martes, 3 de marzo de 2026

Una semana en Roma. Segundo día. Parte III. El Foro

 Templo de Rómulo y Remo
El Templo de Rómulo es una de los edificios mejores conservados. Se encuentra situado en uno de los laterales del Foro Romano, entre la Basílica de Majencio y el templo de Antonino y Faustina.
Se trata de un pequeño edificio, actualmente en ruinas, de planta circular con muros de ladrillo y una cúpula, conocido por sus impresionantes puertas de bronce del siglo IV que aún se conservan. Tiene una arquitectura atípica, ya que es un templo de planta circular en ladrillo cubierto por una cúpula​ y flanqueada por dos salas en el ábside. Su fachada es curvilínea, la puerta en bronce en el centro tiene a cada lado dos hornacinas. Es una hermosa puerta que aún mantiene su cerradura original y que, actualmente, tiene más de mil quinientos años, su intacta conservación ha sido realizada con éxito debido a que, fue conservada dentro de la iglesia de San Cosme y San Damián y de hecho es la entrada original circular
Interior
  a la mencionada iglesia que hoy en día tiene otra entrada.
Las dos salas laterales, profundas y estrechas, terminaban en un ábside y comunicaban con la cella central. La entrada de cada una de estas dos salas está marcada por dos columnas en mármol  veteado erigidas sobre altos podios y en las que antiguamente se encontraban las estatuas de los Penates, las cuales eran las divinidades protectoras de aquella época.
No se sabe bien el origen de este templo, pero hay 3 teorías al respecto. Una dice que el templo fue fundado por Rómulo y dedicado a Júpiter Estátor, más tarde fue reconstruido al principio del siglo III a. C.
Interior
Otra teoría plantea que el templo estaba dedicado a Valerio Rómulo, el hijo de Majencio, joven que una vez muerto en el año 307 d.C., fue divinizado. Y la última dice que es de época constantiniana y que debía estar consagrado a los Penates, genios protectores del hogar.
Pero en los últimos tiempos se empieza a creer que el templo original podría haber estado, en principio, situado en el área ocupada por la Basílica de Majencio y al empezar a construirse ésta, el templo se desplazó donde se encuentra en la actualidad.
No siempre se lo encuentra abierto y dentro se puede ver los vestigios de varios frescos y el subsuelo vidriado donde se puede observar la estructura original.


La Regia
La calle, Vía sacra, toca, en el lado norte, la Regia, una de las construcciones más antiguas del foro.
La Regia fue una estructura que se encontraba en la parte oriental del Foro Ocupaba un trozo de terreno entre el templo de Vesta, el templo del Divino Julio y el templo de Antonino y Faustina. Y originariamente sirvió como la residencia de los reyes de Roma y más tarde como la sede del Pontífice máximo, el sumo sacerdote de la religión de estado romana. En la época de la monarquía, el rey era el jefe de la religión y sumo sacerdote.
En este antiguo templo estaban instalados los altares y relicarios de algunos dioses romanos tradicionales, dioses que no tenían rostro, ni sexo ni mitología, y eran considerados como fuerzas espirituales, conocidos comnumen. Era lugar de trabajo pero no vivienda, donde se reunía el colegio de pontífices. 
Según una antigua tradición, la Regia fue construida por el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, como un palacio real.De hecho, el término latino regia puede traducirse  como  residencia real.. En la época de la Monarquía ya se conservaban en este edificio los documentos religiosos y jurídico: las fórmulas para toda clase de oraciones, votos, sacrificios, etc., el calendario del estado de los días sagrados, los Annales — la documentación de acontecimientos de cada año para referencia pública — y las leyes relativas al matrimonio, la muerte, testamentos, etc. Cuando César se convirtió en Pontificex Maximus, ejerció sus deberes desde la Regia.
Recreación de la sala oeste
Ardió y fue restaurada en  numerosas ocasiones, incluso pudo ser reconstruida en distintas ubicaciones. Actualmente  sólo quedan los cimientos de la Regia republicana e imperial. Las ruinas que se conservan en el foro no  son, probablemente, las del edificio original.
La estructura reconstruida tenía un patio cerrado irregularmente formado que estaba pavimentado en toba volcánica con una porción de madera. El interior estaba dividido en tres habitaciones con la entrada desde el patio a la habitación del medio que se utilizaba como vestíbulo. La habitación occidental era el santuario de Marte, dios de la guerra y de la agricultura, en el que se almacenaban los ancilia (escudos de Marte) que tiene una curiosa leyenda. Los ancilias eran unos escudos sagrados, en concreto 12. Estaban hechos de bronce, de forma oval, con dos escotaduras en los lados correspondientes al eje menor, y tenían como unos 75 cm. de longitud.
Friso de terracota con minotauro y felino
Según la leyenda, uno de ellos, el primero, perteneció al dios Marte y cayó
 del cielo sobre el rey Numa Pompilio durante una peste que devastaba Roma. Al mismo tiempo, se oyó una voz que declaraba que Roma sería señora del mundo mientras se conservara el escudo. Numa, por consejo de la ninfa Egeria, encargó otros once escudos, perfectamente idénticos al primero. Esto se hizo para que si alguien intentaba robarlo no fuera capaz de distinguir el verdadero ancilia de los falsos. El artesano que los hizo desempeñó con tal habilidad su trabajo que Numa mismo no supo distinguir el verdadero. Aquí, también, se alzaban las lanzas que estaban consagradas a Marte y que también según la leyenda si las lanzas del santuario de Marte comenzaban a vibrar, iba a ocurrir algo terrible. Se dice que vibraron en la noche del 14 de marzo del año 44 a. C. 
César, sumo sacerdote en aquella época, a pesar de las lanzas vibradoras dejó la Regia para acudir al encuentro en el Senado donde fue asesinado. Cuando se declaraba una guerra, el general acudía al sacrarium para agitar la lanza, y golpear los escudos al mismo tiempo que dirigía al dios estas palabras: ¡Marte, vigila! ¡Marte, despierta!
Taza con la inscripción REX
Mientras que la habitación oriental contenía un santuario tan sagrado que sólo el pontífice máximo y las vírgenes vestales podían entrar.
 era un santuario para Ops Consiva, la consorte de Saturno y la diosa de la abundancia. Entre las capillas oeste y este, un vestíbulo se abría a un patio.
Entre los objetos recuperados en las excavaciones de la Regia, se encuentra un fragmento de una taza grande y negra de estilo etrusco y calidad fina (bucchero) que lleva en la parte inferior la inscripción "REX" grabada con letras de 2 centímetros de altura, datada entre 530 a. C. y 510 a. C. principios de la República

Templo de Antonino y Faustina
Es el edificio mejor conservado del Foro Romano. El Templo de Antonino y Faustina es un templo de la Antigua Roma, adaptado posteriormente como Iglesia católica (San Lorenzo in Miranda, por entonces se creía que fue aquí donde San Lorenzo mártir fue sentenciado a muerte).
Se encuentra, al norte de la vía Sacra, al este de la Basílica Emilia, frente a la Regia. El emperador Antonino Pío dedicó el templo al culto a su difunta esposa la emperatriz Faustina, fallecida en el 141que había sido deificada por el emperador.  Pocos años después, en 161, murió el emperador y el Senado, al divinizarlo, consagró el templo a la pareja imperial, a instancias de su sucesor, Marco Aurelio.
El templo debe su relativa buena conservación a su transformación en iglesia durante la Edad Media. En efecto, la iglesia de San Lorenzo in Miranda fue instalada en la cella del templo en el curso de los siglos VII y VIII. Se ha atribuido a esta cristianización la supervivencia de la cella y el pórtico del templo, aunque el revestimiento de mármol de la cella ha desaparecido. De hecho, la iglesia carece del habitual ábside en el extremo oriental: nunca se le añadió ninguno, para conservar la integridad estructural del templo.
Todavía hoy en día, se ven en los fustes de las columnas, que son monolíticas, unos profundos surcos que dicen se deben a un intento de desmantelamiento del pórtico para reutilizar sus materiales o para destruir lo que se veía como un resto del templo pagano que fue, aunque la verdad es que las columnas estaban en parte enterradas por el desnivel del terreno que en algunos sitios llega a los doce metros.
La iglesia visible hoy en día fue reconstruida en
  el siglo XVII con una sola nave y tres capillas laterales, en un nivel elevado algunos  metros debido al progresivo soterramiento de la zona del Foro.
Las excavaciones a lo largo del siglo XIX​ permitieron sacar a la luz el templo parcialmente enterrado con lo que se hizo imposible acceder a la iglesia por la puerta de bronce que daba al lado de la vía Sacra, dado que hay una diferencia de nivel de seis metros en relación con el suelo del pronaos, y de doce metros en relación con la vía Sacra.

Hoy en día, quedan todas las columnas del pronaos. Además de los restos en las columnas, se pueden ver graffitis cristianos que datan, los más antiguos, del siglo IV y una representación de Hércules y el león de Nemea, tema inspirado en las estatuas que debían encontrarse en los alrededores
​. La escalera antigua fue reemplazada por una construcción más reciente en ladrillo. Se pueden ver restos de las paredes de la cella en mármol, en el interior de la iglesia. El friso y el arquitrabe del entablamento han sobrevivido en parte, pero quedan pocos vestigios de la cornisa.
El edificio se alza sobre una alta plataforma de grandes bloques de mármol. La cella está construida en bloques de toba volcánica, en origen revestida de mármol veteado. Un altar en ladrillo recubierto de mármol está construido en medio de los peldaños de la escalera que une el pronaos y la vía Sacra
El templo es próstilo hexástilo con dos columnas laterales y los pilares enlazados en el muro exterior de la cella que están recubiertos de placas de mármol blanco​. El pronaos tiene seis columnas de orden corintio en el frente y otras dos en cada lateral, son de mármol cipolino y tienen una altura de unos 17 metros por 1,5 m de diámetro en la base. Los capiteles de mármol blanco sostienen un entablamento también de mármol blanco. El friso presenta una decoración de grifos enfrentados y motivos vegetales, e instrumentos para el sacrificio.​ La parte superior del frontón está adornada por una cuadriga mientras que las victorias se ubican en cada ángulo. Estos ricos bajorrelieves del friso fueron copiados con frecuencia desde el siglo XVI hasta el XIX.
La inscripción está dividida en dos partes. La primera línea, añadida más tarde, está grabada en el friso del templo. La segunda línea, pero que fue la primera en ser inscrita, está sobre el arquitrabe. Conjuntamente, la inscripción dice:
DIVO • ANTONINO • ET
DIVAE • FAVSTINAE • EX • S • C
Esto es, "Al divino Antonino y a la divina Faustina por decreto del Senado".
Este templo, aunque de pequeñas dimensiones, es de un gran interés por su conservación, su simplicidad, la severidad y la pureza de su estilo. Su construcción es de una perfección que se encuentra rara vez en los monumentos de esta época.
La cella, construida con bloques de mármol  albergaría las estatuas colosales del emperador y de su esposa de las que solo se han recuperado fragmentos.
Sus columnas, de una bella proporción, presentan los capiteles tallados en mármol blanco, así como las basas que reúnen sencillez y belleza. El cornisamento es uno de los más sencillos del orden corintio y no lleva ni dentellones ni modillones. En una palabra, este templo es uno de los tipos más bellos de arquitectura corintia. Descansa sobre un estilóbato, disposición que se encuentra en los templos primitivos y que fue generalmente adoptada desde el tiempo de Domiciano.
Interior
Hoy en día, la Iglesia de San Lorenzo en Miranda se erige como un ejemplo único de una iglesia construida dentro de las paredes de un templo romano. No es única en este sentido, pero es con mucho el ejemplo más claro y mejor. Las enormes columnas del templo original ahora forman una barrera protectora alrededor de la iglesia, con los revestimientos de mármol hace tiempo desaparecidos, pero aún impresionantes.
En frente del templo comentado de Antonino y Faustina se encuentra la Regia de la que ya hemos hablado con anterioridad y a su lado el templo de Vesta que ahora comentaremos

El templo de Vesta
El templo de Vesta  es uno de los templos más antiguos de Roma ubicado en el Foro Romano cerca de la Regia y la Casa de las Vestales, con la que forma un complejo religioso vinculado al culto de la diosa Vesta llamado Atrium Vestae.
El rasgo más reconocible del templo es su planta circular. Puesto que la veneración de Vesta empezó en casas privadas, la arquitectura parece ser un recuerdo de su historia. El templo existente usó arquitectura griega con columnas corintias, mármol y una cella central. La estructura que se conserva indica que había veinte columnas corintias construidas sobre un podio de quince metros de diámetro. El tejado probablemente tenía un agujero en lo alto para permitir que saliera el humo.
Está ubicado al sur de la Vía Sacra, delante de la Regia, en el extremo oriental del Foro Romano. También se encuentra cerca de la fuente de Juturna y del templo de Cástor y Pólux, originariamente en el seno del barrio de las Vestales.En él se custodiaba, siempre encendido, el fuego sagrado en honor de la diosa Vesta. Vesta es conocida como la protectora de Roma, diosa del fuego y del hogar. Según la tradición romana, el culto a la diosa Vesta fue creado por Numa Pompilio, segundo rey de Roma. También allí estaba el Paladio (una efigie en madera de Minerva  legendariamente llevada por Eneas desde Troya) así como otros objetos sagrados, que se guardan en lugares secretos llamados penus Vestae,​ que no se abrían más que durante las Vestalia. No había ninguna estatua de la diosa misma en la cella; ​ en lugar de ello se guardaba el hogar en el que ardía el fuego sagrado.
El edificio mismo consagrado a Vesta no era tanto un templum (un espacio consagrado, aunque los poetas lo calificaban así a menudo. Se trata, por el contrario, de un aedes (templo). Según Ovidio, su forma redonda con un hogar en medio es una representación simbólica de la Tierra, con su fuego central e inmóvil. Los historiadores modernos también hacen una comparación con un rito funerario muy antiguo observado en Roma, consistente en la recogida de las cenizas del difunto después de la cremación, colocarlas en una urna redonda en forma de cabaña que inhumaban. Sin embargo, no se puede sacar de estas similitudes simbólicas otra conclusión más que la antigüedad extrema de este culto y su carácter indígena.
Vista interior

Todos los templos dedicados a Vesta eran de planta circular, y tenían entradas que se enfrentaban al este para simbolizar la conexión entre el fuego de Vesta y el sol como fuentes de vida.
La edificación del edificio se atribuyó por algunos a Rómulo, pero los autores antiguos atribuyeron la construcción del primer templo de Vesta a Numa Pompilio, ​ quien habría hecho construir en la zona la Regia (su residencia) y la Casa de las Vestales en su forma original, lo que haría de este uno de los edificios más antiguos que habría conocido la Roma antigua. En origen, el rey encargó a sus propias hijas que supervisasen el fuego sagrado. Poco a poco, ellas adquirieron el estatus de sacerdotisas y el orden de las Vestales se convirtió en el único sacerdocio femenino de Roma.
Alrededor del templo se alzaba la Arboleda sagrada, en la que también había un cementerio para sacerdotes y vírgenes.
Detalle del friso
Su versión actual es el resultado de reconstrucciones posteriores. En lugar de una estatua de culto en la cella había un hogar en donde se guardaba el fuego sagrado. El templo era almacén de testamentos y documentos de los senadores romanos y objetos de culto como el Paladio que como se ha dicho era una estatua sagrada de madera de Minerva que se creía que había llevado a Roma Eneas desde Troya, como símbolo de la nobleza de la estirpe romana. Los romanos creían que el fuego sagrado de Vesta estaba estrechamente ligado a la suerte de la ciudad y su extinción se veía como una premonición de desastre.
El edificio fue objeto de varias reconstrucciones, que conservaron la entrada orientada hacia el este y la forma circular de la planta. El templo quedó incendiado durante el saqueo de Roma en el año 390 a. C. y de nuevo en el 241 a. C., cuando uno de los pontíficesLucio Cecilio Metelo se lanzó al templo en llamas y salvó los objetos sagrados guardados en el Paladio y perdió la vista.​ Sin embargo, Cicerón afirma que la vista de los objetos sagrados es lo que le cegó, y no el incendio.  Incluso en alguno de los incendios se evacuaron los objetos sagrados. En el año 64, el gran incendio de Roma quemó la mayor parte de Roma, incluyendo el templo de Vesta. Dice Dión Casio que había sido prendido por el infame Nerón, pero según Tácito, Nerón estaba en Antium en la época del incendio. Entonces fue reconstruido por orden de Nerón.
Vista exterior
La reconstrucción más reciente, a la cual pertenecen los restos conservados es de la época del emperador Septimio Severo, realizada por su esposa la emperatriz Julia Domna, tras un fuego. La llama sagrada fue apagada en 394 por Teodosio I que abolió los ritos paganos por decreto.
El templo de Vesta permaneció razonablemente intacto hasta el Renacimiento. Sin embargo, según testimonios el edificio fue completamente demolido y su mármol reutilizado en iglesias y palacios papales.
La sección que hoy se ve, en pie, fue reconstruida en los años treinta durante la dictadura de Benito Mussolini. Comprenden una parte del podio y de los cimientos, tres columnas y el entablamento que soportan, así como la parte de la pared de la cella correspondiente a la misma sección.
El templo es monóptero, esto es, de planta circular. ​ Se eleva sobre un podio de unos 15 metros de diámetro, con la cella. El podio realizado en opus caementicium, está cubierto de placas de mármol.
Reconstrucción digital del templo
Se complementa con veinte pedestales que sostienen veinte columnas con capìteles corintios de mármol blanco embebidas, como todos los templos consagrados a Vesta. De dimensiones modestas, está rematado por una cúpula cuya altura es la mitad del diámetro del edificio, probablemente en imitación de las cabañas itálicas antiguas, y habría sido construido en origen en acacia con un techo cubierto de paja.
La cella es cerrada, veinte columnas trabadas decoran su muro exterior. Se accede por una puerta orientada hacia el este que sirve de enlace entre el fuego sagrado y el Sol, considerados como fuente de la vida.
El techo era cónico y tenía una abertura para permitir la salida del humo. Dentro de la cella no se encontraba la estatua de culto, sino solo el fuego sagrado, símbolo de la eternidad de Roma y de su destino de imperio universal. Una cavidad trapezoidal de 2,40 m de alto, que se abre en el podio, y a la que se accedía solo desde la cella parece ser la ubicación donde se conservaban los objetos sagrados más preciosos.

La casa de las Vestales
Al lado del templo se encuentra la 
casa de las Vestales, sacerdotisas devotas al culto de Vesta y guardianas del fuego sagrado, el único sacerdocio femenino de Roma. Eran seis, provenían de familias patricias y tendían que prestar sus servicios durante 30 años, conservando su virginidad bajo pena de muerte. En cambio, gozaban de un gran número de privilegios (viajaban en carro por la ciudad y disponían de asientos reservados en los espectáculos).
La entrada a la Casa, también conocida con el nombre de Atrium Vestae, estaba al lado de un quiosco romano con una alta base y dos columnas jónicas, actualmente sólo una de ellas ha sido reconstruida la otra es un pilar realizado con ladrillo utilizado probablemente para alojar la estatua de la diosEl centro de la casa es un patio con peristilo, pórtico columnado, de 69 metros de longitud, cuyo eje mayor se alinea con la sucesión de tres piscinas rectangulares de dimensiones diferentes y poblado de estatuas de las vestales superioras que dirigían la orden religiosa. Algunas de ellas expuestas actualmente por parejas en el peristilo y otras, las más bellas, en diferentes museos.
Recreación
Sobre cada uno de los cuatro lados del patio, se alinean habitaciones y salas, que asomaban al jardín y algunas cubiertas con seguridad de mármol coloreado. Los escalones de la escalera prueban la existencia de una o dos plantas.
En el lado este del patio se abre una vasta sala abovedada y flanqueada en cada lado por pequeñas piezas cuadradas, son seis habitaciones que se corresponden con el número de las vestales y sugiere que eran depósitos personales para cada una de ellas.
El lado sur que es el mejor conservado, hay muchas habitaciones, una de ellas  con dos
pequeños depósitos que se interpretan como hornos, a su lado otra habitación con los restos de un molinillo y en el centro una gran sala flanqueada de dos pequeñas habitaciones, de la que una está dotada de vestíbulo, indican probablemente una cocina.
En la planta superior, probablemente para uso privado, se encontraban, las habitaciones, los baños y los sistemas de calefacción y sobre ella se encontraba la planta destinada probablemente al personal de servicio.
Las habitaciones del lado norte del patio están mal conservadas. Hay restos de edificios anteriores  y una pasarela moderna permite ver los restos del edificio republicano debajo, con un pavimento de mosaico en el que se insertan fragmentos irregulares de mármol.​
El conjunto de edificios, construido durante la República, fue reconstruido varias veces y ampliado hasta la época de Constantino.