Recorriendo la orilla izquierda del Tíber y camino del Campidoglio con la intención de visitar la Plaza del Capitolio y toda la zona nos encontramos con el Foro Boario. El Foro Boario fue una zona situada entre el Tíber, el Palatino y el Aventino.
El Foro Boario era el corazón comercial de
la Roma arcaica: su primer puerto en el Tíber y su primer mercado.
Una puerta
monumental daba ingreso al área, en la cual se producía el mercado de
animales y estaba situada en el punto en el que confluían los caminos que atravesaban el
valle de río Tíber. Esta zona era frecuentada por mercaderes ya que
la ribera del río constituía el puerto fluvial de Roma.
El foro Boario es el más antiguo de los
foros comerciales de Roma. El nombre de Boario viene de "bovarius", que
básicamente significa "lo relacionado con los bueyes y las vacas". Y
es que estos animales tenían una importancia crucial en la economía antigua.
Sin bueyes que tiraran del arado, no había agricultura seria. Sin bueyes que
tiraran de los carros, no podías mover cargas pesadas. Y sin bueyes para
sacrificar, las grandes festividades religiosas perdían parte de su esencia.
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| Emblema del Foro Boario |
Y por supuesto, donde hay comercio, hay
muchas otras actividades: talleres, almacenes, tabernas, y por supuesto
templos, porque los romanos sabían que mezclar negocios con un poco de
protección divina nunca venía mal.
El río trajo prosperidad, y con ella, toda
una forma de vida ya que este mercado no era solo economía pura y dura; era
cultura, religión y sociedad mezcladas en una combinación muy romana.
Según la tradición, Hércules, había
pasado por aquí, de vuelta al Peloponeso, con los bueyes que robó a Gerión en
Hispania. Cuando llegó a la zona del Foro Boario, el gigante Caco,
aficionado al robo y que vivía en una cueva a los pies del Aventino,
le robó unas cuantas reses. Después de un cruento enfrentamiento Hércules mató al
gigante, recuperando su ganado. Hércules, entonces, habría sido honrado como un dios por
los antiguos habitantes de Palatino, muchos de ellos comerciantes y que sufrían
las acciones del gigante Caco, y le habrían dedicado un altar, el Ara
Máxima. En la iglesia de Santa María en Cosmedin se conserva el
núcleo, en tufo, del altar.
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| Hércules y Caco |
Hércules era, de hecho, un dios muy
vinculado con los comerciantes, y es probable que fueran los vendedores que
llegaron desde las colonias griegas los que comenzaran a desarrollar este culto
aquí, siglos antes de que se levantara el templo.
El foro limitaba al norte con el Foro
Olitorio y el teatro de Marcelo; al noroeste con el Velabro, donde se alzan los
arcos de Jano y de los Argentarios; al sur con el Aventino, y al este con el
Tíber, junto al que aún se levanta la Isla Tiberina.
En época antigua la zona estaba ocupada
por un pantano de Velabro y fue saneada con la construcción de la Cloaca
Máxima y la instalación del puerto Tiberino en el siglo IV a.C.
El foro Boario, probablemente a causa de
su naturaleza y su localización, fue pasto del fuego y de inundaciones en
diferentes ocasiones, pero en el lugar aún se conservan varios monumentos
dignos de ser visitados.
Los principales monumentos del antiguo
Foro Boario y que recomiemdo visitar son los templos republicanos de Hércules Victorioso, dotado de un
aspecto circular rodeado de columnas y que presenta una gran similitud con
el Templo de Vesta, situado en el Foro y el de Portunus, más antiguo, de
planta rectangular que se encuentra situado en lo alto de un podio y rodeado
por columnas y está dedicado al dios de los ríos y puertos. Ambos construidos
durante el siglo II a.C., se mantienen extraordinariamente conservados y en muy
buenas condiciones debido a que durante la Edad Media fueron consagrados
como iglesias cristianas para su protección.
En época imperial, en el entorno inmediato
fueron realizadas imponentes obras: como los almacenes en el puerto fluvial de la época
de Trajano (98-117 d.C.), el Arco de los Argentarios, elegante
obra de la edad Severiana (204 d.C.) y el cuadrifronte Arco de Jano,
imponente construcción probablemente de la época de Constanzo II y, por
supuesto, la célebre Boca de la Verdad, situada en la fachada de la iglesia de
Santa María in Cosmedin..
LA BOCA DE LA VERDAD
Entre el Circo Máximo y el río Tíber, al
pie del Aventino, se abre la Piazza Bocca della Veritá, una de las plazas con
mayor concentración de arquitectura romana conservada. En ella se encuentra la
iglesia de Santa María in Cosmedín y en su pórtico la célebre Boca
de la Verdad, tallada en mármol de Pavonazzo, la Bocca della Veritá
mide 1,75 metros de diámetro y representa probablemente al dios Océano. Su
función original no está clara: pudo formar parte de una fuente monumental o de
la cubierta de una alcantarilla vinculada a la Cloaca Máxima, situada a escasos
metros.
La tradición medieval le atribuyó un poder
sobrenatural: quien introdujera la mano en su boca y mintiera, la perdería. La
escultura alcanzó fama mundial tras aparecer en la película Vacaciones en Roma
(1953), con Audrey Hepburn y Gregory PeckSi desde la Piazza Bocca della Verità nos
dirigimos hacia el Tíber podemos contemplar los restos del Puente Emilio (Pons
Aemilius), conocido hoy como el Puente Roto. Construido hacia el 241 a.C., fue
el primer puente de piedra de Roma. Las crecidas del Tíber dañaron
repetidamente su estructura, y las inundaciones de finales del siglo XVI
destruyeron sus últimos arcos. Hoy, es una muestra más del esplendor de la
ingeniería romana. Frente a él se alza la Isla Tiberina, de la que hemos
hablado anteriormente.
EL TEMPLO DE HÉRCULES VICTORIOSO
El templo de Hércules Victorioso —también
llamado Hércules Olivario— fue erigido hacia el 120 a.C. y financiado por el
comerciante de aceite Marco Octavio Herenio, en agradecimiento al dios
protector de los mercaderes. Construido en mármol griego, fue uno de los
primeros edificios de mármol de Roma y es el templo más antiguo conservado
íntegramente en Roma.
Este templo es un edificio muy singular
mientras todos los demás templos romanos seguían los cánones tomados de la
arquitectura griega y etrusca, el que diseñó el Templo de Hércules decidió
innovar con su forma circular. Es una estructura tipo tholos, palabra griega
que significa "redondo". Las 20 columnas corintias que lo rodean son
de mármol pentélico - mismo mármol del Partenón. Con casi 15 metros de
diámetro, no es enorme, pero sí perfectamente proporcionado. La cella, la
habitación interior donde probablemente estaba la estatua de Hércules, seguía
un eje este-oeste cuidadosamente calculado para que en ciertos días del año, el
sol naciente iluminara directamente la cara del dios. El techo que hoy podemos
ver, formado con tejas, es moderno, y los especialistas aún no se han puesto de
acuerdo en definir cómo era la cubierta original de este singular
edificio.
Su buena conservación se debe a que en el
siglo XII fue consagrado como iglesia bajo la advocación de Santo Stefano delle
Carrozze, posteriormente de Santa María del Sole, decisión que lo salvó de ser
convertido en cantera para la construcción de nuevos edificios.
EL TEMPLO DE PORTUNUS
El vecino templo de Portunus, dios de los
puertos fluviales y protector del comercio del Foro Boario, se construyó en el
siglo II a.C. Su nombre viene de "portus" (puerto) o
"porta" (puerta), etimología directa sin grandes evoluciones.
Es un templo rectangular más discreto que
el de Hércules, construido sobre un podio elevado y con una escalinata frontal.
Las cuatro columnas jónicas del frente (tetrástilo) son elegantes sin ser
ostentosas. Mientras las siete columnas laterales, excepto las dos primeras que
forman un pequeño atrio con las frontales, están pegadas a las paredes
(semicolumnas).
El material principal es tufa, piedra
volcánica local, cubierta con estuco para que pareciera mármol. Solo las cuatro
columnas frontales están hechas de mármol. La cella interior, donde residía la
estatua del dios, era pequeña e íntima. Esa mezcla de influencias griegas,
etruscas y soluciones prácticas romanas creó este bello templo que es uno de
los mejor conservados de la Roma republicana.
Antes lo llamaban Templo de la Fortuna
Viril, pero más adelante se lo acabó identificado con un santuario de
Portunus.
Para los comerciantes del Foro Boario,
Portunus era el dios al que le rezaban para que sus cargamento llegaran bien,
para que no les estafaran en el puerto, para que los vientos fueran
favorables…, en fin el dios que cuidaba puertos y puertas. Culto que tenía
sentido en el punto donde se encuentra el templo: justo donde los barcos
atracaban.
También este templo debe su supervivencia
a la cristianización: se convirtió en la iglesia de Santa María Egipziaca en el año 872, una
santa relacionada con las prostitutas arrepentidas de su oficio y
posteriormente cedido al culto armenio por el papa Pío V en 1571. Su
restauración en 1920 devolvió al edificio su aspecto original romano.
El Arco de los Argentarios es una
pequeña puerta arquitectónica que se encuentra adosada, por su lado oriental, al
pórtico de la Iglesia de San Jorge en Velabro. Tiene forma de
puerta arquitrabada, por lo que, en realidad, no es un arco sino una
puerta.
El monumento fue levantado a comienzos del
siglo III, en el punto donde la vía urbana daba a la plaza del Foro
Boario, en la zona actual de la plaza de la Bocca della Verità.Es una dedicatoria privada de los
banqueros y los comerciantes del foro boario de este lugar, a
los augustos Septimio Severo, Caracalla, Geta y sus familias.
Las inscripciones fueron pronto pasto de una Damnatio memoriae, un
proceso habitual de censura en la Roma imperial, borrándose los nombres de la esposa de Caracalla, Fulvia Plautila y el
de Geta.
El monumento tiene una altura de 6,80 m y una
anchura de 5,86 m. La puerta está constituida por un arquitrabe de mármol
sostenido por dos grandes pilastras, con lesenas decoradas en los
ángulos. La estructura está revestida por placas de mármol blanco,
mientras que el basamento (el soporte) es de travertino. Es probable que
sobre el arco fuesen colocadas las estatuas de la familia imperial.
La decoración es muy suntuosa, con motivos
vegetales y cubre todos los espacios disponibles, lo que se denomina (horror vacui), menos la fachada norte, la
que a la Plaza del Foro Boario.
Volutas de acanto, inscripciones militares en
los pilares, así como triunfos y águilas sobre los capiteles, imágenes y
escenas de sacrificio, soldados y prisioneros bárbaros.
Los paneles del interior del pasaje representan,
en el lado derecho, las figuras de Septimio Severo, Julia Domna, y en la
izquierda Caracalla con las figuras con las caras borradas, que se supone que
representan a Geta y Plautilla. La dedicatoria del frontón sur (debajo del
friso) está enmarcada por dos bajorrelieves que representan a Hércules y a un
genio.
Hoy, los basamentos de travertino que
soportan los pilares son un metro más bajos que la carretera.
EL ARCO DE JANO
El Arco de Jano, de planta cuadrifronte, fue
levantado hacia el 357 d.C. por iniciativa de un senador romano, probablemente
se construyó sustituyendo a otro construido en el mismo lugar y en
conmemoración de la victoria del emperador Constancio II sobre el usurpador
Magnencio. Construido en ladrillo revestido de mármol, sus cuatro frentes
albergaban cuarenta y ocho nichos cuyas medias cúpulas ue tienen
forma de concha limitadas por columnillas y que contenían estatuas, ahora
desaparecidas, cuyas huellas de anclaje siguen siendo observables.
Este monumental arco de cuatro caras constituye
el único ejemplar conservado de esta tipología en la Roma antigua constituyendo
uno de los restos más interesantes de la arquitectura tardoimperial romana y
siendo un ejemplo de la persistencia de prácticas constructivas tradicionales
en un período de profunda transformación cultural y religiosa.
El arco es una construcción realizada
en mármol cuyas dimensiones son de 16 metros de altura y 12 metros de
ancho. El Arco de Jano no se puede considerar propiamente un arco
triunfal, sino más bien su función sería de indicar uno de los límites
del Foro Boario. Y su disposición arquitectónica sugiere una función
ceremonial vinculada al dios Jano, deidad con doble rostro (bifronte).
En su base se halla una puerta que conduce a
los niveles superiores y coronando el arco debió de haber un ático, existiendo
la posibilidad de que el edificio estuviese rematado por una pirámide.
Al analizar la
estructura del arco, se observa el reaprovechamiento de materiales procedentes
de edificios anteriores, una práctica común en la Antigüedad tardía.
Durante la
Edad Media, una familia noble romana transformó el arco en una torre-fortaleza.
La estructura superior fue demolida en el siglo XIX, devolviendo al monumento
su aspecto original.
SANTA MARÍA IN COSMEDÍN
Santa María en Cosmedin es
una basílica menor, oficiada por la iglesia “greco-católica melquita”,
es decir, se trata de una Iglesia católica oriental que sigue
la tradición litúrgica constantinopolitana (o bizantina), usando
como lenguas litúrgicas el griego y el árabe.
La iglesia se construyó en el
siglo VI sobre los restos de un templo de Hércules (la antigua Ara
Máxima de Hércules)
en el Foro Boario y de uno de los centros de distribución de comida
de la antigua Roma.
Puesto que se encontraba ubicada cerca de
muchas estructuras bizantinas, en el siglo VII esta
iglesia recibió el nombre de Schola Graeca. Los monjes griegos que
escapaban de las persecuciones iconoclastas decoraron la iglesia y debido a su
belleza, la iglesia recibió el adjetivo cosmedin (del griego kosmidion), bello.
Más tarde en la reconstrucción de la iglesia,
promovida por Adriano I hacia el 782, fue realizada con tres naves y un pórtico
utilizando sobre todo material de toba, del que aún se encuentran algunos
restos, sobre todo en la cripta. Una sacristía y un oratorio dedicados a San
Nicolás se añadieron en el siglo IX, por orden del papa Nicolás I, quien
también construyó una residencia papal.
En Santa María in Cosmedin fueron elegidos algunos
papas entre ellos el antipapa Benedicto XIII (aragonés conocido como
el Papa Luna y muerto en Peñíscola).
Una restauración profunda se llevó a cabo en el
siglo XII con el papa Calixto II, dicha restauración le confirió la apariencia
actual, incluido el pórtico y el esbelto campanario románico que fue añadido al
templo, y que con sus siete pisos, sus ventanas triforas, sus 34,20 metros de
altura y con una campana de 1289 componen el campanario más alto y uno de los
más llamativos de los de la Edad Media en Roma.
En el siglo XVIII fue remozada, sobre todo la
fachada, siguiendo el estilo barroco, pero esos añadidos barrocos se
retiraron en el siglo XIX. La fachada, finalmente fue restaurada con un aspecto
medieval temprano, tiene un pórtico con siete arcos en el que los turistas
se agolpan para introducir la mano en la mítica Boca de la Verdad.
El interior actual, llamativo y severo, restaurado
en sus formas originales del siglo VIII, tiene una nave central con dos
laterales divididas por medio de cuatro pilastras y dieciocho antiguas
columnas. En las paredes laterales se incluyen algunas de las antiguas columnas
del centro de distribución de comida antiguo conocido como la Statio
Annonae.
Otros fragmentos del antiguo edificio pueden
verse en la cripta construida en el siglo VIII para cobijar las reliquias que
el papa Adriano I había extraído de las catacumbas. La cripta posee la
forma de una pequeña basílica en la que se ubican varios nichos con
estantes de mármol en los que se muestran las reliquias de los peregrinos.
La iglesia merece la pena visitarse sobre
todo por su excepcionalmente bien conservado cierre del coro de la Alta Edad
Media y su muy delicado pavimento cosmatesco.
A pesar de que actualmente la iglesia
prácticamente carece de adornos, aún conserva algunos bellos elementos
decorativos como los mosaicos del suelo, el trono del obispo, el coro y el
baldaquino.
Algunos fragmentos de los antiguos
frescos que datan de los siglos VIII y IX y que representan a Cristo
y los Santos se conservan en la parte superior de la nave y en el arco
triunfal.
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| Cripta |
La Schola cantorum (coro) creada
bajo Calisto II, en el siglo XII está rodeada de plúteos (pretiles) y columnas
con revestimiento de un mármol precioso.
Mientras el altar central es una pieza de granito rojo del año 1123 con
un ciborio/baldaquino en estilo gótico-florentino de finales del
siglo XIII. El candelabro oriental también es del siglo XIII.
La sacristía alberga un precioso fragmento de
mosaico del siglo VIII llevado ahí desde la antigua Basílica de
San Pedro. De la restauración del siglo XVIII, quedan hoy la Capilla del
Crucifijo y el Baptisterio.
Uno de los principales tesoros que se
conservan en la iglesia es el relicario de cristal que guarda el cráneo de
San Valentín, patrón de los enamorados.
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| Pavimento Cosmatesco |
En esta basílica también se venera la cabeza
de uno de los Cuatro Santos Coronados, que en realidad fueron nueve
individuos (soldados y escultores romanos mandados matar por Diocleciano) y
venerados como mártires y santos del cristianismo primitivo.

































