional se puede ver también el Puente Emilio, también conocido como el Puente Roto. 
Construido como puente de madera y reconstruido con piedra en el siglo II  a. C. cruzaba el Tiber al sur de la isla Tiberina. El puente ha sufrido constantes derribos por las riadas y restauraciones a lo largo de los siglos y actualmente solo se conserva un arco que se apoya en pilones originales del siglo II a. C.