viernes, 13 de febrero de 2026

Una semana en Roma. Segundo día. Parte I. El foro


Era mi segundo día en Roma y el objetivo era visitar entre otras cosas el Foro y ver in situ aquellos monumentos que, de forma teórica, había mostrado a mi alumnado. Así que nos levantamos pronto y la primera sorpresa…, salió el día lluvioso, así que de camino al Foro y al pasar por el Coliseo, que visitaríamos más tarde, compramos un paraguas a unos pakistaníes que aquel día los ofrecían junto con cargadores de móvil "curioso". Nos dirigimos a la entrada del Foro por la entrada del Palatino y me dí cuenta de que en todos los monumentos importantes a la entrada había una pareja de soldados bajo un toldo. Bueno el caso es que entramos al recinto tras superar las casi mismas medidas de seguridad que en los aeropuertos, preguntamos ¿si pasaba algo?, pero nos dijeron que era el protocolo. 
Nada más entrar te invade una sensación mezcla de pena por todo lo que allí "hemos destruido" y de alegría porque parece entras en otra dimensión. Te imaginas todo aquello lleno de edificios, personas, ruidos...en una palabra lleno de vida y te dan ganas de teletransportarte a aquella época y vivirlo en primera persona.
Bueno no voy a hacer ninguna disquisición histórica sobre el Foro, sólo unos pequeños apuntes antes de pasar a describir, aunque de forma breve, los monumentos que más me impactaron y al igual que hice en el Campidoglio aunque todo lo que allí se encuentra es digno de mencionar y admirar yo os hablaré de aquello que en mí causó más impresión, pero sin desmerecer todo lo demás.
Foro
El Foro
El Foro Romano, es un foro rectangular, abierto y discontinuo situado en el centro de la ciudad de Roma y rodeado por las ruinas de varios edificios antiguos. A partir del siglo III a. C. los foros empiezan a cerrarse mediante pórticos y más tarde pasarían a ser los antecesores de las plazas actuales.
En principio no presentaba una planificación previa y los ciudadanos de la ciudad antigua se referían a este espacio, que originalmente era un mercado, como el Forum Magnum, o simplemente como el Forum.
Se encontraba en una de las cuatro entradas de la ciudad (las dos del cardo y las dos del decumano) y durante mucho tiempo, estuvo situado fuera de las murallas (de donde viene el nombre de forum, que significa fuera). Este mercado venía a constituir una especie de enlace con el mundo exterior. Sin embargo, a partir del siglo VIII a. C. el foro vino a transformarse en una plaza porticada, ya ubicada en el interior de la ciudad.
Reconstrucción
El foro era, pues, un espacio público con funciones comerciales, que se fueron extendiendo hacia otras funciones financieras, religiosas, administrativas, incluso lúdicas, hasta convertirse
en el centro de la vida diaria de Roma. Era el lugar donde se celebraban  las procesiones triunfales y las elecciones a los comicios; era el escenario de discursos públicos, juicios penales, incluso de los combates de gladiadores, en un primer momento, todo ello sin olvidar que era el núcleo de los asuntos comerciales.
En el foro estaban localizados los elementos más importantes de la ciudad: el templo, donde se rendía culto a los dioses y, a partir de Octavio Augusto, al emperador; la basílica, donde se impartía justicia, además de ser el centro de la vida económica; los comicios, que tenían funciones tanto electorales como legislativas, bajo el control del senado; el tesoro (aerarium); la curia, con funciones legislativas; y el archivo (tabularium).
Poco a poco se transformó en un símbolo monumental de piedra y mármol,  del poder y la vanidad de los romanos, con templos de emperadores deificados, columnas dedicadas y enormes arcos de triunfo que celebraban las victorias militares de los rincones más lejanos del Imperio o
numerosas estatuas y monumentos que conmemoraban a los líderes de la ciudad..
Actualmente el Foro es una extensa ruina compuesta por fragmentos arquitectónicos consecuencia de los terremotos, la intemperie, la contaminación, el paso de los siglos y el expolio continuado de sus piedras y columnas Y a pesar de ello sigue siendo uno de los lugares más impresionantes de la antigüedad y una manera única de asomarnos a lo que fue el gran mundo glorioso de Roma.
Originalmente, el emplazamiento del Foro había sido un lago cenagoso donde drenaba el agua de las colinas de los alrededores. ​ Este lago fue drenado por los Tarquinios con la construcción de la Cloaca Máxima. Debido a su ubicación, los sedimentos procedentes de las inundaciones del Tíber y de la erosión de las colinas han ido elevando el nivel del suelo del Foro durante siglos.
El foro actual
A medida que se elevaba el terreno alrededor de los edificios, los residentes simplemente pavimentaban sobre los restos que resultaba demasiado difícil eliminar. El pavimento definitivo de travertino del Foro, todavía visible, data del reinado de Augusto.
Al parecer y por las excavaciones realizadas,  en la época prerromana una parte de la zona del Foro fue utilizada como cementerio.​ La mayor parte de los enterramientos eran cremaciones y la urna que contenía las cenizas del difunto era colocada dentro de una gran tinaja de barro, junto con un ajuar funerario, y enterrada en una cavidad excavada en el suelo, cubierta con una piedra. También había un pequeño número de enterramientos por inhumación.
De acuerdo con la tradición histórica romana, los inicios del Foro están conectados con la alianza entre Rómulo, el primer rey de Roma que controló el monte Palatino, y su rival, Tito Tacio, que ocupaba la colina Capitolina. Debido a que el valle se encontraba entre los dos asentamientos, era el lugar designado para que se encontraran los dos pueblos. Y la parte norte, más accesible, fue designada como el “Comitium”, donde, de acuerdo con la tradición, los dos ejércitos depusieron sus armas y formaron una alianza. ​
El Foro original funcionaba como un mercado al aire libre adyacente al Comitium, pero con el tiempo superó este papel, a medida que los discursos políticos, juicios civiles y otros asuntos públicos ocupaban más y más espacio en el Foro. Del mismo modo, empezaron a surgir otros foros por toda la ciudad para satisfacer necesidades específicas de la creciente población, como foros para el ganado, la carne de cerdo, las verduras y el vino, que se especializaron en sus productos con sus deidades asociadas.
Durante la época republicana, el Comitium siguió siendo el centro de la vida política y judicial de la ciudad. Sin embargo, para crear un lugar de reunión más grande, el Senado empezó a ampliar el espacio comprando casas privadas existentes y demoliéndolas para su uso público. Los proyectos de construcción de varios cónsules repavimentaron y construyeron en el Comitium y la plaza central adyacente que se estaba convirtiendo en el Foro.
Recreación

Fueron apareciendo los primeros templos del foro: el Templo de Saturno, el Templo de Cástor y Pólux y el Templo de la Concordia (cuyo espacioso vestíbulo fué usado a veces por los senadores como lugar de reunión). Se continuó con la antigua tradición de hablar desde la tribuna conocida como rostra dando la espalda a las personas reunidas en el Foro.
Se añadió balcones a los edificios de la zona del Foro, de manera que los espectadores pudieran ver mejor los juegos que se celebraban en los estadios temporales de madera que se instalaban allí. También se colocaron bancos para los tribunos en el Foro Romano. Inicialmente, se encontraban junto a la Casa del Senado; durante la época republicana tardía, fueron colocados delante de la Basílica Porcia.
En el siglo II a.C. se construyeron las primeras basílicas (grandes salas con varias naves): la Basílica Emilia al norte y la Basílica Sempronia en el lado sur.
Muchas de las tradiciones del Comitium, como las asambleas populares, los funerales de los nobles y los juegos, se trasladaron al Foro a medida que este se desarrollaba.
Tabularium en la actualidad
En el siglo I se hicieron obras importantes en el Foro, incluida la elevación del nivel de la plaza en casi un metro y la instalación de un pavimento permanente de mármol. Este nivel del pavimento se mantuvo más o menos intacto durante más de un milenio: al menos hasta el saqueo de Roma por los normandos en 1084. También se construyó el inmenso Tabularium en el extremo del Foro que da hacia la colina Capitolina sobre cuyos restos está construido el Palazzo Senatorio actual.
Con el tiempo, el Comitium se perdió debido al continuo crecimiento de la Curia y a las remodelaciones realizadas por Julio César antes de su asesinato en el 44 a. C.
Ese año, el Foro fue testigo de dos eventos, quizás los más famosos que sucedieron allí: la oración funeral de Marco Antonio por César (inmortalizada en la famosa obra de Shakespeare), y la incineración pública del cuerpo de César, que se produjo en un lugar justo enfrente de la rostra, alrededor del cual su sobrino nieto y heredero Augusto construiría posteriormente el Templo de César. Casi dos años después, Marco Antonio aumentó la notoriedad de la rostra mostrando allí públicamente la cabeza y la mano derecha cortadas de su enemigo Cicerón.
Muerte de César
Tras la muerte de Julio César y la posterior guerra civil, Augusto terminó la obra de su tío abuelo, confiriéndole al Foro su forma definitiva. Esto incluyó la construcción del Templo de César y el Arco de Augusto. 
Al inicio de la época imperial, muchas actividades económicas y judiciales se trasladaron del Foro a estructuras más grandes realizadas en otros Foros como el Trajano
El Arco de Septimio Severo, uno de los monumentos más visibles en la actualidad, levantado al pie de la colina Capitolina, junto al antiguo Comitium, ya desaparecido y el Arco de Augusto, que también fue construido tras una victoria romana ante los partos, son los dos únicos arcos de triunfo del Foro.
El emperador Diocleciano  reformó y reorganizó el Foro, reconstruyendo el Templo de Saturno, el Templo de Vesta y la Curia Julia. Este último es el edificio tetrárquico mejor conservado de Roma. También reconstruyó la rostra en los dos extremos del Foro y añadió columnas.
Basílica de Majencio
Durante el reinado de Constantino el Grande se construyó la última ampliación importante del complejo del Foro, la Basílica de Majencio. Esto hizo que el centro político de Roma volviera al Foro hasta la caída del Imperio romano de Occidente, que se produjo casi dos siglos más tarde.
Tras la caída del Imperio romano de Occidente y las posteriores guerras góticas entre el Imperio bizantino o romano de Oriente y los ostrogodos por Italia, gran parte de la ciudad de Roma quedó en ruinas, la población de Roma se redujo y algunos de los antiguos edificios del Foro empezaron a ser transformados en iglesias cristianas, de hecho la última adición monumental realizada en el Foro fue en el año 608 d.C., una columna conmemorativa, la Columna de Focas, erigida delante de la rostra en honor al emperador bizantino Focas.
En el siglo VIII, todo el espacio estaba rodeado por iglesias cristianas, que ocupaban el lugar de los templos abandonados y en ruinas y las estructuras del Foro fueron desmanteladas y demolidas, utilizando sus materiales para construir torres y castillos en la zona.  Durante la Edad Media,  sus monumentos estuvieron en su mayor parte enterrados bajo escombros y su ubicación fue designada como Campo Vaccino o «campo de ganado», situado entre la colina Capitolina y el Coliseo.
Durante el renacimiento  el Foro Romano sufrió algunas de sus peores depredaciones, particularmente en la década de 1540, cuando fue utilizado de forma intensiva como cantera para extraer material (sobre todo piedra y mármol) y los cimientos de sus edificios quemados para la consecución de cal y para construir la nueva basílica de San Pedro. ​
Restos de la basílica Julia
Y así poco a poco fueron desapareciendo estructuras como la Basílica Julia, el Templo de Venus y Roma, la Casa de las Vestales, restos del Arco de Augusto, el Templo de César, partes del Templo de Antonino y Faustina, el Templo de Vesta, las escaleras y los cimientos del Templo de Cástor y Pólux y la Regia…
Las excavaciones fueron iniciadas oficialmente en 1898 por el Gobierno italiano deteniéndose brevemente durante la Primera Guerra Mundial.
Las excavaciones en el Foro continúan en la actualidad, y los descubrimientos de los arqueólogos que trabajan en él desde 2009 los han llevado a cuestionarse la edad exacta de Roma.
Después de esta “breve disertación histórica"  pasaré a describíos aquellas construcciones que más me llamaron la atención, bien por su conservación, bien por su construcción o simplemente porque me gustaron y vuelvo a decíos, sin ánimo de menospreciar cada una de las otras cosas que en el recinto se pueden ver o, en ocasiones intuir, 

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